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Archivos de la categoría ‘Historia’

Investigadores descubren un nuevo linaje de antiguos humanos

Publicado por Jordi Guzman en 25 marzo 2010


El trabajo complica la historia humana una vez más, de forma similar al descubrimiento del controvertido H. floresiensis — también

Antiguo ADN sugiere que tres antiguos linajes humanos convivieron en las Montañas Altai, Rusia, al mismo tiempo. Crédito: Johannes Krause et al., Nature

conocido como el hobbit — que ha dado un vuelco a las anteriores y más simples formas de ver las migraciones de los primeros humanos por todo el globo. Si vivieron cuatro humanos iniciales incluyendo al hobbit hace unos 40 000 años, “la cantidad de biodiversidad [humana]…era bastante notable”, dice la genetista Sarah Tishkoff de la Universidad de Pennsylvania.

Un equipo liderado por los arqueólogos Michael Shunkov y Anatoli Derevianko de la Academia Rusa de las Ciencias en Novosibirsk encontraron el hueso del dedo en 2008 en la Cueva Denisova en las Montañas de Altai en Rusia. La cueva, que tiene muchas capas arqueológicas que se extienden a lo largo de 100 000 años, ha arrojado herramientas de piedra tanto de humanos modernos como de Neandertales y una pequeña colección de huesos homínidos demasiado fragmentados para identificarse. El hueso del dedo procede de una capa datada por radiocarbono de hace entre 48 000 y 30 000 años. Los genetistas evolutivos Svante Pääbo, Johannes Krause, y sus colegas del Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania, consiguieron una muestra de 30 miligramos y extrajeron y secuenciaron los 16 569 pares de bases de su genoma de ADN mitocontrial (mtDNA), usando nuevas técnicas del grupo de Pääbo que han empleado con éxito para secuenciar ADN tanto de Neandertales como de humanos modernos prehistóricos. Los investigadores compararon la nueva secuencia de mtDNA con la de 54 personas vivas de todo el mundo, un humano moderno de hace unos 30 000 años de otro lugar de Rusia, y seis Neandertales.

Se llevaron una buena sorpresa: Aunque los Neandertales se diferencian de los humanos modernos en una media de 202 posiciones de nucleótidos en el genoma mitocondrial, el homínido de Denisova difería de media en 385 posiciones de los humanos modernos y en 376 de los Neandertales, según informa hoy el equipo en la edición on-line de Nature. Cuando se añadió a la mezcla el mtDNA de chimpancés y bonobos, los investigadores fueron capaces de estimar que el nuevo homínido compartía un ancestro común con los Neandertales y los humanos modernos hace 1 millón de años.

Pero, ¿quién era este misterioso homínido? El equipo dice que la fecha es demasiado tardía para un H. erectus asiático, que migraron por primera vez fuera de África hace 1,8 millones de años. Y es demasiado temprana para el H. heidelbergensis, que apareció en África y Europa hace unos 650 000 años y muchos investigadores piensan que es el ancestro común de humanos y Neandertales. “No hay pruebas” de que éstas u otras especies conocidas “persistieran hasta tan tarde” en el continente asiático, dice el paleoantropólogo Russell Ciochon de la Universidad de Iowa en Iowa City. Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural en Londres, dice que la nueva especie podría representa una “dispersión pre-heidelbergensis y post-erectus” fuera de África “que no habíamos observado hasta ahora”.

Por ahora, el equipo de Pääbo no ha dado al nuevo linaje un nombre de especie, al menos hasta que se sepa más sobre él. Lo siguiente que plantean hacer los investigadores es secuenciar el ADN nuclear del hueso del dedo. Si tienen éxito, podrían descubrir la identidad secreta del homínido X.

Para una cobertura completa, ver el ejemplar del 26 de marzo de la revista Science.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en ScienceMag, su autor es Michael Balter.

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Desaparecen las tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi

Publicado por Jordi Guzman en 18 marzo 2010


Un trágico incendio ha destruido casi por completo las Tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi (Uganda) edificadas en 1882 e incluidas como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2001. La importancia de las construcciones radica en su valor inmaterial, ya que están íntimamente vinculadas a las creencias y la espiritualidad de la población, así como a las nociones de continuidad e identidad.

Las Tumbas de los Reyes de Buganda en Kasubi son un sitio del Patrimonio Mundial de gran significado cultural y espiritual”, afirmó

Tumbas de los reyes de Buganda en Kasubi (Uganda). Foto: Wikimedia Commons.

Irina Bokova, Directora General de la UNESCO. “Su destrucción es una trágica pérdida para la humanidad”.

Las tumbas de los reyes o kabakas de Buganda ocupaban unas 30 hectáreas de colinas ubicadas a cinco kilómetros del centro de Kampala, (capital de Uganda).

El antiguo palacio de los kabakas construido en 1882 y transformado en cementerio real en 1884 se alzaba en lo alto de la colina de Kasubi. Su edificio principal, de planta circular rematado por una cúpula y denominado Muzibu Asala Mpanga, albergaba las cuatro tumbas reales que han resultado muy dañadas por un incendio cuyas causas se desconocen aún.

Estas tumbas figuran en la Lista del Patrimonio Mundial desde 2001 cuando fueron reconocidas como obra maestra de la creatividad humana por contener testimonios elocuentes de las tradiciones culturales del pueblo baganda, el mayor grupo étnico de Uganda. Desde su creación, a finales del siglo XIX, era un centro religioso muy activo.

“Quiero asegurar a los ugandeses que la UNESCO está dispuesta a movilizar expertos que ayuden a las autoridades locales a evaluar los daños y planear acciones para repararlos”, aseguró Bokova.

Las tumbas suponen un ejemplo notable de obra arquitectónica realizada con materiales orgánicos: madera, paja, juncos, cañas y adobe. Asimismo, la importancia del sitio estriba en su valor inmaterial puesto que está íntimamente vinculado a las creencias y la espiritualidad de la población.

“Debido a que las construcciones eran de paja y de madera, los esfuerzos para apagar el fuego fueron vanos. Después del incendio acudieron al lugar grupos de manifestantes que sospechaban que había sido provocado, y al parecer dos de ellos murieron debido a disparos de la policía”, informa un comunicado de la UNESCO.

Bokova ha hecho un llamamiento a la calma y declara que la UNESCO “está dispuesta a ayudar a las autoridades de Uganda a evaluar los daños y planear maneras de reparar este importante centro religioso del país”.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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La malformaciones y la malaria acabaron con el linaje familiar de Tutankamon

Publicado por Jordi Guzman en 17 febrero 2010


Un equipo de investigadores del Consejo Supremo de Antigüedades del Cairo (CSA, Egipto) liderados por Zahi Hawass, secretario general del Consejo, ha establecido las relaciones familiares entre once momias reales del Imperio Nuevo de Egipto para buscar sus características patológicas respecto a afecciones hereditarias, enfermedades infecciosas y relaciones consanguíneas. La conclusión revela algo inesperado: la acumulación de malformaciones en la familia de Tutankamón y la enfermedad de la malaria fueron las causas más probables de su muerte.

Tutankamón murió muy joven y no dejó herederos. De ahí que entre la comunidad científica hayan surgido siempre

Replica del ataud de Tutankamon en el Museo Egipcio Rosicrucian. Foto: Mary Harrsch.

numerosas especulaciones sobre las enfermedades familiares y la causa de su muerte.

Por ello desde septiembre de 2007 hasta octubre de 2009, un grupo de investigación del Consejo Supremo de Antigüedades del Cairo (CSA) de Egipto sometió a 11 momias reales a estudios antropológicos, radiológicos y genéticos para determinar sus características patológicas. Los resultados aparecen en el último número del Journal of the American Medical Association (JAMA)

Además de Tutankamón, los arquólogos escogieron 10 momias más datadas entre 1410 y 1324 a.C. y cercanas al joven faraón, además de otras cinco de personas reales de la primera época del Imperio Nuevo (alrededor de 1550 y 1479 a.C.). Estas cinco últimas , que no pertenecen al mismo linaje que las otras 10, se usaron como grupos de control morfológico y genético.

Los investigadores pudieron identificar varias de las momias, como la KV35EL, que se trataría de Tiy, la madre del faraón Akenatón y abuela de Tutankamón o la momia KV55, que muy probablemente sea Akenatón, padre de Tutankamón. Este parentesco se apoya en varias características antropológicas únicas que comparten las dos momias y en que el grupo sanguíneo de ambas es idéntico. Asimismo, los científicos identificaron que probablemente la momia KV35YL sea la madre de Tutankamon.

Respecto a las posibles causas de la muerte del faraón, la investigación ha encontrado una acumulación de malformaciones en la familia de Tutankamon y se diagnosticaron varias patologías entre las que se incluye la enfermedad de Kohler II, que produce trastornos óseos, “pero ninguna de ellas por sí sola podía provocar la muerte”. Por otro lado, las pruebas genéticas para el parásito de la malaria revelaron indicios de malaria tropical en cuatro momias, incluida la de Tuntankamón.

“Estos resultados sugieren una necrosis ósea avascular, enfermedad por la cual la escasa circulación sanguínea en los huesos conduce a una debilitación o destrucción de una zona ósea, junto con la enfermedad de la malaria, es la causa más probable de la muerte del faraón”, afirman los científicos.

La incapacidad para caminar y la enfermedad de malaria que sufría Tutankamón están basadas en el descubrimiento de bastones y “una farmacia para la vida después de la muerte” hallada en su tumba. Además los expertos añaden que una repentina fractura en la pierna, “posiblemente como resultado de una caída”, podría haber desencadenado una condición que amenazaba su vida cuando se infectó de malaria.

“Este estudio sugiere un nuevo acercamiento a la investigación de la genealogía molecular y de los patógenos paleo genómicos de la era faraónica. Con más datos, se podría establecer y consolidar una disciplina científica llamada Egiptología molecular, mezclando así ciencias naturales, ciencias de la vida, ciencias culturales, humanidades, medicina y otros campos”, explican los expertos.

Un acercamiento histórico a la dinastía del Imperio Nuevo

La 18º dinastía del Imperio Nuevo de Egipto (entre 1550 a 1295 a.C. aproximadamente) fue una de las casas reales más poderosas del antiguo Egipto y en ella se incluye el reinado de Tutankamon, uno de los faraones más famosos de todos los tiempos, aunque tuvo un reinado muy breve. Murió nueve años después de convertirse en rey, alrededor del año 1324 a.C., a la edad de 19 años.

“Poco se sabía de Tutankamon y sus ancestros antes de que el arqueólogo y egiptólogo inglés Howard Carter descubriera su tumba intacta (KV62) en el Valle de los Reyes de Egipto en 1922, pero su momia y los inestimables tesoros con los que se le enterró, junto con otros descubrimientos arqueológicos importantes durante el siglo XX, han proporcionado a los expertos información significativa acerca de la vida y la familia del joven faraón”, señala el artículo.

Entre las enfermedades que se han propuesto para explicar su apariencia se incluye una forma de ginecomastia, que consiste en el desarrollo excesivo de los senos en los hombres, – normalmente como resultado de un desequilibrio hormonal-, el síndrome de Marfan y algunas otras. “Sin embargo, la mayoría de los diagnósticos de estas enfermedades son hipótesis derivadas de observar e interpretar artefactos y no de evaluar los restos momificados de los miembros reales”, apuntan los investigadores.

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Referencia bibliográfica:

JAMA. 303(7):638-647. www.jamamedia.org

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

Publicado en Ciencia, Genética, Historia | 4 Comentarios »

Nuevas fotografías del 11-S

Publicado por Jordi Guzman en 12 febrero 2010


Impactantes fotografías desclasificadas recientemente realizadas desde un helicóptero del departamento de policía de Nueva York. Una nueva visión de aquella mañana terrorífica del 11 de septiembre de 2001.  Todas las fotografías están acreditadas AP / NYPD vía ABC News / Greg Semendinger. Clic para ampliar.

Vía The Frame

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Los satélites galineanos

Publicado por Jordi Guzman en 9 enero 2010


El 7 de enero de 1610, hace dos días se cumplieron 400 años, Galileo Galilei enfocó su telescopio de fabricación propia hacia Júpiter y descubrió los cuatro satélites mayores del planeta. Se les denomina en honor a su descubridor los satélites galineanos. Son Ío, Europa, Ganímedes y Calisto y son visibles desde telescopios de baja potencia.

La imagen de más abajo la tomó la sonda New Horizons durante su sobrevuelo de Júpiter en febrero de 2007. Los tamaños están a escala y ordenados según su posición con respecto a Júpiter. Foto: NASA Image of the Day. Clic para ampliar.

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Los cojinetes de bolas

Publicado por Jordi Guzman en 8 enero 2010


Si la utilidad de un invento se debiera al genio de su inventor, sería perdonable que tantas fuentes rastreen la idea del cojinete de bolas hasta un dibujo de 1497 de Leonardo da Vinci. Pero las buenas ideas, como los rasgos evolutivos útiles, tienden a surgir más de una vez, en tiempos y lugares diversos, y la idea de disponer unas piezas de modo que rueden unas sobre otras en vez de patinar o deslizarse es muy antigua. Los egipcios ya aplicaban la idea básica cuando movían grandes bloques de piedra sobre rodillos cilíndricos. Ideas similares aplicaron los constructores de Stonehenge hacia el 1800 a. C. y los artesanos que construyeron los cojinetes de forma cilíndrica para los cubos de rueda de los ca­rros en el año 100 a. C. (En aquellos vehículos, el eje de las ruedas giraba con éstas, de tal modo que el cojinete permitía que el eje girase en contacto con el chasis del carro.)

El primer diseño de un cojinete de bolas capaz de soportar el eje de un carruaje no apareció hasta 1794, en una patente presenta­da por un maestro forjador gales de nombre Philip Vaughan. Los cojinetes intercalados entre la rueda y el eje permitían que éste fuera solidario del chasis del carruaje. Pero los cojinetes de bolas de hierro fundido eran frágiles y tendían a agrietarse bajo los esfuerzos mecánicos. Hizo falta el proceso Bessemer para abaratar la obtención del acero, además de la invención de la bicicleta, para introducir definitivamente el cojinete de bolas en las mentes de los ingenieros de todo el mundo. Jules-Pierre Suriray, mecánico de bicicletas parisino, patentó su modelo de cojinete de bolas de acero en 1869, y ese mismo año una bicicleta equipada con cojinetes de bolas Suriray ganó una carrera ciclista internacional.

La demanda de cojinetes de bolas —sea para automóviles, tanques o sistemas de guiado— ha impulsado a sus fabricantes a acercarse más y más al ideal de la forma esférica perfecta. Ninguna rueda giratoria durará mucho sobre su eje sin unos cojinetes meca­nizados con unas tolerancias del orden de la milésima de milímetro.

Sostienen muchos que las esferas que más se acercan a la perfección son los cojinetes de los discos duros de los ordenado­res, pero en realidad tal honor corresponde a las esferas de cuarzo fundido, del tamaño de una bola de ping-pong, que sirven como cojinetes de los giróscopos del satélite Gravity Probé II. Esos giróscopos son 30 millones de veces más precisos que cualquiera de los hasta ahora construidos.

Artículo publicado en Investigación y Ciencia nº 400, su autor es Peter Brown.

Publicado en Ciencia, Historia, Ingeniería, Tecnología | 6 Comentarios »

San Francisco alrededor 1905

Publicado por Jordi Guzman en 25 noviembre 2009


Si hace unos días pudimos ver en color la capital británica en los años 20 del siglo XX y hace unos meses la Barcelona de 1906, esta vez le toca el turno a San Francisco en 1905 un año antes del terremoto que devastó la ciudad. La filmación, rodada desde un  tranvía, nos muestra un recorrido por Market Street en donde además de tránsito motorizado – y tranvías – hay un gran cantidad de transeúntes y carruajes. La música que suena es La femme D’argent del dúo francés Air.

Vía A Welsh View

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Visualizando el declive de los imperios marítimos

Publicado por Jordi Guzman en 18 noviembre 2009


Concretamente de los imperios marítimos europeos de los siglos XIX y XX por su extensión. La animación la ha realizado Pedro M Cruz y en ella podemos visualizar como fueron, unos, perdiendo tamaño y países colonizados y otros aumentándolo hasta la desmembración de la practica totalidad de colonias en los años 60 del siglo XX. Podéis encontrar más información y metodología en Information visualization et al.

Vía Boing Boing

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Confirman la exactitud del único calendario lunisolar conservado de la Antigüedad

Publicado por Jordi Guzman en 11 noviembre 2009


Investigadores de la Universidad de Zaragoza (UNIZAR) han concluido que el santuario celtibérico descubierto en Segeda (Calatayud) en 2004 se utilizaba como un calendario perfecto, ajustado a los movimientos astronómicos del sol y la luna. Este santuario, que data del siglo II d.C, es el único calendario de ciclo lunisolar conservado de la Antigüedad en toda la región mediterránea.

“Este hallazgo ha sido posible gracias a los estudios arqueoastronómicos que se están aplicando desde hace apenas unos meses, y que

Confirman-la-exactitud-del-unico-calendario-lunisolar-conservado-de-la-Antigueedad_medium

La plataforma celtibérica de Segeda, con los movimientos astronómicos del sol y la luna. Imagen: UNIZAR.

demuestran que la sociedad celtibérica de Segeda (Calatayud) contaba con altos conocimientos geométricos y astronómicos, ya que resolvieron en una construcción compleja y horizontal, los cálculos anuales del movimiento del sol (solsticio y equinoccio) y los más complejos del movimiento de la luna, como su Parada Mayor, que corresponde a un ciclo de 19 años, denominado Ciclo de Metón“, dicen los investigadores de la Universidad de Zaragoza, que han presentado sus resultados hoy en una rueda de prensa en Alejandría (Egipto).

“La plataforma monumental de Segeda (de planta romboidal y con un espacio de 312 metros) es una obra del estado segedense, un calendario convertido en santuario, sin paralelos conocidos”, subraya Francisco Burillo, director del proyecto Segeda y catedrático de Prehistoria de la Facultad de Ciencias Sociales de Teruel.

En su opinión, es el primer santuario celtibérico identificado que, además de servir para marcar el tiempo, estaba relacionado con el culto solar. Un santuario que carecía de muros verticales y techumbre, de desarrollo horizontal y abierto al aire libre. Burillo ha calificado este descubrimiento de “excepcional”, y ha declarado que para llevar a cabo este estudio han utilizado un programa informático que les permite recrear el firmamento de cualquier época.

El equipo de investigación comprobó después los datos sobre el terreno. Las conclusiones del estudio arqueoastronómico, realizado en colaboración con Manuel Pérez, profesor de la Universidad de Valladolid y especialista en Geodesia y Arqueoastronomía, han demostrado que la simulación astronómica mostró que el lado menor de la Plataforma -con un ángulo de 120 grados- está orientada hacia el Norte Astronómico.

Para Francisco Burillo, la plataforma Segeda es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes que ha tenido lugar este año en España, con unas características peculiares, como es su horizontalidad.

Según el experto, la función de calendario de la plataforma se podría haber resuelto con simples postes, al igual que en el calendario céltico del oppidum alemán de Glauberg. Sin embargo, en Segeda se construyó un calendario de forma monumental, un espacio abierto de ritualización astronómica, especialmente con el sol, lo que ratifica la importancia del sol en la cultura celtibérica.

Una alineación perfecta

En junio pasado se comprobó que la bisectriz de la piedra angular estaba alineada con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de la Atalaya, precisamente en el ocaso solar en el solsticio de verano.

Los últimos hallazgos han revelado que el ángulo de 90 grados de la piedra angular estaba alineado con una elevación destacada en el horizonte, el cerro de Valdehornos.

La simulación astronómica indicó que en el Cerro de Valdehornos se producía el Ocaso solar en el equinoccio. El pasado 21 de septiembre el equipo comprobaba la alineación perfecta entre la piedra angular de la Plataforma, el cerro de Valdehornos y el ocaso solar.

Además, la simulación astronómica evidenció que el lado mayor de la plataforma tiene una dirección de acimut astronómico de 58º, dirección que coincide con la posición de la Luna llena en su momento de Parada Mayor.

Este suceso astronómico, que se repite cada 19 años, se conoce como Ciclo Metónico, ya que fue el astrónomo griego Metón, alrededor del año 432 a.C., quien determinó con precisión la adecuación del ciclo lunar al año solar, dando lugar al calendario ático.

Respaldo unánime de la Sociedad Europea de Astronomía

En su último congreso celebrado en la Biblioteca de Alejandría (Egipto), la Sociedad Europea de Astronomía (SEA) ha felicitado al equipo de investigación de la Universidad de Zaragoza por los hallazgos en Segeda, así como por la metodología aplicada en el estudio.

El presidente de esta sociedad científica, Juan Antonio Belmonte Avilés, del Instituto Astrofísica de Canarias (IAC), ha redactado un escrito en el que se insta a las autoridades responsables la protección del entorno visible, medioambiental y paisajístico de Segeda, en clara alusión a los postes de tendido eléctrico que se distribuyen en el horizonte.

Belmonte Avilés lo explica así: “Los descubrimientos realizados son muy sugerentes y muestran por primera vez indicios claros de un interés real por parte de las poblaciones celtíberas de los movimientos del sol y de la luna, quizás con fines rituales o incluso con objetivos más prácticos como es la creación de un calendario”.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

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Veinte años de la caída del Muro de Berlín

Publicado por Jordi Guzman en 9 noviembre 2009


En verano de 1961 y en los meses siguientes los ciudadanos de Berlín asistieron atónitos a la construcción de un muro que partía por la mitad su ciudad. Un muro que en total llego a una longitud de 120 km y que en 1975 se construyó su última versión en hormigón armado con una una altura de 3,6 m. Podéis encontrar mucha información en su entrada de la Wikipedia.

Veintiocho años  – y en los meses posteriores, hasta 1991 – después, el mundo entero asistió igualmente atónito a la desmembración de la Unión Soviética, un hecho que pocos anticiparon, a la separación e independencia de la casi totalidad de sus repúblicas federadas, a la desmembración del Pacto de Varsovia, con el consecuente abandono de tropas soviéticas situadas en los países de su órbita. Y finalmente, hoy hace justo 20 años, de la caída del Muro de Berlín después de una simple rueda de prensa de un miembro del politburó del gobierno de la RDA en donde se afirmó de que el paso del muro hacia el extranjero estaba permitido.

Esa misma noche los primeros ciudadanos de la Alemania del Este cruzaron, entre asombrados y cautelosos, la frontera que dividía la ciudad en medio de una multitud que no paraba de crecer. Un día realmente histórico que se pudo ver prácticamente en directo por la televisión.

Las imágenes que siguen son de un extenso reportaje fotográfico que ha publicado la sección Captured de Denverpost.com. para celebrar la efeméride.

Muro de Berlín

Policías de Berlín occidental hacen guardia el 23 de noviembre de 1961 en el recién construido muro delante de la Puerta de Brandenburgo. (AP Photo)

Muro de Berlín_1

Ciudadanos de Berlín occidental observan con atención la construcción por parte de operarios la construcción entre Wildenbruchstrasse y Heidelbergerstrass en agosto de 1961. (AP Photo/File)

Muro de Berlín_2

El muro separa la calzada de la calle Sebastian en el distrito Kreuzberg el 15 de febrero de 1962. A la izquierda el sector americano y detrás del muro el sector soviético. (AP Photo)

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Una grúa sitúa obstáculos anti tanque el 18 de abril de 1967 haciendo más evidente la separación de la ciudad. (AP Photo/Edwin Reichert)

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Guardas fronterizos de la Alemania del este situados encima del muro delante la la Puerta de Brandenburgo el 11 de noviembre de 1989. (GUNTHER KERN/AFP/Getty Images)

En la noche del 11 de noviembre miles de ciudadanos de la RDA cuzan el muro. (GERARD MALIE/AFP/Getty Images)

La noche del 11 de noviembre miles de ciudadanos de la RDA saltan el muro. (GERARD MALIE/AFP/Getty Images)

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Una fila de coches provenientes de la RDA cruza Checkpoint Charlie en donde ciudadanos de Berlín occidental les dan la bienvenida. (Photo by EPA PHOTOS DPA FILES/AFP/Getty Images

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La caída de los mayas: “Ellos mismos la ocasionaron”

Publicado por Jordi Guzman en 23 octubre 2009


Al igual que muchas culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje.

Durante 1.200 años, los mayas tuvieron el dominio de América Central. En la cúspide de su civilización, aproximadamente en el año 900 después de Cristo, las ciudades mayas se encontraban repletas de gente (más de 2.000 personas por milla cuadrada); se las puede comparar con el Condado de Los Ángeles de la actualidad. Incluso en las áreas rurales, podían contarse entre 200 a 400 mayas por milla cuadrada. De pronto, todo quedó en calma. El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.

¿Qué sucedió? Algunos investigadores, patrocinados por la NASA, creen tener una muy buena idea de lo que ocurrió.

Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

“Lo ocasionaron ellos mismos”, dice el veterano arqueólogo Tom Sever.

“Los mayas casi siempre son descriptos como personas que vivían en total armonía con su entorno”, relata el estudiante de doctorado Robert Griffin. “Pero al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles”.

Una gran sequía tuvo lugar cerca del momento histórico durante el cual los mayas comenzaron a desaparecer. Y, al momento de su caída, ya los mayas habían cortado la mayor parte de los árboles ubicados a lo largo de grandes franjas de tierra con el fin de despejar terreno para cultivar el maíz que alimentaría a su creciente población. Ellos también cortaron árboles para usarlos como leña y para hacer materiales de construcción.

“Tenían que quemar 20 árboles para calentar la piedra caliza que les servía para hacer apenas 1 metro cuadrado de cal que utilizaban como material para construir sus formidables templos, represas y monumentos”, explica Sever.

Él y su equipo de investigadores utilizaron simulaciones realizadas en computadora para reconstruir el modo en el cual la deforestación pudo haber desempeñado un papel muy importante en el empeoramiento de la sequía. Los investigadores lograron aislar los efectos de la deforestación utilizando un par de modelos climatológicos ya comprobados: el modelo de circulación atmosférica de mesoescala PSU/NCAR, más conocido como: MM5, y el Modelo del Sistema de Clima Comunitario, o CCSM, por su sigla en idioma inglés.

“Simulamos tanto el mejor escenario como el peor: una deforestación del 100 por ciento en el área de los mayas y también un área sin deforestación”, dice Sever. “Obtuvimos resultados reveladores. La pérdida de todos los árboles causó un aumento de entre 3 y 5 grados en la temperatura y una disminución de entre el 20 y el 30 por ciento en las precipitaciones”.

Son resultadores verdaderamete reveladores; no obstante, se necesita más investigación para poder explicar totalmente los mecanismos que llevaron a la caída de los mayas. Los registros arqueológicos muestran que la caída de las ciudades-estado de los mayas sí tuvo lugar durante los períodos de sequía; sin embargo, algunos de ellos lograron sobrevivir e incluso prosperar.

En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

“Lo que nosotros creemos es que la sequía ocurrió de modo distinto en diferentes áreas”, explica Griffin. “Nuestra hipótesis es que los aumentos de la temperatura y las disminuciones de las precipitaciones ocasionadas por la deforestación local causaron problemas lo suficientemente graves como para ‘empujar hacia el precipicio’ a algunas, aunque no a todas, las ciudades-estado”.

Los mayas llevaron a cabo la deforestación mediante la agricultura de tala y quema (un método que, en la actualidad, todavía es utilizado sobre sus antiguas y gastadas tierras, lo cual ha ayudado a los investigadores a entender mejor cómo funciona el proceso).

“Sabemos que por cada período de 1 a 3 años en los cuales se cultive una porción de tierra, se necesita dejarla en barbecho recuperándose durante 15 años. Durante ese tiempo, los árboles y el resto de la vegetación puede volver a crecer mientras se tala y se quema otra área de cultivo”.

Pero, ¿qué ocurre si no se deja la tierra en barbecho el tiempo suficiente como para que se pueda recuperar? ¿Y qué sucede si se tala más y más tierra para poder satisfacer la demanda de alimento?

“Nosotros creemos que eso fue lo que ocurrió”, dice Griffin. “Los mayas arrasaron con extensas porciones de tierra cultivándolas en

Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas.

Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas.

exceso”.

La sequía no sólo hizo que fuera difícil cosechar alimento suficiente, sino que también habría provocado que fuera más difícil para los mayas almacenar agua suficiente como para sobrevivir durante la temporada seca.

“Las ciudades trataron de mantener una reserva de agua que durara un período de 18 meses”, dice Sever. “En Tikal, por ejemplo, había un sistema de represa que contenía millones de galones de agua. Sin suficientes precipitaciones, las reservas se secaron”. La sed y la hambruna no colaboran para mantener feliz a una población. Como dice la expresión: lo demás es historia.

“En algunas de las ciudades-estado de los mayas se han encontrado fosas comunes que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade en los dientes (algo que ellos reservaban para la elite maya); de modo que tal vez, en este caso, se trate de aristócratas asesinados”, especula él.

Ningún factor puede, por sí mismo, llevar a toda una civilización a la ruina, pero la deforestación que ayudó para que se produjera la sequía podría muy fácilmente haber exacerbado otros problemas como: disturbios sociales, guerra, hambre y enfermedades.

Muchos de esos hallazgos son el resultado de técnicas de imágenes que tienen como base el espacio, señala Sever. “Mediante la interpretación de datos de satélite obtenidos por medio del espectro infrarrojo, hemos localizado cientos de ciudades antiguas abandonadas cuya existencia se desconocía. Los mayas utilizaron yeso como base para construir sus grandiosas ciudades, repletas de templos ornamentales, observatorios y pirámides. Durante cientos de años, la cal se ha ido filtrando hacia el suelo. Como resultado, la vegetación que crece alrededor de las ruinas luce muy distinta de las demás, cuando se la observa en la actualidad mediante una luz infrarroja”.

“La tecnología del espacio está revolucionando la arqueología”, concluye Sever. “Estamos utilizándola para aprender más acerca de las situaciones difíciles de esos antiguos pobladores para evitar correr la misma suerte”.

Artículo publicado en Ciencia@NASA, su autor es Dauna Coulter y la traducción al castellano de Iris Mónica Vargas.

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Paracelso y Diego de Zúñiga

Publicado por Jordi Guzman en 20 octubre 2009


Nueva entrega, como cada mes, de Luis Alonso en la revista Investigación y Ciencia nº 397 dedicada a ofrecer una crítica de libros. En este caso los elegidos son Paracelsus. Medicine, magic and missión at the end of time de Charles Webster editado por University Press, New Haven, 2008, y Diego de Zúñiga. Física. Edición de Gerardo Bolado y editado por Eunsa, Pamplona, 2009.

Paracelsus. Medicine, magic and missión at the end of time de Charles Webster editado por University Press, New Haven, 2008Diego de Zúñiga. Física. Edición de Gerardo Bolado y editado por Eunsa, Pamplona, 2009

Vísperas galineanas.

La pérdida de la seguridad aristotélica y galénica.

por Luis Alonso.

Nadie personifica mejor la dureza de la primera mitad del siglo xvι, con sus revoluciones religiosas, sociales y científicas, que Theophrastus von Hohen-heim (1493-1541), Paracelso. Cincuenta años después de la obra clásica e insuperada de Walter Pagel, nos encontramos con esta otra de Charles Webster —Paracelsus. Medicine, Magic and Misión at the End ofTime—, anunciada como su auto­rizado relevo. El autor ha podido acceder a fuentes inéditas, ha profundizado en los escritos teológicos y contado con edi­ciones críticas de distintos escritos paracelsistas. Apoyándose en ese nuevo mate­rial, nos pergeña un retrato más acabado del Paracelso real, el humillado, alqui­mista y subversivo.

El marco corresponde a una edad y un espacio preñados de oportunidades. La economía se desarrolló y la cultura floreció en las naciones de habla alemana. El propio Paracelso conoció de primera mano el despegue de la metalurgia y la nueva industria de la edición. En su praxis médica no dudó en recurrir a la creciente farmacopea que se ampliaba con remedios venidos del nuevo Mundo y de Asia. En numerosas ocasiones se vio beneficiado —tantas como le engañaron— con el patronazgo de familias enriquecidas al socaire del nuevo orden económico. Las ciudades que hilvanaron su carrera profe­sional, Ausgburgo, Basilea, Núremberg y Estrasburgo, explotaron las manufacturas tradicionales y desarrollaron la industria y el comercio. Supieron sacarle partido a las habilidades de los profesionales, fomen­taron las artes y los oficios y emergieron como centros cosmopolitas.

La ciencia septentrional avanzó con la estrecha colaboración entre médicos humanistas y artistas. Entre 1530 y 1558 aparecieron los herbarios de Otto Brunfels y Leonhart Fuchs, las anatomías ilustradas inspiradas en la canónica de Andrés Vesalio, los tratados naturalistas de Konrad Gessner y la revisión metalúr­gica de Georgius Agrícola. Vesalio había enseñado en la Universidad de Padua y luego se convirtió en médico de Car­los V y de Felipe II. Tras varios años de docencia en la Universidad de Lausana, Gessner fue elegido médico municipal de Zúrich. También Agrícola fue médico de St. Joachimsthal y de Chemnitz. La medicina constituía, en efecto, una pro­fesión con la que hasta los practicantes más humildes podían aspirar a una sub­sistencia decorosa y estable. El padre de Paracelso, Wilhelm Bombat von Hohenheim, se quedó en médico de pueblo, de Villach, en Carintia. Wilhelm pertenecía a una familia que había estado al servicio de la abadía benedictina de Einsiedeln, en el cantón suizo de Schwyz, donde nació Paracelso.

No existe documentación fiable sobre la educación académica, si la tuvo, de Para­celso, por más que declarara que se había formado en la Universidad de Ferrara. Desconocemos también sus primeros pa­sos en el ejercicio. Lo mismo que sucedía con tantos otros en su tiempo, es verosímil que ganara predicamento como cirujano militar. Las actividades del joven Paracelso antes de 1525, el período de Salzburgo, pertenecen al terreno de la conjetura. Su propio testimonio habla de viajes por toda Europa, costumbre asentada en medios intelectualmente inquietos, con particular afición al llamado iter italicum, o camino hacia las universidades peninsulares. En esos caminos conocerá la fuerza terapéuti­ca de las aguas minerales y los manantia­les. Anduvo por Lituania, Prusia, Polonia y los Países Bajos.

A finales de verano de 1526, a raíz de un fallido tratamiento de un trastorno gastrointestinal del margrave Felipe I de Badén, Paracelso fue convocado a palacio; acertó en la terapia administrada, pero no recibió el estipendio esperado. Frustra­ciones que se repetirían y que él atribuía a los celos de los médicos locales, meros charlatanes en su opinión. No guardaba un juicio más condescendiente para las universidades, a las que negaba capaci­dad para enseñar teología. Por su parte, decidió seguir el ejemplo de los apósto­les y apoyarse sólo en las enseñanzas de Cristo. Abanderó una crítica vitriólica contra la Iglesia Católica. A Estrasburgo llegó en el otoño de 1526. La ciudad se caracterizaba por su tolerancia y así paseaban por sus calles inconformistas de toda condición. El éxito profesional que allí obtuvo le abrió las puertas de Basilea, con la intervención directa del editor Frobenius para ocupar el puesto de médico de la municipalidad.

Tampoco en Basilea le acompañó la fortuna. En los meses de verano de 1527 y 1528, se clavaron en los portalones de los edificios públicos unos versos crí­ticos contra él. Hubo, además, un miem­bro eminente del capítulo catedralicio, entregado ya a la Reforma, que rechazó pagarle la asistencia médica. Cuando ape­ló al resto de los capitulares pidiendo amparo, le dieron la espalda. Paracelso abandonó su cargo municipal, presto a recomponer su fama. Se encaminó hacia Núremberg. Decidió probar suerte con la pluma. Y empezó a escribir sobre la sífilis. Lo hizo en un tono tal, que sus oponentes impidieran la impresión. A comienzos de 1531, cuando el hambre apretaba, se marchó a St. Gallen, como médico del burgomaestre Christian Studer. Una breve estancia posterior en Ausburgo le permitió la publicación de su Grosse Wundarznei, la única obra médica de Paracelso apare­cida en vida. Se trataba de un tratado de cirugía que coronaba una larga tradición germana sobre la materia.

Carintia fue el punto final de su tra­yectoria, donde pasó dos años. En Carin­tia progresó sustancialmente en la redac­ción de su ambiciosa Astronomía magna y pergeñó los Kárntner Schriften. Murió en Salzburgo, en septiembre de 1541, a la edad de 48 años.

Tras su muerte, sus contrarios demonizaron su memoria; cundió la especie de que se había entregado a la magia negra. Sus defensores se concentraron en la recuperación de sus manuscriutos y en su impresión. Pese a poderosas obstrucciones iniciales, desde 1560 los seguidores de Paracelso, comandados por Adam Bodenstein, llevaron sus manus­critos a la imprenta. Karl Sudhoíf, en su bibliografía paracelsista, puso de relieve el alcance de esa tarea: la lista comprendía no menos de 345 ediciones publicadas entre 1560 y 1568. Los estudios ulterio­res fueron añadiendo sectores geográficos a tan formidable cifra.

Paracelso, que en opinión de Oporinus había adoptado con respecto a la Iglesia y a la medicina un mismo enfo­que (independencia y crítica absolutas) se mostró familiarizado con la alquimia medieval. Concedió importancia primor­dial a las artes químicas. Compaginaba su admiración por la alquimia de Hermes Trismegisto con su condena por haber vinculado la medicina a la falacia de los cuatro humores y por su teoría química de que los metales procedían del mercu­rio y del azufre. Uno de sus conceptos fundamentales era el de regeneración o renovación, por las que el hombre volve­ría a ser dueño de la creación a través de las ciencias, las artes y la medicina. Tres eran los componentes del hombre: alma, espíritu y cuerpo. Tres eran también los pilares del conocimiento de la medicina: la filosofía natural, la astronomía y la alquimia. Tres las dimensiones que con­dicionaban el conocimiento: los cielos, la esfera terrestre y el microcosmos huma­no. Toda la materia creada del universo derivaba de un triple principio: mercurio, azufre y sal, lo mismo se hablara del cuerpo humano, que de los metales o los cuerpos del firmamento. La primera exposición detallada de su teoría de los tres principios la leemos en el Opus pa-ramirum, escrita en torno a 1530.

Al explayarse sobre las limitaciones de la teoría de los cuatro elementos, los contrapuso al avance de la química, que explicaba cómo los metales podían dar cuenta de la diversidad de compuestos hallados en la naturaleza mediante ma­nipulaciones muy sencillas. Sea por caso uno de sus principios fundamentales, el plomo, que adquiría distintas propiedades físicas o químicas según se encontrara en forma de minio, albayalde, etcétera; en el primer caso era rojo (óxido de plomo); en el segundo era blanco (carbonato de plomo). Una dimensión importante de la teoría de los tres principios fue su apli­cación a la descripción de los fenómenos naturales en todos los niveles del cosmos. Esa concepción unificada del cosmos era esencial para Paracelso, porque la teoría de la enfermedad, lo mismo que cuales­quiera otras teorías suyas, implicaba un intenso comercio entre el firmamento y el hombre. Con todo, empleó una inter­pretación personal libérrima de los vín­culos clásicos entre el microcosmos y el macrocosmos.

Fue uno de los primeros en ocuparse de las enfermedades profesionales y re­conoció la silicosis como un riesgo que corrían los mineros. Supo ver la relación entre el bocio y el cretinismo. Introdujo la morfina, el azufre y el plomo en la praxis médica, así como el mercurio para el tratamiento de la sífilis. Dio buenas descripciones de ciertas patologías men­tales, que él reputaba enfermedades y no posesiones diabólicas. Sin embargo, de­fendió la posibilidad de crear vida huma­na en el laboratorio y dictó instrucciones para lograrlo mediante la fermentación de una muestra de semen.

Pasaban los decenios, pero el aristotelismo, lo mismo que el galenismo, se resistía también a desaparecer. Diego de Zúñiga (1536-1598) diseñó un ambicioso proyecto de reforma general del saber (De óptimo genere totius philosophiae traden-dae et Sacrosanctae Scripturae explicandae [1568]), del que sólo publicó la primera parte, su Philosophiae prima pars (Toledo, 1597), a la que pertenece la Física. De enorme interés sus In Job Commentaria, donde defendía la compatibilidad de las tesis copernicanas con la Biblia.

Las cuestiones abordadas en la Física, acordes con el patrón aristotélico, se enri­quecen con interpolaciones o inclusiones de autoridades escolásticas. La explicación del movimiento de caída de los graves se sirve de los teóricos del ímpetus. Al hablar de los elementos, autoridades son Galeno, de la antigüedad, y Fernel, entre los contemporáneos. Sobre la situación de la Tierra en el cosmos, el contrincante es Copérnico. Su independencia de cri­terio sobresale en el desarrollo de todas las cuestiones, aunque no deja de mirar a los trabajos precedentes del dominico Soto y del jesuíta Toledo.

En el Renacimiento, la física, o fi­losofía natural, constituía una materia obligada, y central, en las facultades de artes. Se impartían tomando por plantilla la exposición y comentario de las obras de Aristóteles dedicadas al estudio de la naturaleza. Los nominalistas de París y los calculadores ingleses favorecieron la renovación de la disciplina en puntos centrales como el del movimiento, el va­cío o la extensión. También se adivinaba una corriente epistemológica innovado­ra. El divino Valles y Villalpando, por ejemplo, consideraban sólo probable el conocimiento del mundo físico. Zúñiga se mantiene aristotélico y le reconoce un carácter universal y necesario, propio de la ciencia cierta. Su método, dialéctico, parte de la experiencia observacional.

Los tres primeros libros de la Física de Zúñiga resumen ocho de la obra homóni­ma aristotélica. El resto se construye tam­bién sobre bases aristotélicas. Así, tomado del tratado Sobre el cielo es el libro cuarto. El quinto sintetiza la teoría aristotélica del cambio {Sobre la generación y corrupción). Los libros seis, siete y ocho recogen la doctrina de los Meteorológicos; el nono y el décimo versan en torno a los proble­mas abordados en los tres libros Sobre el alma. Por fin, el undécimo se sustenta en los Parva naturalia. Acude a Galeno para vertebrar la tesis de los principios de la materia, los cuatro elementos. Juan Filopón le orienta en la teoría del ímpetus. Pese a la mala fama que han cobrado por entonces los árabes, no duda en traer a co­lación comentarios de Avicena y Averroes. Cita a Ali Aben Ragel y Abumasar en la interpretación de la nova de 1572. Por supuesto, a la hora de repasar tesis más especulativas, no duda en acudir a los grandes filósofos de la Escolástica bajomedieval. Pero resulta significativo el uso de lo que pudiéramos llamar la nueva física que arranca de los perspectivistas. Vitelio es un caso paradigmático. Otro, el De revolutionibus, de Copérnico, aunque la relación con éste es todavía fluctuante. Vía Soto conoce la corriente matematizadora de la física que se ha asentado en el Pa­rís nominalista. Desdeña, sin embargo, la historia natural, que le parece más cercana a la casuística que a una ciencia fundada sobre conceptos universales. Y se mece en la doctrina tradicional de la subordinación de las ciencias.

Siguiendo a Aristóteles, Zúñiga distin­gue entre la materia prima y la materia concreta de las sustancias. Los elementos integran la materia concreta, no la materia prima, que vendría a ser una suerte de substrato común. En la misma onda hilemórfica se instala a propósito del tiempo, medida del movimiento, y del espacio o lugar, caracterizado por la capacidad para contener en sí móviles. En cambio, el va­cío es el lugar sin móvil, el receptáculo sin magnitud. Aunque la naturaleza aborrece el vacío, Zúñiga acepta como posible el movimiento local en el vacío.

Punto importante en la física del mo­mento es el de la caída de los graves. En el esquema aristotélico, el móvil aumenta su velocidad de caída a medida que se acerca a su lugar natural. Zúñiga con­cibe la gravedad como una capacidad natural del grave y admite que los graves aumentan su velocidad a medida que se alejan del punto inicial del movimiento. Se sitúa, pues, en el marco de la teoría del ímpetus. La explicación del fenómeno de caída no sólo incluye el principio de conservación del movimiento, sino tam­bién la acción eficiente de la gravedad o capacidad natural del grave que tiende a caer verticalmente hacia el centro de la Tierra. En línea con Buridan y Nicolás de Oresme, defensores de la conservación del ímpetus, explica el movimiento de los cielos a partir de cuatro principios: la inmutabilidad de los cielos; existencia del movimiento de las esferas desde el instante de la creación; el movimiento es causa de movimiento, y el estado natural de los cielos es el movimiento.

Con el problema de los graves, otra cuestión bastante novedosa concernía al movimiento de los proyectiles, de difícil explicación en el marco de la mecánica aristotélica. El movimiento impreso en el proyectil se conserva. Sin embargo, des­de que el proyectil sale disparado, sufre la acción constante de su gravedad, de la tendencia de su naturaleza a la caída rectilínea, que lo debilita hasta hacerlo caer. Mientras el movimiento violento del grave lanzado sea más fuerte que su movimiento natural rectilíneo de caída, el proyectil seguirá con su movimiento. Sin embargo, por la eficiencia constante de su naturaleza, es inevitable su debili­tamiento constante, su agotamiento y su caída final.

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Normandía en color

Publicado por Jordi Guzman en 21 septiembre 2009


Ahora que estoy viendo de nuevo la magnífica serie Hermanos de sangreBand of brothers, en el original – en DVD y disfrutando sobremanera, me he topado por pura casualidad con este vídeo de casi 10 minutos en donde podemos ver los primeros días de la invasión por parte de los aliados en la Campaña de Normandía, las únicas que se rodaron en color, en unas filmaciones en 16mm  hechas por los “irregulares” de George Stevens, director, productor y guionista estadounidense. A destacar el enorme revólver con empuñadura de nácar del general Patton.

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Leonardo da Vinci – Ingeniería militar y maquinaria de guerra

Publicado por Jordi Guzman en 2 septiembre 2009


Este post tiene una nueva ubicación:

Ingeniería militar y maquinaria de guerra

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Tráiler de Ágora

Publicado por Jordi Guzman en 28 agosto 2009


Segundo tráiler de Ágora la película dirigida por Alejandro Amenábar, rodada en 2008 y que tiene su estreno previsto para octubre de este año. Cuenta la historia de la filósofa y maestra neoplatónica Hipatia, papel interpretado por Rachel Weisz, y del final de la legendaria Biblioteca de Alejandría destruida por las hordas de fanáticos cristianos en el siglo V de nuestra era.

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