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Archivos de la categoría ‘Psicología’

Por qué la ciencia nos dice que no confiemos en los testigos oculares

Publicado por Jordi Guzman en 6 abril 2010


Los testimonios oculares son inconsistentes y, demasiado a menudo, asombrosamente imprecisos.

En 1984 Kirk Bloodsworth fue condenado por la violación y asesinato de una niña de nueve años y sentenciado a la cámara de gas — un resultado que dependía en gran parte del testimonio de cinco testigos oculares. Después de que Bloodsworth pasara nueve años en prisión, las pruebas de ADN demostraron que era inocente. Errores tan devastadores por parte de los testigos oculares no son extraños, de acuerdo con un informe del Proyecto Inocencia, una organización afiliada a la Facultad de Derecho Benjamin N. Cardozo School de la Universidad Yeshiva que usa las pruebas de ADN para exonerar a aquellos que han sido incorrectamente acusados de crímenes. Desde la década de 1990 cuando se introdujo por primera vez las pruebas de ADN, los investigadores del Proyecto Inocencia han informado que el 73 por ciento de los 239 culpables exonerados por las pruebas de ADN se basaban en testimonios oculares. Un tercio de estos casos se apoyaban en el testimonio de dos o más testigos equivocados. ¿Cómo puede ser que tantos testigos estén equivocados?

La identificación por testigos oculares normalmente implica seleccionar al supuesto culpable de entre una línea policial, pero también puede basarse en retratos policiales y otros métodos. Poco después de seleccionar a un sospechoso, se pide a los testigos que hagan una declaración formal confirmando la identificación y tratando de recordar otros detalles sobre eventos alrededor del crimen. En el proceso, que puede ser años más tarde, los testigos normalmente testifican en el juicio. Debido a que individuos con ciertos desórdenes psicológicos tales como desorden de personalidad antisocial o dependencia de sustancias, tienen un mayor riesgo de implicación criminal, también tienen un mayor riesgo de identificaciones falsas por parte de los testigos.

Los estudios demuestran que la mayor parte de los jurados dan más peso a los testimonios oculares cuando deciden si un sospechoso es culpable. Pero aunque los informes oculares son a veces precisos, el jurado no debería aceptarlos de forma poco crítica debido a los muchos factores que pueden sesgar tales informes. Por ejemplo, el jurado tiende a dar más peso al testimonio ocular que informa que está muy seguro de sus identificaciones aunque la mayor parte de los estudios indican que los testigos con gran confianza normalmente son sólo ligeramente más precisos — y a veces ni eso – que aquellos menos confiados. Además de para educar al jurado sobre las incertidumbres alrededor de los testimonios oculares, adherirse a ciertas reglas específicas para el proceso de identificación de sospechosos puede hacer que los testimonios sean más precisos.

Reconstrucción de la memoria

La aceptación poco crítica de los testigos puede radicar en un concepto erróneo popular de cómo funciona la memoria. Mucha gente cree que la memoria humana funciona como un grabador de vídeo: la mente registra eventos y luego, en el momento justo, vuelve hacia una réplica exacta de los mismos. Por el contrario, los psicólogos han encontrado que la memoria se reconstruye en lugar de volver a ella cada vez que la recordamos. El acto de recordar, dice la eminente investigadora en memoria y psicóloga Elizabeth F. Loftus de la Universidad de California en Irvine, es “más similar a colocar las piezas de un puzzle que a recuperar una grabación de vídeo”. Incluso el cuestionamiento por parte de un abogado puede alterar el testimonio del testigo debido a que fragmentos de la memoria pueden combinarse con información desconocida proporcionada por el preguntante, llevando a un recuerdo impreciso.

Muchos investigadores han creado falsas memorias en individuos corrientes; es más, muchos de estos sujetos están seguros de que los recuerdos son reales. En un estudio bien conocido, Loftus y su colega Jacqueline Pickrell dieron a los sujetos un recuento escrito de cuatro eventos, tres de los cuales habían experimentado en realidad. El cuarto era una historia de ficción; se centraba en el sujeto perdiéndose en un centro comercial u otro lugar público cuando tenía entre cuatro y seis años. Un pariente proporcionaba detalles realistas para la historia falsa, tales como la descripción del centro comercial en el que compraban los padres del sujeto. Tras leer cada historia, se pedía a los sujetos que escribieran qué más recordaban sobre el incidente o que indicaran que no recordaban nada en absoluto. Notablemente, aproximadamente un tercio de los sujetos informaba de recordar parcial o totalmente el evento falso. En dos entrevistas posteriores, el 25 por ciento aún afirmaba que recordaban la historia falsa, una cifra consistente con los hallazgos de estudios similares.

Dados los peligros de convicciones erróneas basadas en testimonios oculares fallidos, ¿cómo podemos minimizar tales errores? El Proyecto Inocencia ha propuesto a la legislación mejorar la precisión de identificaciones oculares. Estas propuestas incluyen grabar el procedimiento de identificación de forma que el jurado pueda determinar si se llevó a cabo adecuadamente, colocando a individuos en la línea que recuerdan a la descripción del testigo del culpable, informando al testigo que puede o no estar en ella, y asegurándose de que la persona que dirija la línea u otro procedimiento de identificación no conoce quién es el sospechoso. Aunque sólo unas pocas ciudades y estados han adoptado leyes para mejorar la precisión de identificaciones oculares, parece haber un creciente interés en hacerlo.

Testimonio experto

Además, permitir que expertos en identificación ocular testifiquen en el juicio podría educar al jurado y, tal vez, llevar a una evaluación más moderada del testimonio. La mayor parte de las jurisdicciones de los Estados Unidos no permiten tales expertos en las salas sobre la base de que la investigación sobre testigos oculares basada en laboratorios no se aplica en el juzgado y que, en cualquier caso, sus conclusiones son en mayor parte de sentido común y por tanto no muy reveladoras. Aunque el psicólogo Gary Wells de la Universidad Estatal de Iowa y su colega Lisa Hasel han recopilado considerables pruebas que demuestran que los hallazgos experimentales se aplican a los testimonios del juzgado y que a menudo son contrarios a la intuición.

La ciencia puede, y debería, informar al proceso judicial para mejorar la precisión y evaluación de los testigos. Vemos algunos pequeños pasos en esta dirección, pero nuestros juzgados aún tienen un largo camino que recorrer para asegurar mejor que la gente inocente no sea castigada debido a fallos en este tipo de evidencias tan influyentes.

Identificaciones propensas a errores

Un número de factores pueden reducir la precisión de las identificaciones por testigos oculares. Aquí tienes algunos de ellos:

  • Presión extrema del testigo en la escena del crimen o durante el proceso de identificación.
  • Presencia de armas en el crimen (debido a que pueden intensificar la presión y distracción del testigo).
  • Uso de un camuflaje por parte del culpable, tales como máscaras o pelucas.
  • Una disparidad racial entre el testigo y el sospechoso.
  • Breves momentos de observación en la línea o durante otro proceso de identificación.

Carencia de rasgos distintivos en el sospechoso como tatuajes o altura extrema.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Scientific American, sus autores son Hal Arkowitz y Scott O. Lilienfeld.

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Publicado en Ciencia, Delincuencia, Psicología | 2 Comentarios »

La psicología del antropomorfismo y la deshumanización

Publicado por Jordi Guzman en 2 marzo 2010


La gente habla con sus plantas, reza a dioses parecidos a los humanos, le pone nombre a sus coches e incluso viste a sus mascotas. Tenemos una fuerte tendencia a dar a las entidades no humanas características humanas (conocido como antropomorfismo), pero ¿por qué? En un nuevo informe de Current Directions in Psychological Science, una revista de la Asociación para la Ciencia Psicológica, el psicológo Adam Waytz de la Universidad de Harvard asi como Nicholas Epley y John T. Cacioppo de la Universidad de Chicago, examinan la psicología del antropomorfismo.

El término antropomorfismo fue acuñado por el filósfo griego Jenófanes al describir la similitud entre los creyentes y sus dioses, es decir, los dioses griegos eran presentados con la piel clara y los ojos azules, mientras que los dioses africanos tenían la piel oscura y los ojos marrones. Las investigación neurocientífica ha demostrado que regiones cerebrales similares están involucradas cuando pensamos en el comportamiento tanto de los seres humanos como de las entidades no humanas, lo que sugiere que el antropomorfismo puede utilizar procedimientos similares a los usados para pensar en otras personas.

El antropomorfismo conlleva muchas implicaciones importantes. Por ejemplo, pensar en una entidad no humana de forma humana, hace que valga la pena su cuidado y consideración moral. Además, las entidades antropomorficas se hacen responsables de sus propios actos, es decir, se convierten en merecedores de castigo o recompensa.

Aunque nos gusta antropomorfizar, no asignamos cualidades humanas a todos y cada uno de los objetos que nos encontramos. ¿Qué explica esta selectividad? Un factor es la similitud. Es más probable que se antropomorfice una entidad cuanto más parecida sea a los seres humanos (por ejemplo, a través de movimientos parecidos a los humanos o características físicas como un rostro). Varias motivaciones pueden influir en el antropormofismo. Por ejemplo, carecer de relaciones sociales con otras personas puede motivar a individuos solitarios a buscar conexiones con elementos no humanos. El antropormofismo puede ayudarnos a simplificar y dar más sentido a entidades complejas. Los autores han obvervado que, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, “poner nombres a los huracanes y las tormentas, una práctica que se originó usando el nombre de santos, el de las novias de los marineros y el de políticos desagradables, simplifica y facilita la comunicación eficaz para mejorar la preparación del público, la comunicación de los medios y un intercambio de información eficaz”.

El antropormofismo invertido se conoce como deshumanización, cuando los seres humanos son representados como objetos no humanos o animales. Hay numerosos ejemplos históricos de deshumanización, como el de la persecución nazi a los judios durante el Holocausto y las torturas en la prisión de Abu Ghraib en Irak. Estos ejemplos también sugieren que quienes se dedican a la deshumanización suelen formar parte de un grupo cohesionado que actúa contra los de fuera, esto es, personas que se sienten socialmente conectadas pueden tener una mayor tendencia hacia la deshumanización. Los autores señalan que “la conexión social puede tener beneficios para la propia salud de la persona y su bienestar, pero puede tener lamentables consecuencias para las relaciones intergrupales permitiendo la deshumanización”.

Los autores concluyen que pocos de nosotros “tienen dificultades para identificar a otros seres en un sentido biológico pero es mucho más complicado identificarlos en un sentido psicológico”.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en APS, su autora es Barbara Isanski.

Publicado en Ciencia, Psicología | 5 Comentarios »

¿Necesitamos la religión para hacer juicios morales?

Publicado por Jordi Guzman en 12 febrero 2010


La religión es un tema de fuerte debate entre los eruditos y el público general, y un nuevo artículo de investigadores de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Harvard es probablemente uno que aumentará el nivel de controversia alrededor de este tema. Publicado en Trends in Cognitive Sciences, el estudio sugiere que los juicios intuitivos de bien y mal parecen operar independientemente de los compromisos religiosos explícitos.

“Algunos eruditos afirman que la religión evolucionó como adaptación para resolver el problema de la cooperación entre individuos no relacionados genéticamente, mientras que otros proponen que la religión surgió como un subproducto de unas capacidades cognitivas pre-existentes”, explica el coautor del estudio el Dr. Ilkka Pyysiainen del Colegio para Estudios Avanzados de Helsinki. Aunque hay algún apoyo para ambas, estas propuestas alternativas han sido difíciles de investigar.

Citando un reciente trabajo empírico en psicología moral, los autores defienden que, a pesar de las diferencias en, o incluso en ausencia de, trasfondos religiosos, los individuos no mostraron diferencia al hacer juicios morales para dilemas morales poco comunes.

“Esto apoya la teoría de que la religión no surgió originalmente como una adaptación biológica para la cooperación, sino que evolucionó como un subproducto separado de funciones cognitivas pre-existentes a partir de funciones no religiosas”, dice el Dr. Pyysiainen. “No obstante, aunque parece que la cooperación se hace posible mediante mecanismos mentales que no son específicos a la religión, ésta puede desempeñar un papel al facilitar y estabilizar la cooperación entre grupos”.

“Parece que en muchas culturas, los conceptos y creencias religiosas se han convertido en la forma estándar de conceptualizar las intuiciones morales. Aunque, como discutimos en nuestro artículo, este vínculo no es necesario, mucha gente se ha acostumbrado tanto a usarlo, que las críticas contra la religión se experimentan como una amenaza fundamental a nuestro existencia moral”, concluye el coautor Dr. Marc Hauser.



Cita: Ilkka Pyysiäinen, Marc Hauser, ‘The origins of religion : evolved adaptation or by-product?’, Trends in Cognitive Sciences, February 2010; doi:10.1016/j.tics.2009.12.007

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Scientific Blogging.

Publicado en Ciencia, Psicología, Religión | 3 Comentarios »

Robert M. Pirsig – Citas

Publicado por Jordi Guzman en 29 junio 2009


Cuando una persona padece delirios se le llama locura. Cuando muchas personas padecen de un delirio, se le llama religión.

Robert M. Pirsig. Visto en PsicoTeca en un interesante post sobre si la homosexualidad es una enfermedad o no (que no lo es, por supuesto) en un debate que a estas alturas del baile resulta algo cansino y que está promovido por los mismos de siempre.

Publicado en Actualidad, Citas, Psicología, Religión | 11 Comentarios »

Nuestro cerebro representa las herramientas como partes temporales del cuerpo

Publicado por Jordi Guzman en 23 junio 2009


Investigadores franceses han obtenido la primera prueba directa que apoya una vieja creencia: cuando usamos una herramienta, cambia la forma en que nuestro cerebro representa el tamaño de nuestro cuerpo.

Diciéndolo de otro modo, la herramienta se convierte en una parte de lo que se conoce en psicología como esquema corporal, según

Cuando utilizamos una herramienta, ésta se convierte en parte de nuestro esquema corporal. Foto: Juan Febles.

Cuando utilizamos una herramienta, ésta se convierte en parte de nuestro esquema corporal. Foto: Juan Febles.

el estudio que ha visto la luz en el número de junio de la revista Current Biology.

“Desde el origen de la noción de esquema corporal, la idea de su plasticidad funcional ha sido siempre dar por sentado, aunque nunca se obtuvieron pruebas directas. Hasta ahora”, ha revelado Alessandro Farnè del INSERM y la Universidad Claude Bernard de Lyon. Para el investigador, “esta serie de experimentos constituye la demostración definitiva de que esta intuición, que tiene siglos de antigüedad, es verdadera.”

En el nuevo estudio, Farnè, junto a Lucilla Cardinali y otros miembros de su equipo demostraron que, si uno incorpora una herramienta ya utilizada en su ‘esquema corporal’ sus movimientos corporales varían, en comparación con los movimientos realizados antes de utilizar la herramienta.

Y de hecho, eso es exactamente lo que encontraron. Después de utilizar una herramienta de agarre mecánica y extensible, los sujetos se comportaban como si su brazo fuera realmente más largo. Además, los participantes en este estudio percibían ser tocados en el codo y la punta del dedo medio como si éstos fueran a separarse mucho más después de utilizar la herramienta de agarre.

La gente siguió empleando el brazo después del uso de esta herramienta, pero, eso sí, gestionando las tareas de un modo diferente. Es decir, agarraban o apuntaban a los objetos correctamente, pero no movían la mano tan rápidamente y, en general, necesitaban más tiempo para completar las tareas.

Es un fenómeno que cada uno de nosotros inconscientemente experimenta todos los días, dijeron los investigadores. La razón por la que somos capaces de cepillarnos los dientes sin que necesariamente miremos nuestra la boca o nuestro brazo se debe a que el cerebro integra el cepillo de dientes en la representación de nuestro brazo.

Los resultados ayudan a explicar cómo es que los seres humanos utilizan tan bien las herramientas.

“Creemos que esta capacidad de la representación de nuestro cuerpo para adaptarse funcionalmente a incorporar las herramientas es la base fundamental de la hábil utilización de herramientas”, dijo Cardinali. “Una vez que la herramienta esté integrada en el esquema corporal, puede ser controlada y maniobrada como si se tratara de una parte del cuerpo”.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Publicado en Ciencia, Psicología | 9 Comentarios »

El lenguaje según Chomsky: Explicación y críticas

Publicado por Jordi Guzman en 31 octubre 2008


Este es un extenso y muy interesante articulo que he recogido del blog Psicoteca, su autor es Si os interesa la lingüística o la psicología cognitiva os recomiendo que os reservéis unos minutos para su lectura.

Noam Chomsky

Hay en la historia de la Psicología (en la historia de su construcción como una ciencia natural) ciertos hitos que representan los momentos de más drástico cambio. Así sucedió cuando la tradición europea psicoanalítica se sustituyó por la norteamericana, conductista y positivista a machamartillo, y también cuando esta última fue golpeada por la primera ola cognitiva moderna. Aunque la transición del conductismo al cognitivismo en los años 50-60 del siglo pasado no fuera tan violenta y brusca como le habría gustado a Thomas Kuhn, no es menos cierto que a partir de aquel momento, sobre todo mediante la importación de la metáfora del cerebro-ordenador, la psicología se convirtió en una disciplina muy diferente, para bien o para mal. Uno de los responsables, o al menos uno de los estudiosos que aportó más impulso a ese cambio, fue el lingüista Noam Chomsky, precisamente recordado por su agresiva crítica al trabajo de B. F. Skinner acerca de la conducta verbal (“Verbal Behavior”).
Las tesis de Chomsky acerca  del lenguaje, particularmente acerca de su adquisición y producción temprana, calaron en todos los ámbitos de la psicología (psicolingüística, pensamiento, terapia, etc.) y sonaron con ecos revolucionarios, obligando a guardar en el cajón de los trastos viejos a todas las aportaciones anteriores: la lengua no es una invención cultural, sino un instinto, o si se prefiere un órgano, un fruto de la naturaleza.
Han pasado varias décadas desde entonces. Quienes se han embarcado en la tarea de hacer un balance, de calcular cuánto nos aporta realmente a los psicólogos la lingüística chomskyana, ya tienen su veredicto, y desde mi punto de vista no ha sido favorable. No obstante, como tuve la oportunidad de comprobar recientemente, la aportación de Chomsky a la psicología, y sobre todo en lo tocante al lenguaje (la formación de Chomsky era en lingüística y filosofía), sigue muy vigente entre quienes hoy en día investigan en estos campos. Así pues, ¿qué tiene de atractivo la lingüística según Chomsky? Y también, ¿qué tiene de equivocado, según los que vemos con crítica sus teorías? Lo contaré en este post, que será necesariamente largo (espero que no muy aburrido). Leer el resto de esta entrada »

Publicado en Ciencia, Lingüística, Psicología | 4 Comentarios »

Los creacionistas declaran la guerra en el cerebro

Publicado por Jordi Guzman en 23 octubre 2008


“No se puede sobreestimar”, tronaba el psiquiatra Jeffrey Schwartz, “cómo de amenazada está la clase dirigente científica por el hecho de que ahora parece que el paradigma materialista está auténticamente colapsando. Vais a oír mucho en las próximas fechas sobre… cómo la explicación de Darwin sobre cómo surge la inteligencia humana es la única forma científica de hacerlo… Yo pido que como comunidad mundial salgamos ahí fuera a decirle a los dirigentes científicos, ¡ya es suficiente! El materialismo tiene que empezar a apagarse y las causas no materialistas tienen que comprenderse como parte de la realidad natural”.

Su entusiasmo fue seguido de una gran cantidad de aplausos de la audiencia reunida en el salón de conferencias Este de Manhattan de las Naciones Unidas el 11 de septiembre en un simposio internacional llamado Beyond the Mind-Body Problem: New Paradigms in the Science of Consciousness (Más allá del problema mente-cuerpo: Nuevos paradigmas en la ciencia de la consciencia). Anteriormente Mario Beauregard, investigador de neurociencia en la Universidad de Montreal, Canadá, y coautor de The Spiritual Brain: A neuroscientist’s case for the existence of the soul (El cerebro espiritual: El argumento de un neurocientífico por la existencia del alma), dijo a la audiencia que la “batalla” entre los científicos “inconformistas” como él mismo y aquellos que “creen que mente es lo que hace el cerebro” es una “guerra cultural”.

Schwartz y Beauregard son parte de un creciente movimiento de “neurociencia no material”. Intenta resucitar el dualismo Cartesiano – la idea de que cerebro y mente son dos tipos de cosas totalmente distintas, material e inmaterial – en la esperanza de que tendrán un hueco en la ciencia para las fuerzas sobrenaturales y el alma. Los dos han firmado la petición de “Disidencia científica del Darwinismo”, encabezada por el Instituto del Descubrimiento con sede en Seattle, cuartel general del movimiento del diseño inteligente. El DI argumenta que la vida biológica es demasiado compleja para que haya surgido a través de la evolución.

En agosto, el Instituto del Descubrimiento llevó a cabo su “Reunión informativa para miembros sobre el diseño inteligente” de 2008, a la cual Schwartz y Michael Egnor, neurocirujano de la Universidad de Stony Brook en Nueva York, fueron invitados a hablar. Cuando dos de los cinco ponentes principales en la reunión de DI son neurocientíficos, algo está cambiando. ¿Podría ser que el siguiente campo de batalla de la guerra científica del movimiento del DI esté en el cerebro?

Bien, el movimiento ciertamente parece esperar que el estudio de la consciencia resulte ser la “tumba del Darwinismo”, como Denyse O’Leary, coautora junto con Beauregard de The Spiritual Brain (El cerebro espiritual), dice. De acuerdo con dos defensores del DI, el “verdadero problema” de la consciencia – cómo nuestras experiencias subjetivas surgen del mundo objetivo de las neuronas – es el talón de Aquiles no sólo del Darwinismo sino del materialismo científico. Esto encaja con la misión del Instituto del Descubrimiento como subraya en su “documento cuña”, el cual busca “nada menos que derrocar el materialismo y su legado cultural “, para reemplazar la visión del mundo científico por una cristiana.

Ahora el instituto está patrocinando la investigación en “neurociencia no material”. Uno de los receptores de dinero es Angus Menuge, profesor de filosofía en la Universidad de Concordia en Wisconsin, una facultad cristiana, que testificó a favor de enseñar el DI en institutos públicos en la “vista de la evolución” de 2005 en Kansas. Usando una beca del Instituto del Descubrimiento, Menuge escribió Agents Under Fire (Agentes bajo el fuego), en el cual argumentaba que las capacidades cognitivas humanas “requerían de alguna explicación no natural”.

En junio, James Porter Moreland, profesor de la Escuela Talbot de Teología cerca de Los Ángeles y miembro del Instituto del Descubrimiento, avivó las llamas con Consciousness and the Existence of God (Consciencia y la existencia de Dios) . “He estado pensando mucho sobre la consciencia”, escribe, “y cómo podría contribuir a las pruebas de la existencia de Dios a la luz de los fallos del naturalismo metafísico de proporcionar una explicación útil”. La neurociencia no materialista le proporciona una explicación útil: dado que Dios “es” la consciencia, “el teísta no necesita explicar cómo la consciencia surge a partir de lo material. La consciencia está allí desde el inicio”.

Para apoyar adecuadamente el dualismo, sin embargo, los neurocientíficos no materialistas deben demostrar que la mente es algo más que sólo el material cerebral. Para hacer esto, miran hacia algunos de sus experimentos favoritos, tales como la investigación de Schwartz en la década de 1990 sobre gente que sufría un desorden obsesivo-compulsivo. Schwartz usó tecnología de escáner para observar los patrones neuronales que se cree que son responsables del DOC. Entonces tuvo paciencias que usaron su “atención consciente” para cambiar los procesos de pensamiento, y esto se mostró en los escaneos cerebrales: los pacientes podrían alterar sus patrones de disparo neuronal a voluntad.

A partir de tales experimentos, Schwartz y otros argumentan que dado que la mente puede cambiar el cerebro, la mente debe ser algo aparte del cerebro, algo no material. El hecho es que estos experimentos son totalmente consistentes con la neurología establecida – el material cerebral cambia el material cerebral.

Pero William Dembski, uno de los padres fundadores del DI y miembro veterano del Instituto del Descubrimiento, elogió el trabajo de Schwartz por proporcionar “un soprote teórico para la irreductibilidad de la mente al cerebro”. El sitio web de Dembski demuestra que actualmente está coeditando The End of Materialism (El final del materialismo) junto a Schwartz y Beauregard.

Mientras tanto, Schwartz ha estado trabajando junto a Henry Stapp, físico en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del Departamento de Energía de los Estados Unidos, que también habló en el simposio. Han estado desarrollando unas interpretaciones no estándar de la mecánica cuántica para explicar cómo la “mente no material” afecta al cerebro físico.

Claramente, aunque hay un intento genuino de apropiarse de la neurociencia, no influirá en las leyes educativas de los Estados Unidos de la forma que pueden hacerlo las campañas anti-evolutivas, dado que la neurociencia no se enseña como parte del núcleo curricular en las escuelas públicas. Pero como Andy Clark, profesor de lógica y metafísica en la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, enfatiza: “Esto es realmente peligroso y viene a nuestro encuentro”.

Tanto él como otros están preocupados por el hecho de que los científicos aún tienen que descifrar el gran misterio de cómo la consciencia podría surgir a partir del disparo neuronal. “el progreso en la ciencia es lento en muchos frentes”, dice John Searle, filósofo de la Universidad de California en Berkeley. “Aún no tenemos una cura para el cáncer, pero eso no significa que el cáncer tenga una causa espiritual”.

Y para Patricia Churchland, filósofo de la neurociencia en la Universidad de California en San Diego, “es un argumento de ignorancia. El hecho de que algo no esté actualmente explicado no significa que nunca se explicará o que necesitemos un completo cambio no sólo de la neurociencia sino de nuestra física”.

El ataque al materialismo propone hacer justo eso, todo gira en torno a las definiciones. “En una época parecía que toda la causa física estaba tirando y empujando del Newtonismo”, dice Owen Flanagan, profesor de filosofía y neurobiología en la Universidad de Duke en Carolina del Norte. “Ahora tenemos una nueva comprensión de la física. Lo que cuenta como material ha cambiado. Algunos respetables filósofos creen que podríamos tener que proponer la sensibilidad como una fuerza fundamental de la naturaleza o usar la gravedad cuántica para comprender la consciencia. Esto se extiende más allá de los límites de lo que hoy llamamos “material”, y aún no hemos descubierto todo sobre la naturaleza. Pero lo que descubramos será natural, no sobrenatural”.

Y, tal como observa Clark: “Este es un virus mental especialmente serio debido a que se asienta sobre ideas y preocupaciones que de otro modo sería razonables. Los defensores de tales puntos potencialmente razonables hacen declaraciones como ‘Oh mira, podemos cambiar nuestros cerebros simplemente cambiando nuestras mentes’, pero entonces dan el salto a la afirmación de que la mente debe ser algo distinto y sin base material. Eso no se sigue en absoluto. No hay nada extraño en que nuestras mentes cambien los cerebros si los estados mentales son estados cerebrales: simplemente son cerebros modificando cerebros”.

Esta es la voz de la academia establecida. La percepción pública, no obstante, es una historia distinta. Si la gente puede verse influida por el DI, a pesar de la enorme cantidad de pruebas sólidas para la evolución, ¿cómo de difícil será cuando la ciencia parezca más difusa?

¿Qué pueden hacer los científicos? Han sido criticados por no hacer lo suficiente por enseñar al público sobre la evolución. Tal vez ahora necesiten un empujón preventivo para enganchar a la gente con la ciencia del cerebro – y ayudar al público a apreciar que el cerebro no es un lugar para invocar al “Dios de los huecos”.

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en NewScientist y su autora es Amanda Gefter.

Publicado en Biología, Ciencia, Evolución, Física, Neurología, Psicología, Religión | 5 Comentarios »

Madre mía, como se ha podido fallar esto

Publicado por Jordi Guzman en 13 octubre 2008


De todos es sabido que los humanos somos imitadores por naturaleza, si ha esto le sumamos que en situaciones de estrés y de gran agitación las manos se mueven como con voluntad propia y las neuronas espejo prácticamente gobiernan  nuestro lenguaje corporal, el resultado es la imagen de más abajo. Pocos son los que no adoptan la postura de los que están en vista de todos. Es evidente que había una jugada de gol clarísima que se ha fallado estrepitosamente, así es el fútbol.

Vía reddit

Publicado en Deportes, Fotografía, Humor, Psicología | 1 comentario

Cuando ver ES creer

Publicado por Jordi Guzman en 3 octubre 2008


Los expertos encuentran que una pérdida de control lleva a la gente a ver orden y respuestas.

Una nueva investigación publicada en la revista Science explica por qué los individuos tratamos de encontrar e imponer un orden en un mundo rebelde a través de la superstición, los rituales y las teorías conspiratorias vinculando una pérdida de control a las percepciones individuales. La investigación encuentra que una búsqueda de la estructura o comprensión lleva a la gente a engañarse a sí mismos para ver y creer conexiones que simplemente no existen.

La investigación fue realizada por Adam Galinsky, Profesor Morris y Alice Kaplan de Ética y Decisiones en Gestión en la Escuela Kellogg de Gestión en la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, en colaboración con la autora principal Jennifer Whitson, profesora ayudante en la Escuela McCombs de Negocios en la Universidad de Texas en Austin. A través de una serie de seis experimentos, los investigadores demostraron que los individuos que carecían de control era más probable que viesen imágenes que no existían, percibir conspiraciones, y desarrollar supersticiones.

“Cuando menos control tiene la gente sobre sus vidas, más probable es que intenten retomar el control a través de ejercicios mentales”, dijo Galinsky. “Los sentimientos de control son tan importantes que la gente que carece de control está inherentemente amenazada. Aunque algunos fallos de percepción pueden ser malos o llevar a un mal camino, son extremadamente comunes y muy probablemente satisfarán una profunda y perdurable necesidad psicológica”.

La necesidad de control

De acuerdo con Whitson, la necesidad psicológica se debe al control, y a la capacidad de minimizar la incertidumbre y predecir cursos de acción beneficiosos. En situaciones donde se tiene poco control, los investigadores proponen que un individuo puede creer que un mecanismo misterioso e invisible está trabajando en secreto. Para probar su teoría, los investigadores crearon un número de situaciones caracterizadas por la carencia de control y midieron si la gente veía una variedad de patrones ilusorios.

Por ejemplo, en un experimento, se pidió a los individuos que mirasen unas figuras “nevadas”. La mitad de las imágenes eran patrones granulares de puntos aleatorios, mientras que la otra mitad contenían imágenes como una silla, un bote, o el planeta Saturno, que era apenas visible contra un fondo granulado. Aunque toda la gente identificó correctamente el 95 por ciento de las imágenes ocultas, el grupo que había sentido una pérdida de control había fallado en la parte anterior del experimento, “viendo” también imágenes en el 43 por ciento de las imágenes que sólo eran puntos dispersados de forma aleatoria.

“La gente ve patrones falsos en todos tipos de datos, imaginando tendencias en valores de mercado, viendo caras en la estática de una televisión, y detectando conspiraciones entre conocidos. Esto sugiere que la carencia de control lleva a una necesidad visceral de orden – incluso un orden imaginario”, dijo Whitson.

Explicar las supersticiones

Para comprender mejor las supersticiones, Whitson y Galinsky pidieron a un grupo de individuos que escribieran sobre las situaciones que habían experimentado. La mitad de ellos recordaba situaciones en las que tenían el control, mientras que la otra mitad detalla ejemplos paralizantes de pérdida de control, como accidentes de coche provocados por otros o enfermedades de familiares o amigos. Siguiendo el ejercicio, todos los participantes leyeron historias cortas en las que resultados significativos, como lograr que una idea sea aprobada en una reunión de negocios, era precedida de comportamientos no relacionados, tales como dar tres pisadas fuertes antes de entrar a la reunión. Los participantes que inicialmente habían escrito sobre situaciones en las que no tenían control expresaron una mayor creencia en una conexión supersticiosa con la salida de la historia, y eran más temerosos a lo que sucedería si no se repetía correctamente en el futuro ducho comportamiento supersticioso.

Aunque las pisadas o los calcetines de la suerte son extraños y normalmente sin peligro, los participantes del experimento cuyos sentimientos de control habían sido disminuidos eran más propensos a percibir conspiraciones siniestras que acechaban bajo la superficie de situaciones inocuas. Por ejemplo, cuando leían sobre un empleado que había sido puenteado en un ascenso, los participantes más impotentes tendían a creer que la razón era una conversación privada entre los compañeros de trabajo y el jefe.

Restaurar el control

Para probar si los individuos con un control disminuido pueden restaurar el control y realinear sus percepciones, los investigadores pidieron a los participantes que indicasen lo mucho que creían en ciertos valores (como belleza estética o el valor de la teoría científica y la investigación). Entonces pidieron a los participantes que escribieran sobre situaciones en las que no tenían ayuda o carecían de control. Para restaurar los sentimientos de control posteriormente, se pidió a algunos participantes que trabajasen en los valores que habían valorado como importantes. Como comparación, a otros participantes se le pidió que detallasen los valores que habían valorado con menor puntuación.

Los resultados estaban claros: los participantes que no tuvieron ninguna oportunidad de volver a lograr sus sentimientos de control eran más propensos a percibir conspiraciones en situaciones inocentes, mientras los participantes que lograban recuperar el control centrándose en los valores personales importantes no fueron distintos de la gente que nunca pierde los sentimientos de autocontrol en primer lugar.

“Es emocionante – restaurar el sentido de control de la gente normalizó sus percepciones y comportamiento”, dijo Galinsky.

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en EurekAlert!, su autora es Meg Washburn.

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