Cada minuto doce niños mueren de hambre y malnutrición, las veinticuatro horas al día. Mas de seis millones al año. En los países en vías de desarrollo, uno de cada cuatro niños preescolares padece hambre y deficiencias nutritivas. Estos niños no crecen como deberían, poseen débil resistencia a las enfermedades, les va peor en el colegio y, de adultos, ganan menos. Su bajo peso al nacer les da una rémora ya desde el primer día de su vida.
Mas de 800 millones de personas padecen hambre cada día. Son muchos mas quienes sufren carencias de micronutrientes: su alimentación no contiene suficientes vitaminas o minerales. La ingesta insuficiente de hierro, con la anemia consiguiente, es la mas extendida de estas aflicciones.
El problema no estriba, como se podría pensar, en que la producción de alimentos no de abasto. El mundo nada en comida; cada vez son más quienes se alimentan en exceso. Los progresos técnicos en la agricultura se han traducido en que cada vez se cosechen mas alimentos a menor coste que nunca. La globalización, las comunicaciones y los avances en la eficacia del transporte han facilitado el traslado de alimentos a grandes distancias con un costo razonable. En la actualidad se están produciendo alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de energía y proteínas de todos los seres humanos del planeta.
La razón principal de la persistencia del hambre y de las deficiencias nutritivas es la pobreza; son muchos millones de hogares que no pueden permitirse comprar ni alimentos nutritivos, ni el apero agrícola que necesitan para cultivarlos. Y a esta penuria contribuyen, entre otros factores: las dificultades para acceder a la planificación familiar y a los cuidados de la salud reproductiva, así como las enfermedades que se propagan por la falta de saneamiento y el consumo de aguas sin depurar.

Clic en la imagen para ampliar. Imagen: George Retseck
El hambre puede ser crónica o transitoria. La gran mayoría – el 75 por ciento – de los crónicamente infranutridos habita en zonas rurales de países en vías de desarrollo. No poseen tierras y a menudo se encuentran sin trabajo o cobrando jornales muy bajos. O bien se trata de campesinos con parcelas pequeñas, a quienes les cuesta disponer de créditos o de otros elementos necesarios para la agricultura, como las simientes, los abonos o medios para proteger sus cultivos. Viven en hogares encabezados por mujeres sin apenas capacidad para conseguir ingresos, o en hogares en donde los adultos padecen enfermedades, como el sida. Por lo general pasan inadvertidos para los órganos de poder o decisión de las sociedades a las que pertenecen. “Hambre silenciosa” es una descripción conmovedora de su situación.
Las hambrunas transitorias creadas por desastres no suelen pasar inadvertidas, sean esos desastes naturales o los hayan provocado los seres humanos: sequías, inundaciones, terremotos, conflictos armados o políticas equivocadas. El mundo ha demostrado generosidad para ayudar a las victimas de hambrunas transitorias, pero solo constituyen una pequeña parte – alrededor de un 10 por ciento – de los hambrientos del mundo.
Aunque los desastres naturales siguen socavando la seguridad alimentaria en muchas regiones del mundo, en los últimos años las hambrunas también han afectado a regiones devastadas por el hombre. en el periodo de 1992 a 2003, los conflictos armados y los problemas económicos han sido responsables de más del 35 por ciento de las crisis de penuria alimentaria, frente a un porcentaje que rondaba el 15 por ciento durante el periodo de 1986 a 1991.
El hambre y la desnutrición afectan de forma muy desproporcionada a dos grupos de personas: niños en edad preescolar y mujeres. Hay unos 146 millones de preescolares con peso insuficiente a consecuencia del hambre, ya sea crónica o aguda. Lo cual significa que el 18 por ciento de los hambrientos son niños de menos de cinco años. Todos los años nacen alrededor de 20 millones de niños con peso insuficiente. Los niños desnutridos tienen menos ánimos para jugar o estudiar. Muchos no llegan a recibir ni tan siquiera una educación rudimentaria. Se cuentan por millones los que abandonan la escuela prematuramente. El hambre crónica también retrasa el desarrollo físico y mental.
Las mujeres, de cualquier edad, tienen mayores posibilidades de ser victimas de la infranutrición: mas del 60 por ciento de los hambrientos del planeta son mujeres. Aunque las mujeres son, con mucho, las principales productoras de alimentos de todo el mundo, las estructuras sociales y las tradiciones conducen a menudo a que reciban menos para comer que los hombres. Mientras que en los países en vías de desarrollo el 25 por ciento de los hombres sufren anemia ferropénica (falta de hierro), la proporción de mujeres con esta dolencia alcanza el 45 por ciento. Cada día fallecen en el parto 300 mujeres a causa de su deficiencia de hierro.
Articulo de Per Pinstrup-Andersen y Fuzhi Chenh, de la Universidad de Cornell. Investigación y Ciencia Nº 374.