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El éxito de las colisiones en el LHC inaugura los nuevos descubrimientos de la física

Publicado por Jordi Guzman en 30 marzo 2010


El descubrimiento de la misteriosa materia oscura del Universo, la confirmación de la existencia de una supersimetría entre las partículas y el hallazgo del escurridizo bosón de Higgs son algunos de los enigmas de la Física que podrían resolverse en los próximos dos años gracias al éxito alcanzado hoy por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, en la frontera franco-suiza. Esta mañana dos haces de protones han colisionado en el LHC a 7 teraelectronvoltios (TeV), la mayor energía alcanzada jamás en un acelerador de partículas.

El momento que miles de físicos de partículas de todo el mundo estaban

Tras unas horas de retraso por incidencias técnicas, a las 13.06 horas dos paquetes de protones que circulaban por el gigantesco anillo de 27 kilómetros del LHC han chocado. En la imagen, el centro de control del CERN. Foto: SINC.

esperando ha sucedido esta mañana en el CERN, no muy lejos de Ginebra (Suiza). Tras unas horas de retraso por incidencias técnicas, a las 13.06 horas dos paquetes de protones que circulaban por el gigantesco anillo de 27 kilómetros del LHC han chocado, según han confirmado los cuatro detectores (CMS, ATLAS, ALICE y LHCb) de la gran máquina. Comienza así el programa de investigación del mayor colisionador de partículas del mundo.

Los científicos del CERN han arrancado en aplausos cuando las pantallas de sus ordenadores se han iluminado con los gráficos de colores que confirmaban el éxito de las colisiones. “Las manchas azules y rojas son depósitos de energía del calorímetro (medidor de la energía de las partículas) y las rayas amarillas representan las trayectorias que han seguido las partículas cargadas durante la colisión”, explica a SINC Juan Alcaraz, investigador principal del proyecto del CIEMAT en el detector CMS.

Los haces han circulado en sentido contrario a 3,5 TeV cada uno, la mayor energía conseguida hasta ahora en un acelerador, pero al colisionar se ha generado el doble: 7 TeV. Esto supone 3,5 veces más que los aproximadamente 2 TeV con los que trabajan en el colisionador Tevatrón del Fermilab, la “competencia” del LHC en Estados Unidos.

A partir de este momento, y a lo largo de entre 18 y 24 meses, comienza “la serie más grande de nuevos descubrimientos potenciales que los físicos de partículas han visto en más de una década”, según ha señalado Rolf Heuer, Director General del CERN.

Supersimetría y materia oscura

Heuer, que de viaje por Japón ha compartido por videoconferencia el éxito del acontecimiento, ha destacado que el LHC “tiene una oportunidad real en los próximos dos años de descubrir partículas supersimétricas, posiblemente elucidando la naturaleza de la materia oscura, que constituye cerca de un cuarto del Universo”.

La supersimetría es una hipótesis que plantea que a cada una de las partículas elementales de la materia, divididas en fermiones (como los quarks) y bosones (como el fotón), le corresponde un compañero supersimétrico bosón o fermión respectivamente. Así, por ejemplo, el quark “arriba” tiene una partícula supersimétrica “sarriba”, y el fotón tiene otra denominada “fotino”, ninguna de las dos descubiertas hasta ahora.

La partícula supersimétrica más ligera sería el neutralino (en el que participa el “fotino”, entre otros), y podría ser clave para explicar la naturaleza de la materia oscura, que de momento no se ha podido detectar directamente.

Los detectores ATLAS y CMS tendrán cada uno datos suficientes para duplicar la sensibilidad a partículas supersimétricas establecida hasta ahora, de hasta 400 GeV). El LHC elevará el rango de descubrimiento hasta 800 GeV.

Los experimentos del LHC también explorarán la posibilidad de encontrar nuevas partículas masivas y dimensiones “extra” (además de las tres conocidas) hasta masas de 2 TeV (también el doble del 1 TeV actual), así como continuar la investigación sobre la asimetría materia-antimateria o sobre por qué las dos no se aniquilaron mutuamente en los instantes siguientes al Big Bang.

En busca del bosón de Higgs

Además de estos descubrimientos potenciales, el programa de investigación del LHC se centrará en la búsqueda del bosón de Higgs, o al menos descartar que se encuentra en determinados rangos de energía. Esta partícula mítica en el campo de la física podría explicar la masa de otras partículas elementales y muchos aspectos de la estructura de la materia.

Tan pronto como se hayan “redescubierto” las partículas conocidas del Modelo Estándar aceptado por los científicos, un paso previo necesario antes de buscar “la nueva física”, los experimentos del LHC iniciaran la búsqueda sistemática del bosón de Higgs.

Con las colisiones cruzadas el análisis combinado de ATLAS y CMS será capaz de explorar un amplio rango de masas, e incluso hay una oportunidad de descubrir si el bosón de Higgs tiene una masa de cerca de 160 GeV. Si es mucho más ligero o muy pesado, será más difícil de encontrar en esta primera carrera del LHC.

Miles de científicos en todo el mundo esperan impacientes la llegada de los datos del LHC a través de la red de computación Grid, entre ellos más de dos mil estudiantes de doctorado para elaborar sus tesis.

Después de esta “primera carrera” de alrededor de dos años del LHC –con una pequeña parada técnica entre medias-, la gran máquina se apagará para realizar el mantenimiento rutinario y poder completar los trabajos necesarios para alcanzar la energía para la que está diseñado:14 TeV. Hasta ahora el CERN operaba en ciclos anuales.

“Dos años de funcionamiento continuo es mucho pedir tanto para los operadores como los experimentos del LHC, pero valdrá la pena el esfuerzo”, concluye Heuer.

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Declaraciones de los portavoces de los cuatro experimentos del LHC

ATLAS, Fabiola Gianotti: “Con estas energías de colisión récord, los experimentos del LHC se dirigen a una vasta región por explorar, y comienza la caza de materia oscura, nuevas fuerzas, nuevas dimensiones y el bosón de Higgs. El hecho de que los experimentos ya han publicado artículos científicos con los datos del año pasado es muy buena señal para esta primera carrera de la física”.

CMS, Guido Tonelli: “Todos hemos quedado impresionados con el rendimiento del LHC hasta ahora, y es particularmente satisfactorio ver cómo nuestros detectores de partículas están trabajando, mientras que nuestros equipos de física en todo el mundo ya están analizando los datos. Nos dirigiremos pronto a algunos de los mayores misterios de la física moderna, como el origen de la masa, la gran unificación de las fuerzas y la presencia de la abundante materia oscura en el universo. Espero momentos muy emocionantes frente de nosotros”.

ALICE, Jürgen Schukraft: “Este es el momento que esperábamos y para el que nos hemos preparado. Estamos deseando obtener los resultados de las colisiones de protones, y este año, más adelante, de colisiones de iones de plomo, para darnos nuevas pistas sobre la naturaleza de la interacción fuerte y la evolución de la materia en el Universo temprano”.

LHCb, Andrei Golutvin: “LHCb está listo para la física. Tenemos un gran programa de investigación por delante de nosotros para explorar la naturaleza de la asimetría materia-antimateria en más profundidad como jamás se había hecho antes”.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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Sigue en directo las primeras colisiones del LHC

Publicado por Jordi Guzman en 30 marzo 2010


Esta mañana a las 8:30 (hora española) se están iniciando los preparativos para intentar las primeras colisiones de haces en el interior del LHC con una energía de 7 TeV, 3,5 por cada haz. Se puede seguir todo el proceso en directo por medio de 5 webcast que el propio CERN ha puesto a disposición publica, tambien tienen una cuenta en Twitter.

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El Big Bang: Una teoría sólida, pero siguen los misterios

Publicado por Jordi Guzman en 24 marzo 2010


El Big Bang fue el inicio del universo que conocemos, dicen la mayor parte de los científicos. Pero, ¿fue el inicio?, y ¿será el final?

Una descripción popular del joven universo es un único Big Bang, después del cual el espacio se hinchó rápidamente como una

El Universo ilustrado en tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Fuente: Wikipedia (clic para ampliar)

burbuja gigante. Pero otra teoría propone que vivimos en un universo de 11 dimensiones, donde todas las partículas están compuestas por diminutas cuerdas vibrantes. Esto podría crear un universo obligado a un ciclo de Big Bangs y Big Crunchs, repetidos en un blucle.

Aún está por ver qué escenario está más cerca de la verdad, pero los científicos dicen que nuevos experimentos que están ahora en proceso podrían proporcionar pronto más respuestas.

El Big Bang

De acuerdo con la Teoría del Big Bang, el universo comenzó siendo extremadamente denso y caliente. Hace alrededor de 14 000 millones de años, el propio espacio se expandió y enfrió, permitiendo finalmente la formación de átomos y que se agruparan para formar las estrellas y galaxias que vemos hoy.

En esto, la mayor parte de los científicos concuerdan.

“Diría que hay un 100% de consenso, en realidad”, dice el físico de partículas de la Universidad de Pennsylvania Burt Ovrut, sobre la teoría del Big Bang. “Hay una abrumadora evidencia – todas las predicciones son ciertas”.

Por ejemplo, esta teoría predice que el universo actual estaría lleno de una omnipresente luz dejada por el Big Bang. Este resplandor, conocido como radiación del fondo de microondas cósmico, se descubrió en 1964, casi 20 años después de que se hubiese predicho.

No obstante, qué sucedió en el momento exacto, y que pasó inmediatamente después, está abierto al debate.

Una burbuja gigante

Una idea predominante que conecta los puntos entre el Big Bang y el universo que vemos hoy es la conocida como inflación. Esta es la idea de que durante los, aproximadamente, primeros 10-34 segundos (0,0000000000000000000000000000000001 segundos), el universo sufrió una expansión exponencial, duplicando su tamaño al menos 90 veces. Durante esta etapa inicial, la materia estaba en un estado muy distinto al actual.

Esta teoría podría explicar algunos de los principales obstáculos propuestos por el Big Bang: ¿Por qué el universo parece mayormente plano, con aproximadamente la misma cantidad de materia dispersa igualmente en todas las direcciones?

“Si imaginas que la materia estaba en un estado diferente en los inicios del universo, cambia toda la historia”, dijo Andreas Albrecht, físico teórico de la Universidad de California en Davis y uno de los precursores de la inflación. “La física puede crear esa suavidad por ti. La inflación también lo hace plano. Todo encaja maravillosamente en esta historia contada por la inflación”.

Pero Albrecht y otros admiten que la teoría no explica aún todo el cuadro.

“La inflación es, con facilidad, la teoría más popular en la cosmología”, dijo el físico teórico Neil Turok, director del Instituto Perimeter para Física Teórica en Ontario, Canadá. “Es una buena teoría, pero tiene algunos puntos débiles. No puede describir el momento del Big Bang”.

La teoría del Big Bang ve al universo iniciándose a partir de una singularidad – un concepto matemático de temperatura y densidad infinitas empaquetadas en un único punto del espacio. Pero los científicos no creen que esto sea lo que sucedió realmente.

“Realmente no sería infinito”, explica el físico Paul Steinhardt, director del Centro Princeton para Ciencia Teórica en la Universidad de Princeton en Princeton, Nueva Jersey, y otro arquitecto de la inflación. “Infinito simplemente significa que las matemáticas colapsan. Es una afirmación de que no deberías haber extrapolado tus ecuaciones tan lejos, debido a que te estallan en la cara”.

Ni la teoría del Big Bang ni la teoría inflacionaria pueden describir lo que sucedió en ese momento.

Y la inflación tiene otros problemas, para algunas personas. Debido a las fluctuaciones cuánticas, distintas partes del universo podría inflacionar a distintos ritmos, creando “universos burbuja” que son mucho mayores que otras regiones. Nuestro universo puede ser uno dentro de un multiverso, donde reinan distintas escalas y leyes de la física.

“Esto significa que todo y nada de lo que pueda suceder, sucederá”, dijo Steinhardt a SPACE.com. “Por lo que, básicamente, todo podría ser una predicción de la inflación. Para mi esto es un problema fundamental y no sabemos cómo librarnos de él”.

Otros dicen que aunque la inflación puede que aún no esté completa, aún así es lo más útil que tenemos para describir el origen del universo.

“Incluso si todas las cosas son posibles, resultaría que algunas cosas son mucho más posibles que otras, y aún podrías hacer una predicción”, dice Albrecht. “El verdadero entusiasmo para mi, es que hay tantos datos que apoyan la inflación que realmente parece que merece la pena pensar en estas preguntas”.

Ciclos y ciclos

En 2001, Steinhardt y Turok propusieron una idea conocida como modelo círculo, basada en un concepto anterior llamado universo ekpirótico que habían ideado junto a Ovrut.

En este escenario, el universo pasa por una secuencia sin fin de “bangs” y “crunchs” – es decir, periodos de expansión seguidos de periodos de contracción. En cada transición, el universo tendría una temperatura y densidad finita, en lugar del infinito de la singularidad, y la expansión y contracción serían relativamente lentas, en oposición a la rápida expansión exponencial propuesta por la inflación.

La idea se basa en la Teoría M, una versión de la Teoría de Cuerdas que sugiere que toda partícula es, de hecho, un diminuto bucle de cuerda cuyo patrón de vibración determina qué tipo de partícula será. No obstante, la Teoría M requiere que el universo tenga 11 dimensiones. Hasta el momento, sólo podemos detectar cuatro – tres espaciales y una temporal. Pero puede que haya otras siete ocultas, según dicen sus defensores.

Los científicos llaman brana a la parte de cuatro dimensiones visible del universo, y sugieren que pueden existir otras branas de cuatro dimensiones dentro de este espacio de 11 dimensiones.

“Si se tiene otra brana en dimensiones superiores, es extremadamente probable que se mueva e impacte con con la nuestra”, dice Ovrut. “Tienes una brana con la estructura exacta de nuestro mundo real, y otras branas que probablemente impactarán con la nuestra, y toda la energía de los universo en colisión entraría en juego. Oye, eso me suena mucho a un Big Bang”.

Los defensores de la idea dicen que ofrece una emocionante forma de abordar el tema de qué desencadenó el Big Bang, y evita algunos de los problemas de la inflación.

“En la teoría cíclica no sólo describes el último estallido, sino también los anteriores”, explica Turok. “Es una descripción mayor, más completa y esperemos que más consistente lógicamente”.

Pero otros investigadores dicen que el modelo cíclico no han llegado lo bastante lejos para ofrecer una alternativa real a la inflación.

“La inflación tiene problemas cuando tratas de hacer que funcione a gran escala, pero no creo que los cíclicos hayan trabajado realmente tan duro para hacer que funcione mejor”, dice Albrecht. “Creo que tienen las manos llenas de problemas técnicos”.

Probando los modelos

Afortunadamente, los científicos puede que no tengan que esperar mucho para saber qué teoría es mejor. Los modelos hacen predicciones diferentes sobre ciertos aspectos del universo que hoy puede medirse.

Por ejemplo, la inflación podría haber creado ondas gravitatorias – distorsiones del espacio-tiempo provocadas por la gravedad – que deberían ser observables.

Algunos nuevos instrumentos, como el satélite Planck lanzando en 2009, y un instrumento conocido como polarímetro que está siendo construido en el Telescopio del Polo Sur en la Antártica, podrían medir esas ondas.

“Si observáramos esas ondas gravitatorias, acabarían con las teorías cíclicas ekpiróticas de rebote”, dice Steinhardt. “Sería muy consistente con la idea de inflación”.

Sin embargo, no encontrar las ondas no sería un golpe fatal para ninguna teoría, dado que algunas versiones de la inflación no requieren ondas gravitatorias. Sea cual sea el caso, sería apasionante, dicen los científicos.

“La calidad de los datos astronómicos se está disparando”, dice Albrecht. “Probablemente se recopilarán los datos en los próximos cinco a diez años, y veremos qué pasa”.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en SPACE.com, su autora es Clara Moskowitz.

Publicado en Astrofísica, Astronomía, Ciencia, Cosmología, Física | 2 Comentarios »

Zapatero inaugura el acelerador de partículas Sincrotrón ALBA

Publicado por Jordi Guzman en 23 marzo 2010


Hoy [por ayer] se ha inaugurado el Sincrotron ALBA, “la mayor infraestructura para la investigación construida en la historia de nuestro país”, según lo ha definido el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, que junto al Presidente de la Generalitat José Montilla, la Ministra de Ciencia e Innovación Cristina Garmendia han asistido al acontecimiento. Este microscopio gigante situado en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) comenzará a operar como laboratorio científico en 2011 y su luz servirá para que unos mil científicos de toda Europa realicen investigaciones sobre las estructuras biológicas y de multitud de materiales.

“Este laboratorio es la mayor infraestructura para la investigación construida en nuestro país y en todo el sudoeste de Europa, y

Instalaciones del Sincrotrón ALBA.

atraerá a investigadores europeos y de todo el mundo”, ha destacado el Presidente Zapatero durante la inauguración hoy en Cerdanyola del Vallès, cerca de Barcelona, del nuevo Sincrotrón ALBA, un acelerador de electrones que genera una luz con la que se estudia la materia.

“Esta infraestructura ofrecerá a nuestras empresas un inmejorable instrumento para hacer innovación y crear patentes nuevas e incrementar su competitividad”, ha señalado Zapatero, que también ha calificado a este proyecto como “una buena muestra de inversión pública eficaz y de cooperación entre instituciones”.

El presupuesto del Sincrotrón ALBA entre 2003 y 2009 asciende a 201 millones de euros, financiados a partes iguales por el Gobierno español y la Generalitat de Catalunya, a través de la Conselleria d’Innovació, Univeristats i Empresa que dirige Josep Huguet. Ambas han creado el Consorcio para la Construcción, Equipamiento y Explotación del Laboratorio de Luz Sincrotrón (CELLS) para gestionar la instalación.

A partir de 2010 el coste de operación anual de este gran laboratorio será de 15,5 millones de euros, “y está garantizada su continuidad gracias a un compromiso presupuestario de 400 millones de euros hasta 2022”, según ha confirmado Zapatero.

El presidente ha destacado que esta inauguración se produce en “un momento significativo para el desarrollo de la ciencia y la innovación en España”, ya que en este mes de marzo confluyen la aprobación del anteproyecto de la Ley de la Ciencia, la aprobación del Proyecto de Ley de Economía Sostenible -que también fomenta la innovación y el conocimiento- y la celebración de la 6ª Conferencia Europea de Grandes Infraestructuras (ECRI 2010), que comienza mañana en Barcelona.

Por su parte, el Presidente de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, ha agradecido “el compromiso de la Ministra Garmendia con Cataluña”, y ha señalado que hoy “vemos los frutos positivos de la política de inversión en I+D+i con la unión de esfuerzos y recursos de los diferentes gobiernos”. También ha recordado que los primeros beneficiarios del sincrotrón trabajarán en campos relacionados con ámbitos como la la química, la farmacia, la biomedicina y el sector alimentario.

La ministra Cristina Garmendia ha destacado además otros campos de aplicación de la luz del sincrotrón, como la ciencia de los materiales y la biología estructural, aunque muchas investigaciones también se realizarán “en las fronteras de la ciencia”.

Las previsiones son que el año que viene, cuando comience a operar oficialmente la instalación, unos mil científicos trabajen en las siete estaciones experimentales con las que arrancará ALBA.

Dos potentes aceleradores y un anillo de almacenamiento

El sincrotrón consta de tres componentes o aceleradores: un acelerador lineal del que parte el haz de electrones, un propulsor que los acelera a altas energías (3 gigaelectronvoltios) –ambos ya operativos-, y un anillo de almacenamiento donde se produce la luz sincrotrón (rayos X, básicamente) que servirá a los investigadores para estudiar las muestras.

“El anillo de almacenamiento empezará a funcionar sobre el mes de julio”, ha adelantado a SINC el Presidente de la Comisión Ejecutiva de CELLS, Ramón Pascual, “y a finales de año comenzaremos con los usuarios que nos ayuden a poner la maquina a punto, porque no se enchufa el primer día y ya funciona”.

El Director de la Comisión Ejecutiva de CELLS, Joan Bordas, ha indicado durante la inauguración que hoy “empieza una nueva vida que se extenderá unos 30 años, el periodo en que ALBA tendrá un gran potencial para generar excelentes resultados”.

El sincrotrón ALBA será el motor del futuro parque científico y tecnolígico “Parc de l’Alba” de Cerdanyola del Vallés, según ha recordado la alcaldesa de la localidad, Carme Carmona.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Publicado en Ciencia, Física, Investigación, Tecnología | 4 Comentarios »

Vuelven a plantear la “fusión fría” como fuente de energía

Publicado por Jordi Guzman en 22 marzo 2010


La fusión fría, esa posible nueva fuente de energía tan controvertida que hasta no hace mucho se consideraba como ciencia “basura”, se está ganando la aceptación de la mayoría de la comunidad científica. Ésta es la conclusión del organizador de una de las mayores sesiones científicas sobre este tema que se celebra en el Moscone Center de San Francisco (EE UU) durante los dos próximos días, en el marco de la 239ª Reunión Nacional de la Sociedad Estadounidense de Química (ACS, por sus siglas en inglés).

“Hace años, muchos científicos tenían miedo de hablar sobre la fusión fría a una audiencia mayoritaria”, afirma Jan Marwan, el

Nuevo calorímetro para identificar reacciones de fusión fria. Foto: Melvin Miles.

experto de fama internacional que ha organizado el simposio. Bajo el título de Nueva tecnología energética, el simposio incluye casi 50 presentaciones que avanzarán los últimos descubrimientos sobre el tema.

Las presentaciones describen temas como la invención de un nuevo y barato dispositivo de medición que podría permitir a más laboratorios empezar a investigar sobre la fusión fría, los indicios de que la fusión fría podría darse de manera natural en ciertas bacterias o los avances en relación con una batería basada en este tipo de fusión. Marwan señala que muchas de las presentaciones indican que la fusión fría es real, y que existe la posibilidad de que contribuya al suministro energético en el siglo XXI.

“Ahora, la mayoría de los científicos ya no tienen miedo y la mayor parte de quienes investigan la fusión fría participan en la reunión de la ACS”, dice Marwan. “También me he dado cuenta de que el campo está ganando nuevos investigadores de universidades que antes no se habían dedicado a la investigación de la fusión fría. Cada vez más gente está empezando a interesarse por ella. Todavía hay cierta resistencia ante este asunto. Pero simplemente tenemos que seguir adelante como lo hemos hecho hasta ahora, explorando la fusión fría paso a paso, y eso la convertirá en una fuente de energía alternativa exitosa. Con tiempo y paciencia, ¡realmente confío en que podremos lograrlo!”.

El término “fusión fría” apareció en 1989 cuando Martin Fleishmann y Stanley Pons afirmaron haber conseguido la fusión nuclear a temperatura ambiente con un simple y barato dispositivo de mesa. Esa afirmación causó sensación a escala internacional, porque la fusión nuclear tiene la posibilidad de proporcionar al mundo una nueva fuente de energía prácticamente ilimitada.

El combustible para la fusión proviene de agua de mar ordinaria, y los cálculos indican que 3,8 litros de agua marina contienen la energía que se obtendría de 60,8 litros de gasolina, con una eficiencia de producción energética del 100%. La afirmación también despertó el escepticismo, porque el sentido común dice que conseguir la fusión requiere reactores de fusión de miles de millones de dólares que funcionen a decenas de millones de grados centígrados.

Cuando otros científicos no pudieron reproducir los resultados de Pons y Fleishmann, la investigación sobre la fusión fría empezó a tener mala fama. Humillados por la clase científica y con sus reputaciones arruinadas, Pons y Fleishmann cerraron sus laboratorios, huyeron del país y desaparecieron de la vista.

El puñado de científicos que siguió investigando evitó el término “fusión fría”. En lugar de eso, usaron la expresión “reacciones nucleares de baja energía” (RNBE). Los artículos científicos del simposio de la ACS hablan abiertamente de “fusión fría” y algunos la describen como el “efecto Fleishmann-Pons” en honor a los pioneros, señala Marwan.

“Ahora el campo está experimentando un renacimiento de los esfuerzos e intereses investigadores, con pruebas que indican que la fusión fría podría ser una realidad”, afirma Marwan. El investigador señala, por ejemplo, que el número de presentaciones sobre el tema en las reuniones nacionales de la ACS se ha cuadruplicado desde 2007.

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Informes de impacto programados en el simposio

- Michael McKubre, de SRI International en Menlo Park, California, ofrece una visión general de la investigación sobre la fusión fría. McKubre expondrá los conocimientos actuales del campo y explicará por qué existen algunas dudas en la comunidad científica en general. También comentará el trabajo experimental reciente llevado a cabo en SRI. McKubre se centrará en la fusión, la producción de calor y los productos nucleares. (Lunes 22 de marzo, 15 horas, Cyril Magnin).

- George Miley informa sobre los avances en relación con un nuevo tipo de batería que funciona gracias a un nuevo proceso de fusión fría y que tiene una vida más larga que las baterías convencionales. La batería está formada por un tipo especial de célula electrolítica que funciona a baja temperatura. El proceso incluye la creación intencionada de defectos en el electrodo metálico de la célula. Miley es catedrático en la Universidad de Illinois en Urbana y director de su Laboratorio de Estudios sobre Fusión. (Domingo 21 de marzo, 11 horas, Cyril Magnin I).

- Melvin Miles describe el desarrollo del primer instrumento barato para identificar fiablemente la característica distintiva de las reacciones de fusión fría: la producción de exceso de calor a partir de dispositivos de fusión de mesa que ya se están usando. Los actuales “calorímetros” (dispositivos que miden el exceso de calor) tienden a ser demasiado complicados e ineficaces para un uso fiable. El nuevo calorímetro podría mejorar la calidad de la investigación y abrir el campo a gran cantidad de nuevos científicos en la universidad, el gobierno y los laboratorios privados, señala Miles. Trabaja en Dixie State College en St. George, Utah. (Domingo 21 de marzo, 14:30 horas, Cyril Magnin I).

- Vladimir Vysotskii presenta pruebas experimentales sorprendentes de que las bacterias pueden pasar por un tipo de proceso de fusión fría y podrían usarse para eliminar la basura nuclear. Describirá estudios de transmutación nuclear (la transformación de un elemento en otro) de isótopos estables y radiactivos en sistemas biológicos. Vysotskii es un científico de la Universidad Kiev National Shevchenko de Kiev, Ucrania. (Lunes 22 de marzo, 11:20 horas, Cyril Magnin I).

- Tadahiko Mizuno describe un dispositivo de fusión fría poco convencional que utiliza fenantreno, una sustancia que se encuentra en el carbón y el aceite, como reactivo. Informa sobre la producción de exceso de calor y de radiación gamma a partir del dispositivo. “La producción de calor total supera la de cualquier reacción química concebible en dos órdenes de magnitud”, señala Mizuno. Trabaja en la Universidad Hokkaido de Japón, y ha escrito el libro Nuclear Transmutation: The Reality of Cold Fusion. (Domingo 21 de marzo, 15 horas, Cyril Magnin I).

- Peter Hagelstein describe nuevos modelos teóricos que ayudan a explicar la producción de exceso de calor en la fusión fría, uno de los aspectos más controvertidos del campo. Señala que en una reacción nuclear, uno esperaría que la energía producida apareciese en forma de energía cinética en los productos, pero en el experimento de Fleishmann-Pons no aparecen partículas energéticas en una cantidad que se corresponda con la energía observada. Sus sencillos modelos ayudan a explicar los cambios energéticos observados, incluidos el tipo y la cantidad de energía producida. Hagelstein trabaja en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. (Domingo 21 de marzo, 10:20 horas, Cyril Magnin I).

- Xing Zhong Li presenta una investigación que demuestra que la fusión fría puede darse sin la producción de radiación nuclear fuerte. Está desarrollando un reactor de fusión fría que demuestra este principio. Li es un científico de la Universidad Tsinghua de Pekín, China. (Domingo 21 de marzo, 9:10 horas, Cyril Magnin I).
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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El LHC establece un nuevo récord

Publicado por Jordi Guzman en 20 marzo 2010


Dos haces de protones han circulado hoy por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) a una energía de 3,5 teraelectronvoltios (TeV), la más alta registrada hasta ahora en un acelerador de partículas, según confirma el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en un comunicado. El siguiente objetivo es colisionar los haces.

Poco después de las 5:20 horas de esta mañana [por ayer], dos haces de protones de 3,5 TeV han circulado con éxito por primera vez por el

Centro de control del CERN esta mañana. Foto: CERN.

LHC. Esta es la energía más alta alcanzada en un acelerador de partículas, y un “importante paso” en el camino hacia el inicio del programa de investigación del LHC.

“El primer intento de colisionar haces a 7 TeV (3,5 TeV por haz) se producirá en una fecha que se anunciará en un futuro próximo”, señala el CERN en la nota de prensa.

“El logro de los haces a 3,5 TeV es testimonio de la validez del diseño general del LHC, y las mejoras que hemos hecho desde la avería en septiembre de 2008”, explica Steve Myers, director de aceleradores y tecnología del CERN, “y es un gran crédito a la paciencia y la dedicación del equipo del LHC”.

El funcionamiento de la etapa actual del LHC comenzó el 20 de noviembre de 2009, con el primer haz circulando a 0,45 TeV. Siguieron varios hitos, cuando haces dobles circularon el 23 de noviembre y se estableció un récord del mundo de energía de haz de 1,18 TeV el 30 de noviembre. En el momento en que el LHC se detiene el 16 de diciembre de 2009 por una parada programada, se logra otro récord con colisiones a 2,36 TeV y cantidades significativas de datos registrados.

Durante el periodo de funcionamiento del 2009 cada uno de los cuatros experimentos más importantes del LHC (ALICE, ATLAS, CMS y LHCb) registró más de un millón de colisiones de partículas, que fueron distribuidas sin problemas a científicos de todo el mundo mediante la red de computación Grid del LHC. Los primeros papers de los investigadores no tardaron en publicarse.

Después de las colisiones de 2,36 TeV, se realizó la parada técnica hasta principios de 2010 (los primeros haces circularon el 28 de febrero), un periodo en el que se preparó a la gran máquina para operar a más energía. Las colisiones de mayor energía requieren también mayores corrientes eléctricas en los circuitos de imanes del LHC. Esto ha supuesto extremar las precauciones de los nuevos sistemas de protección de la máquina, que ahora ya están listos para la tarea.

Una vez que las colisiones a 7 TeV se establezcan, el plan es mantener en funcionamiento el LHC continuamente durante un período de 18 a 24 meses, con una parada técnica corta a finales de 2010. Esto permitirá obtener datos suficientes en todas las áreas potenciales de descubrimiento para confirmar al LHC como la instalación más importante del mundo en física de partículas de alta energía.
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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El hombre que agarró todas las cuerdas

Publicado por Jordi Guzman en 10 marzo 2010


Brian Greene dice que la Teoría de Cuerdas es aún científica incluso si no es falsable.

En la década de 1960, el físico italiano Gabriele Veneziano desarrolló una teoría para explicar el funcionamiento interno del átomo y falló – al principio. Ahora, muchos científicos creen que una versión mejorada de su conjetura, conocida como Teoría de Cuerdas, puede hacer mucho más que simplemente explicar el átomo. Podría ser la esquiva Teoría del Todo, un conjunto de leyes universales que gobiernan todas las cosas, desde el quark más pequeño en el átomo al mayor cúmulo de galaxias, desde el Big Bang hasta el presente.

La Teoría de Cuerdas explica qué podrías ver si aumentas sin límite, más allá de las células que componen tu cuerpo, de los átomo que forman esas células, de los electrones y gluones de los que están hechos esos átomos, hasta la escala de una quintillonésima de centímetro. A ese nivel, de acuerdo con la teoría, están las bases de todas las partículas y fuerzas del universo: unas hebras de energía unidimensionales, o “cuerdas”, vibrando en nueve dimensiones. Esto parece ir totalmente contra el sentido común, pero muchos científicos concuerdan en que es la aproximación más prometedora para explicar las leyes de la física.

El físico de la Universidad de Columbia, Brian Greene, se ha convertido en la cara pública de la Teoría de Cuerdas. Ha proporcionado una visión del interior de la topología de esas dimensiones adicionales, y en 1999 presentó la teoría a los no científicos en un libro que se convirtió en un éxito de ventas, El Universo Elegante. En 2008 co-fundó el Festival Mundial de Ciencia, un evento anual que reúne a científicos, artistas y gente común que simplemente está interesada en las grandes cuestiones del universo. Greene charló con DISCOVER sobre cómo ha evolucionado la Teoría de Cuerdas, los intentos de encontrar pruebas que la apoyen a través de experimentos, y los retos de hacer que la ciencia sea emocionante para el público general.

¿Cuál es el principal problema que trata de resolver la Teoría de Cuerdas?

Nuestra actual teoría de la gravedad – la Teoría de la Relatividad General de Einstein — y nuestra actual teoría del comportamiento de los átomos y partículas subatómicas — la Mecánica Cuántica – funcionan fantásticamente bien en sus dominios respectivos: la relatividad general para las cosas grandes, y la mecánica cuántica para las pequeñas. Pero cuando tratas de unir las dos, hay una incompatibilidad, una hostilidad. Es incómodo tener dos leyes de la física, cada una afirmando que la otra no funciona, en cierto sentido. En realidad, ambos conjuntos de leyes están pensadas para funcionar en todas partes.

¿Cómo crea la Teoría de Cuerdas una única visión del mundo que se aplica en todas partes – y qué es exactamente una cuerda, en cualquier caso?

La idea fundamental es que los constituyentes elementales de la materia – electrones, quarks y demás – podrían no ser puntos sin tamaño, que es la imagen tradicional, sino pequeños filamentos. Podrían existir en pequeños lazos de filamentos – diminutos bucles de energía – o pequeños pedazos de energía, cuerdas abiertas, como las llamamos. Cuando se miró detenidamente a las matemáticas que gobiernan el movimiento de estos filamentos, se encontró, sorprendentemente, que las matemáticas no funcionan en un universo que sólo tiene tres dimensiones del espacio. Requerían nueve dimensiones, y cuando añades el tiempo tienes 10 dimensiones, lo cual es una idea completamente extravagante. No obstante, es una idea que los teóricos de cuerdas se toman en serio, debido a que aquí es donde las matemáticas mandan, y las matemáticas se han mostrado a sí mismas como una quía segura sobre cómo funciona el uiverso.

¿Cómo podemos imaginar estas dimensiones extra, y cómo se manifestaría en nuestro mundo aparentemente tridimensional?

La forma y tamaño de las dimensiones extra afectarían a las propiedades de las partículas. Por lo que si me preguntas, “¿Por qué el electron tiene una masa o carga concreta?”, la respuesta en la Teoría de Cuerdas sería: debido a que las dimensiones extra tienen la forma que tienen. Un electrón pesa lo que pesa debido a que tiene una cierta energía interna, y esa energía, de acuerdo con Einstein equivale a mc2. La energía depende de cómo puede vibrar esta pequeña cuerda, y la cuerda vibra de una forma que depende de su entorno, por lo que depende de la forma de las dimensiones extra. El sueño en la década de 1990 era encontrar la forma de las dimensiones extra y calcular los valores de todas esas propiedades que los experimentadores han encontrado.

¿Cuál es el estado actual de la investigación en la Teoría de Cuerdas?

Tenemos un rango de posibilidades para la forma de las dimensiones extra. Tenemos, de hecho, catálogos de formas. Literalmente, podría escribir un libro y pasar página tras página y mostrarte distintas formas para las dimensiones extra que se han determinado como matemáticamente posibles. El problema es que no sabemos qué página es la correcta, y el número de páginas ha crecido fantásticamente en los últimos años. Hay del orden de al menos 10500 páginas diferentes actualmente [un número que deja pequeño el de partículas en el universo], y cuando te enfrentas a un libro con tantas páginas, alguna gente lo tira con disgusto. Otros dicen que puede que todas esas formas estén en distintos universos. Esta es la aproximación más reciente y controvertida que se ha estado siguiendo.

Entonces, ¿podría haber una multitud de universos, cada uno correspondiendo a una solución distinta o “página” de la Teoría de Cuerdas?

Como científicos seguimos todas los caminos prometedores, y hay razones para sospechar que nuestro universo puede ser uno de muchos – una única burbuja dentro de un baño de espuma de otros universos. Y entonces puedes imaginar que tal vez estas distintas burbujas tienen distintas formas para sus dimensiones extra. Esto sugiere un paisaje de distintos universos con distintas formas de sus dimensiones extra y, por tanto, diferentes propiedades dentro de esos universos. De ser cierto, nuestro universo sería uno entre muchos, y entonces la cuestión sería por qué estamos en éste y no en otro.

Uno de sus hallazgos está ayudando a los científicos a dar sentido a esas dimensiones extra y otros universos, ¿no es así?

Encontramos que la geometría clásica, del tipo que aprendes en la escuela, colapsa a escalas extremadamente pequeñas. En lugar de ésta, aparece la geometría cuántica, en la que, por ejemplo, puede haber dos formas distintas para las dimensiones extra que, no obstante, arrojan la misma física. En otras palabras, puede haber dos formas distintas desde la perspectiva de un matemático clásico, pero cuando las vestimos con sus propiedades cuánticas se hacen idénticas. Lo que realmente nos entusiasmó era que los cálculos tremendamente complejos enmarcados en el lenguaje relevante a una forma, se hacían simples cuando se rehacían usando la otra. A la gente le gusta hablar de que los esquimales tienen 20 palabras para la nieve y el hielo. Podríamos necesitar un párrafo o un libro para tratar de describir esas distinciones, debido a que nuestro lenguaje no está configurado para describirlas. De forma similar, con estas formas, básicamente estamos reescribiendo cosas de un lenguaje a otro, y de pronto una descripción torpe y tosca se convierte en pulcra, elegante y completamente resoluble.

Los críticos de la Teoría de Cuerdas dicen que no es científica debido a que no es falsable. ¿Cómo podemos evaluar la Teoría de Cuerdas?

La falsabilida de una teoría es algo genial, pero una teoría puede seguir siendo respetable incluso si no es falsable, siempre que sea verificable. Hay aspectos de una teoría que puedes buscar y confirmar, y esa es otra forma de ganar confianza en ella. Por ejemplo, es realmente difícil falsar la afirmación de que hay vida en otro planeta, pero puedes verificarlo encontrando un ejemplo. Nosotros esperamos que ciertas características de la Teoría de Cuerdas sean confirmables.

¿Qué tipo de cosas está buscando?

En el Gran Colisionador de Hadrones en Ginebra, hay características de la Teoría de Cuerdas que pueden dar como resultado datos que no tienen otra explicación natural. Por ejemplo, la Teoría de Cuerdas sugiere que debería haber una clase de partículas llamadas supersimétricas [cada partícula tiene una partícula compañera], y nunca las hemos visto antes. Si las vemos, no demostraría que la Teoría de Cuerdas es correcta, pero sería una prueba circunstancial sólida, debido a que su hogar más natural es la Teoría de Cuerdas. También hay una remota posibilidad de que los científicos encuentren pruebas de dimensiones extra en el LHC. La Teoría de Cuerdas no es la única teoría que puede acomodar dimensiones extra, pero ciertamente es una que lo demanda y lo requiere.

¿Cómo intentan los físicos encontrar dimensiones extra?

Cuando colisionan dos protones, como se hará frecuentemente en el LHC, parte de los restos creados en la colisión podrían ser expulsados fuera de nuestras dimensiones comunes y lanzados hacia las otras. Podríamos notarlo detectando una pérdida de energía en nuestras dimensiones. La energía aparentemente desaparecería, pero en realidad simplemente va a un lugar a los que nuestros detectores no tienen acceso directo.

Si hoy encontrases, de alguna forma, que la Teoría de Cuerdas está equivocada, ¿cómo te sentirías respecto a tu trabajo de los últimos 25 años?

Si fuese falsa por un error virtual o real que hemos pasado por alto durante 25 años, me sentiría bastante mal. Pero eso es improbable – casi imposible – diría. Lo más probable es que aprendamos que la teoría es, tal vez, incapaz de describir la física tal y como la conocemos. Lo importante es el progreso, y si podemos comprender por qué la Teoría de Cuerdas ha fracasado, eso será un progreso. No el progreso que hubiésemos esperado, pero progreso no obstante, y así es como funciona la ciencia.

¿Qué confianza tiene en que la Teoría de Cuerdas es correcta?

En una ocasión estaba escuchando un programa de radio y se me describió como un creyente en la Teoría de Cuerdas. Casi me caigo al suelo debido a que no “creo” en la Teoría de Cuerdas. No creo en nada hasta que no se demuestre experimentalmente. Siento que la Teoría de Cuerdas es nuestra mejor esperanza para hacer progresos en unificar la gravedad y la mecánica cuántica. Además, he quedado espectacularmente impresionado en los últimos 20 años con el progreso que ha hecho la Teoría de Cuerdas. Pero eso no es una prueba, y por tanto no creo en ella. Hay una gran cantidad de ideas interesantes que merecen atención, y, a veces, décadas de atención, debido a que tienen esa capacidad de hacer progresos en cuestiones profundas aún sin resovler. Pero eso no significa que creas que las ideas son correctas. Si quieres usar la palabra creer, simplemente creo que es la mejor aproximación que tenemos.

Usted es el autor de un libro éxito de ventas y co-fundador de un popular festival de ciencia. ¿Cómo aborda la tarea de lograr que la gente se interese en algo tan esotérico como la Teoría de Cuerdas?

Creo que mucha gente tuvo experiencias en la escuela donde la ciencia era aprender detalles o completar cálculos rigurosos que puede que no estén alineados con su personalidad. Lo que se pasó por alto es que esos detalles son finalmente usados por la ciencia para abordar grandes preguntas que nos importan a todos: ¿De dónde vino el universo? ¿De dónde llegó la vida? ¿Todo terminará finalmente? Creo que los estudiantes, a menudo, debido a la forma en la que se enseña, se pierden la parte interesante de la historia y se les lleva a través de los detalles, dejando un mal sabor de boca. Tracy Day y yo creamos el Festival Mundial de Ciencia para esquivar las estructuras existentes y crear lugares donde la gente, guiada por verdaderos científicos, pueda sumergirse en las fantásticas historias de la ciencia y sus grandes ideas. No me interpretes mal, los detalles sin importantes, pero la gente nunca querrá saber los detalles a menos que puedan centrarse en las grandes ideas.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Discover y su autor es Andrew Grant.

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El LHC se vuelve a poner en marcha

Publicado por Jordi Guzman en 1 marzo 2010


El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) se ha puesto en marcha de nuevo, según confirma el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en su página web. El primer haz de 2010 ha circulado en ambos sentidos del anillo a las 04.10 horas del 28 de febrero.

Tras la parada técnica en la que se encontraba el LHC desde el pasado diciembre, ayer volvió a circular el primer haz de

Procedimiento de vigilancia para revisar que ATLAS esté en modo seguro antes de que se inserten los haces. Foto: CERN.

partículas por el gran colisionador, según comunica escuetamente el CERN en su web y en el servicio de microblogging Twitter.

El haz ha circulado en ambos sentidos por el enorme anillo de 27 kilómetros del LHC, aunque de momento a baja potencia. Fuentes del CERN han confirmado a SINC que se emitirá un comunicado oficial cuando se alcancen los 3.5 TeV (teraelectronvoltios) por haz.

El LHC se puso en “standby” el 16 diciembre de 2009, y desde entonces esta parada técnica ha servido para preparar las colisiones de alta energía y el programa de investigación que se seguirá en 2010. Los responsables de la gran máquina ya habían anunciado que se volvería a poner en marcha en febrero de este año, y el último día del mes se han cumplido las previsiones.

A partir de ahora, se irá aumentando la energía de colisión del LHC hasta los 7 TeV (3,5 TeV por haz) y así se operarán los experimentos a lo largo de entre 18 y 24 meses. Este periodo supondrá la fase más larga de operación del acelerador en la historia del CERN, y llevará hasta el verano u otoño de 2011.

“Los 18 ó 24 meses aportarán datos suficientes de todas las áreas de descubrimiento potenciales para posicionar firmemente al LHC como la instalación más importante del mundo en física de partículas de alta energía”, ha comentado Steve Myers, director de aceleradores y tecnologías del CERN.

Después se realizará una larga parada para desarrollar todos los trabajos necesarios que permitan alcanzar la energía de colisión prevista de 14 TeV en el siguiente período de funcionamiento del gran colisionador.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

Más sobre el tema en Pasa la vida:

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Agitación zonal en el núcleo de la Tierra

Publicado por Jordi Guzman en 23 febrero 2010


Los flujos zonales son ubicuos en la naturaleza. Ejemplos comunes incluyen a los flujos de viento que circulan por el

Centro blando. Remolinos de hierro en el nucleo externo de la Tierra.

globo, o las corrientes en los océanos como la Corriente del Golfo. Ahora, investigadores de Japón, dice que podría haber flujos zonales en el centro de la Tierra, donde se genera el campo magnético de la Tierra.

La mayor parte de los geofísicos concuerdan en que el principal componente del campo magnético de la Tierra – el cual define los polos magnéticos – es un dipolo generado por la convección del hierro fundido en las profundidades del interior del planeta. Los investigadores, sin embargo, sólo pueden usar métodos indirectos para deducir los detalles finos de la geodinamo, que puede proporcionar pistas sobre por qué los polos magnéticos de la Tierra se han invertido cada millón de años, aproximadamente, en la historia de la Tierra.

En la búsqueda de estos detalles más finos, Akira Kageyama de la Universidad de Kobe y sus colegas han modelado la geodinamo para construir una imagen más detallada de la convección en el núcleo exterior de la Tierra. Su simulación estableció rápidamente un patrón de flujo secundario, que consta de columnas radiales similares a láminas internas, rodeadas por un flujo zonal cilíndrico en dirección oeste.

Este trabajo se llevó a cabo usando el supercomputador Earth Simulator, con sede en Japón, el cual ofreció la resolución esperada para determinar estos efectos secundarios. Kageyama y su equipo también confirmaron, usando un modelo numérico, que esta estructura de convección dual puede coexistir con la convección predominante que genera los polos norte y sur.

Kageyama dijo a physicsworld.com que este tipo de flujo zonal no ha sido observado en los modelos de geodinamo antes y podría proporcionar una “pista” sobre el mecanismo de inversión polar. La última vez que se inviertieron los polos norte y sur fue hace 780 000 años, por lo que, estadísticamente al menos, podríamos estar hacia una nueva inversión. Los geólogos hablan de “inversión” polar en un corto periodo de tiempo, pero en realidad el proceso lleva unos 10 000 años.

Esta investigación se publica en Nature.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en PhysicsWorld, su autor es James Dacey.

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Onda de choque de un cohete Atlas V

Publicado por Jordi Guzman en 20 febrero 2010


El 14 de febrero pasado se lanzó desde Cabo Cañaveral un cohete Atlas V en cuyo interior llevaba el satélite de la NASA Solar Dynamics Observatory. En el vídeo – casi a los dos minutos – se puede apreciar cuando el cohete rebasa la velocidad del sonido, unos 330 metros por segundo, y se crea una explosión sónica en forma de ondas realmente espectacular y bella.

Vía Boing Boing

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Los asteroides pequeños se mantienen unidos por las Fuerzas de Van der Waals

Publicado por Jordi Guzman en 16 febrero 2010


Asteroide Itokawa

Los pequeños asteroides giratorios son pilas de escombros y polvo que deberían desmembrarse, pero no lo hacen. Los astrónomos han descubierto el porqué.
¿Qué mantiene unidos a los asteroides pequeños? Con seguridad no es la gravedad, son demasiado pequeños para eso. Hoy, Daniel Scheeres y sus colegas de la Universidad de Colorado, nos iluminan con un estudio sobre las fuerzas que trabajan en estos pequeños cuerpos.
En 2005, la misión japonesa Hayabusa orbitó y aterrizó en el asteroide Itokawa, que mide apenas unos cientos de metros. (Se prevé que vuelva a la Tierra a finales de este año con una muestra de polvo del asteroide).
Las estadísticas de ritmo de giro sugieren que Ikotawa y los asteroides similares son pilas de escombros que se mantienen unidos por la gravedad a escalas de 150 metros o más. Pero las rocas menores deberían desmembrarse en el espacio con este ritmo de giro.
Pero esto es lo que crea el misterio. Las imágenes de Hayabusa demuestran que a escalas menores, Itokawa es poco más que una colección de rocas y polvo. Si no es la gravedad lo que supera a las fuerzas centrípetas implicadas, ¿qué mantiene unido a Itokawa?
Los astrónomos han sabido desde hace tiempo que las fuerzas implicadas tienen que ser grandes: varias simulaciones han demostrado que incluso pequeñas fuerzas cohesivas pueden estabilizar a las pilas giratorias de escombros en entornos de baja gravedad.
De las distintas posibilidades, las principales que han estudiado los astrónomos son la presión de radiación del Sol, las fuerzas electrostáticas y de fricción entre el polvo ionizado (que son responsables de la levitación del polvo en la Luna y muy probablemente de su separación).
El objetivo del último trabajo de Scheeres y compañía es “realizar un estudio de las fuerzas relevantes conocidas que actúan sobre granos y partículas, fijar su forma analítica y constantes relevantes para el entorno espacial, y considerar la escala relativa de fuerzas entre sí”.
Scheeres y sus colegas demuestran que ninguno de los sospechosos habituales es el culpable. En lugar de esto parece que los pequeños asteroides se mantienen unidos por las Fuerzas de Van der Waals.
Esto tiene dos implicaciones interesantes. Primero, para la evolución de los asteroides. Los investigadores sugieren que los asteroides giratorios gradualmente arrojan rápidamente las rocas grandes y terminan como pilas de escombros unidas por las Fuerzas de Van der Waals. Esto puede ayudar a explicar la distribución del tamaño de los asteroides.
Segundo, este proceso puede también explicar, al menos en parte, la formación de anillos planetarios tales como los de Saturno que están hechos casi exclusivamente de cuerpos pequeños.
Si Scheere y sus colegas están en lo cierto, sus conclusiones llevarán a una significativa reevaluación de las propiedades de superficie de los asteroides, por no mencionar la estructura y evolución de los anillos planetarios. No es moco de pavo.

Artículo de Referencia: arxiv.org/abs/1002.2478: Scaling Forces To Asteroid Surfaces: The Role Of Cohesion

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Technology Review.

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La forma de los átomos

Publicado por Jordi Guzman en 2 febrero 2010


Una nueva técnica permite representar la imagen de los orbitales electrónicos de átomos sueltos

Los libros de texto de química suelen incluir ilustraciones de átomos. Hay que matizar, sin embargo, eso

Los orbitales de un átomo de carbono, vistos por un microscopio de emisión de campo. Credito: I.M. Mikhailovskij, E. V. Sadanov, T.I. Mazilova, V. A. Ksenofontov y O. A. Velicodnaja. (clic para ampliar)

de que ilustran “átomos”. Los dibujos represen­tan núcleos atómicos rodeados por or­bitales electrónicos con forma de esfera difusa, o de mancuerna, o de trípode, etc., pero esas figuras representan la pro­babilidad de encontrar un electrón en tal o cual lugar en torno al núcleo más que una “forma” real. Ahora, en cambio, se ha conseguido representar en imáge­nes los orbitales electrónicos y mostrar por primera vez que, al menos en cier­to sentido, los átomos realmente se parecen a esas imágenes de los libros de texto.

Igor Mikhailovskij y sus colaborado­res del Instituto de Física y Tecnología de Kharkov, en Ucrania, han captado la imagen de los orbitales de los átomos de carbono gracias a la mejora de una vie­ja técnica de formación de imágenes, la microscopía de emisión de campo.

Formaron una cadena de átomos de carbono, la colgaron de una punta de grafito y la colocaron frente a una pan­talla de detección. Al aplicar un campo eléctrico de miles de volt entre el grafi­to y la pantalla, los electrones fueron moviéndose, uno por uno, a través del grafito y a lo largo de la cadena de car­bono, y así hasta que el campo eléctri­co los arrancaba del último átomo de la cadena. Basándose en los puntos de la pantalla a los que llegaban, se sabía des­de dónde habían abandonado su orbital en el último átomo. Las zonas “más den­sas” de las nubes de probabilidad tenían una probabilidad mayor de emitir un electrón, de forma que la información de muchos electrones generaba una ima­gen de las nubes. “Realmente, consegui­mos imágenes de átomos sueltos”, afir­ma Mikhailovskij.

Las imágenes se parecen a las que ofre­cen los manuales, aunque sólo aparecen los orbitales exteriores, que envuelven a los orbitales internos y a los núcleos. Modificando la intensidad de la corriente, se cambiaba la energía del electrón más externo del átomo desde un nivel infe­rior hacia otro superior. Al hacerlo, la forma del orbital cambiaba de esférica a la de mancuerna, como predice la teo­ría. El grupo observó también electrones que pasaban espontáneamente de un es­tado a otro, por razones que no están claras, según Mikhailovskij, y formas más extrañas que podrían haber sido causa­das por impurezas de átomos de otro tipo, por ejemplo de hidrógeno. Los re­sultados se pueden encontrar en el nú­mero de octubre de Physical Review B. Ya habían obtenido antes otras imá­genes de átomos individuales, con mi­croscopios electrónicos de transmisión (que lanzan electrones a través de un ob­jeto y miden las desviaciones que sufren) o microscopios de efecto túnel (que “pal­pan” la forma de la muestra con una punta electrónica). Sin embargo, así los átomos parecen poco más que mancho­nes. En cambio, la microscopía de emi­sión de campo arranca los electrones del objeto que está siendo visualizado. Esta diferencia, afirma Alex Zettl, de la Uni­versidad de California en Berkeley, qui­zá disminuya la probabilidad de que haya distorsiones y se produzcan errores de interpretación de la señal. “Es como oír hablar directamente a una persona en vez de a un traductor o intérprete”, afir­ma.

Además de confirmar las ilustraciones de los libros de texto, esta técnica po­dría elucidar las propiedades de las ca­denas de átomos de carbono, que per­sisten, en buena medida, desconocidas. Se sospecha que podrían ser excelentes conductores, mostrar una gran fortaleza mecánica y ser útiles en los futuros or­denadores de escala atómica.

Artículo publicado en Investigación y Ciencia nº 401, su autor es Davide Castelvecchi.

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La escala del universo

Publicado por Jordi Guzman en 30 enero 2010


Es  una pena que este en inglés, pero aún así vale la pena echarle un vistazo a esta vertiginosa infografía interactiva dedicada a la escala del universo. Desde la longitud de Planck, la distancia mínima, es decir 10 elevado a la -35 metros (0,000000000000000000000000000000000001 metros: menos de una mil millonésima de yoctometro), al tamaño estimado del universo, unos 93 mil millones de años luz (930.000.000.000.000.000.000.000.000 metros: novecientos treinta cuatrillones). Las cifras, lo reconozco, marean un poco y son inabarcables e inconcebibles, pero es lo que hay.

Vía Bad Astronomy

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Fabrican un material imposible

Publicado por Jordi Guzman en 29 enero 2010


El investigador Eugenio Coronado y su equipo del Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia han desarrollado a nivel químico un material superconductor y ferromagnético a la vez, dos propiedades incompatibles en la naturaleza. La información se ha presentado hoy durante un encuentro organizado por la Fundación Ramón Areces y el grupo editorial Nature, en el que diversos expertos han debatido sobre la revolución nanotecnológica.

Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencia Molecular de la Universidad de Valencia, dirigido por el científico Eugenio

'Revolución nanatecnológica'. Imagen: Fundación Ramon Areces

Coronado, ha logrado controlar la materia a nivel químico hasta tal punto que han conseguido introducir en un mismo material dos propiedades incompatibles: la superconductividad (capacidad para conducir la corriente eléctrica sin resistencia en determinadas condiciones) y el ferromagnetismo (ordenamiento magnético o imantación).

“En física se dice que un material ferromagnético y superconductor no pueden existir si la conductividad y el ferromagnetismo están en la misma región del espacio”, ha explicado a SINC Coronado, “pero en química podemos diseñar ese tipo de estructuras poniéndolas en distintas regiones del espacio, y con bloques mucho más pequeños de lo investigado hasta ahora”.

Las aplicaciones de este estudio, cuyos detalles se publicaran previsiblemente este año, podrían dirigirse a áreas como la electrónica, la espintrónica y las tecnologías de la información. Los materiales ferromagnéticos y conductores son muy sensibles a los campos magnéticos, y ya se emplean, por ejemplo, en los lectores de los discos duros.

Otra de las líneas de investigación del equipo son las “moléculas imán”, según ha señalado hoy Coronado durante un encuentro sobre nanotecnología organizado hoy en Madrid por la Fundación Ramón Areces y Nature Publishing Group Iberoamérica. “Una sola molécula que se comporte como un imán significa que esa molécula mide un nanómetro (normalmente los tamaños de los bits de memoria magnéticos suelen medir 1.000 nm), por lo que hacer memorias de 1 nm es importante”, ha destacado el químico.

“Además las ‘moléculas imán’ se comportan en física de forma diferente a la de los sistemas microscópicos, y a escala nanométrica aparecen fenómenos cuánticos, que se pueden aplicar, a su vez, en computación cuántica, donde en lugar de tener bits binarios de unos y ceros tenemos más valores”, ha añadido.

Más almacenamiento y nanochips

En cualquier caso Coronado ha destacado que, en principio, las investigaciones básicas no buscan su aplicación directa, sino el concepto del “como” realizarlas, algo en lo que también coincidió otro de los ponentes, Andreas Berger, director del Centro de Investigación Científica CIC nanoGUNE de San Sebastián.

“A veces las investigaciones son maravillosas, pero al final pueden no tener un sentido práctico, debido a factores como el coste o que no se pueda controlar adecuadamente algún aspecto”, ha indicado Berger, que también ha mencionado el estudio que realiza su grupo sobre un mecanismo para aumentar la capacidad de almacenamiento de los sistemas. “Puede que resulte practico para su uso, pero no está claro si va a dar un producto al mercado”.

En el encuentro también ha participado el ingeniero, matemático y médico Mauro Ferrari, director del Departamento de Nanotecnología e Ingeniería Biomédica de la Universidad de Texas (EE UU), quien ha explicado sus trabajos sobre la validación clínica de los fármacos. Su equipo trata de producir chips destinados a muestras de sangre con contenidos moleculares que permitan identificar con rapidez la eficacia de los medicamentos contra el cáncer.

Normalmente tras la administración de un fármaco hay que esperar varios meses para comprobar su eficacia, y durante ese periodo la persona que lo ha ingerido está expuesta a la toxicidad de la sustancia. Los nanochips que desarrollan estos investigadores se centran en lograr reducir al máximo el periodo necesario para conocer la eficacia del medicamento.
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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Enciclopedia de la ignorancia – La Materia Oscura

Publicado por Jordi Guzman en 26 enero 2010


Un muy interesante capitulo del libro Enciclopedia de la ignorancia escrito por  Kathrin Passig y Aleks Scholz y que editó Destino en 2008 con traducción de Carlos Andreu y Mercedes García Garmilla. Un libro dedicado a cuestiones a las que por ahora la ciencia no ha encontrado una explicación satisfactoria. Hace unas semanas le dediqué otro post.

Materia oscura

Un kilo de materia oscura pesa más de diez tone­ladas.

Profesor Farnsworth

Futurama

Sólo una pequeña fracción de la materia del universo es visible. El resto, y no nos referimos a las cosas que han desa­parecido bajo la cama, se conoce como materia oscura. En to­tal es más lo invisible que lo visible que hay en el universo: entre cinco y diez veces más. Lo que no está claro por ahora es a qué nos referimos al hablar de lo invisible.

Se sabe de la existencia de la materia invisible porque ésta se percibe de forma indirecta a causa de su masa: las masas se atraen entre sí, según afirma con razón la ley de la gravitación universal, y por eso la materia oscura influye a través de la fuerza gravitatoria en el movimiento de objetos visibles, como las estrellas, que por el contrario es observa­ble. Una parte esencial del trabajo de los astrónomos es ocu­parse de lo invisible. Cuando se observa con exactitud lo que sucede en el cielo, a menudo sucede que el movimiento de los cuerpos celestes sólo se puede explicar si se supone la pre­sencia de otros cuerpos celestes que permanecen en la oscu­ridad, ya sea porque son verdaderamente invisibles (como los agujeros negros) o porque tienen un brillo demasiado dé­bil para poder ser observados con los telescopios existentes. A medida que los telescopios se vuelven más potentes, son más los cuerpos «invisibles» que se vuelven de repente visi­bles. En 1844, Friedrich Wilhelm Bessel, a partir de los mo­vimientos de la brillante estrella Sirio, dedujo que ésta tenía un acompañante invisible que giraba en torno a ella. Pasa­ron dieciséis años hasta que Alvan G. Clark, provisto de un telescopio de mayor potencia, pudo ver una acompañante de brillo extraordinariamente débil: Sirio B se hizo famosa en­seguida, porque se trataba de un cadáver estelar caliente; pertenecía a una clase de objetos que posteriormente recibi­rían el nombre de «enanas blancas». Como en el caso de Si­rio B, en los últimos diez años se han hallado más de cien planetas situados fuera de nuestro sistema solar, y estos ha­llazgos se han realizado de manera indirecta, a través de la fuerza gravitatoria ejercida por estos cuerpos: es imposible verlos, pero atraen y arrastran a sus propios soles con tanta fuerza que los hacen agitarse un poco hacia aquí y hacia allá. Es esta agitación la que nos permite encontrar mundos des­conocidos que con nuestras técnicas actuales son invisibles. Lo que realmente es misterioso en relación con la materia os­cura no es su presencia, sino lo sorprendentemente grande que es la cantidad de esta materia.

El primero que afirmó esto fue el astrónomo suizo Fritz Zwicky en el año 1933. Observó los movimientos de las ga­laxias en la constelación Coma Berenice, una zona del cielo que está plagada de estas agrupaciones de estrellas. Las foto­grafías de esta región del espacio muestran una apreciable cantidad de manchas de niebla, que al ser observadas más de cerca (con telescopios más potentes), se ven como galaxias, como muchos miles de vías lácteas, que se componen a su vez cada una de ellas de muchos millones de estrellas, una visión que pone de manifiesto que el universo está empeñado en ha­cer que nos sintamos poca cosa. Zwicky descubrió que las ga­laxias existentes en este hormiguero se movían con dema­siada rapidez: la masa de la materia visible no es ni de lejos suficiente para mantener unidos esos montones de galaxias. En realidad tendrían que haberse disgregado hace miles de millones de años, con lo que ya no podríamos verlas actual­mente. Tiene que haber una especie de «pegamento» adicio­nal, la fuerza gravitatoria de la materia oscura, que evite que las galaxias se disgreguen. Aunque Zwicky lo formuló de una manera bastante más complicada, sus conocimientos fueron ampliamente ignorados. De nuevo hubo que esperar, esta vez casi cuarenta años, para que la existencia de la materia os­cura se aceptara de forma generalizada, pero, una vez que se dio esta aceptación, son miles los astrónomos que se han ocu­pado de esta cuestión día y noche, sobre todo de noche.

La gran brecha que abrió el descubrimiento de la materia oscura tuvo su origen en la investigación de la rotación de las galaxias. Del mismo modo que los planetas giran en torno al Sol, las estrellas de una galaxia se mueven en torno al centro de la misma. El Sol, por ejemplo, lo hace con una velocidad aterradoramente alta de unos 250 km/s. Al mismo tiempo, por una parte, experimenta la atracción que ejerce sobre él el cen­tro de la Vía Láctea mediante la fuerza gravitatoria. Por otra parte, la rotación en torno a ese centro genera la fuerza cen­trífuga, que es una fuerza dirigida hacia fuera, cuya existencia podemos percibir sencillamente cuando vamos en coche y to­mamos una curva a gran velocidad. En conjunto, la acción si­multánea de la fuerza centrífuga y la fuerza gravitatoria hace que el Sol no caiga hacia el interior de la galaxia, ni vuele ha­cia fuera, sino que se mueva dócilmente alrededor del centro, con una velocidad que viene determinada únicamente por la distribución de la materia en la Vía Láctea. Por lo tanto, a par­tir de la velocidad de la materia visible pueden sacarse con­clusiones sobre la cantidad de masa que hay dentro de la ga­laxia y sobre el lugar en que esta masa se encuentra. Gracias a este análisis, a principios de la década de 1970 se llegó a una conclusión deprimente: los objetos que están en las zonas más externas de las galaxias, y esto vale para todas (hay muchas, como ya hemos mencionado anteriormente), se mueven a una velocidad excesivamente grande en torno al centro, tan rápido que, como el coche en una curva, saldrían disparados hacia el exterior, si no fuera por la existencia de algo pesado, pero in­visible, que se lo impide: la materia oscura.

Entretanto se ha «comprobado» la presencia de materia oscura en muchos lugares diferentes del universo. Se puede encontrar en nuestra Vía Láctea, en las galaxias elípticas, en las galaxias enanas, en los cúmulos de galaxias y en los supercúmulos, que son aún más grandes. En ningún sitio suce­derían las cosas tal como deberían suceder según nuestras previsiones, si sólo existiera lo visible. Recientemente especu­lan algunos sobre la existencia de materia oscura también en nuestro entorno inmediato: las sondas espaciales Pioneer n.° 10 y n.° 11, cuya tarea principal consiste en espiar a los grandes planetas Júpiter y Saturno, se ven atraídas en dirección al Sol por una fuerza que no presagia nada bueno, y en consecuen­cia se desplazan cada vez con mayor lentitud: hasta ahora no se ha podido explicar este fenómeno; las posibles causas va­rían desde una fuga de combustible hasta la materia oscura, que tiraría con toda su potencia de estas pobres naves espa­ciales.

Ahora bien, ¿qué es esa materia oscura? ¿Es peligrosa esa extraña cosa? ¿Puede explotar, o es quizá comestible? Podría­mos librarnos de este problema con suma elegancia si negá­ramos la existencia de la materia oscura y explicáramos los efectos anteriormente mencionados modificando sin vacila­ciones la ley de la gravedad. Todos los fenómenos que apun­tan a la existencia de la materia oscura, lo hacen sólo porque damos por supuesta la universalidad de la ley de la gravedad. Quizá tenemos simplemente una idea errónea de lo que es la gravedad. Ésta es la idea básica en que se apoya la teoría de la «dinámica newtoniana modificada» [Modified Newtonian Dynamics, cuya abreviatura es MOND], y otras construccio­nes mentales de tipo similar. En el contexto de la MOND, propuesto por el cosmólogo Mordehai Milgrom en 1983, la gravedad ya no se comporta de esa forma tan intransigente que conocemos desde siempre, sino que cambia su manera de actuar cuando se aplica a objetos que están muy alejados, lo cual sucede muy a menudo en el universo. Así, la MOND puede, por ejemplo, explicar las curvas de rotación de las ga­laxias, que en cualquier otro caso requieren grandes cantida­des de materia oscura. Sin embargo, no funciona ni mucho menos en todos los casos y genera una serie de problemas adicionales. Hasta ahora nadie ha inventado una teoría mo­dificada y completa de la gravedad que se pueda aplicar sin dificultades tanto en el dormitorio como en la sala de estar, y también en la cocina del universo. Por eso continúa la bús­queda de la materia oscura.

Las teorías relativas a su naturaleza se dividen en dos cla­ses: por una parte, podría tratarse de objetos pesados, pero sin brillo o poco brillantes, construidos con los mismos ma­teriales que todo lo que conocemos hasta ahora. A ésta se le llama materia oscura «bariónica», porque su masa se encuen­tra en gran medida en determinadas  partículas elementa­les, concretamente en los protones y los neutrones, que se lla­man también bariones. Unas buenas candidatas para esta categoría de materia oscura son las ya mencionadas enanas blancas, además de las llamadas enanas marrones, que ya volveremos a mencionar más adelante, y los agujeros negros. Estas oscuras sombras suelen englobarse en la sigla MA­CHO, correspondiente a massive compact halo objects «ob­jetos de halo masivo compacto».

Por otra parte, la materia oscura podría estar formada por una gran (o incluso enorme) cantidad de partículas ele­mentales que interaccionan muy débilmente con el resto del mundo y vuelan como autistas a través de las personas, la Tierra y el universo. Las primeras teorías de este tipo partían de unas partículas «calientes», o sea muy cargadas de ener­gía. El mejor candidato para esto ha sido durante mucho tiempo el neutrino, una partícula fantasmal que se libera, por ejemplo, en las centrales nucleares o cuando se producen ex­plosiones de estrellas y para cuya constatación son necesarios al menos veinticinco años. Sin embargo, parece claro que la masa de los neutrinos es demasiado escasa para explicar los fenómenos asociados a la materia oscura. Hay también mo­delos que trabajan con materia oscura «fría» y son muy pro­metedores. Las partículas en cuestión reciben nombres curio­sos, como neutralino, axión, gravitino o incluso Wimpzilla, y hasta ahora existen sólo en las mentes de algunos teóricos. Por el momento ninguno de ellos ha sido constatado de una manera que no deje lugar a dudas. En ocasiones, estos seres exóticos e hipotéticos reciben conjuntamente el nombre de WIMP, que significa weakly interacting massive particles [«partículas con masa que interaccionan débilmente»], y en última instancia lo que queda claro es que la investigación de la materia oscura es también una competición por el mejor acrónimo: ¿MOND, MACHO o WIMP?

Durante los últimos treinta años, los frentes de la investi­gación sobre la materia oscura han cambiado de posición muchas veces. En la década de 1970 se aceptaba principal­mente la hipótesis de que se trataba de materia bariónica, con un tipo de objetos que posteriormente se denominarían MA­CHO. En la década de 1980 se pasó página y se hicieron po­pulares los neutrinos, junto con los WIMP «fríos» y otras partículas elementales exóticas. A principios de la década de 1990 volvieron en primer lugar los MACHO, pero durante los años siguientes perdieron su ventaja a causa de nuevas ob­servaciones. De vez en cuando se utilizaron también mode­los híbridos: «El mundo necesita tanto MACHO como WIMP»* afirmaba el astrofísico inglés Bernard Carr en 1994. Llenos de esperanza, los expertos se refieren a estas teorías llamándolas escenarios con «dos hadas de los dientes»: cuan­do un niño pierde un diente de leche, lo pone por la noche bajo la almohada y espera al hada de los dientes, que se lo cambiará por una moneda. Todavía está por ver si el pro­blema de la materia oscura se resuelve con dos hadas de los dientes, es decir, con dos tipos diferentes de partículas.

Un buen ejemplo de lo que han supuesto las modas en la investigación de la materia oscura lo constituyen las llamadas enanas marrones. Al contrario que las estrellas, estos objetos no poseen en absoluto calentamiento interno. Mientras las estrellas, durante muchos millones de años, «queman» en su interior hidrógeno, generando así helio, las enanas marrones son demasiado pequeñas para producir las temperaturas que requiere este proceso. A eso se debe que su brillo sea débil y que sean, por consiguiente, difíciles de detectar. Si una estre­lla fuera una vela que arde de manera continua y segura, una enana marrón sería un pedazo de metal incandescente que se va enfriando poco a poco. Desde la década de 1960 se espe­cula sobre la existencia y las características de las enanas ma­rrones, pero hasta hace poco no se habían podido ver ni inves­tigar, entre otras cosas porque los telescopios eran demasiado poco potentes. Como no se sabía nada sobre cuántas podía haber en la Vía Láctea, fueron durante casi veinte años las mejores candidatas para constituir la materia oscura. Incluso en 1994, un año antes del descubrimiento de la primera ena­na marrón, a saber, de un objeto que recibió el lamentable nombre de Gliese 229B, Bernard Carr se refirió a las enanas marrones diciendo que eran la explicación «más plausible» para la gran cantidad de cosas invisibles que había en el espa­cio. Sin embargo, en unos pocos años se derrumbaron las gran­des esperanzas que se habían puesto en aquella rareza oscura y dudosa; se descubrieron numerosas enanas marrones, pero no fueron ni de lejos suficientes para dar ni siquiera una pista sobre lo que puede ser la materia oscura.

Un destino parecido al de las enanas marrones fue el que sufrieron también el resto de los candidatos a ser MACHO, así como los neutrinos: estas cosas existen, por supuesto, pero si se contabilizan todas ellas juntas, se obtiene sólo una pequeña fracción del total de materia oscura. Hoy en día, no queda prácticamente otra salida que creer en la existencia de materia oscura fría en forma de WIMP o algo parecido: unas Partículas elementales que se relacionan con el resto del universo casi exclusivamente por la fuerza gravitatoria que ejer­cen. Por lo demás, hasta ahora nadie sabe qué son exacta­mente. Por eso se produjo un acontecimiento de lo más emo­cionante cuando, a finales de la década de 1990, un equipo de investigadores formado en torno a Rita Bernabei preten­dió haber acreditado por primera vez la presencia de materia oscura en la Tierra. Con ayuda de unos pesados cristales sa­linos, enterrados en las profundidades de los Apeninos italia­nos, para protegerlos de radiaciones que pudieran interferir, se descubrió una señal que se atribuyó a la incrustación de partículas hasta la fecha invisibles dentro del cristal salino. ¿Sería que podían recogerse WIMP en el centro de Europa? Por desgracia esta noticia sensacional no sobrevivió a las comprobaciones críticas realizadas posteriormente. Por lo tanto, todo sigue como estaba, y el concepto de «materia os­cura» sigue siendo, como reconoce el astrónomo estadouni­dense David B. Cline, una «expresión de nuestro desconoci­miento» vacía de todo contenido.

Además, por lo que sabemos hasta ahora, el universo se compone de materia visible y materia oscura en una propor­ción que no va más allá de entre un cuarto y un tercio. El resto se ha calificado en su totalidad como «energía oscura», sólo por llamarlo de alguna manera, y con ello se alude a una fuerza misteriosa que acelera la expansión del universo. Quizá no haga falta decir que tampoco se sabe prácticamente nada sobre la naturaleza de esa energía oscura.

* Juego de palabras en inglés: wimp significa ‘canijo’ o ‘alfeñique .

Un kilo de materia oscura pesa más de diez tone­ladas.

Profesor Farnsworth

Futurama

Publicado en Astrofísica, Ciencia, Cosmología, Física, Libros | 7 Comentarios »

 
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