Los ferrofluidos son líquidos compuesto de nanopartículas ferromagnéticas y agua o un solvente orgánico que se polarizan de manera espectacular en presencia de un campo magnético. Shawn Knol tiene es su espacio en Flickr una serie de fotografías y vídeos de ellos. La música que suena en los dos videos es de Squarepusher. Clic para ampliar.
Archivos de la categoría ‘Nanotecnología’
Ferrofluidos
Publicado por Jordi Guzman en 28 abril 2009
Publicado en Arte, Ciencia, Fotografía, Nanotecnología, Vídeos | 7 Comentarios »
Paisajes a nanoescala
Publicado por Jordi Guzman en 22 febrero 2009
Materials Research Society ha convocado unos premios que ha llamado “Ciencia como Arte“ en donde se presentan imagenes inusuales realizadas con microscopios electrónicos de barrido (SEM) y de transmisión (TEM). En Discover presentan las imagenes en forma de concurso de preguntas con varias respuestas posibles y con pistas. Yo he seleccionado las que siguen y he puesto lo que son, así que si queréis jugar a las adivinanzas id primero a la página de Discover. Clic para ampliar.

Hebras de resina epoxi enlazadas a una esfera de poliestireno de 2,5 micrómetros. Boaz Pokroy, Harvard University.

Nanoestructuras de óxido de zinc sobre una capa de óxido de indio (la técnica es espectacular). Helia Jalili, Universidad de Waterloo
Vía Boing Boing
Publicado en Óptica, Ciencia, Electrónica, Física, Fotografía, Nanotecnología | 9 Comentarios »
Michael Oliveri – Innerspace
Publicado por Jordi Guzman en 20 enero 2009
Michael Oliveri en colaboración con investigadores especialistas en nanotecnología de la Universidad de Georgia, EE.UU., ha realizado esta serie de imagenes que él ha llamado Innerspace. Son fotografías realizadas con un microscopio electrónico de barrido sobre muestras en su mayor parte de oxido de Zinc. Paisajes interiores. Clic para ampliar.
Vía a desgana
Publicado en Arte, Óptica, Ciencia, Electrónica, Fotografía, Nanotecnología | 2 Comentarios »
Visualizando la Ley de Moore
Publicado por Jordi Guzman en 6 enero 2009
En 1965 Gordon E. Moore a la sazón director de Fairchild Semiconductor, una empresa norteamericana pionera en la introducción y desarrollo de los circuitos integrados, propuso una ley en la que se decía que cada dos años se duplica la cantidad de transistores en un circuito integrado. Este interesante articulo de Technology Review sirve para que nos hagamos una idea de la enorme incrementación de componentes en los circuitos de forma gráfica. Clic para ampliar.
Publicado en Electrónica, Informática, Nanotecnología, Tecnología | 5 Comentarios »
Obama, presidente
Publicado por Jordi Guzman en 5 noviembre 2008
Imagen vía
Barak Obama ha ganado con una participación electoral como hacia 100 años que no se veía en su país. La verdad es que su discurso tiene un aire como también hacia años que no se oía por los Estados Unidos de Norteamérica, posee una oratoria fresca, contagiosa y habla de cosas importantes y necesarias.
Otra cosa es que pueda cumplir con lo que dice, habrá que esperar acontecimientos, porque me gustaría saber como va a solucionar los graves problemas financieros que sufren muchos de sus conciudadanos. Como se las arreglará para, en 16 meses, retirar las tropas de ocupación de Iraq, con la segura oposición de parte del estamento militar ( y de la enorme maquinaria económico-militar) y de las necesidades geopolíticas, mas aún con la necesidad de proteger los intereses petroleros yanquis en la zona. Como podrá asegurar una sanidad universal y gratuita para todos los norteamericanos con la oposición y malas artes de las poderosas corporaciones que poseen el control de las aseguradoras médicas, una misión que ni Bill Clinton con la ayuda de Hillary pudo llevar a cabo. Y estos son solo tres ejemplos de los numerosos retos que se le avecinan.
Tiene un gran trabajo por delante. Suerte.
Estas fotografías que siguen están hechas con nanotubos de carbono, cada rostro está formado por aproximadamente 150 millones de ellos, las imagenes está realizadas por un microscopio electrónico de barrido. Puedes ver más ejemplos en Nanobama y en el espacio que tienen en Flickr. Clic para ampliar. Vía Boing Boing Gadgets
Publicado en Arte, Ciencia, Ilustración, Nanotecnología, Opinion, Politica, Tecnología | 2 Comentarios »
La vacuidad del espacio podría iluminar la Teoría del Todo
Publicado por Jordi Guzman en 31 julio 2008
¿Podría el vacío contener energía oscura, partículas gravitatorias y motores sin fricción?
Cuando la próxima revolución sacuda la física, lo más probable es que sea sobre la nada — el vacío, la infinita nada sin fin. En una disciplina donde el alargamiento del tiempo y la curvatura del espacio son suposiciones de trabajo rutinarias, el vacío permanece como una especie de koan cósmico. Y como en el resto de la física, su naturaleza ha resultado ser alucinantemente extraña: El espacio vacío no está realmente vacío debido a que la nada contiene algo, bullendo con energía y partículas que entran y salen de la existencia. Los físicos han conocido mucho de esto desde hace décadas, desde el mismo nacimiento de la mecánica cuántica. Pero sólo en los últimos 10 años el vacío ha tomado la posición central como fuente de misterios confusos como la naturaleza de la materia y energía oscura; sólo recientemente el vacío ha resultado ser un tentador faro para los excéntricos. Como diría una célebre rubia heredera y personificación de la vacuidad, la nada está que arde.
Para investigar los misterios del vacío, algunos físicos están usando los mayores instrumentos científicos jamás construidos — el recientemente completado Gran Colisionador de Hadrones, un gigantesco acelerador de partículas a caballo en la frontera franco-suiza. Otros diseñan experimentos de sobremesa para ver si pueden sondear el vacío buscando formas de que alimente extraños y nuevos dispositivos nanotecnológicos. “El vacío es uno de los lugares en los que nuestro conocimiento se esfuma y nos quedamos con toda clase de ideas locas”, dice John Baez, físico matemático de la Universidad de California en Riverside. Ya sea en la visionaria búsqueda del motor de la expansión cósmica o en la empresa casi vana de la perpetua energía gratis, el vacío es donde está teniendo lugar. Excavando en las riquezas del vacío, una auténtica Teoría del Todo aún puede surgir.
El espacio vacío no ha estado siempre tan mistificado. Hasta la década de 1920 los físicos veían el vacío como lo vemos la mayor parte de nosotros: como una nada sin características, un auténtico vacío. Todo eso cambió con el nacimiento de la mecánica cuántica. De acuerdo con tal teoría, el espacio alrededor de una partícula está repleto de incontables partículas “virtuales” que entran y salen rápidamente de la existencia como un espectáculo invisible de fuegos artificiales.
Esas partículas cuánticas virtuales son más que una abstracción teórica. Hace sesenta año un físico holandés llamado Hendrik Casimir sugirió un simple experimento para demostrar que las partículas virtuales pueden mover objetos en el mundo real. ¿Qué sucedería, preguntó, si colocamos dos placas de metal muy cerca una de otra en un completo vacío? En los días antes de la mecánica cuántica, los físicos habrían dicho que las placas permanecerían en su sitio. Pero Casimir se dio cuenta de que la presión neta de todas las partículas virtuales — la materia del espacio vacío — fuera de las placas ejercería una fuerza minúscula, un golpecito desde la nada que empujaría a las placas a unirse.
Los físicos trataron durante décadas de medir la fuerza de Casimir con gran precisión, pero no fue hasta 1997 cuando se tuvo la tecnología para encajarla con la teoría. En ese año, el físico Steve Lamoreaux, ahora en Yale, logró detectar la minúscula fuerza de Casimir entre dos pequeñas superficies separadas sólo unas pocas milésimas de milímetro. Su fuerza era aproximadamente igual a la fuerza que ejercería contra la palma de la mano el peso de una única célula de glóbulos rojos.
Al principio la mayoría de los físicos consideraron la fuerza de Casimir como una rareza cuántica, algo sin valor práctico. Ahora eso ha cambiado: Los visionarios lo ven como una importante fuente de energía para las máquinas más diminutas, los dispositivos a nanoescala, y algunos laboratorios están trabajando en formas de usar la fuerza para desafiar las limitaciones convencionales del diseño mecánico. Federico Capasso, físico en Harvard, lidera un pequeño equipo que trata de crear una fuerza de Casimir repulsiva haciendo pequeños ajustes en las formas de las placas o con las coberturas usadas para recubrirlas. Todo su conjunto de experimentos puede colocarse en un escritorio, y los objetos con los que trabaja son tan pequeños que la mayor parte de ellos no pueden verse sin un microscopio.
“Una vez tienes la fuerza repulsiva entre las dos placas, deberías poder eliminar la fricción estática”, dice Capasso. Eso te llevaría a un conjunto de aplicaciones útiles, incluyendo diminutos rodamientos o nanomotores que giran sin tocarse. “Pero los experimentos sin enormemente complejos, por lo que no puedo decirle cuándo y cómo”.
A pesar de toda su extrañeza, la fuerza de Casimir puede ser la única propiedad del espacio vacío que no desconcierta a los físicos actuales. Es la variedad de la mecánica cuántica, extraña pero no inesperada. Lo mismo puede decirse de la energía oscura, un descubrimiento verdaderamente asombroso realizado por los astrónomos hace aproximadamente una década observando las estrellas en explosión. Las explosiones revelaron un universo en expansión a un índice cada vez mayor, un hallazgo que no encajaba con las expectativas anteriores de que la expansión del espacio debería estar decelerando, frenada por el tirón gravitatorio colectivo de toda la materia de allí afuera. Alguna desconocida forma de energía — los físicos la llaman energía oscura simplemente por la falta de un término más descriptivo — parece estar construida sobre el mismo tejido del espacio, contrarrestando el tirón gravitatorio de la materia y empujando todo en el universo hacia su separación. Algunos teóricos especulan que la energía oscura podría causar una expansión desbocada del universo, con el resultado del conocido como Big Rip en aproximadamente 50 000 millones de años desde ahora, lo que podría romper el cosmos en pedazos, rasgando incluso los átomos.
Las observaciones han permitido a los físicos estimar la cantidad de energía oscura deduciendo la fuerza necesaria para producir el efecto de aceleración. El resultado es una minúscula cantidad de energía por cada metro cúbico de vacío. Dado que la mayor parte del cosmos consiste en espacio vacío, no obstante, estas pequeñas cantidades se suman, y la cantidad total de energía oscura domina completamente la dinámica del universo.
Con el descubrimiento de la energía oscura llegaron algunas difíciles cuestiones: ¿Qué es esta energía, y de dónde procede? Los físicos, simplemente, no lo saben. De acuerdo con la mecánica cuántica, la energía del espacio vacío procede de las partículas virtuales que moran allí. Pero cuando los físicos usaron las ecuaciones de la teoría cuántica para calcular la cantidad de energía virtual, obtuvieron un número ridículamente elevado — aproximadamente 120 órdenes de magnitud mayor. Tal cantidad de energía literalmente haría estallar el universo: Objetos a unos pocos centímetros de nosotros serían transportados a distancias astronómicas; el universo literalmente duplicaría su tamaño cada 10-43 segundos, y seguirían duplicándose a ese índica hasta que desapareciera la energía del vacío. Este puede ser el hueco más colosal entre la teoría y observación en la historia de la ciencia. Y significa que los físicos están pasando por alto algo fundamental sobre cómo funciona el universo.
“Hemos hecho una predicción en base a nuestras mejores teorías, y está equivocada, totalmente equivocada”, dice Sean Carroll, físico teórico del Instituto Tecnológico de California. “Esto significa que no podemos simplemente juguetear con un parámetro aquí y allí; realmente tenemos que pensar profundamente sobre qué son nuestras teorías”.
Incluso si nadie sabe de dónde procede la energía del espacio vacío o por qué tiene el valor que tiene, no hay duda de que existe. Y si hay energía disponible, es inevitable que haya alguien pensando en cómo explotarla. Lo noción de energía ilimitada a partir del espacio vacío a inspirado a legiones de aspirantes a físicos que sueñan con desarrollar el dispositivo final de movimiento perpetuo, una máquina que resolvería los problemas energéticos del mundo para siempre. Una rápida búsqueda por Internet con las palabras energía gratis y vacío arroja páginas y páginas de esquemas para aprovechar la energía del vacío. Pregunté a John Baez si tales esfuerzos están tan desahuciados como las anteriores máquinas de movimiento perpetuo. ¿Son igualmente locas y condenadas al fallo?
“Tal vez no tan condenado como probar que el mundo es plano”, dijo Baez. “Una cosa que puedo decir con seguridad es que espero que no funcione, porque si pudieses extraer energía del vacío, eso significaría que el vacío no es estable. Para los físicos normales”, añade con una sonrisa, “la definición de vacío es la situación de menor energía posible — aquello que tiene menos energía que cualquier otra cosa”. Para abreviar, dice Baez, aunque seamos capaces de obtener energía del vacío, de tener éxito “significaría que el universo es mucho más inestable de lo que jamás soñamos”.
El razonamiento es como sigue: Si el vacío no es el estado de menor energía posible, entonces en algún punto del futuro, el vacío podría caer a un estado menor, emitiendo energía que podría amenazar la propia estructura del cosmos. Si algún ingeniero inteligente fuese capaz de extraer energía del vacío, podría desencadenar una reacción en cadena que se expandiría a la velocidad de la luz y destruiría el universo. Energía gratis, sí, pero no lo que los inventores tienen en mente.
Por lo que tal vez no podamos obtener energía del vacío, pero podríamos pronto lograr ciertos beneficios del espacio vacío: La confirmación de una teoría de 40 años de antigüedad y, con algo de suerte, algo de física radicalmente nueva.
Este otoño el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) comenzará a lanzar protones al 99,99 por ciento de la velocidad de la luz en direcciones contrarias a lo largo de un camino circular de 28 km. En los restos de las colisiones siguientes, los físicos esperan hallar evidencias de otros extraños componentes del espacio vacío, uno que explicaría porqué las partículas tienen masa. Junto con las partículas virtuales y la energía oscura, los teóricos creen que el universo contiene algo conocido como campo de Higgs. Al igual que la energía oscura, se cree que el campo de Higgs impregna todo el espacio. Pero al contrario que el descubrimiento de la energía oscura, la cual fue completamente inesperada y aún es inexplicable, la detección del campo de Higgs no sorprendería a los físicos en absoluto. Lo han estado buscando desde que Peter Higgs, físico de la Universidad de Edimburgo, propuso su existencia en 1964.
Higgs quería explicar por qué la materia tiene masa, y más específicamente por qué cada partícula tiene una masa diferente. Teorizó la existencia de un campo invisible que llenaba todo el espacio y argumentó que las partículas adquieren masa interactuando con este campo. Lo que interpretó como la masa de una partículas es en realidad su interacción con el campo de Higgs. Una analogía lejana podría ser pensar en colocar una canina en sirope: Cuanto más pegajoso es el sirope, más difícil sería empujar la canica.
Si el campo de Higgs existe, el LHC debería encontrar antes una partícula invisible conocida como bosón de Higgs. Así como la luz, que es un campo electromagnético, se transmite mediante partículas llamadas fotones, los físicos esperan que el efecto de asignación de masa del campo de Higgs sea transportado por el bosón de Higgs.
El descubrimiento del bosón de Higgs daría respuesta a uno de los misterios más básicos de nuestra realidad, y aún así los físicos parecen extrañamente desinteresados sobre sus posibilidades. “Si se encuentra, no sería en realidad tan apasionante”, dice Baez. “Sería una ayuda, tal vez. Bueno, sería apasionante, pero sólo en el sentido de cuando pierdes tus llaves y las encuentras de nuevo. Seguramente alguien ganaría el Premio Nobel por esto, pero después del entusiasmo inicial, los físicos de partículas volverían a ser unos gruñones debido a que simplemente significaría que lo que pensamos que era cierto, lo era, y todas esas cosas que no comprendemos seguiríamos sin comprenderlas, y no habría nuevas pruebas”.
Algunos investigadores, sin embargo, esperan que el LHC de cómo resultado algunas pruebas de algo realmente nuevo — dimensiones adicionales del espacio. De acuerdo con la Teoría M — el último y más audaz intento de explicar el funcionamiento fundamental de la física — el espacio alrededor nuestro podría estar hecho de nada más y nada menos que 11 dimensiones. La Teoría M propone que los bloques básicos finales del universo no son partículas, sino diminutos bucles vibrantes de energía, o cuerdas, como las llaman los físicos. Por complejas razones matemáticas, estos bucles necesitan 11 dimensiones en las que vibrar; de otra forma la teoría no funciona. Experimentamos sólo cuatro dimensiones (tres de espacio y una de tiempo) en la vida cotidiana debido a que las otras siete se supone que son tan pequeñas que no las notamos. Se harían evidentes sólo a escala subatómica.
Una forma de describir esto es imaginar un equilibrista andando sobre una cuerda a gran altura. Para el funámbulo el cable es esencialmente unidimensional, una línea que apunta en una dirección. Pero para una hormiga que se arrastre por el cable lo vería como un objeto bidimensional; la hormiga podría gatear por completo alrededor del cable, experimentando una dimensión que es inaccesible al funámbulo. Los teóricos de cuerdas dirían que nosotros somos como el funámbulo, excepto que nuestra “cuerda” es un espacio de 11 dimensiones, del cual sólo percibimos cuatro de ellas.
Los defensores de la Teoría M han pasado tiempos difíciles convenciendo a algunos de sus colegas sobre la realidad de todas esas dimensiones extra, pero el LHC podría ganar algunos conversos. Si las dimensiones extra existen en realidad, algunas de las partículas producidas en las colisiones dentro del gran acelerador podrían deslizarse en esas otras dimensiones, y las partículas de dimensiones superiores podrían pasar a nuestro mundo de cuatro dimensiones. Por lo que si los físicos evidencian una carencia o aumento en sus recuentos de partículas en el acelerador, podría ser la primera prueba de la llegada de una nueva física completamente nueva. “Probablemente sea lo que sea la verdad, será una locura, debido a que históricamente la verdad en física siempre parece estar mucho más lejos de lo que nadie pudo haber imaginado”, dice Baez.
A algunos físicos les gusta pensar que la Teoría M formará la base de lo que llaman una Teoría del Todo, un conjunto de leyes que describirá completamente el universo en toda su extrañeza, donde la energía oscura, la Teoría Cuántica, las dimensiones extra, y los lectores de revistas encajarán en un ordenado paquete. Pero finalmente, la clave para la verdad cósmica podría venir de otra ventana de la realidad, el tenebroso vacío. Una buena teoría de nada bien podría ser la teoría del todo que los físicos han estado buscando tanto tiempo.
Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original apareció en Discover y su autor es Tim Folger.
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3 personas que empujan los límites de la ciencia
Publicado por Jordi Guzman en 4 junio 2008
Crear dispositivos electrónicos con virus, encontrar vida alienígena y la protección cuántica de la privacidad.
Ilustración de Riccardo Vecchio
Angela Belcher
Trabajo vanguardista: “Programar” virus para que realicen tareas útiles
¿Por qué?: Es limpio y eficiente.
¿Dónde? MIT
Respuesta inicial: “Me llamaron loca”.
Cuando la química de materiales de 40 años Angela Belcher era una niña, quería ser inventora. “Intentaba construir cosas con materiales sobrantes que teníamos en el garaje”, dice. Para su disgusto, todo lo que hizo ya había sido inventado. Más tarde, en la universidad, se “enamoró de las grandes moléculas” y encontró una forma completamente nueva de construir cosas.
Aunque Belcher estaba interesada en el ADN, las moléculas que más quería eran las proteínas. Escribió su tesis doctoral sobre cómo los abalones hacen crecer sus bastas coberturas exteriores y las interiores similares a perlas, la principal diferencia entre los dos es un simple desplazamiento en una secuencia de proteínas. “Es muy sorprendente”, dice. “Si los organismos como los abalones tienen un control preciso a nivel genético, me di cuenta de que podría ser posible programar a un organismo para que hiciera crecer otro tipo de materiales. ¿Por qué no usar la información genética para construir proteínas que puedan cultivar un semiconductor?”
En una serie de experimentos en el MIT, Belcher, trabajando con un equipo de aproximadamente 30 estudiantes y postdoctorados, ha tenido éxito al programar virus para incorporar, y luego cultivar, una variedad de materiales inorgánicos, incluyendo los semiconductores a nanoescala, células solares, y materiales de almacenamiento magnético. De forma separada, usa levadura como organismos andamio debido a su capacidad para crecer en distinto materiales. “Vimos las levaduras como fábricas”, explica. “En lugar de Budweiser, esto es Nanoweiser”.
Belcher ha comenzado a trabajar con el Ejército de los Estados Unidos en baterías a nanoescala que pesarían una fracción de las baterías actuales y podrían incorporarse en el uniforme del soldado. También está entrenando virus para “encontrar errores en materiales y emitir una señal”. Una posible aplicación: dispersar virus en el fuselaje de un aeroplano para comprobar defectos microscópicos. Además, el Instituto Nacional del Cáncer patrocina a Belcher para usar virus que encuentren péptidos que puedan identificar específicamente célula cancerosas.
“Tenemos un largo camino por recorrer”, dice Belcher. “Pero una de las cosas que me gustan de la biología es que tienes la evolución de tu lado”.
Dimitar Sasselov
Trabajo vanguardista: Encontrar vida en planetas fuera de nuestro Sistema Solar.
¿Por qué? Tenemos que saberlo.
¿Dónde? Universidad de Harvard
Respuesta inicial: “La gente siempre está apasionada”.
A su modo tranquilo y modesto, Dimitar Sasselov está trabajando para contestar una de las preguntas más explosivas de la ciencia: ¿Existe otra vida en el universo? Sasselov, astrónomo de 46 años en la Universidad de Harvard y director de la Iniciativa Orígenes de la Vida de la universidad, busca planetas extrasolares que puedan soportar vida —planetas que orbitan otros soles en sus sistemas solares. Entre los 270 planetas extrasolares descubiertos hasta el momentos, probablemente hay un mundo viviente, de acuerdo con Sasselov.
Sasselov dice que un planeta tiene que tener dos cosas para dar soporte a la vida. Primero, debe permitir que se desarrolle una bioquímica compleja. Para que esto ocurra, la temperatura sobre el planeta tiene que caer dentro de un cierto rango. Demasiado lejos de su estrella y la superficie será demasiado fría para soportar las reacciones necesarias; demasiado cerca y puede estar demasiado caliente. La segunda condición para la vida es un reciclado de gases y minerales desde el interior del planeta hacia el exterior — conocido como ciclo del carbono — el cual mantiene la atmósfera en equilibrio a lo largo de periodos de tiempo de tal forma que la vida puede surgir y sobrevivir.
La vida alienígena que es más probable que encontremos es la microbiana, explica Sasselov. De hecho, espera que el primer planeta con vida que encontremos recuerde a como era la Tierra hace mil millones de años, cuando la vida no había evolucionado más allá de las bacterias, algas simples, y otros microorganismos. “Pero la Tierra es sólo una ruta posible para el surgimiento de biomoléculas viables a partir de la química”, comenta. “¿Existen múltiples caminos? ¿Todos los caminos químicos convergen en uno, dos o tres posibles que generan vida?” Sasselov está trabajando con científicos planetarios y cosmoquímicos para responder estas preguntas analizando las concentraciones de moléculas en el universo y otros planetas extrasolares que sospechan que pueden albergar vida.
Sasselov no piensa que descubrir vida en otro planeta cambie mucho la Tierra. “No supuso una gran diferencia hace 450 años si la Tierra era el centro del Sistema Solar o lo era el Sol”, explica Sasselov. “Es lo mismo ahora. Nada cambiaría en realidad”. La gente, no obstante, se daría cuenta de que “el lugar en que vivimos es mucho más grande de lo que nunca habíamos imaginado”, admite. “Eso si es un cambio mundial”.
Gilles Brassard
Trabajo vanguardista: Usar la mecánica cuántica para proteger nuestra privacidad.
¿Por qué?Hará las comunicaciones electrónicas más seguras.
¿Dónde? Universidad de Montreal
Respuesta inicial: “Muy poca gente lo tomó en serio”.
Los fanáticos de la privacidad, deberían adorar a Gilles Brassard. Él es el tipo que les ha traído su deseo aparentemente imposible: una forma absolutamente confidencia de enviar mensajes electrónicos. Desafortunadamente, implica la mecánica cuántica, la dimensión desconocida de la física. Brassard, profesor de ciencias de la computación de 52 años en la Universidad de Montreal, logro plasmar la descabellada idea de usar el mundo cuántico para enviar mensajes electrónicamente en algo real. Pronto podría ser esencial.
La criptografía cuántica asegura una completa privacidad debido a que cualquier intento de observar la transmisión cambiará el mensaje. Es un principio básico de la mecánica cuántica: El acto de observar afecta al objeto observado. “Si envías información en la forma de señales cuánticas y alguien trata de interceptar la señal”, explica Brassard, “el acto de interceptar perturbará la señal. Esto también alertará al receptor si la transmisión ha sido comprometida”.
Cuando era niño, Brassard quería ser matemático, pero quedó fascinado por la programación cuando asistió a un curso de ciencias de la computación en la Universidad de Montreal, al que acudió a la edad de 13 años. Una década más tarde, en 1979, quedó fascinado por cómo podían aprovecharse las fascinantes propiedades de la mecánica cuántica para enviar mensajes confidenciales sin una elaborada clave codificada, como se requieren en la criptografía convencional. En 1983 co-desarrolló el BB84, el primer esquema de criptografía cuántica práctico, y continuó refinándolo durante años.
Hoy, junto con físicos como Christopher A. Fuchs del Instituto Perimeter de Física Teórica en Waterloo, Ontario, también está reexaminando las bases de la mecánica cuántica para ver dónde encaja la información. Brassard sospecha que bajo las leyes fundamentales del universo hay axiomas de la teoría de la información en lugar de ondas o partículas. “No tengo una educación formal como físico”, dice, “pero a veces es bueno. Te ayuda a pensar las cosas de forma distinta”.
Articulo posteado en Ciencia Kanija. El articulo original apareció en Discover Magazine y su autora es Jane Bosveld
Publicado en Astronomía, Biología, Ciencia, Física, Nanotecnología | 3 Comentarios »
Crean primer interfaz neuro-robótico al cerebro
Publicado por Jordi Guzman en 24 mayo 2008
Científicos del CalTech (California Institute of Technology) acaban de lograr un hito en lo que a “ciencia-ficción” se refiere, crear el primer robot que actúa como interfaz neurológico al cerebro.
Se trata de un dispositivo (en la imagen) que se debe implantar y que ya ha sido probado en primates. Sus aplicaciones serán tan importantes como extender la vida útil a las prótesis cerebrales y proveerlas de un inmenso poder de amplificación de señales e integración cerebral.
El funcionamiento consiste en una vez implantado sobre el cerebro, los brazos ultra-microscópicos que contiene con unos sensores al final de estos, se mueven sobre las distintas áreas de la superficie del cerebro captando señales.
Al rastrear el cerebro, estos sensores detectan los patrones en los que los científicos están interesados (áreas dedicadas a procesar memoria, habla, vista, etc), y una vez reconocido el patrón detectan en qué posición las señales se captan mejor. Cuando se obtiene una ubicación ideal, los “nano-brazos” se asientan en posición e inician el proceso de transmisión de datos desde y hacia dispositivos artificiales y externos al cerebro.
Pese a que todavía no se ha probado en humanos, estamos ante un avance que hace algunos años sólo sería producto de cómics futuristas.
Articulo completo traducido y publicado en Novedades Científicas por Eliax. El post original es de la página Primidi.
Publicado en Ciencia, Medicina, Nanotecnología, Robótica, Tecnología | Deja un Comentario »
Microfútbol
Publicado por Jordi Guzman en 23 mayo 2008
Imaginaos jugar un partido de fútbol controlando un nanorobot de 300 µm (micrómetros) en una cancha de un milímetro de largo y con una pelota de 100 µm. Un milímetro equivale a 1.000 micrómetros. A esta escala los movimientos no son como los conocemos, son bruscos y casi parecen instantáneos como se puede ver en el vídeo de más abajo, cuanto más pequeño eres más fácil y rápido es moverse o pararse. Esta exhibición (y competición, porque se presentan varios equipos) se hará en Pittsburgh, concretamente en el National Institute of Standards and Technology y se llama RoboCup 2008′s.
Publicado en Ciencia, Curiosidades, Deportes, Futuro, Nanotecnología, Tecnología | 3 Comentarios »
La arquitectura interior
Publicado por Jordi Guzman en 28 abril 2008
Bellas estas imagenes de CPUs y microprocesadores que más parecen planos irisados de futuristas ciudades con calles, avenidas y parques que lo que realmente son: millones de componentes electrónicos enormemente miniaturizados. En la pagina IC Die Photography se puede ver la serie completa. Clic para ampliar.
AMD AM29000 CPU
ALPHATRON M1 CPU
TI TMS8080A CPU
AMD AM386DX-40 CPU
AMD AM29040-33GC CPU
CYRIX CX486DX2-50 CPU
Publicado en Ciencia, Diseño, Electrónica, Fotografía, Informática, Nanotecnología, Tecnología | Deja un Comentario »
Micromáquinas
Publicado por Jordi Guzman en 26 marzo 2008
La empresa Sandia National Laboratory esta especializada en micromáquinas de todo tipo. Aunque no son muy esplícitos en las medidas reales de estas maquinas (supongo que por aquello del espionaje industrial) en una de las fotos dan como medida de una de las ruedas dentadas unos 50 micrómetros, lo cual es bastante pequeño, una veinteava parte de un milímetro.







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