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Archivo de 21 octubre 2009

Los rayos cósmicos golpean fuerte a la Era Espacial

Publicado por Jordi Guzman en 21 octubre 2009

Naves espaciales de la NASA están midiendo flujos de rayos cósmicos que alcanzan sus niveles más altos en el último siglo como resultado de un profundo mínimo solar. Esto podría tener consecuencias relacionadas con la cantidad de escudos que necesitan llevar los astronautas para realizar misiones en el espacio profundo.

¿Planeando un viaje a Marte? Lleve suficientes escudos. De acuerdo con los sensores de la nave espacial ACE (sigla en idioma inglés de: Advanced Composition Explorer ó Explorador de Composición Avanzado), los rayos cósmicos galácticos han golpeado fuerte a la Era Espacial.

“En 2009, la intensidad de los rayos cósmicos se ha incrementado un 19%; más que cualquier valor visto en los últimos 50 años”, dice Richard Mewaldt, de Caltech. “El incremento es importante y podría significar que necesitamos pensar otra vez en cuántos escudos contra la radiación llevan los astronautas que realizan misiones al espacio profundo”.

Núcleos energéticos de hierro, contados por el Espectrómetro de Isótopos de Rayos Cósmicos, ubicado a bordo de la nave espacial ACE, de la NASA, revelan que los niveles de rayos cósmicos han aumentado un 19%, respecto del máximo previo registrado durante la Era Espacial.

Núcleos energéticos de hierro, contados por el Espectrómetro de Isótopos de Rayos Cósmicos, ubicado a bordo de la nave espacial ACE, de la NASA, revelan que los niveles de rayos cósmicos han aumentado un 19%, respecto del máximo previo registrado durante la Era Espacial.

La causa de este incremento es el mínimo solar, un profundo período de calma en la actividad del Sol que comenzó alrededor del año 2007 y que continúa hasta la actualidad. Hace mucho tiempo que los investigadores saben que los rayos cósmicos se incrementan cuando la actividad solar disminuye. Precisamente ahora la actividad solar es la más débil registrada en tiempos modernos, lo cual prepara el escenario para lo que Mewaldt llama “una tormenta perfecta de rayos cósmicos”.

“Estamos experimentando el mínimo solar más profundo en casi un siglo”, dice Dean Pesnell, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), “así que no provoca sorpresa alguna que los rayos cósmicos estén en niveles récord para la Era Espacial”.

Los rayos cósmicos galácticos provienen del exterior del sistema solar. Son partículas subatómicas —principalmente protones, pero también hay algunos núcleos pesados— aceleradas a aproximadamente la velocidad de la luz por explosiones distantes de supernovas. Los rayos cósmicos causan “cascadas” de partículas secundarias cuando chocan contra la atmósfera de la Tierra; ponen en riesgo la salud de los astronautas, y un simple rayo cósmico puede inhabilitar un satélite si choca contra un desafortunado circuito integrado.

El campo magnético solar es nuestra primera línea de defensa contra estas partículas altamente cargadas y energéticas. El sistema solar completo, desde Mercurio hasta Plutón y más allá, está rodeado por una burbuja de magnetismo llamada “heliósfera”. Ésta nace de la dínamo magnética interna del Sol y se infla en proporciones gigantes por medio del viento solar. Cuando un rayo cósmico trata de ingresar al sistema solar, primero debe luchar para pasar por las capas externas de la heliósfera y, si logra atravesarla, hay una jungla de campos magnéticos esperando para dispersar y desviar al intruso.

 Concepto artístico de la heliósfera, una burbuja magnética que protege parcialmente al sistema solar de los rayos cósmicos.

Concepto artístico de la heliósfera, una burbuja magnética que protege parcialmente al sistema solar de los rayos cósmicos.

“En tiempos de baja actividad solar, este escudo natural se debilita y una mayor cantidad de rayos cósmicos puede llegar hasta las regiones internas del sistema solar”, explica Pesnell.

Mewaldt hace una lista de tres aspectos del presente mínimo solar que se están combinando para crear la tormenta perfecta:

1. El campo magnético solar es débil. “Ha habido un abrupto declive en el campo magnético solar interplanetario; ha llegado a 4 nT (nanotesla), respecto de su valor típico, que es de 6 a 8 nT”, dice. “Este récord de bajo campo magnético interplanetario sin duda contribuye con el récord de alto flujo de rayos cósmicos”.

2. El viento solar esta flaqueando. “Las mediciones realizadas por la nave espacial Ulysses (Ulises) muestran que la presión del viento solar se encuentra en su punto mínimo en los últimos 50 años”, continúa, “de tal manera que la burbuja magnética que protege al sistema solar no está siendo tan inflada como es usual”. Una burbuja más pequeña proporciona a los rayos cósmicos un camino más fácil hacia el sistema solar. Una vez que un rayo cósmico entra al sistema solar debe “nadar corriente arriba”, en contra del viento solar. La rapidez del viento solar a disminuido a niveles muy bajos en 2008 y 2009, haciendo más fácil que de costumbre que los rayos cósmicos puedan actuar.

3. La lámina de corriente se está aplanando. Imagine que el Sol se viste con una pollera [tutú] de bailarina tan ancha como el sistema solar completo, con una corriente eléctrica que fluye a lo largo de sus pliegues ondulados. Esto es real y se llama “lámina de corriente heliosférica”, una inmensa zona de transición donde la polaridad del campo magnético del Sol cambia de más a menos. La lámina de corriente es importante porque los rayos cósmicos son guiados por sus pliegues. Últimamente, la lámina de corriente se ha estado aplanando, permitiendo así a los rayos cósmicos un acceso más directo a las regiones internas del sistema solar.

 La lámina de corriente heliosférica tiene la forma de una pollera de bailarina. Crédito de la imagen: J. R. Jokipii y B. Thomas, Astrophysical Journal 243, 1115, 1981.

La lámina de corriente heliosférica tiene la forma de una pollera de bailarina. Crédito de la imagen: J. R. Jokipii y B. Thomas, Astrophysical Journal 243, 1115, 1981.

“Si el aplanamiento continúa, podríamos ver un aumento de los flujos de rayos cósmicos de hasta un 30% por arriba de los máximos registrados previamente en la Era Espacial”, predice Mewaldt.

La Tierra no corre un gran peligro. La atmósfera y el campo magnético de nuestro planeta proporcionan cierta defensa contra los rayos cósmicos extra. De hecho, hemos tenido experiencias peores en el pasado. Hace cientos de años, los flujos de rayos cósmicos fueron por lo menos de un 200% a un 300% más altos que cualquier medida que se haya tomado durante la Era Espacial. Los investigadores saben esto porque cuando los rayos cósmicos chocan contra la atmósfera producen un isótopo de berilio, 10Be, el cual está presente en el hielo polar. Examinando los núcleos de hielo es posible estimar el flujo de rayos cósmicos de hace más de mil años. Incluso con el reciente aumento, hoy los rayos cósmicos son mucho más débiles de lo que lo han sido en ciertas ocasiones durante el pasado milenio.

“Hasta ahora, la Era Espacial ha experimentado un período de actividad de rayos cósmicos relativamente baja”, dice Mewaldt. “Podríamos estar regresando ahora a los niveles típicos de los últimos siglos”.

Naves espaciales de la NASA continuarán monitorizando la situación, conforme se desarrolla el mínimo solar. Manténgase atento a las actualizaciones.

Artículo publicado en Ciencia@NASA, su autor es el Dr. Tony Phillips y la traducción la hizo Ramiro Franco.

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Randis Albion – Ilustración y 3D (II)

Publicado por Jordi Guzman en 21 octubre 2009

Nuevos trabajos del ilustrador, director artístico y diseñador freelance alemán Randis Albion que actualmente vive y trabaja en Bangkok, Tailandia. Podéis ver más trabajos en CGSociety, en deviantART y en su página HD-Fortress. Clic para ampliar.

Deep_Diver___by_Randis_by_randis

Don_Quixote_de_La_Mancha_by_randis

DRAGON_CASTLE_by_randis

Go_ZETAMAN_GO_by_randis

Schloss_Lichterloh___Windia_by_randis

VAMPIRE____The_Turning_by_randis

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Save the Children – Debemos hacer de esto una cosa del pasado

Publicado por Jordi Guzman en 21 octubre 2009

Buena campaña para la ONG Save de Children realizada por la agencia australiana de  M&C Saatchi. La infancia explotada de las múltiples formas que se pueden ver más abajo se tiene que convertir en una sección de un futuro museo. Todos los detalles en Ads of the World. Clic para ampliar.

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Electric Box

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Muy bueno, entretenido y adictivo juego de nombre Electric Box en donde tenemos que cerrar un circuito eléctrico y para ello nos tenemos que ayudar con bombillas, placas solares, depósitos y turbinas de agua, emisores y detectores de vapor, láseres y más elementos. Yo estoy peleándome con el nivel 14. Clic en la imagen para acceder al juego.

Electric box

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Paracelso y Diego de Zúñiga

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Nueva entrega, como cada mes, de Luis Alonso en la revista Investigación y Ciencia nº 397 dedicada a ofrecer una crítica de libros. En este caso los elegidos son Paracelsus. Medicine, magic and missión at the end of time de Charles Webster editado por University Press, New Haven, 2008, y Diego de Zúñiga. Física. Edición de Gerardo Bolado y editado por Eunsa, Pamplona, 2009.

Paracelsus. Medicine, magic and missión at the end of time de Charles Webster editado por University Press, New Haven, 2008Diego de Zúñiga. Física. Edición de Gerardo Bolado y editado por Eunsa, Pamplona, 2009

Vísperas galineanas.

La pérdida de la seguridad aristotélica y galénica.

por Luis Alonso.

Nadie personifica mejor la dureza de la primera mitad del siglo xvι, con sus revoluciones religiosas, sociales y científicas, que Theophrastus von Hohen-heim (1493-1541), Paracelso. Cincuenta años después de la obra clásica e insuperada de Walter Pagel, nos encontramos con esta otra de Charles Webster —Paracelsus. Medicine, Magic and Misión at the End ofTime—, anunciada como su auto­rizado relevo. El autor ha podido acceder a fuentes inéditas, ha profundizado en los escritos teológicos y contado con edi­ciones críticas de distintos escritos paracelsistas. Apoyándose en ese nuevo mate­rial, nos pergeña un retrato más acabado del Paracelso real, el humillado, alqui­mista y subversivo.

El marco corresponde a una edad y un espacio preñados de oportunidades. La economía se desarrolló y la cultura floreció en las naciones de habla alemana. El propio Paracelso conoció de primera mano el despegue de la metalurgia y la nueva industria de la edición. En su praxis médica no dudó en recurrir a la creciente farmacopea que se ampliaba con remedios venidos del nuevo Mundo y de Asia. En numerosas ocasiones se vio beneficiado —tantas como le engañaron— con el patronazgo de familias enriquecidas al socaire del nuevo orden económico. Las ciudades que hilvanaron su carrera profe­sional, Ausgburgo, Basilea, Núremberg y Estrasburgo, explotaron las manufacturas tradicionales y desarrollaron la industria y el comercio. Supieron sacarle partido a las habilidades de los profesionales, fomen­taron las artes y los oficios y emergieron como centros cosmopolitas.

La ciencia septentrional avanzó con la estrecha colaboración entre médicos humanistas y artistas. Entre 1530 y 1558 aparecieron los herbarios de Otto Brunfels y Leonhart Fuchs, las anatomías ilustradas inspiradas en la canónica de Andrés Vesalio, los tratados naturalistas de Konrad Gessner y la revisión metalúr­gica de Georgius Agrícola. Vesalio había enseñado en la Universidad de Padua y luego se convirtió en médico de Car­los V y de Felipe II. Tras varios años de docencia en la Universidad de Lausana, Gessner fue elegido médico municipal de Zúrich. También Agrícola fue médico de St. Joachimsthal y de Chemnitz. La medicina constituía, en efecto, una pro­fesión con la que hasta los practicantes más humildes podían aspirar a una sub­sistencia decorosa y estable. El padre de Paracelso, Wilhelm Bombat von Hohenheim, se quedó en médico de pueblo, de Villach, en Carintia. Wilhelm pertenecía a una familia que había estado al servicio de la abadía benedictina de Einsiedeln, en el cantón suizo de Schwyz, donde nació Paracelso.

No existe documentación fiable sobre la educación académica, si la tuvo, de Para­celso, por más que declarara que se había formado en la Universidad de Ferrara. Desconocemos también sus primeros pa­sos en el ejercicio. Lo mismo que sucedía con tantos otros en su tiempo, es verosímil que ganara predicamento como cirujano militar. Las actividades del joven Paracelso antes de 1525, el período de Salzburgo, pertenecen al terreno de la conjetura. Su propio testimonio habla de viajes por toda Europa, costumbre asentada en medios intelectualmente inquietos, con particular afición al llamado iter italicum, o camino hacia las universidades peninsulares. En esos caminos conocerá la fuerza terapéuti­ca de las aguas minerales y los manantia­les. Anduvo por Lituania, Prusia, Polonia y los Países Bajos.

A finales de verano de 1526, a raíz de un fallido tratamiento de un trastorno gastrointestinal del margrave Felipe I de Badén, Paracelso fue convocado a palacio; acertó en la terapia administrada, pero no recibió el estipendio esperado. Frustra­ciones que se repetirían y que él atribuía a los celos de los médicos locales, meros charlatanes en su opinión. No guardaba un juicio más condescendiente para las universidades, a las que negaba capaci­dad para enseñar teología. Por su parte, decidió seguir el ejemplo de los apósto­les y apoyarse sólo en las enseñanzas de Cristo. Abanderó una crítica vitriólica contra la Iglesia Católica. A Estrasburgo llegó en el otoño de 1526. La ciudad se caracterizaba por su tolerancia y así paseaban por sus calles inconformistas de toda condición. El éxito profesional que allí obtuvo le abrió las puertas de Basilea, con la intervención directa del editor Frobenius para ocupar el puesto de médico de la municipalidad.

Tampoco en Basilea le acompañó la fortuna. En los meses de verano de 1527 y 1528, se clavaron en los portalones de los edificios públicos unos versos crí­ticos contra él. Hubo, además, un miem­bro eminente del capítulo catedralicio, entregado ya a la Reforma, que rechazó pagarle la asistencia médica. Cuando ape­ló al resto de los capitulares pidiendo amparo, le dieron la espalda. Paracelso abandonó su cargo municipal, presto a recomponer su fama. Se encaminó hacia Núremberg. Decidió probar suerte con la pluma. Y empezó a escribir sobre la sífilis. Lo hizo en un tono tal, que sus oponentes impidieran la impresión. A comienzos de 1531, cuando el hambre apretaba, se marchó a St. Gallen, como médico del burgomaestre Christian Studer. Una breve estancia posterior en Ausburgo le permitió la publicación de su Grosse Wundarznei, la única obra médica de Paracelso apare­cida en vida. Se trataba de un tratado de cirugía que coronaba una larga tradición germana sobre la materia.

Carintia fue el punto final de su tra­yectoria, donde pasó dos años. En Carin­tia progresó sustancialmente en la redac­ción de su ambiciosa Astronomía magna y pergeñó los Kárntner Schriften. Murió en Salzburgo, en septiembre de 1541, a la edad de 48 años.

Tras su muerte, sus contrarios demonizaron su memoria; cundió la especie de que se había entregado a la magia negra. Sus defensores se concentraron en la recuperación de sus manuscriutos y en su impresión. Pese a poderosas obstrucciones iniciales, desde 1560 los seguidores de Paracelso, comandados por Adam Bodenstein, llevaron sus manus­critos a la imprenta. Karl Sudhoíf, en su bibliografía paracelsista, puso de relieve el alcance de esa tarea: la lista comprendía no menos de 345 ediciones publicadas entre 1560 y 1568. Los estudios ulterio­res fueron añadiendo sectores geográficos a tan formidable cifra.

Paracelso, que en opinión de Oporinus había adoptado con respecto a la Iglesia y a la medicina un mismo enfo­que (independencia y crítica absolutas) se mostró familiarizado con la alquimia medieval. Concedió importancia primor­dial a las artes químicas. Compaginaba su admiración por la alquimia de Hermes Trismegisto con su condena por haber vinculado la medicina a la falacia de los cuatro humores y por su teoría química de que los metales procedían del mercu­rio y del azufre. Uno de sus conceptos fundamentales era el de regeneración o renovación, por las que el hombre volve­ría a ser dueño de la creación a través de las ciencias, las artes y la medicina. Tres eran los componentes del hombre: alma, espíritu y cuerpo. Tres eran también los pilares del conocimiento de la medicina: la filosofía natural, la astronomía y la alquimia. Tres las dimensiones que con­dicionaban el conocimiento: los cielos, la esfera terrestre y el microcosmos huma­no. Toda la materia creada del universo derivaba de un triple principio: mercurio, azufre y sal, lo mismo se hablara del cuerpo humano, que de los metales o los cuerpos del firmamento. La primera exposición detallada de su teoría de los tres principios la leemos en el Opus pa-ramirum, escrita en torno a 1530.

Al explayarse sobre las limitaciones de la teoría de los cuatro elementos, los contrapuso al avance de la química, que explicaba cómo los metales podían dar cuenta de la diversidad de compuestos hallados en la naturaleza mediante ma­nipulaciones muy sencillas. Sea por caso uno de sus principios fundamentales, el plomo, que adquiría distintas propiedades físicas o químicas según se encontrara en forma de minio, albayalde, etcétera; en el primer caso era rojo (óxido de plomo); en el segundo era blanco (carbonato de plomo). Una dimensión importante de la teoría de los tres principios fue su apli­cación a la descripción de los fenómenos naturales en todos los niveles del cosmos. Esa concepción unificada del cosmos era esencial para Paracelso, porque la teoría de la enfermedad, lo mismo que cuales­quiera otras teorías suyas, implicaba un intenso comercio entre el firmamento y el hombre. Con todo, empleó una inter­pretación personal libérrima de los vín­culos clásicos entre el microcosmos y el macrocosmos.

Fue uno de los primeros en ocuparse de las enfermedades profesionales y re­conoció la silicosis como un riesgo que corrían los mineros. Supo ver la relación entre el bocio y el cretinismo. Introdujo la morfina, el azufre y el plomo en la praxis médica, así como el mercurio para el tratamiento de la sífilis. Dio buenas descripciones de ciertas patologías men­tales, que él reputaba enfermedades y no posesiones diabólicas. Sin embargo, de­fendió la posibilidad de crear vida huma­na en el laboratorio y dictó instrucciones para lograrlo mediante la fermentación de una muestra de semen.

Pasaban los decenios, pero el aristotelismo, lo mismo que el galenismo, se resistía también a desaparecer. Diego de Zúñiga (1536-1598) diseñó un ambicioso proyecto de reforma general del saber (De óptimo genere totius philosophiae traden-dae et Sacrosanctae Scripturae explicandae [1568]), del que sólo publicó la primera parte, su Philosophiae prima pars (Toledo, 1597), a la que pertenece la Física. De enorme interés sus In Job Commentaria, donde defendía la compatibilidad de las tesis copernicanas con la Biblia.

Las cuestiones abordadas en la Física, acordes con el patrón aristotélico, se enri­quecen con interpolaciones o inclusiones de autoridades escolásticas. La explicación del movimiento de caída de los graves se sirve de los teóricos del ímpetus. Al hablar de los elementos, autoridades son Galeno, de la antigüedad, y Fernel, entre los contemporáneos. Sobre la situación de la Tierra en el cosmos, el contrincante es Copérnico. Su independencia de cri­terio sobresale en el desarrollo de todas las cuestiones, aunque no deja de mirar a los trabajos precedentes del dominico Soto y del jesuíta Toledo.

En el Renacimiento, la física, o fi­losofía natural, constituía una materia obligada, y central, en las facultades de artes. Se impartían tomando por plantilla la exposición y comentario de las obras de Aristóteles dedicadas al estudio de la naturaleza. Los nominalistas de París y los calculadores ingleses favorecieron la renovación de la disciplina en puntos centrales como el del movimiento, el va­cío o la extensión. También se adivinaba una corriente epistemológica innovado­ra. El divino Valles y Villalpando, por ejemplo, consideraban sólo probable el conocimiento del mundo físico. Zúñiga se mantiene aristotélico y le reconoce un carácter universal y necesario, propio de la ciencia cierta. Su método, dialéctico, parte de la experiencia observacional.

Los tres primeros libros de la Física de Zúñiga resumen ocho de la obra homóni­ma aristotélica. El resto se construye tam­bién sobre bases aristotélicas. Así, tomado del tratado Sobre el cielo es el libro cuarto. El quinto sintetiza la teoría aristotélica del cambio {Sobre la generación y corrupción). Los libros seis, siete y ocho recogen la doctrina de los Meteorológicos; el nono y el décimo versan en torno a los proble­mas abordados en los tres libros Sobre el alma. Por fin, el undécimo se sustenta en los Parva naturalia. Acude a Galeno para vertebrar la tesis de los principios de la materia, los cuatro elementos. Juan Filopón le orienta en la teoría del ímpetus. Pese a la mala fama que han cobrado por entonces los árabes, no duda en traer a co­lación comentarios de Avicena y Averroes. Cita a Ali Aben Ragel y Abumasar en la interpretación de la nova de 1572. Por supuesto, a la hora de repasar tesis más especulativas, no duda en acudir a los grandes filósofos de la Escolástica bajomedieval. Pero resulta significativo el uso de lo que pudiéramos llamar la nueva física que arranca de los perspectivistas. Vitelio es un caso paradigmático. Otro, el De revolutionibus, de Copérnico, aunque la relación con éste es todavía fluctuante. Vía Soto conoce la corriente matematizadora de la física que se ha asentado en el Pa­rís nominalista. Desdeña, sin embargo, la historia natural, que le parece más cercana a la casuística que a una ciencia fundada sobre conceptos universales. Y se mece en la doctrina tradicional de la subordinación de las ciencias.

Siguiendo a Aristóteles, Zúñiga distin­gue entre la materia prima y la materia concreta de las sustancias. Los elementos integran la materia concreta, no la materia prima, que vendría a ser una suerte de substrato común. En la misma onda hilemórfica se instala a propósito del tiempo, medida del movimiento, y del espacio o lugar, caracterizado por la capacidad para contener en sí móviles. En cambio, el va­cío es el lugar sin móvil, el receptáculo sin magnitud. Aunque la naturaleza aborrece el vacío, Zúñiga acepta como posible el movimiento local en el vacío.

Punto importante en la física del mo­mento es el de la caída de los graves. En el esquema aristotélico, el móvil aumenta su velocidad de caída a medida que se acerca a su lugar natural. Zúñiga con­cibe la gravedad como una capacidad natural del grave y admite que los graves aumentan su velocidad a medida que se alejan del punto inicial del movimiento. Se sitúa, pues, en el marco de la teoría del ímpetus. La explicación del fenómeno de caída no sólo incluye el principio de conservación del movimiento, sino tam­bién la acción eficiente de la gravedad o capacidad natural del grave que tiende a caer verticalmente hacia el centro de la Tierra. En línea con Buridan y Nicolás de Oresme, defensores de la conservación del ímpetus, explica el movimiento de los cielos a partir de cuatro principios: la inmutabilidad de los cielos; existencia del movimiento de las esferas desde el instante de la creación; el movimiento es causa de movimiento, y el estado natural de los cielos es el movimiento.

Con el problema de los graves, otra cuestión bastante novedosa concernía al movimiento de los proyectiles, de difícil explicación en el marco de la mecánica aristotélica. El movimiento impreso en el proyectil se conserva. Sin embargo, des­de que el proyectil sale disparado, sufre la acción constante de su gravedad, de la tendencia de su naturaleza a la caída rectilínea, que lo debilita hasta hacerlo caer. Mientras el movimiento violento del grave lanzado sea más fuerte que su movimiento natural rectilíneo de caída, el proyectil seguirá con su movimiento. Sin embargo, por la eficiencia constante de su naturaleza, es inevitable su debili­tamiento constante, su agotamiento y su caída final.

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Bañándose con cocodrilos

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Si os gustan las emociones fuertes y viajáis a Australia, concretamente a Sydney, no dejéis de visitar un parque temático llamado Crocosaurus Cove en donde se puede sumergir de dos en dos durante 15 minutos dentro de una jaula de plástico transparente – y cerrada por arriba – en el interior de un  tanque en donde esta un enorme cocodrilo. La atracción tiene el inquietante nombre de “Jaula de la muerte“.

El día que las dos toneladas de empuje del cocodrilo rompa la doble cadena – que ojala no pase nunca – tendrán un gran problema. No entro en esa jaula, sin apoyo de bombonas de aire comprimido, ni por todo el oro del mundo. Clic para ampliar.

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Vía Damn Cool Pics

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Yann Arthus-Bertrand – Aeropuertos

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Parecen cuadros abstractos pero son en realidad fotografías realizadas por el francés Yann Arthus-Bertrand en aeropuertos de varias ciudades del mundo en 2007 y que se exponen en la página de la parisina Galerie Louis Carré & Cie. En las imágenes vemos las marcas que dejan las roderas de los aviones al impactar y rodar sobre el asfalto de la pista de aterrizaje. Clic para ampliar.

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Vía but does it float

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Jaime Jasso – Trabajos digitales

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Jaime Jasso es un artista digital mexicano dedicado atrabajar para la industria cinematográfica  en la realización de fondos (matte paintings) y diseñador de conceptos. Podes ver más trabajos en su página y en deviantART. Clic para ampliar.

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John Coulthart – Calendario psicodélico de Alicia en el país de las maravillas

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009

Magnifico calendario de 2010 realizado por John Coulthart con el tema del inmortal libro Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll. Al tener el libro doce capítulos le ha permitido a Coulthart hacer un mes por cada uno de ellos con un estilo claramente influenciado por la imaginería psicodélica de mediados y final de la década de los sesenta del siglo XX. Podéis ver toda la serie en su página.

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Vía Boing Boing

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2001: Una odisea del espacio

Publicado por Jordi Guzman en 19 octubre 2009

Interesante colección de wallpapers, seguramente provenientes de imágenes promocionales, de la película 2001: Una odisea del espacio, dirigida en 1968 por Stanley Kubrick. Hay desde fotogramas del film hasta visiones artísticas de los decorados y elementos. Las he encontrado en Flickr en donde un usuario de nombre Pineapples101 tiene una serie de álbumes dedicados a  mostrar imágenes de películas. Clic para ampliar.

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Brooks Salzwedel – Layered Forest

Publicado por Jordi Guzman en 19 octubre 2009

Brooks Salzwedel es un artista norteamericano autor de estas originales obras realizadas con carbón, algún tipo de hoja traslucida y resina. Con ellas logra mostrar unos paisajes irreales, con profundidad, y con profusión de árboles que, en ocasiones, mezcla con elementos de tecnología humana. Podéis ver más trabajos en su página.

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Utilizan biomateriales para la regeneración ósea

Publicado por Jordi Guzman en 19 octubre 2009

El laboratorio de Fisiopatología Ósea y Biomateriales de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario La Paz (UAM) en colaboración con el Departamento de Química Inorgánica y Bioinorgánica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid ha investigado la respuesta celular a materiales desarrollados para aplicaciones de ingeniería tisular ósea.

El hueso es un tejido que se renueva de forma continua a lo largo de la vida del individuo mediante el proceso de remodelado óseo. Esta continua remodelación permite al hueso regenerarse tras ser dañado mediante la creación de un tejido idéntico al original.

Células madre mesenquimales cultivada sobre sustitutivos óseos basados en fosfatos cálcicos

Células madre mesenquimales cultivada sobre sustitutivos óseos basados en fosfatos cálcicos

Habitualmente, la dinámica del hueso es suficiente para reparar fracturas y reconstruir defectos comunes. Sin embargo, tras la destrucción de grandes volúmenes de masa ósea, como en el caso de traumatismos graves, tumores, infecciones y desórdenes en el desarrollo, el tejido dañado no es capaz de regenerarse por sí mismo.

En estos casos se requiere un injerto óseo o un sustitutivo sintético para ayudar o completar la reparación de la deficiencia esquelética. El mejor sustitutivo óseo es el propio hueso, ya sea proveniente del propio paciente o bien obtenido de un donante.

Sin embargo, existen problemas asociados al uso de injertos óseos como la insuficiente cantidad de tejido disponible cuando se trata del mismo paciente o el riesgo de transmisión de enfermedades en el caso de donantes. Estas limitaciones han propiciado que numerosos grupos de investigadores trabajen en el desarrollo de materiales de origen sintético que funcionen como sustitutivos óseos.

Entre los materiales más investigados se encuentran las cerámicas biodegradables basadas en fosfatos cálcicos. Estos materiales poseen una composición química y estructura muy similar a la del hueso y además se degradan de manera gradual en el organismo, permitiendo la regeneración del tejido. Una de las complicaciones asociadas al empleo de estos sustitutivos óseos es la aparición de partículas alrededor del material implantado bien a consecuencia de su degradación o por deficiencias en su procesado.

La integración de los materiales implantados en el tejido óseo comienza con el reclutamiento de células precursoras que darán lugar a células formadoras de hueso. El grupo FIOBI (HULP, UAM), ha investigado el efecto de partículas cerámicas basadas en fosfatos cálcicos desarrolladas por BIOMAT (UCM) sobre la capacidad de células madre humanas procedentes del estroma de la médula ósea para madurar a células de linaje osteoformador. Estas células maduras u osteoblastos forman una matriz ósea mineralizada con depósitos de sales, principalmente sales de calcio.

Los resultados, recientemente publicados en la revista Acta Biomaterialia indican que partículas cerámicas basadas en fosfatos cálcicos pueden alterar el comportamiento de células madre a través del contacto directo célula-partícula, así como impedir su maduración a células formadoras de hueso a través de modificaciones en los niveles de calcio del microambiente óseo. Estos efectos pueden ser más o menos acusados en función de la composición química de los materiales particulados. En concreto, se ha observado que partículas de apatita deficientes en calcio interfieren con la formación matriz mineral mediante la captación de calcio del medio mientras que no se observaron estos efectos al emplear partículas de fosfato cálcico bifásico.

Este estudio refleja la importancia de investigar exhaustivamente las posibles complicaciones que conlleva el uso de materiales sintéticos desarrollados como sustitutivos óseos y aporta información valiosa referente al efecto biológico de materiales con distintas relaciones calcio/fosforo en su composición.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

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Colección de pósters del Museo Nacional del Aire y el Espacio

Publicado por Jordi Guzman en 19 octubre 2009

Dicha colección – llamada Fly Now! -, perteneciente al Instituto Smithsoniano, esta alojada en la página del Museo Nacional del Aire y el Espacio. La forman 1300 pósters escaneados los cuales abarcan desde una fecha tan temprana como 1827 hasta la actualidad y los temas tratados van desde los globos hasta la exploración espacial y de casi todos los países. Una delicia. Clic para ampliar.

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Vía Boing Boing

Publicado en Arte, Aviación, Carteles, Ilustración, Tecnología | 3 Comentarios »

Pasa la vida, hace un año

Publicado por Jordi Guzman en 18 octubre 2009

He aquí una selección de post de hace un año, del 12 al 18 de octubre.

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Los baños de nuestros bisabuelos

Publicado por Jordi Guzman en 18 octubre 2009

A principios del siglo XX ir a la playa a tomar el sol y bañarse aún era una novedad, el decoro obligaba  en ellas a llevar una prendas especiales, pesadas y oscuras, en donde apenas se enseñaban las piernas y en ellos unos pantalones cortos ajustados y camiseta sin mangas.  A medida de los años pasaban las vestimentas se igualaban entre géneros permitiendo a las mujeres bañarse sin tener la sensación de ir vestidas.

Por entonces el bronceado no era de buen tono entre la gente pudiente, se consideraba que quien tenia la cara y los brazos morenos era porque realizaba algún trabajo a la intemperie: obreros y gente de campo, lo que se estilaba, sobretodo en ellas, era la palidez. Nótese en la tercera imagen la cantidad de gente que se dedica a mirar el nuevo espectáculo; esa nueva moda que llaman “tomar baños”.

Las fotografías las he encontrado en Shorpy. Clic para ampliar.

Un vigilante de la playa. Playa de Brighton, Nueva York, alrededor de 1905.

Un vigilante de la playa. Playa de Brighton, Nueva York, alrededor de 1905.

La costa de Jersey, Atlantic City, alrededor de 1905.

La costa de Jersey, Atlantic City, alrededor de 1905.

La playa de Altantic City, 1906.

La playa de Altantic City, 1906.

New Jersey alrededor de 1910.

New Jersey alrededor de 1910.

Junio de 1923 en Washington, D.C., a orillas del río Potomac.

Junio de 1923 en Washington, D.C., a orillas del río Potomac.

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