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Archivos de la categoría ‘Climatología’

Acid Test: El reto mundial de la acidificación del océano

Publicado por Jordi Guzman en 17 febrero 2010


Aunque está en inglés no puedo dejar de postear este magnifico documental llamado Acid Test producido por ONG norteamericana Natural Resources Defense Council (NRCD) dedicado a mostrar los peligros de la acidificación de los océanos terrestres, un fenómeno reciente provocado por la emisión de dióxido de carbono de origen antropogénico que esta haciendo bajar el pH de una forma mucho más rápida que en los últimos millones de años. La locución es de la actriz Sigourney Weaver. Podéis ver los detalles técnicos en Vimeo.

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Gran Bretaña nevada

Publicado por Jordi Guzman en 8 enero 2010


Impresionante fotografía realizada el 7 de enero por el instrumento Espectroradiómetro de imágenes de media resolución (MODIS) a bordo del satélite Terra de la NASA. En ella podemos apreciar que la totalidad de la isla esta cubierta por la nieve después del temporal que ha azotado Gran Bretaña en estos pasados días con temperaturas que han llegado a 18 grados bajo cero.

Gran Bretaña e Irlanda normalmente gozan de un tiempo mucho más benigno gracias a la Corriente del Golfo, pero este año parece que aún no ha vuelto de las vacaciones navideñas. Este invierno se puede utilizar adecuadamente el antiguo nombre de las Islas Británicas: Albión. Un nombre de procedencia celta que los romanos entendieron como albus (blanco) en referencia a los blancos acantilados de Dover, lo primero que se ve de la isla cuando se viaja por mar desde el continente. Foto: NASA Earth Observatory. Clic para ampliar.

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Calculan la velocidad de adaptación al cambio climático de las especies y sus ecosistemas

Publicado por Jordi Guzman en 30 diciembre 2009


Científicos estadounidenses han calculado la velocidad a la que las especies animales y vegetales, y sus ecosistemas tendrán que adaptarse al cambio climático durante los próximos 100 años. El estudio, que se publica ahora en Nature, demuestra que los ecosistemas tendrán que trasladarse unos 420 metros al año para adaptarse al ritmo del calentamiento global.

Muchas especies animales ya están en movimiento como respuesta a los cambiantes patrones climáticos. Investigadores de la

Manglar cerca de una playa en el sur de Papua Nueva Guinea. Foto: Steve Shattuck.

Academia de Ciencias de California (EE UU), el Instituto Carnegie de Ciencias, la Institución Central Clima, y la Universidad de California en Berkeley (EE UU) determinan la distancia media a la que los ecosistemas tendrán que trasladarse para sobrevivir al cambio climático: 420 metros al año.

“Uno de los aspectos más llamativos de estos datos es que nos permiten evaluar cómo se comportará nuestra actual red de zonas protegidas mientras intentamos conservar la biodiversidad frente al cambio climático mundial”, explica Healy Hamilton, director del Centro de Informática de Biodiversidad Aplicada de la Academia de Ciencias de California (EE UU).

“Cuando nos fijamos en los tiempos de residencia de las zonas protegidas, que definimos como la cantidad de tiempo que tardarán las actuales condiciones climáticas en recorrer por completo una zona protegida determinada, solamente el 8% de las zonas protegidas actuales tienen tiempos de residencia de más de 100 años. Si queremos mejorar estas cifras, tenemos que reducir nuestras emisiones de carbono y trabajar con rapidez para ampliar y conectar la red mundial de zonas protegidas”, manifiesta Hamilton.

Según el estudio, que se publica hoy [por el día 23] en Nature, los habitantes de las montañas podrán moverse más despacio, ya que un pequeño desplazamiento hacia arriba o abajo puede suponer un gran cambio de la temperatura. Sin embargo, los ecosistemas más llanos, como los pastizales inundados, los manglares y los desiertos, tendrán que moverse mucho más deprisa para permanecer en una zona cómoda. En algunos casos, supone más de un kilómetro al año.

Cálculo basado en datos de emisiones de CO2

El equipo ha calculado la velocidad del cambio climático mundial combinando datos de los patrones climáticos y térmicos actuales de todo el mundo con un enorme conjunto de previsiones de modelos climáticos para el próximo siglo. Sus cálculos se basan en un nivel “intermedio” de previsión de emisiones de gases de efecto invernadero durante el próximo siglo (la previsión de emisiones A1B del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático -IPCC).

Con estos niveles de emisiones, la velocidad del cambio climático se prevé que sea más lenta en los bosques de coníferas tropicales y subtropicales (80 metros al año), los bosques de coníferas templados (110 metros al año) y los pastizales y matorrales de montaña (110 metros al año). La velocidad del cambio climático se espera que sea más rápida en las zonas más llanas, incluidos los desiertos y los matorrales áridos (710 metros al año), los manglares (950 metros al año) y los pastizales inundados y las sabanas (1.260 metros al año).

Según los científicos, la vulnerabilidad de cada uno de estos biomas depende no sólo de la velocidad media del cambio climático que experimente, sino también de los tamaños de las zonas protegidas en las que se encuentre. Uno de los ejemplos es que la velocidad del cambio climático sea alta en los desiertos, pero esta amenaza se ve mitigada por el hecho de que las zonas protegidas tienden a ser más grandes en el caso de los desiertos. Por otro lado, el pequeño tamaño y la naturaleza fragmentada de la mayoría de las zonas protegidas de biomas mediterráneos templados de angiospermas y de bosques boreales hacen que estos hábitats sean especialmente vulnerables.

Evitar la extinción

El índice de los científicos estadounidenses calcula por tanto las velocidades y los tiempos de residencia de los climas, no de las especies. Para los investigadores, las especies individuales que toleran un rango amplio de temperaturas pueden ser capaces de adaptarse a un lugar mientras el clima que las rodea cambia.

Sin embargo, en el caso de las especies que sólo toleran un rango estrecho de temperaturas, las previsiones de velocidad del estudio son una aproximación que se acerca a las velocidades de migración necesarias para evitar una posible extinción. Casi un tercio de los hábitats del estudio tienen velocidades que superan hasta las previsiones más optimistas de migración de las plantas, lo que indica que las plantas de muchas zonas no serán capaces de adaptarse al clima cambiante.

“Todavía más problemático es el hecho de que los hábitats naturales se han visto enormemente fragmentados por el desarrollo humano, lo que dejará a muchas especies sin sitio adonde ir, independientemente de sus ritmos migratorios”, señalan los científicos.

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Referencia bibliográfica:

Scott R. Loarie; Philip B. Duffy; Healy Hamilton; Gregory P. Asner, Christopher B. Field & David D. Ackerly. “The velocity of climate change” Nature Vol 462| 24/31 diciembre de 2009| doi:10.1038/nature08649.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Las negritas son mías.

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El satélite SMOS ya surca los cielos

Publicado por Jordi Guzman en 2 noviembre 2009


Tras más de una década de investigaciones y desarrollos tecnológicos liderados por primera vez desde España, hoy por fin el satélite SMOS se ha puesto en órbita. Esta madrugada la nave ha despegado con éxito desde el cosmódromo de Plesetsk, en el norte de Rusia, y pronto comenzará a enviar datos sobre la salinidad de los océanos y la humedad del suelo, una información clave para entender mejor el cambio climático.

Poco antes de la hora prevista para el lanzamiento del satélite SMOS, las 02:50 (hora española), el nerviosismo era patente entre las

SMOS & Proba 2 Launch campaign with Rockot launcher

Lanzamiento de SMOS. Imagen: ESA.

cerca de 200 personas que hoy se han reunido en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), en Villanueva de la Cañada (Madrid), para observar la retransmisión en directo del acontecimiento.

Muchos de los ingenieros y científicos presentes han dedicado gran parte de su vida profesional a sacar adelante este proyecto de la Agencia Espacial Europea (ESA), destinado a cartografiar la salinidad de los mares y la humedad del suelo a escala global.

Por primera vez la industria aeroespacial española ha liderado la fabricación de un instrumento tan complejo como SMOS (Soil Moisture and Ocean Salinity) para la ESA y la responsabilidad era grande.

Las palabras que el Director General de la ESA, Jean-Jacques Dordain, pronunció el viernes pasado en este centro estaban en la mente de todos: “SMOS es muy importante para el planeta, para la ESA y para España”. El presupuesto de la misión es de 300 millones de euros, de los que un tercio los aporta España, otro tercio Francia y el resto los demás países de la agencia.

Dos pantallas gigantes situadas en el salón de actos del ESAC congregaron a los visitantes cuando comenzó la transmisión desde el centro de control de la misión en CNES-Toulouse (Francia) y el cosmódromo ruso de Plesetsk, el lugar del lanzamiento. El jefe de Comunicación para España y Portugal de la ESA, Javier Ventura-Traveset, anunció que le acababa de llegar a su PDA el mensaje “All green in Plesetsk”, y en unos instantes el lanzador Rockot despegó con los satélites SMOS y Proba-2 (un demostrador tecnológico) a bordo.

En la sala de ESAC, salvo la toma de algunas fotografías, no hubo expresiones de júbilo. El público experto recordaba el caso del satélite Cryosat-1, que no logró desprenderse de la segunda etapa del cohete que lo transportaba y la misión fracasó. Diversas animaciones generadas por telemetría tranquilizaron a los asistentes al ver que las etapas del lanzador se separaban correctamente, pero la transmisión de televisión se interrumpió y hubo que esperar más de 50 minutos para saber si llegaba alguna señal de SMOS.

Los brazos de MIRAS se abrirán el martes

“Durante ese tiempo no hay visibilidad con el satélite”, explicó a SINC, Guillermo Buenadicha, ingeniero de operaciones del instrumento principal de SMOS. El ingeniero mostró la sala de control en ESAC donde se supervisará el único instrumento que lleva el satélite, completamente nuevo e innovador: MIRAS (radiómetro interferómetro de imágenes de microondas con síntesis de apertura en 2D).

Se trata de una antena con tres brazos en forma de “Y”, de unos ocho metros de diámetro, en la que se disponen 69 receptores para detectar las radiaciones microondas emitidas desde la superficie de la Tierra. “Una vez realizada una verificación térmica, los brazos se desplegarán completamente el martes a las 8 de la tarde”, adelantó Buenadicha.

El procesamiento de los datos obtenidos con SMOS, que con complejos algoritmos se transformarán en mapas de humedad y salinidad, también se realiza en otra de las salas del ESAC, donde el equipo ya trabajaba en los preparativos, mientras los visitantes de la noche se volvieron a congregar frente a las pantallas.

Momentos de incertidumbre

Sobre las 4 de la madrugada Ventura-Traveset anunció que todo parecía ir “nominal”, que los paneles solares se habían desplegado, pero no acababa de llegar la confirmación de la comunicación correcta con SMOS. Fueron unos momentos de tensión, sobre todo al observar los gestos de nerviosismo de François Bermudo, Jefe de Proyecto SMOS en CNES-Toulouse. Tras unos minutos de incertidumbre, finalmente Bermudo se dirigió a la cámara y con una sonrisa informó que la estación de Hertebeesthoek, en Sudáfrica, se había comunicado con SMOS.

El satélite, con sus 658 kilos de masa (355 kg de carga útil y 303 kg de la plataforma Próteus que controla su vuelo -con 28 kg de combustible de hidracina-) ya orbitaba a una altitud media de 758 kilómetros, según lo previsto, y se confirmaba el éxito del lanzamiento. En ese momento sí: los aplausos y los abrazos inundaron la sala. Algunos de los asistentes no pudieron ocultar su emoción.

En cualquier caso, la misión del agua de la ESA, como también se denomina a SMOS, no ha hecho más que empezar. Se prolongará durante tres años, más otros dos prorrogables. Los próximos dos meses serán críticos y la fase de puesta en servicio se prolongará otros cuatro meses más, para realizar todo tipo de pruebas y calibraciones (se apuntará a MIRAS al fondo oscuro y frío del universo para ello). Los primeros datos de interés para la comunidad científica estarán disponibles en abril de 2010.

“Tendremos una información muy útil para los investigadores que estudian la dinámica oceánica y la hidrología, pero también para perfeccionar los modelos de predicción del tiempo y responder mejor a algunas preguntas sobre el cambio climático”, destacó a SINC Jordi Font, profesor del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, que junto al investigador Yann Kerr, director del CESBIO en Francia, son los dos directores científicos de la misión (el primero para el tema de la salinidad de los océanos y el segundo para el de la humedad de los suelos).

Mientras los científicos esperan impacientes los datos de SMOS, los técnicos que durante más de una década han desarrollado el satélite descansaron por fin aliviados. Manuel Martín-Neira, ingeniero del Instrumento Principal de SMOS, que desde 1992 trabaja y conoce bien todos los problemas que ha tenido que superar el proyecto, quiso expresar su mensaje a los responsables de la ESA: ¡Misión cumplida!

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Más información:

Animación que muestra cómo se separa SMOS se separa el vehículo de lanzamiento Breeze.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

 

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La caída de los mayas: “Ellos mismos la ocasionaron”

Publicado por Jordi Guzman en 23 octubre 2009


Al igual que muchas culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje.

Durante 1.200 años, los mayas tuvieron el dominio de América Central. En la cúspide de su civilización, aproximadamente en el año 900 después de Cristo, las ciudades mayas se encontraban repletas de gente (más de 2.000 personas por milla cuadrada); se las puede comparar con el Condado de Los Ángeles de la actualidad. Incluso en las áreas rurales, podían contarse entre 200 a 400 mayas por milla cuadrada. De pronto, todo quedó en calma. El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.

¿Qué sucedió? Algunos investigadores, patrocinados por la NASA, creen tener una muy buena idea de lo que ocurrió.

Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

“Lo ocasionaron ellos mismos”, dice el veterano arqueólogo Tom Sever.

“Los mayas casi siempre son descriptos como personas que vivían en total armonía con su entorno”, relata el estudiante de doctorado Robert Griffin. “Pero al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles”.

Una gran sequía tuvo lugar cerca del momento histórico durante el cual los mayas comenzaron a desaparecer. Y, al momento de su caída, ya los mayas habían cortado la mayor parte de los árboles ubicados a lo largo de grandes franjas de tierra con el fin de despejar terreno para cultivar el maíz que alimentaría a su creciente población. Ellos también cortaron árboles para usarlos como leña y para hacer materiales de construcción.

“Tenían que quemar 20 árboles para calentar la piedra caliza que les servía para hacer apenas 1 metro cuadrado de cal que utilizaban como material para construir sus formidables templos, represas y monumentos”, explica Sever.

Él y su equipo de investigadores utilizaron simulaciones realizadas en computadora para reconstruir el modo en el cual la deforestación pudo haber desempeñado un papel muy importante en el empeoramiento de la sequía. Los investigadores lograron aislar los efectos de la deforestación utilizando un par de modelos climatológicos ya comprobados: el modelo de circulación atmosférica de mesoescala PSU/NCAR, más conocido como: MM5, y el Modelo del Sistema de Clima Comunitario, o CCSM, por su sigla en idioma inglés.

“Simulamos tanto el mejor escenario como el peor: una deforestación del 100 por ciento en el área de los mayas y también un área sin deforestación”, dice Sever. “Obtuvimos resultados reveladores. La pérdida de todos los árboles causó un aumento de entre 3 y 5 grados en la temperatura y una disminución de entre el 20 y el 30 por ciento en las precipitaciones”.

Son resultadores verdaderamete reveladores; no obstante, se necesita más investigación para poder explicar totalmente los mecanismos que llevaron a la caída de los mayas. Los registros arqueológicos muestran que la caída de las ciudades-estado de los mayas sí tuvo lugar durante los períodos de sequía; sin embargo, algunos de ellos lograron sobrevivir e incluso prosperar.

En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

“Lo que nosotros creemos es que la sequía ocurrió de modo distinto en diferentes áreas”, explica Griffin. “Nuestra hipótesis es que los aumentos de la temperatura y las disminuciones de las precipitaciones ocasionadas por la deforestación local causaron problemas lo suficientemente graves como para ‘empujar hacia el precipicio’ a algunas, aunque no a todas, las ciudades-estado”.

Los mayas llevaron a cabo la deforestación mediante la agricultura de tala y quema (un método que, en la actualidad, todavía es utilizado sobre sus antiguas y gastadas tierras, lo cual ha ayudado a los investigadores a entender mejor cómo funciona el proceso).

“Sabemos que por cada período de 1 a 3 años en los cuales se cultive una porción de tierra, se necesita dejarla en barbecho recuperándose durante 15 años. Durante ese tiempo, los árboles y el resto de la vegetación puede volver a crecer mientras se tala y se quema otra área de cultivo”.

Pero, ¿qué ocurre si no se deja la tierra en barbecho el tiempo suficiente como para que se pueda recuperar? ¿Y qué sucede si se tala más y más tierra para poder satisfacer la demanda de alimento?

“Nosotros creemos que eso fue lo que ocurrió”, dice Griffin. “Los mayas arrasaron con extensas porciones de tierra cultivándolas en

Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas.

Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas.

exceso”.

La sequía no sólo hizo que fuera difícil cosechar alimento suficiente, sino que también habría provocado que fuera más difícil para los mayas almacenar agua suficiente como para sobrevivir durante la temporada seca.

“Las ciudades trataron de mantener una reserva de agua que durara un período de 18 meses”, dice Sever. “En Tikal, por ejemplo, había un sistema de represa que contenía millones de galones de agua. Sin suficientes precipitaciones, las reservas se secaron”. La sed y la hambruna no colaboran para mantener feliz a una población. Como dice la expresión: lo demás es historia.

“En algunas de las ciudades-estado de los mayas se han encontrado fosas comunes que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade en los dientes (algo que ellos reservaban para la elite maya); de modo que tal vez, en este caso, se trate de aristócratas asesinados”, especula él.

Ningún factor puede, por sí mismo, llevar a toda una civilización a la ruina, pero la deforestación que ayudó para que se produjera la sequía podría muy fácilmente haber exacerbado otros problemas como: disturbios sociales, guerra, hambre y enfermedades.

Muchos de esos hallazgos son el resultado de técnicas de imágenes que tienen como base el espacio, señala Sever. “Mediante la interpretación de datos de satélite obtenidos por medio del espectro infrarrojo, hemos localizado cientos de ciudades antiguas abandonadas cuya existencia se desconocía. Los mayas utilizaron yeso como base para construir sus grandiosas ciudades, repletas de templos ornamentales, observatorios y pirámides. Durante cientos de años, la cal se ha ido filtrando hacia el suelo. Como resultado, la vegetación que crece alrededor de las ruinas luce muy distinta de las demás, cuando se la observa en la actualidad mediante una luz infrarroja”.

“La tecnología del espacio está revolucionando la arqueología”, concluye Sever. “Estamos utilizándola para aprender más acerca de las situaciones difíciles de esos antiguos pobladores para evitar correr la misma suerte”.

Artículo publicado en Ciencia@NASA, su autor es Dauna Coulter y la traducción al castellano de Iris Mónica Vargas.

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Los cambios abruptos en sistemas complejos como el clima o las finanzas se pueden predecir

Publicado por Jordi Guzman en 3 septiembre 2009


Un equipo internacional de ecólogos, climatólogos y economistas, con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha aportando nuevos datos sobre el umbral crítico en que los sistemas complejos pueden sufrir un cambio abrupto. Indicadores comunes a sistemas tan dispares como el cuerpo humano, el clima, los ecosistemas o el mercado financiero pueden hacernos predecir un colapso ecológico o financiero, saber cuándo cambiará una situación climática o en qué momento se puede producir un ataque de asma.

El artículo que hoy [por ayer] publica la prestigiosa revista Nature revisa hallazgos recientes para identificar los llamados ‘umbrales de transición’, es decir, aquellos valores de una variable externa o parámetro de bifurcación en los que algunos sistemas dinámicos complejos, como los ecosistemas o el clima, cambian abruptamente de un estado a otro, a partir de síntomas o señales tempranas que preceden dichas transiciones.

En este sentido, el aumento en la variabilidad del clima en los últimos tiempos podría significar, según los autores, que en un futuro cercano habrá un pronunciado cambio climático. Los investigadores apuntan que también hubo señales similares en el pasado que anunciaron otras transiciones abruptas en el clima terrestre, como la rápida transición que hubo hace cerca de 34 millones de años entre el estado tropical en que se había hallado la Tierra durante millones de años y un estado mucho más frío.

Para uno de los autores del trabajo, el investigador Jordi Bascompte, “el reto de predecir los umbrales críticos de un sistema, de forma que podamos anticipar las transiciones de fase antes de que tengan lugar, nos facilitaría revertir la tendencia de un sistema antes de que sea demasiado tarde”.

En un lago prístino, por ejemplo, si se incrementa la concentración de nitrógeno no hay un cambio aparente en el estado del lago hasta llegar a un valor crítico de nitrógeno que correspondería al umbral de transición. En ese momento, si se incrementa un poco más la concentración de nitrógeno, aunque sea de forma minúscula, la reacción del sistema es enorme y el lago de aguas cristalinas se convertiría en un lago eutrofizado de aguas turbias, con consecuencias nefastas para su biodiversidad.

Patrones de comportamiento comunes

A pesar de las diferencias en los detalles, el comportamiento de diversos sistemas complejos es parecido cerca de los umbrales de transición, por lo que estos indicadores pueden aplicarse a un amplio espectro de sistemas. “Así, a medida que nos acercamos a un punto de transición, incrementa la varianza en alguna propiedad dinámica de interés, y se reduce el tiempo de recuperación del equilibrio después de una perturbación”, señala Bascompte.

Otro caso: cuando se produce un ataque de asma, lo pulmones muestran un patrón de constricción bronquial que puede ser el preludio de un fallo peligroso en el sistema respiratorio. Este patrón es similar al que presenta la vegetación de una zona antes de una transición hacia un sistema desértico. Una vez cruzado el umbral crítico en esa transición, los campos se convierten en desiertos y es muy difícil revertir esta situación, dado que se necesitarían unos niveles enormes de humedad.

Bascompte concluye: “Los resultados iniciales son alentadores porque nos acercan a una ciencia más predictiva, lo cual es muy relevante en esta época de cambio global acelerado, con los colapsos financieros mundiales, la crisis de la biodiversidad o las implicaciones de los rápidos cambios en el clima en la actualidad”.

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Referencia bibliográfica:

Marten Scheffer, Jordi Bascompte, William A. Brock, Victor Brovkin, Stephen R. Carpenter, Vasilis Dakos, Hermann Held, Egbert H. van Nes, Max Rietkerk y George Sugihara. “Early-warning signals for critical transitions”. Nature, 3 de septiembre de 2009.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) de una nota de prensa del CSIC.

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El cambio climatico y las variaciones en la criosfera

Publicado por Jordi Guzman en 3 septiembre 2009


La criosfera es la porción de la superficie del planeta en donde el agua este en estado solido, incluyendo océanos, ríos, lagos, glaciares o capas de hielo estacionales. En este vídeo de gran calidad gráfica presentado por la NASA con datos de numerosos satélites podemos ver las fluctuaciones – y retrocesos – que sufre. Aconsejo verlo en HD.

Vía Universe Today

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El tifón Jangmi

Publicado por Jordi Guzman en 28 agosto 2009


El tifón Jangmi está considerado como el más potente de 2008 con unos vientos sostenidos de 260 km/h (en 10 minutos) y con picos de 325 km/h llegando a ganar la categoría 5. Se formó el 23 de septiembre y se disipó el 1 de octubre después de provocar enormes precipitaciones en Taiwan y numerosos daños provocados por el fuerte viento. La imagen la tomó la cámara espectrómetro en el espectro óptico e infrarrojo (MODIS) a bordo del satélite Aqua de la NASA el 27 de septiembre. Tan bello como peligroso, con el ojo de 50 km de diámetro perfectamente visible en su engañoso y tranquilo centro.

Una cosa que siempre me ha llamado la atención y que no puedo dejar de comentar es el asombroso parecido que tiene esta imagen con la que os mostré ayer de la Vía Láctea. ¿Como es posible que una masiva formación estelar de casi medio billón de estrellas y un tamaño que multiplica por billones – o más – el tamaño de este tifón sea de forma tan parecida? Lo encuentro asombroso. Foto: NASA Earth Observatory. Clic para ampliar.

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El menguante Mar de Aral

Publicado por Jordi Guzman en 13 agosto 2009


Hace menos de dos meses dediqué un post a el moribundo Mar de Aral visto desde la órbita terrestre. En este caso las imágenes son a ras de suelo y más que un mar la verdad es que parece ya un desierto. No tengo idea de quien es el autor de estas fotografías.

Al final incluyo un mapa animado que he encontrado en la Wikipedia en donde se puede hacer uno la idea de forma gráfica y cronológica de la rapidez de su desaparición.

aral_sea_01

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Aralsee

Vía Damn Cool Pics

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La deforestación de la selva amazónica

Publicado por Jordi Guzman en 29 mayo 2009


Estas fotografías tomadas desde la cámara espectrómetro en el espectro óptico e infrarrojo (MODIS) a bordo del satélite Terra de la NASA nos muestran la deforestación de la selva amazónica a lo largo de los años. Las imágenes son del estado brasileño de Rondonia situado en la frontera con Bolivia.

Estas dos primeras imágenes son una ampliación en donde podemos hacernos una idea de la enorme escala del terreno deforestado. La primera es del año 2000 y la segunda de 2008. Clic para ampliar.

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Podéis ver la secuencia completa en NASA Earth Observatory dentro de su sección World of Change. Hace unos días de esta misma sección  ya dedique otro post a la desaparición del Mar de Aral. Clic para ampliar.

Año 2000

Año 2000

Año 2002

Año 2002

Año 2004

Año 2004

Año 2006

Año 2006

Año 2008

Año 2008

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El Mar de Aral se muere

Publicado por Jordi Guzman en 20 mayo 2009


El Mar de Aral está situado entre Kazajistán al norte y Uzbekistán al sur. Un mar que, a tenor de lo visto, pronto dejará de llamarse así pues como se puede ver en la última imagen apenas tiene una minima extensión de lo que antes fue. Desde los años 60 del siglo XX  los ríos que lo alimentaban fueron desviados para utilizar el agua para regar cultivos, además tiene unos niveles de contaminación verdaderamente preocupantes.

En NASA Earth Observatory dentro de la sección World of Change nos muestra la evolución del mar desde el año 2000 hasta el 2009 en diez imágenes de las que he escogido cuatro. Las fotografías las ha tomado la cámara espectrómetro en el espectro óptico e infrarrojo (MODIS) a bordo del satélite Terra de la NASA. La linea negra marca aproximadamente el nivel del mar en los años sesenta. Clic para ampliar.

Año 2000

Año 2000

Año 2003

Año 2003

Año 2006

Año 2006

Año 2009

Año 2009

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1709: El año en que se congeló Europa

Publicado por Jordi Guzman en 23 marzo 2009


Gente de toda Europa se despertó el 6 de enero de 1709 encontrándose que la temperatura se había desplomado. Una congelación de tres semanas fue seguida por una breve fusión – y entonces el mercurio bajó de nuevo para

Parte del lago congelado en Venecia. Cuadro de Gabriele Bella (1722-1799), Bella fue un discipulo de Canaletto.

Parte del lago congelado en Venecia. Cuadro de Gabriele Bella (1722-1799). Bella fue un discípulo de Canaletto.

mantenerse ahí. Desde Escandinavia en el norte a Italia en el sur, y desde Rusia en el este a la costa oeste de Francia, todo se convirtió en hielo. El mar de congeló. Lagos y ríos se helaron, y el suelo se congeló hasta una profundidad de un metro o más. El ganado murió de frío en sus establos, las crestas de los gallos se congelaron y cayeron, los árboles estallaron y los viajeros se helaban hasta la muerte en los caminos. Fue el invierno más frío en 500 años.

En Inglaterra se conoce al invierno de 1709 como la Gran Helada. En Francia entró en la leyenda como Le Grand Hiver, tres meses de frío letal que llevó a un año de hambruna y disturbios por la comida. En Escandinavia se congeló el Mar Báltico de tal forma que la gente podía andar sobre el hielo incluso en el mes de abril. En Suiza los lobos hambrientos entraron en los pueblos. Los venecianos se deslizaron sobre el lago helado, mientras que fuera de la costa oeste de Italia marineros a bordo de barcos de guerra ingleses morían por el frío. “Creo que la Helada fue mayor (si no también más universal) que ninguna otra en la Memoria del Hombre”, escribió William Derham, uno de los observadores meteorológicos más meticulosos de Inglaterra. Estaba en lo cierto. Trescientos años más tarde sigue ostentando el récord del invierno más frío de Europa durante el último medio milenio.

Derham era el Rector de Upminster, a poco camino al noreste de Londres. Había estado comprobando su termómetro y barómetro tres veces al día desde 1697. De forma similar, cuidadosos observadores de dispersos por toda Europa hicieron lo mismo y sus registros coinciden notablemente. En la noche del 5 de enero, la temperatura bajó drásticamente y se mantuvo en caída. El 10 de enero, Derham registró -12 °C, la temperatura más baja jamás medida. En Francia, la temperatura bajó aún más. En París llegó a -15 °C el 14 de enero y se mantuvo así durante 11 días. Tras una breve recuperación a finales de mes el frío retornó con furia y se mantuvo hasta mediados de marzo.

Más tarde durante ese año, Derham escribió un detallada crónica de la congelación y destrucción causada para las Transacciones de la Sociedad Real. Los peces se congelaron en los ríos, las piezas de caza cayeron en los campos y murieron, y los pequeños pájaros perecieron por millones. La pérdida de hierbas tiernas y árboles frutales exóticos no fue una sorpresa, pero incluso los duros robles y frenos nativos sucumbieron. La pérdida del cereal de trigo fue una “calamidad general”. Los problemas de Inglaterra fueron nimios, no obstante, en comparación con los que se sufría al otro lado del Canal de la Mancha.

En Francia, la helada se extendió por todo el país hasta el Mediterráneo. Incluso el rey y su corte en el suntuoso Palacio de Versalles sufrieron para mantenerse calientes. El Duque de Orleans escribió a su tía en Alemania: “Estoy sentado con un rugiente fuego, tengo una pantalla por delante de la puerta, la cual está cerrada, de forma que pueda sentarme aquí con una piel de marta alrededor de mi cuello y mis pies en una bolsa de piel de oso, y aún así estoy tan aterido de frío que apenas puedo sostener el lápiz. Nunca en mi vida había visto un invierno como este”.

En los hogares más humildes, la gente se iba a la cama y despertaba para encontrar sus gorros de dormir congelados en el cabecero de la cama. El pan se helada de tan forma que se necesitaba un hacha para cortarlo. De acuerdo con un canon de Beaune en Burgundy, “los viajeros murieron en el campo, el ganado en los establos, los animales salvajes en los bosques; casi todos los pájaros murieron, el vino se congeló en los barriles y se encendían fogatas públicas para calentar a los pobres”. De todo el país llegaban informes de gente que se congelaba hasta morir. Y con los caminos y ríos bloqueados por la nieve y el hielo, era imposible transportar comida a las ciudades. París esperó tres meses hasta que recibió suministros frescos.

Lo peor estaba por llegar. En todos sitios, los árboles frutales, castaños y olivos murieron. El cultivo de trigo del invierno fue destruido. Cuando por fin llegó la primavera, el frío fue reemplazado por la aún peor escasez de alimentos. En París, muchos sobrevivieron sólo gracias a las autoridades, que temiendo una revuelta, forzaron a los ricos a proporcionar comedores de beneficencia. Sin grano para hacer pan, alguna gente del país hizo “harina” moliendo helechos, añadiendo ortigas y cardos. Para el verano, hubo informes de gente hambrienta en los campos “comiendo hierba como las ovejas”. Antes de final de año había muerto más de un millón de personas de frío o hambre.

El hecho de que tanta gente dejara constancia del frío sugieren que el invierno de 1708/1709 fue inusualmente duro, pero ¿cómo de extraordinario era esto?

En 2004, Jürg Luterbacher, climatólogo de la Universidad de Berna en Suiza, realizó una reconstrucción mes a mes del clima de Europa desde 1500, usando una combinación de medidas directas, indicadores representativos de la temperatura tales como anillos de los árboles y núcleos de hielo, y datos recopilados en documentos históricos (Science, vol 303, p 1499). El invierno de 1708-1709 fue el más frío. En gran parte de Europa la temperatura fue mucho más de 7º C menor que la media para la Europa del siglo XX.

Por qué hizo tanto frío es difícil de explicar. La Pequeña Edad del Hielo estaba en su clímax y Europa experimentaba momento turbulentos: la década de 1690 vio una cadena de veranos fríos y cosechas fallidas, mientras que el verano de 1707 fue tan cálido que la gente moría de golpes de calor. Globalmente, el clima fue más frío, con la emisión del Sol en su punto mínimo en milenios. Hubo algunas espectaculares erupciones volcánicas en 1707 y 1708, incluyendo la del Monte Fuji en Japón y el Santorini y el Vesubio en Europa. Esto podría haber enviado polvo a gran altura en la atmósfera, formando un velo sobre Europa. Tal velo de polvo normalmente llevaba a veranos más fríos y a veces a inviernos más cálidos, pero los climatólogos creen que durante esta persistente fase fría, el polvo podría haber hecho caer las temperaturas tanto de invierno como de verano.

Ninguna de estas cosas, no obstante, da cuenta de la extremidad de este invierno concreto. “Parece haber sucedido algo inusual”, dice Dennis Wheeler, climatólogo de la Universidad de Sunderland en el Reino Unido. Como parte del Proyecto Millenium de la Unión Europea, que trata de reconstruir el clima de Europa de los últimos 1000 años, Wheeler está extrayendo datos de los libros de bitácora de la Armada Real, que proporcionan observaciones diarias del viento y el clima. “Con datos diarios se puede crear una media mensual muy fiable pero también puede verse lo que sucedió de un día al siguiente”, dice Wheeler. Él y sus colegas han compilado una base de datos de observaciones diarias que se extienden hasta 1685 del área del Canal de la Mancha. “Esta es una zona climática clave. El clima refleja una condiciones más amplias en todo el Atlántico, que es en circunstancias normales donde se origina en gran parte el clima europeo”.

La causa más inmediata para los inviernos fríos en Europa es normalmente un viento gélido de Siberia. “Lo que se esperaría que tuviese grandes rachas de viento del este con un anticiclón bien desarrollado sobre Escandinavia aspirando aire frío de Siberia”, dice Wheeler. En lugar de esto, sus datos muestran una predominancia de vientos del sur y el oeste – los cuales normalmente traen aire caliente a Europa. “Sólo hubo vientos del norte y el este ocasionalmente y nunca durante más de unos pocos días”, dice Wheeler. Otro extraño hallazgo es que enero fue inusualmente tormentoso. Las tormentas invernales tienden a traer un clima más templado, aunque inestable, a Europa. “Esta combinación de frío, tormentas y vientos del oeste sugieren que el responsable de tal invierno fue otro mecanismo”.

Puede que no haya una explicación simple para la Gran Helada de 1709, pero los patrones climáticos inesperados revelados por los datos de Wheeler subraya por qué las reconstrucciones climáticas son tan importantes. “Tenemos que explicar la variación natural del clima a lo largo de los siglos pasados de tal forma que podamos aislar los factores que contribuyen al cambio climático. Pero antes podemos hacer lo necesario para señalar esos cambios en detalle”, dice Wheeler. “El clima no se comporta de forma consistente y los periodos más cálidos y fríos, secos y húmedos no siempre pueden explicarse mediante los mismos mecanismos”. En las dos décadas tras ese terrible invierno, el clima se calentó muy rápidamente. “Alguna gente apunta a eso y dicen que el calentamiento actual no es nuevo. Pero no son comparables. Los factores que causaron el calentamiento de entonces eran bastante distintos de los que funcionan ahora”.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publico en NewScientist y su autora es Stephanie Pain.

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Más resultados sobre cambio climático

Publicado por Jordi Guzman en 20 marzo 2009


Magnifico articulo publicado en NeoFronteras sobre lo que parece inevitable: un calentamiento global  de graves consecuencias . Ampliamente documentado con estudios, estadísticas y documentos en la mayor parte generados por universidades y con un tono general muy plano y sin aspavientos de ninguna clase. Es un poco largo pero creo que vale la pena utilizar un tiempo para profundizar en un tema que nos tiene qué, por lo menos, preocupar a todos, es un tiempo, según mi opinión, bien empleado.
En rojo se señalan las zonas que se inundaría en esa región europea si el nivel del mar sube solamente 1 metro. Foto: CReSIS.

En rojo se señalan las zonas que se inundaría en esa región europea si el nivel del mar sube solamente 1 metro. Foto: CReSIS.

En un esfuerzo más de denuncia sobre el desastre ecológico y medioambiental hacia el que nos dirigimos, NeoFronteras hace un resumen de una pequeña parte de la investigación realizada sobre este asunto en las últimas semanas. Esta información se suma a otros resultados ya cubiertos por esta web y por la prensa tradicional. Conviene que se lo imprima si se cansa de leer en la pantalla, pero no lo ignore.
Casi todos los estudios que se mencionan aquí hacen referencia a artículos publicados en revistas con revisores de primera línea, como Nature, Science, PNAS, etc. Aunque en general estas referencias directas no se han anexado, el que esté interesado puede llegar a ellas a través de las noticias y notas de prensa originales a las que sí apuntan los enlaces aportados.

Ya sabemos a qué se debe el cambio climático. Principalmente a las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. El principal culpable es el dióxido de carbono que emitimos al quemar combustibles fósiles como el carbón y los derivados del petróleo.
Parte del dióxido de carbono que generamos es absorbido por el océano, otra parte va al suelo y otra es fijada por las plantas. El exceso que estos sumideros no pueden absorber simplemente se va acumulando en la atmósfera y con ello se aumenta el efecto invernadero, subiendo las temperaturas a lo largo del globo.

Una mala noticia en cuanto a la vigilancia del aumento del dióxido de carbono fue el fracaso en el lanzamiento de la misión espacial de la NASA Orbiting Carbon Observatory, que fue lanzada con un cohete Taurus XL. Iba a medir los niveles de este gas con una precisión suficiente como para mostrar la distribución geográfica de sus fuentes y sumideros a escala regional, así como su influencia sobre el clima. Mejoraría además la comprensión del ciclo del carbono.
Lamentablemente no es la primera misión de vigilancia del cambio climático que falla. La utilización de cohetes baratos y poco fiables parece estar detrás de estos fracasos.

Política informativa

Un grupo de investigadores alemanes se ha molestado en desmontar los argumentos de los negacionistas que dicen no creer en el cambio climático o que éste esté provocado por el ser humano.
Han realizado un estudio estadístico [1] para demostrar que el aumento de la temperatura observada últimamente no se debe a una fluctuación estadística. Según ellos, el hecho de que los 13 años más cálidos desde 1880 se hayan dado recientemente tiene una probabilidad de 1 entre 10.000 de que se deba a un accidente.
Pero no es necesario convencer a los científicos de la realidad del cambio climático. Desde la Universidad de Illinois en Chicago se ha hecho una encuesta online [2] para saber la posición frente al cambio climático de más de 3000 científicos relacionados con ciencias de la Tierra. Esta materia del cambio climático es al parecer opinable por parte de políticos, líderes de opinión, medios de comunicación y empresas. En el mundo científico no hay tal posición, sino simplemente un acuerdo sobre la realidad del cambio y sus causas. Según la encuesta el 97% de ellos dijo que el ser humano juega un importante papel en el cambio climático.
Entre los que niegan o reducen el impacto humano en este asunto están los geólogos del petróleo por obvias razones (muy interesadas) y los meteorólogos. Al parecer éstos últimos no han llegado a comprender que el tiempo atmosférico es distinto al clima y piensan a corto plazo. Al estar acostumbrados a unas predicciones meteorológicas fiables a sólo unos pocos días como máximo no creen que se pueda predecir el clima terrestre a largo plazo.
Sin embargo, entre los climatólogos el acuerdo es total.

Ya veremos lo que dice el próximo informe del IPCC, pero parece que el de 2007 ha perdido la batalla de llegar al público. Un estudio psicológico apunta a que la mayoría de la gente no entiende lo que hay escrito en él.
Además, un informe [3] de la Universidad de Stanford denuncia la mala cobertura que sobre el cambio climático hacen los medios de comunicación tradicionales y en parte los científicos del ramo.
Según Stephen Schneider, la ciencia no es política. Un periodista o medio de comunicación no debe de escoger siempre dos puntos de vistas opuestos para compensar opiniones en un tema científico. Con esa política da la impresión de que hay un desacuerdo en la comunidad científica sobre el cambio climático que realmente no existe.
Además se cubre en los informativos mucho más los acontecimientos deportivos u otras cosas sin importancia que los resultados alarmantes sobre el cambio climático. Según Schneider a veces es casi imposible ni conseguir 5 segundos en el telediario de la noche (refiriéndose a EEUU).
Añade que los científicos, por su parte, deben de explicarse con metáforas y lenguaje de la calle para que así el mensaje llegue a la gente y respaldar esto con información más profunda en páginas web y otros sistemas para el que que quiera ampliar el tema.

En resumidas cuentas, el debate sobre el cambio climático simplemente no existe en la comunidad científica. El problema se centra en trasmitir la información que se posee al público. Algo que no se ve facilitado por unos medios de comunicación desinteresados o que dan tanto tiempo o menos a toda una comunidad de científicos serios como a seres egoístas en busca de notoriedad o intereses económico. Seguro que si se buscaran se encontrarían a alguien que negara la fuerza de gravedad.

Calentamiento

Pese a todo, más y más estudios apuntan a un calentamiento global generalizado. Hasta ahora se creía que aunque el resto del globo se estaba calentando gran parte de la Antártida se estaba enfriando.
Un nuevo estudio [4] realizado por científicos de la Universidad de Washington muestra que en los último 50 años gran parte de este continente se ha estado calentando a un ritmo comparable al del resto del mundo. Al parecer los cálculos realizados con anterioridad estaban mal hechos y no se beneficiaban de los datos de satélite, que proporcionan una información crucial al respecto, con patrones de distribución espacial muy buenos. Además los autores hacen notar que la climatología del continente antártico es más complicada de lo que se creía.
Sobre el lado opuesto del mundo se ha hecho un amplio estudio [5] que demuestra (según sus autores por primera vez) la omnipresente naturaleza de amplificación climática del Ártico.
Allí las temperaturas están aumentando a un ritmo superior a cualquier otro lugar del hemisferio Norte y es de esperar que esta tendencia continúe en el futuro. Como resultado se producirá una mayor fusión de los glaciares, un retroceso de los hielos flotantes y una mayor erosión de las costas según el nivel del mar ascienda. La retroalimentación del calentamiento global en esta región del globo alarma a los expertos y a algunos les hace sospechar que estamos muy cerca, si no lo hemos sobrepasado ya, algún punto de no retorno.
Uno de los científicos del IPCC ya advierte [6] que el cambio climático puede ser mucho más devastador de lo pensado. El gran problema que se nos puede venir encima es la fusión del permafrost de la tundra y la consiguiente liberación masiva de gases de efecto invernadero.
Sobre cuánto tiempo durará el cambio climático inducido por el ser humano, un estudio dice que unos mil años [7] si dejamos de emitir todo el dióxido de carbono que emitimos.
Pero si seguimos emitiendo a este ritmo unos científicos de la Universidad de East Anglia y de la Universidad de Liverpool predicen con un modelo computacional [8] que el calentamiento global provocado podría multiplicarse por 5 a largo plazo una vez se altere lo suficiente el delicado equilibrio entre la atmósfera y los océanos.

Consecuencias físicas

Una consecuencia obvia del aumento de temperatura es la fusión de los hielos y la elevación del nivel del mar.
Un estudio [9] muestra, una vez más, la progresiva desaparición de los hielos árticos. Este estudio forma parte de los muchos realizados para la celebración del año Polar Internacional y se basa en una extensa toma de datos a lo largo de todas las regiones limítrofes con el Ártico.
Aquellos que califican las predicciones del Grupo Intergubernamental para el Cambio climático de las Naciones Unidas de catastrofistas deberían de leer el estudio [10] realizado por varias instituciones europeas. Según el IPCC, a lo largo de este siglo las temperaturas subirán entre 2 y 4 grados centígrados, se derretirán masa de hielo de Groenlandia y la Antártida, y se produciría la consiguiente subida del nivel del mar (en parte debida a la propia dilatación del agua). El modelo del IPCC hacía una predicción de una subida en casi medio metro a finales de siglo para tres grados. Estos otros investigadores pronostican en su lugar más de un metro de subida bajo las mismas condiciones y calculan las regiones europeas que se verán inundadas.
Al otro lado del Atlántico la cosa no se presenta mejor. Ciudades como Nueva York, la costa Este de EEUU y Florida sufrirán graves consecuencias debidas a la subida del nivel mar, incluso asumiendo que éste suba menos de medio metro, sobre todo si hay huracanes. Un estudio [11] de la Universidad de Florida así lo dice.
Para los que quieran ver cómo sucederá todo esto pueden ver vídeos sobre predicciones en el aumento del nivel del mar en ciertas áreas.
Hay científicos, como unos en la Universidad de Toronto, que van más allá. Predicen [12] el colapso de la capa de hielo oeste de la Antártica y su posterior fusión. Esto produciría un aumento del nivel del mar a escala mundial de 5 a 7 metros según el lugar. El problema es que esta capa de hielo se asienta sobre roca, pero está por debajo del nivel del mar. El efecto de un evento así sería simple y llanamente un catástrofe incalculable.

Pero la subida de los niveles del mar no es la única consecuencia que ya está sucediendo. El dióxido de carbono y el exceso de efecto invernadero que genera tienen más consecuencias.
Los esfuerzos de reducción de gases fluroclorocarbonados para disminuir la destrucción de la capa de ozono se ven compensados negativamente por el cambio climático. Un estudio [13] de la Universidad de Johns Hopkins así lo señala.
Al parecer el cambio climático está produciendo cambios en las corrientes atmosféricas que finalmente derivan en una mayor destrucción del ozono.
Según los autores nunca se retornará a los niveles de ozonos previos a 1960 y las consecuencias las pagarán los habitantes de Nueva Zelanda, Australia, Chile y Argentina, que padecerán una mayor incidencia del cáncer de piel.

Ya vimos que parte del CO2 emitido se disuelve en el océano. Pero la capacidad de los océanos de absorber el dióxido de carbono se está reduciendo y alcanzando el punto de saturación, al menos en ciertas partes, según un estudio [14]. Calculan que en menos de diez años el océano no podrá seguir representando el sumidero de dióxido de carbono que es en la actualidad. Mientras tanto este gas sigue acidificando el agua de los mares.
De acuerdo a la declaración [15] hecha en Mónaco el pasado 30 de enero y subscrita por 155 expertos en el tema, es urgente una acción que limite los daños en los ecosistemas marinos debido al aumento de la acidez provocada por las emisiones de dióxido de carbono humanas.
A este ritmo los corales desaparecerán, con toda la fauna que depende de ellos, hacia el año 2050. Esta predicción está basada en la Química elemental y en la biología de estos seres.
Casi todas las medidas (poco más o menos que de ciencia ficción) encaminadas a reducir la radiación luminosa que incide sobre la superficie terrestre y así disminuir la temperatura no aliviaría en absolutamente ningún grado este problema.
Pero la acidificación no es el único problema de los océanos. Un estudio de la universidad de Copenaghe denuncia [16] un posible aumento dramático de las áreas oceánicas muertas por carencia de oxígeno. La razón, además de la contaminación del agua por fertilizantes artificiales, se debería al cambio climático, que cambiaría la circulación oceánica y agrandaría todas estas zonas. La práctica ausencia de oxígeno en esas aguas elimina las especies animales que allí vivían.
Se cree que una situación de este tipo derivó en la gran extinción del Pérmico que eliminó hace 250 millones de años al 90% de las especies marinas.

Efecto sobre los seres vivos

Aunque el ser humano parece no querer enterarse del cambio climático los seres que comparten el planeta con él sí lo han hecho.

Un estudio del U.S. Geological Survey [17] pone de relieve que cambios sutiles en el medio ambiente pueden dar lugar a cambios abruptos en la respuesta de los ecosistemas. Entre las posibles respuestas (algunas de las cuales ya estamos padeciendo) están las plagas de insectos, incendios forestales (recuérdese lo que pasó en Australia hace poco) y retrocesos de bosques, que pueden afectar negativamente tanto a las personas como a las plantas y animales silvestres.
Tratan de averiguar cuál es el umbral de cambio más allá del cual se producen estas respuestas y las medidas que hay que tomar para mitigarlos.
En un mundo en calentamiento las actividades humanas, como simplemente el uso del agua, pueden derivar en cambios ecológicos que sean difíciles o imposibles de revertir.

Algunos seres incluso intentan sobrevivir emigrado o simplemente se rinden y ya están despareciendo.
Si el cambio climático continúa afectando a la Antártida nuestros hijos enseñaran a nuestros nietos el pingüino emperador de la única posible y misma manera que a nosotros nos enseñaron el pájaro dodo o los dinosaurios: en los libros de texto. Al menos eso es lo que se desprende de un informe [18] del Woods Hole Oceanographic Institution. Calculan que hay una probabilidad estimada entre un 40% y un 80% de que se produzca un declive drástico de estos pingüinos. Evento que los colocaría al borde de la extinción.
No es el único problema de la zona. Según un estudio [19] [20] basado en datos precisos de satélite el cambio climático en la Península Antártica está afectando no sólo a los pingüinos sino a toda la cadena alimenticia e incluso a la vida microscópica del lugar.

Los árboles de zonas templadas empiezan a notar el cambio climático. Según indica un trabajo de U.S. Geological Survey y de la Universidad de Colorado [21] la muerte de árboles en bosques primarios del oeste de EEUU se ha doblado en años recientes por culpa del calentamiento global y de la sequía asociada a él. Los autores especulan que esta muerte prematura de árboles lleve a cambios ecológicos sustanciales en el Oeste Norteamericano y que se reduzca la capacidad de almacenamiento de dióxido de carbono, tanto en los propios árboles como en el suelo en el que viven.

Los anfibios, que sobrevivieron a la gran extinción masiva del Cretácico que se llevó por delante a los dinosaurios y otros muchos seres, quizás no sobrevivan a nuestra estupidez. Además de que se están viendo afectados por el cambio climático y muchas especies de ranas ya se están extinguiendo, nuestro insaciable apetito está liquidando las restantes.
Según un estudio [22] de la Universidad de Adelaida el comercio mundial de ancas de rana está llevando a la extinción a muchas especies. Su consumo se ha incrementado en los últimos 20 años y puede que ya sean consumidas 1000 millones de ranas en todo el mundo anualmente.
En lugar de criarlas en cautividad estas ranas son simplemente recolectadas en sus ambientes naturales, principalmente en Indonesia, y vendidas en el mercado local o exportadas a los mercados asiáticos y europeos.
Pero las ranas no son los únicos seres en peligro. Según expertos de la Universidad de Washington [23] los lagartos tropicales ya empiezan a pasarlo mal. Esto se debe a que el margen de temperaturas en el que pueden vivir es más estrecho que para lagartos de otras latitudes y no siempre pueden emigrar a lugares más fríos. En concreto el intervalo de temperatura en el cual pueden sobrevivir es en promedio la mitad que el de los lagartos de regiones templadas.
Al no ser animales de “sangre caliente” los lagartos no pueden mantener una temperatura interior constante y dependen de la temperatura del medio ambiente para no morirse de frío o calor.

Otros seres intentan evitar desaparecer por culpa del calentamiento global emigrando a zonas más frías. Esto es un ejemplo más del efecto que éste tiene sobre la diversidad.
Se puede mencionar al respecto estudios como el de la Universidad de York [24]. En 1965 se envió una expedición al Monte Kinabalu en Borneo para hacer un estudio ecológico y de biodiversidad en la zona. Lo han repetido 42 años más tarde encontrando que, en promedio, las especies se han movido 67 metros más arriba, supuestamente para compensar el aumento de la temperatura (cada cien metros de subida se produce un descenso de la temperatura de unos 0.65 grados centígrados en promedio) .
Por otro lado las aves también notan el aumento de temperaturas. Un análisis de los datos tomados sobre las aves de EEUU durante 40 años por aficionados, y recopilados por la sociedad Audubon [25], revela que el 58% de las 305 especies de aves estudiadas han movido su hábitat más hacia el norte. Esta “emigración” afecta a aves de todos los tipos, desde las que viven en el bosque a las que viven en las praderas.

No solamente van a verse afectados los animales salvajes de lugares lejanos. El ser humano puede sufrir pandemias ligadas al cambio climático. Un estudio [26] muestra que los patrones de distribución de la malaria se verán afectados debido al calentamiento global. Un clima más favorable a los mosquitos que transmiten la enfermedad hará que ésta aparezca en lugares en los que se creía erradicada. Los inviernos fríos acaban con éstos, pero la aparición de inviernos más suaves les permitirá sobrevivir. Prevén que la enfermedad reaparezca en Europa y EEUU.

Y al que no le importe el medio ambiente y sí su propia hombría le convendría leer lo que se dice en un informe [27] de la Universidad de Exeter sobre contaminación. Según se dice en él los problemas de fertilidad de los varones estarían ligados a la contaminación de las aguas.
En los ríos del RU estos científicos han encontrado productos químicos bloqueadores de la testosterona que afectan tanto al ser humano como a la fauna salvaje. Estos compuestos químicos inhiben la función de hormonas como la testosterona, reduciendo la fertilidad de los machos. Esto explicaría la feminización de los peces machos que se produce allí.
También han encontrado toda clase de medicamentos, productos farmacéuticos (incluso los usados en quimioterapia contra el cáncer) y pesticidas agrícolas que formarían un cóctel de imprevisibles efectos. No hace falta mencionar que la presencia de esas sustancias de debe a las actividades humanas.

¿Soluciones?

Los únicos sumideros de dióxido de carbono que parece funcionar bien, cuando se les deja, son las selvas tropicales [28]. Al parecer absorben un quinto de todas las emisiones. Las selvas que todavía quedan se tragan 4800 millones de toneladas de este gas cada año. Los autores dicen que los países contaminantes deberían de transferir recursos para que los países en vías de desarrollo conserven sus bosques tropicales.
Pero según unos cálculos [29] la capacidad de absorber dióxido de carbono, incluso manteniendo los actuales bosques tropicales, no es ilimitada. Estos no pueden absorber todo el CO2 que arrojemos a la atmósfera.
Por ejemplo, la selva del Amazonas ve comprometida su labor de fijar carbono debido a las sequías [30] [31] como la de 2005 (probablemente provocada por el propio cambio climático). El impacto de esa sequía significo la presencia de 5000 millones de toneladas más de dióxido de carbono en la atmósfera, las 2000 millones que no se absorbieron y las 3000 millones que se emitieron directamente por culpa de la misma. Lo malo es que el cambio climático producirá más sequías de este tipo en el futuro.
Pero ni siquiera estamos manteniendo las selvas, de hecho cada día las destruimos a un ritmo alarmantemente mayor. Por tanto, la capacidad de absorber dióxido de carbono es reducida por la destrucción sistemática de esta misma selva tropical. Así por ejemplo, el ritmo de destrucción de la selva en Sumatra y Borneo es de un 2% anual (muy alto), principalmente debido a la actividad humana [33].

Una de las soluciones artificiales que se propone para disminuir el calentamiento global (pero no la acidificación de las aguas) es la de aumentar el albedo de la Tierra. Esto es, aumentar la reflectividad del planeta (incluso con pintorescas medidas como pintar los tejados de blanco).
Un estudio [34] sugiere que si se eligen adecuadamente las variedades de cultivos adecuadas, tanto Europa como Norteamérica podrían reducir su temperatura en un grado centígrado durante la época de crecimiento de las plantas. Esto sería equivalente a un enfriamiento global de 0,1 grados, un 20% del total del aumento de la temperatura desde la Revolución Industrial.
La idea consiste en que, a diferencia de los cultivos tradicionales o el suelo, las hojas de estas plantas reflejen al espacio más luz solar, tanto por sus cualidades ópticas como por su disposición espacial.
Otra idea loca que se propuso es la de introducir algún agente que bloquee la luz solar en la atmósfera. Ahora descubren que esto limitaría el rendimiento de energías alternativas como la solar. Por supuesto esto tampoco solucionaría la acidificación de las aguas.

Pero a título individual podemos hacer algo. Además de ahorrar energía podemos cambiar nuestra dieta.
Se puede calcular el impacto de comer carne por el ser humano en términos de emisiones de gases de efecto invernadero. Según un artículo de Scientific American [35] la producción de por ejemplo carne de ternera para hamburguesas produce, kilo por kilo, 13 veces más gases de efecto invernadero (en equivalencia CO2) que la carne de pollo.
Según la FAO la producción mundial de carne representa entre un 14% a un 22% de las emisiones totales anuales de gases de efecto invernadero.
Si comparamos la producción de carne de ternera con la producción de espárragos, la primera emite 36 veces más gases de efecto invernadero que la segunda.
Para la producción de un kilo de carne de ternera se emite un equivalente de 14,8 kilos de dióxido de carbono frente a los 3,8 del kilo de la carne de cerdo y al 1,1 de la carne de pollo. Las emisiones se deberían al metano y al dióxido de carbono emitidos por los animales, así como a los combustibles fósiles gastados en cultivos para su alimentación, la producción de piensos y en la manufactura y transporte del producto.
En cuanto al transporte parece que está poco claro [36] que cambiar nuestro viejo automóvil por uno moderno que emita menos dióxido de carbono sea siempre una política adecuada. La fabricación de uno nuevo consume tanta energía y emiten tantos gases de efecto invernadero que puede ser conveniente simplemente mantener en buenas condiciones el motor de nuestro viejo coche. Todo dependerá de lo viejo que sea el auto antiguo, de lo que consuma y de los kilómetros que hagamos con él.

Más referencias:
Más actualidad medioambiental.
Actualidad climática.
Más noticias sobre Medio Ambiente.
Últimas noticias sobre Medio Ambiente.
Medio ambiente en NeoFronteras.
Nota editorial sobre Medio Ambiente.

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Formación de hielo marino al norte de Hokkaido, Japón

Publicado por Jordi Guzman en 27 febrero 2009


El hielo marino a formado delicados remolinos de azul y blanco en el Mar de Ojotsk, en febrero de 2009. Esta imagen la ha tomado el Radiometro Avanzado de Emisión Térmica y Reflexión Espacial (ASTER) a bordo del satélite Terra de la NASA. Muestra la costa norte de la isla de Hokkaido del Japón el 11 de febrero de 2009. En esta imagen de color falso, el agua es azul oscuro, el mar de hielo y la nieve son de color azul claro o blanco, y la vegetación es de color rojo. Foto: NASA Earth Observatory. Clic para ampliar.
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El pánico climático

Publicado por Jordi Guzman en 16 diciembre 2008


1.- Los precedentes

Con la llegada del nuevo siglo, y tras el estrepitoso fracaso de videntes y profetas como Nostradamus, que pronosticaban grandes tragedias e incluso el fin del mundo antes del año 2000, parecía que iban a pasar muchos años antes de que se volvieran a escuchar profecías catastróficas. Sin embargo, la ciencia, la gran enemiga de la irracionalidad, se ha convertido en un filón inagotable para los que consideran que el estado natural de la sociedad es el «estado de pánico».

En la era de las comunicaciones, después de los grandes atentados que hemos visto por televisión y de las catástrofes humanitarias que vemos a diario en las noticias, debemos estar vacunados contra las tragedias; para llamar nuestra atención las víctimas pronosticadas deben ser muchos miles, o mejor aún millones.

En el año 2001 se afirmaba que el mal de las vacas locas podía ocasionar «millones de muertos», y esto lo recogían medios tan prestigiosos como la BBC.

«Los expertos quedan perplejos a la hora de estimar el potencial número de víctimas. Las cifras van desde unos cientos hasta millones de muertos». (1)

Tres años después, en 2004 se nos anunciaba el apocalipsis a causa de la «gripe del pollo», afirmando que iba enfermar nada menos que el 25 por ciento de la población mundial. Estaríamos hablando de más de mil millones de personas infectadas. Y no estamos comentando las profecías de un «iluminado»; la fuente era nada menos que la Organización Mundial de la Salud (OMS):

«Gripe del pollo podría matar a millones

OMS lanza advertencia de pandemia.

BANGKOK, Tailandia – La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la enfermedad llamada “gripe del pollo” va camino de convertirse en una pandemia que puede llegar a afectar al 30 por ciento de la población mundial. El 25 por ciento se enfermarán». (2)

En octubre del año 2005 se rebajaban estas previsiones; pero ya se daban fechas concretas, y hablaban de «millones de muertos». Se nos decía que ocurriría en seis meses. Otra vez la Organización Mundial de la Salud (OMS), por medio de su director general, Lee Jong-Wook, de Corea del Sur, advertía que «la gripe aviar podría convertirse en una pandemia mundial en cualquier momento», mientras prestigiosos científicos se unían a este coro catastrofista y lanzaban alertas sobre lo que nos aguardaba esa primavera:

«”Lo que mas preocupa a los expertos es la velocidad de difusión del virus H5N1 entre los animales”, subrayó el virólogo Fabrizio Pregliasco, de la Universidad de Milán. Transportado desde Asia y los montes Urales de Rusia por las aves migratorias, se esperaba que este virus y algunas otras variantes arribarán a Europa recién dentro de 5 o 6 meses. Ayer se pudo comprobar a través de los análisis de un laboratorio británico de las aves muertas en Turquía, que el temido H5N1 ha llegado para quedarse. Algunos especialistas temen que la gripe de los pollos pueda causar hasta 6 millones de muertos».

Siguiendo con esta dinámica, un problema que se conoce desde hace años y que se estaba debatiendo en el mundo científico y académico, de repente se ha trasladado a los platós de televisión y a las salas de cine, y lo que es peor, los políticos han descubierto que es un tema al que se le puede sacar mucho jugo: el cambio climático. Por primera vez en la historia de la ciencia, el trabajo que ha abierto la caja de Pandora no ha sido distinguido con un galardón científico, sino con un Oscar. Bastante indicativo, ¿no?

2.- Caldeando el ambiente

Es prácticamente imposible abrir un periódico o ver un telediario sin verse sobresaltado con una noticia sobre las catástrofes inminentes que nos esperan en pocos años «debido al cambio climático ocasionado por las emisiones atmosféricas derivadas de la actividad humana». Esta afirmación no puede ser puesta en duda; los que se atrevan a plantear dudas recibirán furiosos ataques personales y profesionales y serán condenados al ostracismo por «estar al servicio de la industria y las petroleras». La figura sobre la que se están centrando las críticas más aceradas es Bjørn Lomborg, autor de «El ecologista escéptico» y que desde que publicó su polémico libro se ha visto sometido a un continuo acoso. Greenpeace negó que hubiese sido su miembro e incluso fue denunciado ante el Comité Danés sobre Deshonestidad Científica, que desestimó totalmente los cargos.

Es francamente desconcertante escuchar a políticos hablando de ciencia y a científicos hablando como políticos. Se percibe una preocupante contaminación del debate sobre el cambio climático con argucias propias de ciertas formas de hacer política o de las pseudociencias, como la «inversión de la carga de la prueba». Según «Green Bussines Week», son los escépticos del cambio climático los que deben encontrar evidencias contundentes de que no se está produciendo el efecto invernadero. Dicho de otro modo, si digo que tengo poderes extraordinarios, es usted el que tiene que demostrar que no es verdad. Curiosamente, las crónicas periodísticas que profetizan grandes catástrofes lo hacen refiriéndose al «calentamiento global» («global warming») que emplean habitualmente como sinónimo de «cambio climático», cuando no lo son.

Lo verdaderamente preocupante es que se estén introduciendo este tipo de falacias lógicas, habitualmente utilizadas por los defensores de la irracionalidad, en un terreno en el que solo se debería aplicar el método científico. Todas las afirmaciones deben estar sustentadas en pruebas, apoyen nuestras teorías o no. En ciencia no se trata de buscar apoyos o consensos, se trata de demostrar lo que afirmamos. Por eso, es especialmente preocupante este afán por silenciar y denigrar a los que se atrevan a cuestionar las «verdades fundamentales» del cambio climático. Para rebatir una teoría científica hay un mecanismo fundamental que es la falsación. Sin embargo, en vez de buscar fallos a la teoría se está recurriendo a métodos más propios de la religión que de la ciencia: la censura y el escarnio público de los discrepantes.

3.- Al sol que más calienta

Nadie en su sano juicio puede estar en contra de la protección del medio ambiente, sobre todo porque nosotros mismos vivimos inmersos en él. Pero una cosa es criticar las atrocidades que gobernantes como Bush están permitiendo a algunas petroleras, como destrozar espacios naturales únicos en Alaska, o que muchas grandes empresas emitan contaminantes a la atmósfera y, sobre todo, al agua (curiosamente de esto apenas se habla) y no se les sancione en su justa medida (en la mayor parte de los países industrializados es «rentable» pagar las multas); y otra es que aceptemos como totalmente ciertas unas proyecciones catastróficas a medio-largo plazo que no están en absoluto demostradas y que están más cercanas a las profecías que a la verdadera ciencia hay un abismo.

El lenguaje que se esta adoptando se acerca más al misticismo que implicaba la búsqueda de objetos sagrados como el santo Grial que al estudio de un problema meteorológico. Recientemente, cierto político español declaraba: «Dedicaré mi vida a la lucha contra el cambio climático». Ignoramos si después de esto Al Gore lo nombró «caballero del global warming». Recordemos, como dato curioso, que si EE.UU. no llegó a la «Tierra prometida» del protocolo de Kyoto fue porque el gobierno Bill Clinton-Al Gore no lo firmó.

Lo que más chirría de esta «caída del caballo» de la clase política es que en el ámbito de sus responsabilidades no hacen prácticamente nada por reducir la emisión de gases a la atmósfera. La Unión Europea amonestó a España en julio del año 2004 por «negligencia en contaminación atmosférica» y por no haber instalado depuradoras en poblaciones de más de 15.000 habitantes. Algunas ciudades como Madrid, Barcelona y Zaragoza sobrepasaban ampliamente los niveles de dióxido de nitrógeno, causado por la combustión de los motores de los vehículos. A pesar de esto, no se ha visto en estas ciudades medidas que reduzcan la emisión de esos gases, como un incremento de los carriles bici, ni se ha impulsado el transporte público, no se ha aumentado la peatonalización de sus cascos urbanos, ni se ha endurecido la legislación anti-contaminación en ninguna de sus diferentes facetas.

A la práctica totalidad de las administraciones les conviene que se hable de estos fenómenos «globales», en los que la culpa está muy dispersa y los posibles efectos son a largo plazo, y que no se hable de las nefastas políticas que las diferentes administraciones han llevado a cabo para la conservación del litoral, de la catastrófica política forestal, del desastre que ha sido la política hidráulica en todas las cuencas y de la vergüenza de que la inmensa mayoría de los ayuntamientos españoles no dispongan de depuradoras adecuadas. Los políticos son los grandes beneficiados de este pánico que genera el cambio climático, porque tapa muchas otras actuaciones nefastas para el entorno.

Recientemente, la Federación gallega de cofradías de pescadores ha presentado una denuncia por la gravísima contaminación de las rías gallegas. Después de los estudios preliminares se ha constatado que los causantes de la contaminación son los distintos ayuntamientos ribereños, que o no tienen depuradoras o son deficientes. Esto sí es un grave problema medioambiental aquí y ahora, que afecta a la calidad de vida de los ciudadanos y que no ha encontrado apenas eco mediático. Me quedo con la reflexión que hace uno de los denunciantes:

«Estamos hartos de que los políticos hablen tanto de ecología, cuando la porquería sigue delante de nuestras casas. Nuestra denuncia se ve y se huele». (4)

4.- Un poco de sentido común

Por los datos que se están recogiendo, parece que se está produciendo un aumento de la temperatura global y que habrá que hacer un seguimiento exhaustivo de lo que puede ocurrir. Deberían incrementarse las inversiones y los medios destinados a investigar este problema para poder disponer de los conocimientos necesarios que nos permitan tomar las decisiones más acertadas para cada situación. Lo que no se puede aceptar es que se nos obligue a asumir como ciertos unos hechos que son simples conjeturas, y que tienen una probabilidad de error que sería inadmisible en cualquier otro campo de la actividad humana.

Con los conocimientos actuales, la meteorología es impredecible a corto plazo, no digamos ya a largo plazo. En algunos casos, las administraciones se han arriesgado a hacer predicciones muy pesimistas para el año 2008. En el mes de noviembre de 2007, la Xunta de Galicia decretaba medidas extraordinarias ante la terrible sequía que se avecinaba para el año 2008.

«La Xunta decreta el abandono de todo uso del agua que no sea la “indispensable” para afrontar la mayor sequía en 50 años

Vázquez garantiza abastecimiento “con normalidad” para los próximos meses, aunque avanza que la falta de lluvia seguirá hasta fin de 2008». (5)

Solo se necesitó un mes de abril que hiciera honor a su fama de «en abril, aguas mil» para que no sólo se recuperase la normalidad hídrica, sino que el exceso de lluvias provocase graves problemas en una región para la que se había previsto un año extraordinariamente seco, lo que obligó a abrir compuertas de los embalses ante el exceso de agua retenida.

«Esta situación ha llevado a que algunos de los embalses ya no puedan retener más agua y otros tienen que realizar desagües periódicos porque están cerca de su nivel máximo». (6)

No sólo no ha habido la tan temida sequía, sino que en algunas zonas de Galicia, las intensas lluvias han producido en el 2008 las peores inundaciones en cuarenta años, circunstancia llamativa en un año que iba a ser «extraordinariamente seco». Esto es un simple ejemplo de lo arriesgado que es hacer predicciones, aun a corto plazo, sobre lo que va a ocurrir con el clima en una región relativamente pequeña; y, a pesar de eso, se exige que admitamos, sin dudarlo, las previsiones meteorológicas globales que se están haciendo a cincuenta años vista.

5.- Conclusiones

Los que tenemos inquietudes medioambientales desde hace años recordamos que las grandes batallas ecologistas de los años 80 y 90 fueron contra la deforestación de los bosques tropicales y la pérdida de biodiversidad. Famosos de todo tipo se sumaron a estas campañas, la canción «El progreso» de Roberto Carlos fue todo un himno contra la caza de ballenas y el propio Sting recorrió el mundo denunciando la deforestación de la Amazonia. Posteriormente, se descubrió el efecto de los CFC, que contienen muchos aerosoles, sobre la capa de ozono. La destrucción de la capa de ozono se convirtió en el problema medioambiental por excelencia y cada noticia era más preocupante que la anterior; parecía que la destrucción de la capa de ozono iba a acabar con la humanidad. Actualmente, ningún medio de comunicación se ocupa de éstos problemas; ¿acaso han desaparecido? No, sencillamente los focos se centran solo en el cambio climático.

El avance científico siempre se ha producido mediante la discusión y la puesta a prueba de las teorías, confrontándolas con las opiniones discrepantes (7), no hay teorías con bula o inmunidad. Einstein, Newton, Darwin y otros gigantes de la ciencia han sufrido los embates de los críticos y sus teorías han ido limando sus aristas y haciéndose más consistentes mediante la falsación. (8) Según se van adquiriendo nuevos conocimientos, las viejas teorías van siendo remodeladas o sustituidas por otras nuevas. Max Planck definió este proceso de una forma muy gráfica: «De funeral en funeral, la ciencia avanza».

Ese debate se está impidiendo en este caso. La presión mediática, social y política sobre quienes presentan objeciones es tremenda. En este contexto, ningún científico puede expresar libremente su opinión, no es aceptable que no se publiquen ciertos artículos por miedo a las consecuencias que les puedan acarrear, independientemente de la calidad del trabajo. Los que defendemos la ciencia como único medio fiable para alcanzar el conocimiento no podemos hacer una excepción en este caso. Para estudiar los fenómenos naturales hay que basarse siempre en el método científico.

Existen bastantes indicios que nos llevan a pensar que algo extraño está ocurriendo con la meteorología. Los datos son muy preocupantes y habrá que hacer un seguimiento exhaustivo de lo que ocurra en los próximos años, centrando los estudios en lo que ocurra en la atmósfera y en los mares. Sin embargo, no podemos permitir que eso sirva de alfombra bajo la que esconder los gravísimos problemas ambientales que estamos sufriendo en este momento y que afectan a nuestra salud y al medioambiente. La gravísima contaminación de las aguas, la extinción de cientos de especies animales y vegetales, la proliferación de vertederos incontrolados ante nuestras narices, la gravísima contaminación ambiental que sufren ciertas ciudades, etc. Todo esto está afectando gravemente a nuestra calidad de vida y no se percibe como un problema tanto o más grave que lo que pueda ocurrir con el clima en el futuro.

Confieso que estoy seriamente preocupado por el cariz que puedan tomar los acontecimientos, especialmente sobre las consecuencias del calentamiento global; pero lo que no puedo hacer es admitir todo lo que se está afirmando sobre el asunto sin reservas, en particular cuando nos están presentando estudios a largo plazo con un grado de incertidumbre que sería inaceptable en cualquier otro campo del conocimiento. La gripe del pollo es un hecho, el problema de la «vacas locas» es real y está ahí; pero afortunadamente no se han producido los millones de muertos que se nos anunciaban hace solo un par de años. El problema del aumento de la temperatura debido al efecto invernadero está ahí, pero soy bastante escéptico con la fiabilidad de las previsiones sobre sus consecuencias a largo plazo, creo que aún no tenemos la suficiente información y se nos pide que hagamos un auto de fe, y eso es incompatible con la ciencia.

Este año 2008 está rompiendo la tendencia al calentamiento que parecía observarse en los últimos años. (9) A la hora de redactar estas líneas, acaba de publicarse el dato de que el mes de noviembre de 2008 ha sido extraordinariamente frío, concretamente el tercero más frío de los últimos 37 años y nada menos que 2,2 grados inferior a la media. (10) ¿Qué significa este dato? Probablemente nada, pero la pregunta es ¿qué hubiese ocurrido si hubiese sido 2,2 grados superior a la media? ¿No creen que habría ocasionado una gran alarma mediática?

Por otro lado, es difícil de conjugar que se pretenda reducir la utilización de energías fósiles a la vez que se impide la utilización de energías que no originan emisiones de CO2 a la atmósfera, como es la energía nuclear. La realidad es que las sociedades cada vez necesitan más energía y de alguna forma habrá de obtenerse y esto va a ocasionar un impacto medioambiental. Deberíamos exigir a nuestros gobernantes que nos aclaren hacía donde pretenden dirigir sus políticas energéticas y cuales van a ser los pros y los contras de esa decisión. En mi modesta opinión, antes de adoptar muchas de las soluciones drásticas que se están proponiendo en algunos foros, sería preciso asegurarnos de que las medidas que se pretenden aplicar no ocasionen más daños de los que se pretenden evitar. En un artículo publicado en la revista australiana «The Skeptics», John Gibbs declara sobre este asunto: «Es destacable que una profesión, la meteorología, que hasta ahora ha sido blanco de bromas, haya devenido ahora en la base de la actividad económica y política mundial».

Notas
(1) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science … 558.stm
(2) http://www.univision.com/content/content … =503264
(3) http://www.clarin.com/diario/2005/10/14/ … 615.htm
(4) http://www.farodevigo.es/secciones/notic … cipales
(5) http://www.lukor.com/not-esp/locales/por … 624.htm
(6) http://www.lavozdegalicia.es/galicia/200 … 508.htm
(7) http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo … %ADfico
(8) http://es.wikipedia.org/wiki/Falsacionismo
(9) http://www.diariovasco.com/20081121/al-d … 21.html
(10) http://www.elpais.com/articulo/Comunidad … _18/Tes

Articulo publicado en Círculo escéptico, su autor es Vicente Prieto el cual amablemente me ha dado el permiso para poder “repostearlo”. La referencia la encontre en Im-Pulso.

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