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Archivo de 22 julio 2009

Isaac Rosa – Citas

Publicado por Jordi Guzman en 22 julio 2009

comillas_12Por experiencia histórica sabemos bien lo que cuesta echar a un rey. En España lo hemos intentado ya varias veces, pero reaparecen en cuanto bajas la guardia. La última vez que lo conseguimos fue en 1931, con Alfonso XIII, y aquí seguimos, con su nieto ejerciendo, y el bisnieto calentando en la banda.

Isaac Rosa. En un artículo de Publico.es.

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Así volveremos a la Luna

Publicado por Jordi Guzman en 21 julio 2009

Espectacular animación en 3D realiza por la NASA en donde podemos ver en acción los cohetes Ares V y Ares I que llevarán en su interior el módulo LSAM, capaz de aterrizar en la Luna y  el módulo Orion, con capacidad de cuatro a seis tripulantes, respectivamente, en el Proyecto Constelación (web).

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Nuevas imágenes de la NASA indican que un objeto impactó con Júpiter

Publicado por Jordi Guzman en 21 julio 2009

Los científicos han encontrado pruebas de que otro objeto ha bombardeado Júpiter, exactamente 15 años después de los primeros impactos por el cometa Shoemaker-Levy 9.

Siguiendo el aviso de un astrónomo aficionado, Anthony Wesley de Australia, de que había aparecido una nueva “cicatriz” repentinamente en la Luna, esta mañana entre las 3 y las 9 a.m. PDT (6 a.m. y tarde EDT) los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, usando la Instalación del Telescopio Infrarrojo de la NASA en la cima de Mauna Kea en

Esta imagen muestra un gran impacto en la región polar sur de Júpiter captado el 20 de julio de 2009, con la Instalación del Telescopio Infrarrojo de la NASA en Mauna Kea, Hawai. Crédito de la imagen: NASA/JPL/Infrared Telescope Facility

Esta imagen muestra un gran impacto en la región polar sur de Júpiter captado el 20 de julio de 2009, con la Instalación del Telescopio Infrarrojo de la NASA en Mauna Kea, Hawai. Crédito de la imagen: NASA/JPL/Infrared Telescope Facility(clic para ampliar)

Hawai, recopilaron pruebas que indicaban el impacto.

Las nuevas imágenes muestran que el probable punto del impacto estaba cerca de la región polar sur, con una “cicatriz” oscura visible y brillante lanzando hacia arriba partículas a la atmósfera superior detectadas en las longitudes de onda infrarrojas, y un calentamiento de la troposfera superior con posible emisión extra de gas de amoniaco en las longitudes de onda del infrarrojo intermedio.

“Fuimos muy afortunados de ver Júpiter justo en el momento adecuado, a la hora correcta, el lado correcto de Júpiter para ser testigos del evento. No lo podríamos haber planificado mejor”, dijo Glenn Orton, científico del JPL.

Orton y su equipo de astrónomos se pusieron en marcha a primera hora de la mañana y no han parado de rastrear el planeta. Actualmente están descargando datos y trabajando para lograr tiempo adicional de observación de este y otros telescopios.

Esta imagen se tomó en 1,65 micras, una longitud de onda sensible a la luz solar reflejada de la atmósfera superior de Júpiter, y muestra tanto en centro brillante de la cicatriz (abajo a la izquierda) como los restos al noroeste (arriba a la izquierda).

“Podría ser el impacto de un cometa, pero aún no lo sabemos con seguridad”, dijo Orton. “Ha sido un día de locos, y esto en el aniversario del Shoemaker-Levy 9 y Apolo es sorprendente”.

El Shoemaker-Levy 9 fue un cometa que se observó cómo se fragmentaba antes de impactar con Júpiter en 1994.

Leigh Fletcher, miembro de posdoctorado de la NASA en el JPL que trabajó con Orton durante estas últimas observaciones dijo: “Dada la rareza de estos eventos, es extremadamente emocionante estar implicado en estas observaciones. ¡Estas son las observaciones más emocionantes que he visto en mis cinco años observando los planetas exteriores!”

Las observaciones fueron posibles en gran medida por los extraordinarios esfuerzos del personal de la Instalación del Telescopio Infrarrojo, incluyendo el operador del telescopio William Golisch, quien hábilmente movió tres instrumentos dentro y fuera del campo durante el corto tiempo que la cicatriz fue visible en el planeta, proporcionando la cobertura de longitudes de onda.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Jet Propulsion Laboratory y su autora es Carolina Martínez.

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Sebastian Krüger – The Rolling Stones

Publicado por Jordi Guzman en 21 julio 2009

Sebastian Krüger es un caricaturista con un talento impresionante como se puede apreciar en su página en donde no queda títere con cabeza. Hace más de dos años ya le dediqué un post a este artista alemán nacido en 1963. En este caso las victimas son los cuatro Stones que aún quedan en activo. Clic para ampliar.

Jagger

Richards

Watts

Wood

Vía Joderquebuenoes y Bluemag.es

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Jonathan Hagan – Animación final de curso

Publicado por Jordi Guzman en 21 julio 2009

Jonathan Hagan era estudiante en Media Design School en Auckland, Nueva Zelanda. En septiembre de 2008 presentó esta corta animación como su trabajo final. Profesional cien por cien.

Vía Motionographer

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Eric Zener – Pinturas (II)

Publicado por Jordi Guzman en 21 julio 2009

Refrescantes pinturas del californiano Eric Zener, ideales para la canícula que acaba de comenzar. Podéis ver más trabajos en su página y en el post que le dediqué hace casi un año.

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Feliz aniversario Apolo 11

Publicado por Jordi Guzman en 20 julio 2009

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Tenia pensado ofreceros para celebrar el 40 aniversario del Apolo 11 el sexto episodio completo de la maravillosa serie De la Tierra a la Luna pero lamentablemente problemas técnicos (maldito router) me han impedido hacerlo. Esta noche espero poder subirlo y mañana lo posteo.

A mi me pilló a punto de hacer seis años en plenas vacaciones en Blanes, sin televisión, y he de reconocer que no me acuerdo de nada, lo que sí recuerdo perfectamente es que me regalaron para mi cumpleaños – el 24 de agosto -  un pequeño microscopio, que aún conservo, y de que al volver de vacaciones un tío mio me compro un álbum de cromos llamado Espacio 70 del que os reproduzco más abajo la portada y la contracubierta escrita por el asesor de la colección, el profesor Lluis Miravitlles (solo su apellido ya era estimulante). Las imágenes me cautivaron por completo en una fascinación que hoy día sigue intacta. Ni que decir tiene que acabé la colección y que, mal que bien, se conserva relativamente bien. Feliz aniversario Apolo 11, esperamos ansiosos la vuelta a la “magnifica desolación” . Clic para ampliar. Nota: El texto ya estaba ligeramente torcido, no es un defecto del escaneo.

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Hace pocos días la cámara a bordo de la Lunar Reconnaissance Orbiter envió unas imágenes de todos los lugares en donde se posaron las misiones Apolo. En la fotografía de más abajo  podemos ver señalada por una flecha blanca la etapa de descenso del Módulo Lunar. Clic para ampliar. Foto: LRO.

Lugar del aterrizaje

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Jörg Brönnimann – Mental Leaps

Publicado por Jordi Guzman en 20 julio 2009

Jörg Brönnimann armado con una cámara Canon Mark 2 y con una óptica Canon MP-E 65mm f/2.8 ha hecho este corto pero bello vídeo con música de U2, concretamente el tema es Numb del elepé Zooropa.

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Una misión del siglo XVII a la Luna

Publicado por Jordi Guzman en 20 julio 2009

El mundo está celebrando el asombroso viaje que el Apolo XI hizo a la Luna hace 40 años. Pero poco saben que una apuesta anterior para llegar a la Luna fue lanzada desde Inglaterra, nada menos que en el siglo XVII.

Por increíble que parezca, una de las mentes científicas más grandes de la época, el Dr. John Wilkins, fundador de la Royal Society, estaba planificando su propia misión lunar hace cuatro siglos, alrededor de la época de la Revolución Inglesa.

No era simple retórica. Inspirado por los grandes viajes de descubrimiento por el mundo de Colón, Drake y Magallanes, el Dr. Wilkinswilkins_flying_chariot_smal imaginó que sólo sería otro pequeño paso alcanzar la Luna.

Wilkins, que era cuñado de Oliver Cromwell, exploró las posibilidades en dos libros. Los registros mostraban que empezó a explorar prototipos de naves espaciales, o carros voladores como los llamaba, para llevar astronautas.

El programa espacial jacobino, como el historiador de la ciencia de Oxford el Dr. Allan Chapman lo llama, floreció debido a que este era un periodo dorado para la ciencia. Se habían realizado enormes descubrimientos en geografía, astronomía y anatomía. Los científicos del siglo XVII estaban en la cresta de la ola.

Las observaciones de Galileo a través de su telescopio habían ayudado a demostrar que las antiguas ideas sobre el universo eran incorrectas. La superficie lunar parecía similar al paisaje de la Tierra. Había montañas, vastas planicies y lo que ellos llamaban fosas y nosotros llamamos cráteres.

Un astrónomo galés, usando uno de los primeros telescopios simples hechos por el contemporáneo inglés de Galileo Thomas Harriot, informó de que los rasgos lunares recordaban a las bahías y cabos mostrados en una carta marina holandesa.

Wilkiins nació en 1614, cerca de Northampton, hijo de un orfebre. Se graduó en el Magdalen College a la eda de 17 años cuando se convirtió en profesor y pastor protestante.

Su creatividad se mostró por sí misma con inventos tales como la primera arma de aire comprimido y el primer cuentakilómetros. Construyó una máquina artificial de arco iris para entretener a sus invitados en el jardín y una vejiga hinchable – un prototipo de rueda neumática.

Wilkins se inspiró en el mayor científico planetario conocido entonces, Johannes Kepler, que había descubierto las leyes físicas que gobiernan el movimiento de los planetas alrededor del Sol. Kepler escribió un libro en 1634, un ejemplo inicial de ciencia ficción, imaginando cómo podría llegar a la Luna.

En 1638, cuando apenas tenía 24 años, Wilkins escribió un nuevo libro, The Discovery of a New World in the Moone (El descubrimiento de un nuevo mundo en la Luna). Compartió la entonces popular visión de que otros planetas y la Luna debían estar habitados. Quería encontrarse con los selenitas como los llamó, e incluso comerciar con ellos de la misma forma que la gente lo hacía con los lejanos continentes.

Escribió: “En los primeros años del mundo los isleños pensaban que eran los únicos moradores sobre la Tierra, o que de haber otros, no podían concebir ninguna forma de comerciar con ellos, quedando incomunicados por el profundo y amplio océano.

“Pero con el paso del tiempo, la invención de los barcos, en los que a pesar de todo ningún audaz y osado hombre se aventuraba, hubo unos pocos lo bastante resueltos para lanzarse al vasto Océano, y ¿cómo de fácil es ahora hacer esto, incluso para el de naturaleza más cobarde y timorata?

Por lo que, tal vez, pueda haber algún otro medio inventado para hacer un convoy a la Luna, y aunque puede parecer algo terrible e imposible pasar a través de la vastedad del espacio del aire, no hay duda de que habría algunos hombres que se aventurarían a hacerlo así como los otros”.

John_WilkinsWilkins, en el grabado de la izquierda, tenía que considerar el problema de escapar de nuestro planeta en una época en la que aún quedaban muchos años antes de que la caída de una manzana inspirase a Isaac Newton para identificar la fuerza de la gravedad.

En lugar de esto, Wilkins pensaba que estábamos pegados a la Tierra por una especie de magnetismo. Sus observaciones de las nubes le sugirieron que si un hombre podía alcanzar una altitud de apenas 35 kilómetros, quedaría libre de esta fuerza y sería capaz de volar por el espacio.

Estaba fascinado por los dispositivos mecánicos, relojes y muelles. Su gran idea era construir una auténtica “nave espacial”, una máquina voladora diseñada como un barco pero con un potente muelle, máquinas de reloj y un conjunto de alas. La pólvora podría usarse como una forma primitiva de motor de combustión interna.

Estas alas debía estar cubiertas con plumas de pájaros de vuelo alto tales como cisnes o gansos, dijo Wilkins, y la nave debería despegar en un ángulo bajo – tal y como lo hacen los aviones modernos de hoy.

Sugirió que 10 o 20 hombres podían agruparse, gastando 20 guineas cada uno, para emplear a un bueno herrero para ensamblar tal máquina voladora a partir de un conjunto de planos.

Los astronautas actuales toman comida especial para el espacio preparada para un entorno sin gravedad. Wilkins pensaba que la comida no sería necesaria para sus exploradores. Creía que ya había pruebas de gente pasando largos periodos sin comer. Y en el espacio, libres del “magnetismo” de la Tierra, no habría tirón en sus órganos digestivos como para hacerlos tener hambre, defendía.

De forma similar, respirar no sería un problema. Era conocido que los montañeros sufrían falta de respiración a grandes alturas. Wilkins dijo que esto se debía a que sus pulmones no estaban habituados al aire puro respirado por los ángeles. En ese tiempo sus astronautas tendrían que habituarse a él y ser capaces de respirarlo en su viaje a la Luna.

Los registros muestran que Wilkins realizó el experimento de construir máquinas voladoras con otro gran científico de la época, Robert Hooke, en los jardines de Wadham College en Oxford, alrededor de 1654. Para la década de 1660, empezó a darse cuenta de que el viaje espacial no iba a ser tan fácil como había imaginado.

El Dr. Chapman, del Wadham College de Oxford, no tiene dudas de que Wilkins es el padre del programa espacial. Dijo a Skymania News: “Definitivamente. No hay duda sobre eso. Su ingenuidad era enorme. Vio su carro volador como la versión espacial de las naves de Drake, Raleigh y Magallanes.

“De la misma forma que un inglés, Thomas Harriott, derrotó a galileo al usar el telescopio antes, en el 40 aniversario del aterrizaje sobre la Luna hubo otro inglés que apareció con la mejor posibilidad de llegar a la Luna en su época.

Este era un periodo dorado para la ciencia británica. El vacío aún no se había descubierto. En 1640, volar a la Luna era una posibilidad heroica.

Pero para 1670, se dieron cuenta de que era imposible. Habían hecho tantos descubrimientos en física y astronomía en 30 años que podían ver que volar a la Luna era imposible. Pero en ese glorioso periodo de 1640, parecía una posibilidad real”.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Skymania News y su autor es Paul Sutherland.

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Ken Szok – Fotografiando trenes

Publicado por Jordi Guzman en 20 julio 2009

Ken Szok es un apasionado de los trenes y de la fotografía como queda patente en sus sets de Flickr. He escogido para mostraros imágenes de dos de ellos: Rails @ Night y Sunrises and Sunsets. Clic para ampliar.

Ken Szok

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Ken Szok_2

Ken Szok_3

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Ken Szok_5

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Pasa la vida, hace un año

Publicado por Jordi Guzman en 19 julio 2009

He aquí una selección de post de hace un año, del del 13 al 19 de julio.

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Valere Amirault – Great Glutton Island

Publicado por Jordi Guzman en 18 julio 2009

Valere Amirault, uno de los directores de la escuela francesa Supinfocom, ha hecho esta simpática animación sobre los problemas de un solitario y glotón pescador de caña, único habitante de una diminuta isla. A destacar los apenas dos segundos de agua removida del final, una de las cosas más difíciles de recrear en 3D.

Vía Motionographer

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“Al no hablar de ciencia estamos cometiendo un crimen”, entrevista a Tim Radford

Publicado por Jordi Guzman en 18 julio 2009

Tim Radford ha sido crítico de cine, director de la sección de Arte y de Libros en The Guardian y redactor de ciencia durante 20 años en este mismo periódico inglés de influencia mundial. SINC se cruzó en la Conferencia mundial de periodistas científicos con este veterano narrador de historias científicas e intercambió en Londres algunas impresiones sobre la historia del periodismo científico.

Redactor jefe de The Guardian durante más de 20 años y referencia mundial del periodismo científico. ¿Cómo llegó a escribir sobre temas de ciencia y tecnología?

Llegué al periodismo científico bastante tarde dentro de mi vida profesional, probablemente antes de que usted naciese, pero aun así

"Uno tiene que desenvolver el paquete y pensar “ahora voy a intentar explicarlo".

"Uno tiene que desenvolver el paquete y pensar “ahora voy a intentar explicarlo".

bastante tarde porque antes había hecho todo tipo de cosas en el periodismo… Cuando discuto con otros periodistas científicos, defiendo la idea de que realmente no somos tan diferentes de otras clases de periodistas. Nuestro trabajo consiste en encontrar historias. Me gusta ser periodista científico cuando pienso que nadie en todo el mundo compra un periódico generalista para averiguar qué sucede en ciencia. La gente compra periódicos para averiguar lo que pasa en fútbol, economía, política… Pero nadie dice “quiero informarme de ciencia”.

Sin embargo, la comunicación científica es de suma importancia en una sociedad que se dice democrática. Cada vez más periodistas, científicos y ciudadanos reivindican más atención a la actividad investigadora, mayor transparencia y acceso a los conocimientos. ¿Cuál es su opinión?

Hay tres buenos motivos por los que la sociedad debería fomentar los debates sobre temas científicos. El primero es que, en este último siglo, la ciencia ha sido el mayor recipiente “exclusivo”, por así decirlo, de esfuerzo intelectual. Durante mi niñez conocí revoluciones asombrosas en el pensamiento científico. La primera de ellas, la más evidente, es la revolución respecto a los orígenes del universo. Antes de 1965, uno preguntaba de dónde había salido el universo, y la respuesta “Dios lo hizo” era tan buena como el “siempre ha estado ahí”. Después de 1965, tras una predicción y un experimento, quedó claro que el universo tenía un principio, que el espacio y el tiempo tenían un principio también, que la materia tenía un principio y, lo que es más, que el universo no tenía más de 20.000 millones de años, pero no menos de 10.000. Así que, de repente, tuvimos un marco temporal para la existencia y, a partir de ese punto, el conjunto de la comunidad de astrofísicos, cosmólogos y físicos teóricos pudo trabajar codo con codo para determinar un principio. Hoy tienen confianza absoluta en que conocen la historia del universo, 13.500 millones de años, toda la historia excepto la primera milésima de segundo. ¿No es eso emocionante?

El segundo aspecto es que, aunque la primera expedición espacial tuvo lugar en 1957, realmente no fue hasta los años ’60, con el Programa Apollo (que ahora se conmemora) y el programa espacial ruso cuando empezamos a tener una comprensión mucho más profunda del sistema solar en que nos encontramos y el cosmos en el que hemos nacido. Ahora entendemos que la materia prima con la que están hechos los seres vivos está por todas partes, que se la ha identificado flotando entre las estrellas en el espacio interplanetario vacío, y que los meteoritos que ahora hay por todo el espacio transportan aminoácidos. El universo empieza a parecerse mucho al que hace 2.000 años había descrito Lucrecio, el poeta romano, cuando predijo una situación llamada panspermia, en la que la vida estaría por todas partes. Pero el misterio es que parece que sólo hay vida en este planeta y no tenemos pruebas de que la haya en ningún otro lugar. Esto hace que uno tenga una sensación muy extraña. Aquí estamos todos, en este punto preciso del tiempo, y somos las únicas criaturas vivas que realmente tienen alguna idea de que están solas en el universo, o de que podría haber otras, o de que hubo un principio y habrá un final. Así que nos encontramos en una situación que la Iglesia medieval habría considerado propia de los ángeles o los muertos. Realmente existimos, hemos hecho algo bastante profundo y la mayoría de la gente no lo sabe. Simplemente, no lo ha asimilado.

¿Y la tercera cuestión?

Hace referencia a por qué este planeta es como es. No había ninguna respuesta. La gente decía”las montañas suben y es evidente que levantan fragmentos del lecho marino, pero no sabemos por qué, y luego puede que vuelvan a bajar”. Hasta los ‘60 aunque había todo tipo de teorías sobrelos terremotos, los volcanes y la forma de los continentes, y esas misteriosas apariciones de conchas marinas en lo alto del Monte Everest y de vetas de cobre en Chipre, nadie sabía la causa hasta que un par de científicos británicos escribieron un decisivo artículo que decía que el material nuevo se crea en el lecho oceánico. El lecho oceánico es, paradójicamente, menos antiguo que cualquier otra cosa del planeta. Es mucho menos antiguo que los continentes que flotan sobre él, y los continentes viajan de un sitio a otro sobre el lecho oceánico, que origina presiones que empujan el aire hacia arriba. Si en mi época hubiese estudiado la carrera de Geología, habría aprendido una geología errónea.

No menciona las tecnologías de la Información y la comunicación, y lo han cambiado todo…

Así es. Es la otra gran revolución, relacionada con la genética y la apoteosis del darwinismo… Cuando se descubrió el ADN y, dos décadas después fuimos conscientes de que era posible manipularlo, el mundo empezó a cambiar y empezamos a ver que había una relación directa entre un gen y el hueso del oído de un ratón y el hueso del oído de un dinosaurio. ¡Es algo extraordinario! Es un sueño hecho realidad.

Si uno ve películas antiguas en las que aparecen ordenadores, aparecen grabadoras de cintas gigantes que van en dos direcciones y en realidad esos aparatos tan sólo eran calculadoras de bolsillo. No eran capaces de hacer nada de lo que hacen los ordenadores modernos. Todo lo que está relacionado con la informática empieza con el transistor, porque lo hicieron todo lo más pequeño que era posible y eso impulsó la revolución de las comunicaciones, que yo he vivido directamente. Si a John Kennedy le hubiesen disparado en 1957, tendríamos que haber salido a toda prisa hacia el aeropuerto de Heathrow y esperar a que, al otro lado del Atlántico, nuestro fotógrafo hubiese conseguido preparar la película a tiempo, correr hasta el aeropuerto en un taxi, meterla en un sobre y dársela al piloto pidiéndole que se la entregase a alguien al otro lado. Realmente así circulaba la información por el mundo. Podíamos tener la radio, pero si queríamos imágenes, había que enviarlas en avión. Y, hasta 1962 con el lanzamiento del satélite Telstar, no fue posible ver a Brasil ganar a Argentina en un partido de fútbol como si se estuviese jugando en cualquier lugar del mundo. Eso era impensable en los ‘50. Pero las TIC son una revolución muy antigua, que pienso que empieza con Gutenberg, con la imprenta y el libro impreso, el hecho de no perder información aunque ahora, con la red de redes signifique que también tenemos que quedarnos con toda la basura, al menos tenemos acceso a todo lo que ha habido antes, mientras que Cervantes, Francis Bacon y Shakespeare tenían acceso a una información muy limitada. No sabían nada sobre el mundo antiguo, salvo lo que habían leído de Virgilio. Ni siquiera llegaron a conocer a Homero, del que ahora lo tenemos todo con sólo teclear su nombre, aunque ya nadie quiera nada suyo. La mayoría de la gente quiere ver a Britney Spears.

La Enciclopedia Britannica, que ahora es abierta, siempre es una buena opción…

Pero para ver a Britney Spears no la necesitas. Y además ya no dependemos de la Britannica. Podemos ir al libro que utilizó el hombre que escribió la colección de la Britannica y ver la información primaria en profundidad.

¿Hasta qué punto ve usted la importancia de comunicar la ciencia?

La ciencia es más importante que cualquier otra cosa que esté pasando ahora, incluido el deporte… Si preguntas “¿quiere usted saber más sobre la ciencia?”, la gente dirá “no lo sé” o “déjeme en paz”, o bien dirá “oh, sí, me interesa muchísimo la ciencia”. Hay un experimento fantástico que realizó en 1988 un hombre llamado John Durant, que se convirtió en amigo y compañero. Eligió a 1.000 personas con estudios universitarios y les preguntó: ¿Piensan que la ciencia está lo suficientemente bien cubierta por la prensa británica? Y respondieron “oh, no, no, no”, y “¿agradecerían que hubiese más y mejor información científica?”, y ellos dijeron “claro que sí”, y entonces él les preguntó “¿el sol gira alrededor de la tierra, o la tierra gira alrededor del sol? “¿cuánto tarda?”. Sólo dos de cada tres respondieron correctamente a la primera pregunta; sólo dos de cada tres dijeron inmediatamente “la tierra gira alrededor del sol”. Sólo uno de cada tres fue capaz de decir que tarda un año. La conclusión es que 400 años después del descubrimiento, la gente del país “más sofisticado y científicamente avanzado del mundo” no ha alcanzado a Copérnico. Así que, si el periodismo tiene una responsabilidad democrática (y la tiene, y España lo sabe mejor que nadie porque puede recordar una dictadura y un control absoluto de la prensa) una de esas responsabilidades es la de informar, hablar a la gente de la sociedad en la que vivimos. Al no hablar de ciencia estamos cometiendo un crimen.

¿Cuáles son los retos de la práctica del periodismo científico?

El reto consiste en mantener una actitud positiva. Pienso que, cuando uno abre Nature, tiene una sensación de desesperación porque, a cada página, está viendo cosas que cree que nunca será capaz de comprender. Me sentí mucho mejor después de algo que sucedió a finales de los años ‘80, en el 125 aniversario de la fundación de Nature, cuando la revista se felicitaba efusivamente a sí misma por lo maravillosa que era, y yo la abrí y pasé las páginas al azar con un ojo cerrado y puse el dedo sobre una de ellas y encontré debajo el resumen de un artículo que era completamente incomprensible, ¡era un absoluto galimatías! Así que llamé al director de Nature y se lo leí, y le pregunté “¿entiendes lo que significa?”, y me dijo “no”. Y luego le pregunté “¿serías capaz de decir de qué disciplina se trata?”, y respondió “¿he oído la palabra ‘proteína’?, ¿podría ser biología?”. Estuvimos hablando de que ahora las ciencias son tan complejas, tan avanzadas, que el director de la revista que publica un artículo tan revolucionario no se siente obligado a comprenderlo todo, siempre y cuando alguien de su equipo sepa que es correcto. Es algo desalentador. Descubrir la enorme cantidad de trabajo que uno tiene que hacer es bastante angustioso. Por otra parte, la paciencia es de gran ayuda aquí. Primero piensas “¿qué está tratando de decir? ¿Qué significa esto? ¿Por qué plantea esta pregunta?”. Y entonces le llamas y le dices “no he entendido ni una palabra. ¿Qué significa?”. Y más de la mitad de las veces, el científico te lo explica, te da las respuestas que les daría a sus hijos. Por que, claro está, uno tiende a olvidar eso, que los científicos tienen hijos que les preguntan “¿qué haces durante todo el día?”. Y tienen que explicárselo, y las niñas y los niños no tienen paciencia con la jerga científica. Así que uno aprende que, en la mayoría de las ciencias, hay un modo de usar un lenguaje sencillo para descifrar lo críptico. Aunque hay algunas bastante complicadas…

Como la física cuántica…

La física cuántica es realmente difícil, pero uno descubre que lo que escribe es lo que la gente va a leer. Uno está proporcionando algo a gente que lo está esperando, y uno va a darles lo que quieren. No es lo que uno pretende, pero lo hace. Y de pronto, uno se da cuenta de que los lectores son bastante sabios. Hay tres cosas que les interesan: de dónde viene el universo, de dónde viene la vida y de dónde venimos nosotros. Casi toda la ciencia trata esas tres preguntas. Eso es así porque la ciencia no es más que una prolongación de la filosofía. Es otra forma de abordar esas preguntas que son eternas. Y eso es reconfortante para un escritor y periodista, porque se da cuenta de que está planteando las viejas preguntas, sólo que las respuestas vienen con un envoltorio diferente y uno tiene que desenvolver el paquete y pensar “ahora voy a intentar explicarlo”.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), la entrevista es de Laura Corcuera.

Publicado en Ciencia, Periodismo | 8 Comentarios »

Marcas de coches

Publicado por Jordi Guzman en 17 julio 2009

Un usuario de Flickr llamado feltron tiene un set dedicado a fotografías de marcas de automóviles, he escogido las que siguen pero tiene muchas más. Tipografía mecánica. Clic para ampliar.

Marcas

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Marcas_2

Marcas_3

Marcas_4

Marcas_5

Marcas_6

Marcas_7

Publicado en Fotografía, Internet, Motor, Tecnología, Tipografía | 3 Comentarios »

Mapas japoneses de los siglos XVIII y XIX

Publicado por Jordi Guzman en 17 julio 2009

Interesante colección de mapas japoneses del los siglos XVIII y XIX publicados por ephemera assemblyman. Para los que esten interesados en los siguientes enlaces hay muchos más tanto de Japón como de Asia, los dos últimos son de páginas japonesas. Clic para ampliar.

Bankoku sokaizu / Ishikawa-shi Toshiyuki. Hoei 5 [1708]

Bankoku sokaizu / Ishikawa-shi Toshiyuki. Hoei 5 (1708)

Oranda shinyaku chikyu zenzu / Hashimoto Naomasa Hakubin. Kansei 8 [1796]

Oranda shinyaku chikyu zenzu / Hashimoto Naomasa Hakubin. Kansei 8 (1796)

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Dai Nihon yochi benran / Giko Yamazaki. Tenpo 5 (1834)

Chikyu bankoku sankai yochi zenzu / Sekisui Cho Harutaka [c. 1850]

Chikyu bankoku sankai yochi zenzu / Sekisui Cho Harutaka (alrededor. 1850)

Sekai zu. cartógrafo desconocido.  [alrededor. 1860]

Sekai zu. Cartógrafo desconocido. (alrededor de. 1860)

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Shintei – chikyu bankoku hozu. Cartógrafo desconocido. Kaei 6 (1853)

Vía La Cartoteca

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