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Archive for the ‘SETI’ Category

Si la Tierra es rara, puede que no tengamos noticias de ET

Posted by Jordi Guzman en 18 febrero 2010


Si la vida inteligente que forma civilizaciones es rara en nuestra Vía Láctea, hay muchas posibilidades de que no escuchásemos a ET antes de que el Sol se convierta en una gigante roja, en aproximadamente 5000 millones de años; no obstante, si lo hemos escuchado para entones, tendremos un montón de buenas charlas antes de que la Tierra sea esterilizada.

Esa es la conclusión de un reciente estudio de la hipótesis de la Tierra rara de Ward y Brownlee realizado por Duncan Forgan y Ken Rice, en el cual fabricaron una galaxia juguete, simulando la real en la que vivimos, y la pusieron en marcha 30 veces. En su galaxia juguete, la vida sólo se formaba en los planetas similares a la Tierra, de la misma forma que sucede en la hipótesis de la Tierra rara.

Aunque las simulaciones de Forgan y Rice son limitadas, y poco realistas en cierto modo, dan un mejor manejo de las opciones de SETI de tener éxito que la Ecuación de Drake o el “¿Dónde están?” de Fermi”.

“La propia Ecuación de Drake sufre algunas debilidades clave: depende fuertemente de estimaciones medias de variables tales como el índice de formación estelar; es incapaz de incorporar los efectos físico-químicos de la historia de la galaxia, o la dependencia temporal de sus términos”, dice Forgan. “Además, es criticada por su efecto polarizador sobre “optimistas del contacto” y “pesimistas del contacto”, que suscriben valores muy distintos para los parámetros, y retornan valores de un número de civilizaciones galácticas que pueden comunicarse con la Tierra entre cien mil y un millón(!)”.

Basándose en el trabajo de Vukotic y Cirkovic, Forgan desarrolló una simulación de nuestra galaxia basada en Monte Carlo; como entradas, usó las mejores estimaciones de los parámetros astrofísicos reales tales como el índice de formación estelar, función de masa inicial, tiempo pasado por una estrella en su secuencia principal, probabilidad de muerte desde los cielos, etc. Para varias entradas clave, no obstante, “el modelo iba más allá de los parámetros relativamente bien restringidos, y se convertía en hipótesis”, explica Forgan. “Básicamente, el método genera una galaxia de mil millones de estrellas, cada una con sus propiedades estelares (masa, luminosidad, posición en la galaxia, etc…) seleccionados aleatoriamente a partir de distribuciones estadísticas. Los sistemas planetarios se generan entonces en estas estrellas de una forma similar, y se permite que la vida evolucione en estos planetas de acuerdo con algunas hipótesis sobre el origen. El resultado final es una galaxia simulada que es estadísticamente representativa de la Vía Láctea. Para cuantificar los errores de muestreo aleatorio, este proceso se repitió muchas veces; esto permite una estimación de la media de la muestra y la desviación estándar de las variables de salida obtenidas”.

Forgan simuló la hipótesis de la Tierra rara permitiendo vida animal – el único tipo de vida a partir de la que pueden surgir civilizaciones inteligentes – sólo si la masa de los mundos hogar era de al menos una Luna (para mareas y estabilidad axial), y si la estrella madre tenía al menos un planeta con una masa de al menos 10 veces la de la Tierra, en una órbita exterior (para reducir la muerte desde los cielos debida a asteroides y cometas).

Las buenas noticias para SETI son que galaxias como la nuestra deberían alojar cientos de civilizaciones inteligentes (aunque, algo sorprendente, no hay una zona Ricitos de Oro galáctica); las malas noticias son que durante el tiempo en que tal civilización podría comunicarse con un ET – entre cuando sea lo bastante avanzada tecnológicamente y cuando sea aniquilada por su sol convirtiéndose en gigante roja – no hay, en la mayoría de simulaciones, ninguna otra civilización (o si las hay, está demasiado lejos) … nosotros, o ET, podríamos estar solos.

Pero no todo son malas noticias; si no estamos solos, entonces una vez que se establezca contacto, tendremos muchas charlas con ET.

Está claro que esto no es más que un trabajo en desarrollo. “El modelado numérico de este tipo es normalmente un sombra de la entidad que intentas modela, en este caso la Vía Láctea y sus estrellas constituyentes, planetas y otros objetos”, dicen Forgan y Rice; ya se está trabajando en algunas mejoras.



Fuentes: “A numerical testbed for hypotheses of extraterrestrial life and intelligence” (Forgan D., 2009, International Journal of Astrobiology, 8, 121), y “Numerical Testing of The Rare Earth Hypothesis using Monte Carlo Realisation Techniques” (arXiv:1001:1680); también se publicará en IJA, probablemente en abril.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Universe Today, su autora es Jean Tate.

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¿Qué aspecto real tendrán los alienígenas?

Posted by Jordi Guzman en 17 julio 2009


De acuerdo con Génesis 1:27, “Dios creó al hombre a Su imagen”. De acuerdo, pero ¿qué pasa con todos los otros habitantes cósmicos inteligentes? Bueno, Hollywood se ha ocupado de eso. Ha creado a los alienígenas a la imagen del hombre.

Difícilmente será una gran revelación señalar que en la mayor parte de las películas los alienígenas guardan una fuerte semejanza con

Alienígena de la película Avatar, de James Cameron.

Alienígena de la película Avatar, de James Cameron.

los humanos. Normalmente tienen cabezas bien definidas y dos de cada cosa: ojos, agujeros de la nariz, brazos y piernas móviles. Son fuertemente antropomórficos, y si alguno de estos pequeños gamberros sin pelo se muda a tu barrio, probablemente los invitarías a cenar.

Los alienígenas que nos recuerdan a nosotros son adecuados para contar historias, debido a que ya sabes cómo leer sus intenciones. Los gestos de comportamiento son familiares, y puedes decir si su plan de juego es amoroso o agresivo. (En la mayor parte de las películas estas son las únicas opciones).

Pero, ¿hay alguna razón para pensar que los auténticos alienígenas, de un sistema estelar a miles de años luz de distancia, tendrían una apariencia similar a los monos evolucionados que ahora llamamos Homo sapiens? Algunos científicos, como el paleontólogo de la Universidad de Cambridge Simon Conway Morris, creen que sí. Después de todo, existe un fenómeno en la naturaleza conocido como evolución convergente. Es la tendencia de un proceso evolutivo a encontrar soluciones similares a un reto ambiental dado. Por ejemplo, si eres un depredador cuya existencia depende de capturar tu comida a diario, probablemente tengas dos ojos con campos de visión superpuestos. La visión en estéreo es una auténtica mejora para abalanzarse sobre tu presa.

De forma similar, para las criaturas marinas que necesitan velocidad, las leyes de la hidrodinámica favorecen los cuerpos largos, delgados y aerodinámicos. La evolución convergente ha asegurado que las barracudas tienen la forma de los delfines, incluso aunque los primeros son peces y los segundos mamíferos. Tener la forma de un torpedo funciona mejor.

Este mecanismo a menudo es invocado por los escritores de ciencia-ficción como una explicación conveniente de por qué muchos de sus protagonistas alienígenas recuerdan a los habitantes de la tierra con una capa de ácido de batería. (Incluso el lenguaje – “evolución convergente” – que está tan poderosamente latinizado, revela el mérito académico y la plausibilidad científica.)

Como consecuencia, es posible que una forma homínida sea el mejor plan para un cuerpo de un ser sensible de otro mundo, y sin duda Tinseltown estaría encantado de saber que sus alienígenas de traje de goma son buenas aproximaciones a la realidad. Pero apostaría dinero a que los extraterrestres que detectemos no serán tipos musculados con profundas voces y frentes corrugadas, o incluso grises sin pelo de grandes ojos. Y no porque tales criaturas no puedan existir. Sino debido a la escala de tiempo para la evolución no biológica.

Aquí está la clave: se piensa ampliamente que los alienígenas están allí fuera. Pero para probarlo se requiere lo siguiente: Los alienígenas tienen que visitar la Tierra (¡no empecemos!) o necesitamos detectarlos con nuestros telescopios – por ejemplo, en uno de nuestros experimentos SETI. En cualquier caso, estamos tratando con seres cuyo nivel tecnológico está más allá del nuestro. Esto debería ser obvio debido a que, después de todo, no estamos en un punto en el que podamos embarcarnos en un viaje interestelar. Y para estar en contacto a través de señales, no estamos lanzando continuas y potentes transmisiones a grandes cantidades de otros mundos. No tenemos ni el dinero ni el equipo, tal vez algún día.

De hecho, no importa cómo los encontremos – en el jardín trasero, en la radio, o a través de nuestros telescopios – cualquier alienígena detectado estará al menos a un siglo más allá de nosotros. Tal vez a un milenio o más.

Bien. Pero, si están más allá de nuestro nivel técnico, ¿qué podemos decir sobre su apariencia? Bueno, usando nuestra propia experiencia como guía, considera un desarrollo humano que parece probable que tenga lugar en algún momento del siglo XXI: inventaremos una máquina inteligente. Algunos futuristas imaginan que este asombroso desarrollo tendrá lugar antes de 2050. Puede que lleve el doble de ese tiempo. No importa. Para 2100, nuestros descendientes apuntarán que este fue el siglo en el que engendramos a nuestros sucesores.

Por lo que aquí llegamos al punto clave: Dado que cualquier alienígena que detectemos estará más avanzado que nosotros, ellos ya habrán dado este paso; habrán hecho esta transición de la inteligencia biológica a la de ingeniería, y dejado atrás el pintoresco paradigma de cerebros esponjosos en agua salada.

En otras palabras, a pesar de lo que “Expediente X” te habría hecho cree, el tipo de alienígenas humanoides de carne que rutinariamente pueblan la ficción es improbable que sea el tipo que descubramos. En lugar de esto, serán máquinas. Me lo apuesto.

Todo esto me recuerda una cosa: la próxima vez que tu vecino afirme que los extraterrestres en una ocasión lo sacaron a rastras de su habitación para hacerle unos experimentos de mal gusto, pregúntale si el abductor era un ser protoplásmico con cuatro miembros o algún tipo de hardware complejo. Creo que ya sé cuál será la respuesta, y es la incorrecta.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en SPACE.com y su autor es Seth Shostak.

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¿Resuelta la paradoja de Fermi?

Posted by Jordi Guzman en 25 junio 2009


Proponen que la razón por la cual no tenemos pruebas de la existencia de civilizaciones tecnológicamente avanzadas es porque su crecimiento está limitado por los recursos.

Representación gráfica del mensaje que se envió al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo en 1974. De izquierda a derecha se representa un sistema aritmético (en gris) y unos átomos (en verde) que conforman la doble hélice del ADN (en azul) del ser humano (en rojo) que envió el mensaje desde el tercer planeta de un sistema solar (en amarillo) usando un radiotelescopio (en morado).

Representación gráfica del mensaje que se envió al espacio desde el radiotelescopio de Arecibo en 1974. De izquierda a derecha se representa un sistema aritmético (en gris) y unos átomos (en verde) que conforman la doble hélice del ADN (en azul) del ser humano (en rojo) que envió el mensaje desde el tercer planeta de un sistema solar (en amarillo) usando un radiotelescopio (en morado).

¿Estamos solos en el Universo? ¿Podemos contactar con civilizaciones extraterrestres avanzadas?
En 1950, mientras que trabajaba en Los Alamos National Laboratory, el físico Enrico Fermi tuvo una conversación intrascendente con Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York mientras que caminaban para almorzar. Hablaban sobre una viñeta de Alan Dunn que se hacía eco sobre la supuesta desaparición de contenedores de basura municipales provocada por supuestos extraterrestres. Esa nota de humor les dio pie a emprender un análisis más serio sobre las posibilidades que tenía el ser humano de observar un objeto material viajar tan rápido como la luz en los 10 años siguientes. Teller calculó una probabilidad de uno entre un millón, pero Fermi dijo que una sobre diez.
La conversación derivó hacia otros temas en la cantina del centro de investigación durante el almuerzo hasta que Fermi súbitamente exclamó: “¿Dónde están?”, refiriéndose a los extraterrestres. Según uno de los participantes Fermi realizó una serie de cálculos rápidos y estimaciones a partir de unos pocos datos (algo por lo que tenía buena fama). Entonces concluyó que la Tierra debía de haber sido visitada por extraterrestres hace tiempo y muchas veces después.
Obviamente no hemos visto a ningún extraterrestre ni hay constancia histórica del hecho, la paradoja es la contradicción evidente entre la predicción y los hechos. Si hay civilizaciones extraterrestres y el viaje interestelar es posible, ¿por qué diablos no hemos vistos todavía artefactos extraterrestres o recibido transmisiones de radio de ellos?
La idea ha sido posteriormente desarrollada por otros científicos, y sobre todo por Michael H. Hart en 1975. Se puede estimar el número de civilizaciones de la galaxia a través de la famosa ecuación de Drake, que divide el problema en diversos trozos que pueden ser calculados de manera más sencilla. Sabemos que la galaxia cuenta con unos 200.000 millones de estrellas, de las cuales habrá una fracción que tengan planetas y de ellos una fracción que contengan vida. Además habrá una fracción de éstos que desarrollo vida compleja y de éstos últimos algunos en los que se dio vida inteligente. La duración de civilizaciones tecnológicamente avanzadas sería el factor limitante final.
Como no sabemos estimar los últimos factores o fracciones de la ecuación de Drake su resultado se estima entre miles de civilizaciones avanzadas y cero. Pero incluso si solamente hubiera habido una única civilización avanzada en crecimiento exponencial, dada la edad de la galaxia y asumiendo que el viaje interestelar automático se hace incluso a una velocidad no relativista, habría tenido suficiente tiempo de explorar cada rincón de la galaxia. Al fin y al cabo la Vía Láctea mide unos 100.000 años luz de ancho y se podría cruzar en sólo un millón de años viajando a un décimo de la velocidad de la luz.
Una variante de esta expansión generalizada a lo largo de la galaxia se podría llevar a cabo mediante autómatas autorreproductores de Von Neumann. Estas máquinas conceptuales irían de sistema solar en sistema solar usando los recursos materiales y energéticos de cada uno de ellos para reproducirse y expandirse a otros en un comportamiento que podríamos llamar viral. En este caso habría, sin duda, algunos problemas éticos además de los técnicos.
Como no hemos visto ningún artilugio extraterrestre y no hemos recibido transmisiones suyas pese a los programas SETI en marcha desde hace años, se puede concluir que estamos solos en la galaxia. Quizás sea muy difícil que surja la inteligencia o una civilización tecnológica, o que una vez que surge se autodestruye de alguna manera (colapso ecológico, guerra nuclear…).
Ahora Jacob Haqq-Misra y Seth Baum, de Pennsylvania State University, han revisado el problema y sugieren que la clave de esta paradoja está en asumir que una civilización puede colonizar el Universo a un ritmo exponencial. Según ellos unos recursos limitados impondría límites al desarrollo de cualquier civilización y por tanto no se podría dar un crecimiento exponencial de la misma.
Ponen como ejemplo a la Tierra. Para que cualquier expansión sea sostenible, el crecimiento en el consumo de recursos no puede exceder el crecimiento en la producción de esos recursos. Como además la Tierra es finita y recibe luz solar a una tasa fija la humanidad no puede mantener indefinidamente un crecimiento exponencial.
Si decidiéramos colonizar la galaxia nuestra civilización no lo podría hacer a un ritmo exponencial y la situación sería además parecida a la de otras civilizaciones avanzadas de la Vía Láctea.
Si estos investigadores están en lo cierto, y como la expansión exponencial tampoco es posible a nivel galáctico, entonces las civilizaciones extraterrestres avanzadas no se expanden a ritmo exponencial o bien lo hicieron en el pasado y colapsaron debido a ello. Quizás haya miles de civilizaciones avanzadas que tratan de colonizar su entorno espacial cercano, pero lo harán a un ritmo tan lento que nunca entran en contacto con otras.
Podemos concluir, según la solución habitual a la paradoja de Fermi, que las civilizaciones extraterrestres no existen o desaparecen al poco de obtener tecnología al autodestruirse en una guerra nuclear, pero según este resultado simplemente lo que no hay son civilizaciones que crezcan a un ritmo exponencial. En el primer caso estaríamos solos, y en segundo virtualmente solos. El resultado final es el mismo: nunca entraremos en contacto con otros seres o la probabilidad de ello es muy baja.
Este estudio tiene otras implicaciones respecto a la actual administración de los recursos terrestres, pues nos hace reflexionar sobre los problemas que ahora tenemos de calentamiento global, contaminación generalizada y colapso ecológico. Estos problemas están causados principalmente por el descabellado crecimiento exponencial de la población y el igualmente exponencial consumo de los recursos del planeta.
La perspectiva se puede invertir y podemos pensar que quizás las demás civilizaciones nunca lleguen a conocernos porque nosotros, al poco tiempo de alcanzar tecnología, sucumbiremos a nuestras ansias desaforadas de consumo, durando de este modo muy poco en el tiempo cósmico.
Quizás las civilizaciones que sobreviven son precisamente las más discretas, capaces de administrar bien sus recursos y de prolongarse así en el tiempo. No alcanzan más sabiduría y conocimiento al disponer de más tiempo y recursos, sino que precisamente disponen de más tiempo por ser de entrada más sabios.

Fuentes y referencias:
Noticia.
Artículo original.

Artículo publicado en NeoFronteras a lo que desde aquí quiero felicitar por su reciente cuarto aniversario.

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¿Vida en el universo? Casi con certeza. ¿Inteligencia? Tal vez no

Posted by Jordi Guzman en 13 mayo 2009


Probablemente no estemos solos en el universo, aunque puede parecernos que sí, dado que la vida en otros planetas esté probablemente dominada por microbios u otras criaturas no comunicativas, de acuerdo con unos científicos que dieron una charla sobre vida extraterrestre en Harvard recientemente.

El Profesor Fisher de Historia Natural Andrew Knoll describe los inicios de la vida en la Tierra.

El Profesor Fisher de Historia Natural Andrew Knoll describe los inicios de la vida en la Tierra.

Los ponentes revisaron cómo surgió la vida en la Tierra y los muchos, y a veces improbables, pasos que dio hasta crear la inteligencia. El radioastrónomo Gerrit Verschuur dijo que cree que aunque es muy probable que exista vida allí fuera — tal vez grandes cantidades – es muy improbable que sea inteligente y capaz de comunicarse con nosotros.

Verschuur presentó su charla sobre la Ecuación de Drake, formulada por el astrónomo Francis Drake en 1960, que proporciona un medio para calcular el número de civilizaciones inteligentes con las que es posible que los humanos contacten.

La ecuación relaciona esas posibilidades con la razón de estrellas y la formación de planetas habitables. Incluye al razón a la cual la vida surge en esos planetas y desarrolla inteligencia, tecnología, y habilidades de comunicación interplanetaria. Finalmente, se toma como factor el tiempo de vida de tal civilización.

Usando la Ecuación de Drake, Verschuur calculó que pueden hacer sólo otra civilización tecnológica capaz de comunicarse con los humanos en todo el grupo de galaxias que incluye a la Vía Láctea — un número ridículamente pequeño que puede explicar por qué 30 años de barrido de los cielos buscando vida inteligente no ha dado resultados.

“No soy muy optimista”, dijo Verschuur.

Verschuur fue ponente en “Crossroads: The Future of Human Life in the Universe (Encrucijada: El futuro de la vida humana en el universo)”, un simposio de tres días patrocinado por el Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA), la Institución Smithsoniana, La Iniciativa Orígenes de la Vida de Harvard, y el Festival de Ciencia de Cambridge.

El evento se inició con la emisión de una popular película de ciencia ficción, “Colussus: The Forbin Project (Coloso: El Proyecto Forbin)”, antes de entrar en material más serio. Los temas incluían encontrar planetas habitables, el surgimiento de la vida artificial, viajes humanos a Marte, y la idea de que la vida podría tener vena auto-destructiva. Los ponentes incluían a Verschuur, J. Craig Venter, Freeman Dyson, Peter Ward, Andy Knoll, Dimitar Sasselov, Maria Zuber, David Charbonneau, Juan Enríquez, and David Aguilar.

Sasselov, profesor de astrofísica en la Universidad de Harvard y directo de la Iniciativa Orígenes de la Vida, estuvo de acuerdo con Verschuur en que la vida probablemente es muy común en el universo. Dijo que cree que la vida es un “fenómeno planetario” que ocurre con facilidad en los planetas con las condiciones adecuadas.

Sobre la vida inteligente, dale tiempo, dijo. Aunque puede ser difícil pensar en ello de esta forma, con aproximadamente 14 mil millones de años, el universo es bastante joven, comentó. Los elementos pesados que forman los planetas como la Tierra no estuvieron disponibles en los inicios del universo; en lugar de esto, son formados por las estrellas. Suficiente material de este tipo estuvo disponible para empezar a formar planetas rocosos como la Tierra apenas hace 7 u 8 mil millones de años. Cuando se considera que se necesitaron casi 4 mil millones de años llegar a evolucionar vida inteligente en la Tierra, tal vez no es tan sorprendente que la inteligencia aún sea rara.

“Lleva mucho tiempo lograr esto”, dijo Sasselov. “Puede que seamos la primera generación de esta galaxia”.

Varios ponentes destacaron el lanzamiento en marzo del telescopio espacial Kepler de la NASA, el cual está dedicado a la búsqueda de planetas similares a la Tierra que orbitan otras estrellas. Varios miembros del profesorado del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, incluyendo a Sasselov, son investigadores de la misión del telescopio.

Sasselov dijo que espera que Kepler aumente rápidamente los 350 planetas ya encontrados orbitando alrededor de otras estrellas. Para final de verano, dijo, puede que hayamos encontrado una docena de “súper Tierras” o planetas desde el tamaño de la Tierra a aproximadamente el doble que Sasselov espera que tengan la estabilidad y condiciones que permitirían a la vida desarrollarse.

Si la vida se desarrolla en todas partes, Andrew Knoll, Profesor Fisher de Historia Natural, usó las lecciones del planeta Tierra para dar una idea de lo que podría llevar desarrollar inteligencia. De los tres grandes grupos de la vida: bacterias, arqueas, y eucariotas, sólo los eucariotas desarrollaron vida compleja. E incluso entre las miríadas de eucariotas, la vida compleja surgió sólo en algunos lugares: animales, plantas, hongos, y algas rojas y marrones. Knoll dijo que cree que el surgimiento de la movilidad, niveles de oxígeno y depredación, junto con su necesidad de sistemas sensoriales sofisticados, actividad coordinada, y un cerebro, proporcionaron los primeros pasos hacia la inteligencia.

Ha sido apenas en el último siglo – una diminuta fracción de la historia de la Tierra — cuando los humanos han tenido la capacidad tecnológica para comunicarse fuera de la Tierra, dijo Knoll. Y, aunque Kepler puede avanzar en la búsqueda de planetas similares a la Tierra, no nos dirá si hay vida allí, o si hubo vida en el pasado.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Harvard Science y su autor es Alvin Powell.

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Las estrellas naranjas son adecuadas para la vida

Posted by Jordi Guzman en 9 mayo 2009


El mejor estado del universo para la vida puede estar alrededor de pequeñas estrellas menos masivas que el Sol, llamadas enanas naranjas, de acuerdo con un nuevo análisis. Estas estrellas viven mucho más que estrellas como el Sol, y tienen zonas habitables más OB390artistviewseguras – donde puede existir agua líquida – que las de las más ligeras estrellas enanas rojas.

Las estrellas similares en masa al Sol, categorizadas como enanas amarillas, han recibido la mayor atención por parte de los buscadores de planetas. Pero una reciente investigación sugiere que las enanas naranjas pueden proporcionar un terreno incluso mejor para buscar planetas que alberguen vida.

Edward Guinan de la Universidad de Villanova en Pennsylvania, lidera un equipo que ha estado estudiando cómo varían las propiedades de las estrellas con su masa. El equipo usó observaciones de distintas fuentes, tales como medidas de archivo del satélite de rayos-X ROSAT, y medidas más recientes de telescopios terrestres.

Tiempo de vida largo

Los resultados confirman que las estrellas enanas rojas, las cuales tienen entre un 10 y un 50% del peso del Sol, son mucho más propensas a liberar potentes llamaradas que pueden transportar radiación letal a los planetas cercanos. Esta actividad declina conforme envejece la enana roja, y los científicos no han descartado los planetas de las enanas rojas como potenciales hogares para la vida, pero cualquier vida se enfrentaría a complicados retos.

Las enanas naranjas, por otra parte, con masas entre 50 y 80% la del Sol, tienen algo menos de actividad de llamaradas que las estrellas similares al Sol. También proporcionan un hogar para la vida durante más tiempo – aproximadamente el doble de los 10 mil millones de años de una estrellas como el Sol.

Además, cambian muy poco en brillo comparado con las estrellas como el Sol. Nuestra propia estrella ha aumentado su brillo aproximadamente en un 30% desde que se inició el Sistema Solar, y probablemente hará que la vida en la Tierra sea demasiado cálida en 1000 millones de años, incluso aunque el Sol aún dure otros 5000 millones de años antes de agotar su combustible.

Buenos objetivos

Las probabilidades de que la vida inteligente surja pueden ser mejor en los planetas alrededor de enanas naranjas que en las estrellas similares al Sol, dado el tiempo extra disponible para que evolucione.

Esto hace que las enanas naranjas no sólo sean buenos objetivos para búsquedas de planetas habitables, sino para la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) también, dice Guinan. “Hay algunas antiguas a nuestro alrededor – de unos 8 o 9 mil millones de años, y podrían tener planetas que estén más evolucionados”, dijo a New Scientist.

Las enanas naranjas son entre tres y cuatro veces más abundantes que las estrellas como el Sol, haciendo que la búsqueda de planetas sea más fácil. Es más, ya se han encontrado planetas alrededor de enanas naranjas, aunque fuera de las zonas habitables de la estrella.

Pero Gregory Laughlin de la Universidad de California en Santa Cruz, dice que debería ser posible con la tecnología actual encontrar planetas de la masa de la Tierra en la zona habitable de las enanas naranjas. “Parecen ser un punto álgido para los proyectos de detectar planetas habitables”, dijo a New Scientist.

Guinan discute su investigación esta semana en la conferencia de astrobiología en Baltimore, Maryland.
Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en NewScientist y su autor es David Shiga.

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Buscar extraterrestres observándonos a nosotros

Posted by Jordi Guzman en 13 marzo 2009


El cosmos es un lugar muy grande, ¿cómo empiezas a buscar exoplanetas que orbitan otras estrellas? Los astrónomos tienen unos trucos en la manga para lograr observar estas diminutas motas que son los mundos alienígenas. Los astrónomos pueden buscar el “temblor” gravitatorio de una estrella cuando un exoplaneta masivo tira de su estrella

¿Si hay planetas habitables allí fuera, dónde los buscamos?

¿Si hay planetas habitables allí fuera, dónde los buscamos?

madre durante su órbita, o más comúnmente, buscan la leve atenuación de la luz estelar cuando el exoplaneta pasa frente a la estrella. De hecho, el telescopio espacial Kepler va a escrutar el espacio, estudiando 100 000 estrellas haciendo esto; no buscando grandes gigantes gaseosos, sino detectando cuerpos que recuerdan a grandes Tierras con una precisión sin par.

OK, entonces tenemos los medios para encontrar estos mundos habitables, ¿cómo podemos usar esta información para ampliar nuestra búsqueda de inteligencia extraterrestre? Unos investigadores en Israel se han hecho la misma pregunta, y han llegado a una respuesta muy lógica. Si vamos a comunicarnos con esos seres avanzados, tal vez deberíamos asegurarnos de que primero pueden vernos.

El concepto es bastante simple. Encuentra una estrella con un exoplaneta en tránsito similar a la Tierra (con suerte tendremos unas cuantas súper-Tierras objetivo en los próximos años gracias a Kepler), dirige un radiotransmisor a la estrella y envía un “¡Hola mundo!” a la posible civilización alienígena que vive en el exoplaneta. Si todo va bien (o no, dependiendo de si estos extraterrestres son realmente amistosos), obtendremos una respuesta del sistema estelar en unas décadas con un mensaje similar a “¡Hola mundo para ti también!”. Sería un día memorable para la comunicación interestelar y respondería a una de las preguntas que fastidian a los astrónomos de todo el mundo: ¿Estamos solos en el cosmos?

Si todo marcha bien, hasta que el viaje interestelar se convierta en una realidad, la humanidad y nuestros nuevos vecinos alienígenas podemos charlar en un largo juego de mensajes de radio, aprendiendo más sobre el otro conforme pasan los años/décadas/siglos (dependiendo de cómo de lejana sea la civilización extraterrestre). Pero hay un problema en este plan. ¿Qué pasa si nuestros vecinos ET no están mirando en nuestra dirección? ¿Qué pasa si el Sol sólo parece ser “otra estrella” entre las 1010 estrellas similares a ella que hay en la Vía Láctea? Podemos transmitir con todo nuestro corazón, pero puede que nunca nos vean.

Shmuel Nussinov de la Universidad de Tel Aviv en Israel se hizo la misma pregunta y realmente ha hecho al búsqueda de inteligencia extraterrestre un poco más fácil. Con la suposición de que una raza alienígena lo suficientemente avanzada esté estudiando los cielos, también observando exoplanetas que orbitan otras estrellas, pueden estar usando el mismo método de tránsito que nosotros usamos para detectar exoplanetas. Por tanto, parece razonable que ET sólo será capaz de detectar la Tierra si ésta pasa por delante del Sol, atenuando de esta forma la luz ligeramente de forma que nuestros vecinos puedan vernos. Si este es el caso, parece altamente probable que ninguna raza alienígena nos detecte salvo que estén situados en un estrecho ángulo a lo largo del plano de la eclíptica de nuestro Sistema Solar. Por lo que, si queremos contactar con una raza alienígena, tal vez deberíamos enviar señales a explanetas similares a la Tierra que estén situados a lo largo de la eclíptica.

Aunque la Tierra sólo pasa frente al disco solar cada 13 horas aproximadamente cada año (visto por un observador lejano), nuestra estrella parecerá atenuarse ligeramente, permitiendo a ET vernos. También hay que tener en cuenta los distintos tránsitos de los planetas del Sistema Solar interior, y nuestros observadores verán que hay algunos posibles “exoplanetas” rocosos habitables a los que transmitir. Si nosotros ya estamos transmitiendo, podemos intercambiar información.

Qué buena idea…

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Universe Today y su autor es Ian O’Neill.

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Censo alienígena: ¿Podemos estimar cuánta vida hay fuera?

Posted by Jordi Guzman en 12 febrero 2009


Un nuevo estudio busca tabular la extensión de la vida extraterrestre inteligente.

Un día en 1950, el físico nuclear Enrico Fermi propuso una cuestión a unos pocos colegas con los que estaba

ET, ¿Estás ahi? Un nuevo estudio investiga teorias de vida inteligente en cualquier parte de la galaxia generando modelos por ordenador de formación estelar, formación planetaria y desarrollo de la vida. Arriba aparece un mapa estelar de la simulación. Crédito Duncan Forgan/Observatorio Real, Edimburgo.

ET, ¿Estás ahí? Un nuevo estudio investiga teorías de vida inteligente en cualquier parte de la galaxia generando modelos por ordenador de formación estelar, formación planetaria y desarrollo de la vida. Arriba aparece un mapa estelar de la simulación. Crédito Duncan Forgan/Observatorio Real, Edimburgo.

comiendo en el Laboratorio Nacional de Los Álamos que llegaría a conocerse como la Paradoja de Fermi: Si la Vía Láctea está efectivamente bullendo con civilizaciones alienígenas, como tantas teorías sugieren, ¿dónde están? ¿No debería haber pruebas de su existencia? Casi 60 años más tarde, la pregunta sigue siendo igual de desconcertante. Después de todo, la búsqueda de señales de radio extraterrestres o las pruebas de civilizaciones alienígenas no han dado resultado.

No obstante, los programas de búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) siguen al pie del cañón. Y la búsqueda de cualquier vida alienígena, incluso en forma microbiana, avanza rápidamente con instrumentos como los que estudian Marte y otros probable candidatos cercanos en mayor detalle y con la detección regular de nuevos planetas fuera del Sistema solar. En ausencia de pruebas sólidas de vida extraterrestre inteligente, algunos investigadores se han propuesto estimar cuánta vida podría haber allí fuera. La esperanza es que puedan justificar la continuidad de las búsquedas SETI o incluso refinarlas y te esta forma mejorar las probabilidades de encontrar ET, y tal vez algún día interpretar la debatible Paradoja de Fermi.

En un reciente artículo publicado on-line por la International Journal of Astrobiology, el estudiante graduado Duncan Forgan del Observatorio Real de Edimburgo, en Escocia, configuró un modelo numérico del universo bajo distintos escenarios de biogénesis. Su modelo depende del actual conocimiento observacional de estrellas y sistemas planetarios, así como algunas suposiciones sobre la viabilidad de la vida y su capacidad de evolucionar en una forma inteligente y avanzada. Si la vida puede surgir sólo bajo un estrecho conjuntos de condiciones iniciales, Forgan estima que debería haber 361 civilizaciones estables avanzadas en la Vía Láctea. Si la vida puede extenderse de un planeta a otro a través de moléculas biológicas incrustadas en asteroides, no obstante, el número salta a casi 38 000. (Incluso dada una galaxia poblada densamente, apunta Forgan, no existen garantías de un contacto mutuo inmediato).

El modelo de Forgan hace uso del método de Monte Carlo, mediante el cual las variables de inicio en un sistema son aleatorizadas a lo largo de repetidas simulaciones para permitir incertidumbre en sus valores. Haciendo la media de los resultados de 100 de tales simulaciones, el análisis de Forgan arroja una estimación que cuenta con variaciones en las entradas.

Pero algunos colegas del campo argumentan que las estimaciones sobre la cantidad de inteligencia extraterrestre no pueden llevar ningún grado de precisión, dadas las lagunas en nuestro conocimiento. Tales estimaciones numéricas son “subjetivas a todas las otras incertidumbres y todos los imponderables” con respecto al origen de la vida, dice el científico planetario Ian Crawford del Birkbeck College en la Universidad de Londres. “Tenemos que admitir que somos tremendamente ignorantes en muchas partes de la información que necesitaríamos tener antes de que pudiésemos hacer una estimación realista de la predominancia de la vida inteligente en la galaxia”.

Mark Burchell, profesor de ciencias espaciales en la Universidad de Kent en Inglaterra, dice que, astronómicamente hablando, nuestra base de conocimiento está bastante refinada. “Pero los aspectos sociales y biológicos de la ecuación siguen siendo especulativos”, dijo en un correo electrónico. “Como apunta Forgan, estamos limitados a observaciones de un solo evento (la vida en la Tierra) para hacer predicciones generales (vida en cualquier punto)”.

Forgan reconoce que el análisis tiene algunas incertidumbres, surgiendo en parte de un pequeño y algo sesgado conjunto de datos sobre planetas fuera del Sistema Solar. Se han encontrado unos 300 sistemas planetarios desde 1995, cuando se descubrió en primer planeta orbitando una estrella normal. Pero los métodos de detección empleados en esta tarea tienden a encontrar planetas que son bastante grandes y calientes. El satélite europeo COROT y la próxima sonda Kepler de la NASA, no obstante, deberían poder localizar mundos más similares a la Tierra en los próximos años con una monitorización dedicada y más sensible de la atenuación del brillo estelar que tiene lugar cuando un planeta pasa frente a una estrella. Forgan dice que “planetas rocosos de la masa de la Tierra son la mejor apuesta para la habitabilidad”, por lo que tales descubrimientos afectarían significativamente a su conclusión.

También apunta que los números, sujetos a ciertas incertidumbres, no deberían considerarse como el único resultado de este artículo. Simplemente refinando los modelos de dónde y cuándo surgiría la vida, comenta, podría mejorar las búsquedas SETI. “La búsqueda de vida en la galaxia es la definitiva aguja en un pajar”, dice Forgan, y cualquier guía sobre dónde y cuándo buscar tal aguja sería útil.

Pero Crawford cree que tales análisis no afectaría al status quo. “No tenemos más opción que seguir buscando; no hay otra cosa que podamos hacer”, comenta. “Todo lo que pueden hacer las búsquedas SETI es lo que han estado haciendo los últimos 40 años, seguir escuchando”.

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Scientific American y su autor es John Matson. Las negritas son mías.

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Rusia propone una misión para buscar pruebas de astroingeniería

Posted by Jordi Guzman en 27 enero 2009


Es probablemente el impulso más seductor para la humanidad: la búsqueda de vida extraterrestre. Existen muchas

Representación artistica del Mundoanillo de Larry Niven.

Representación artística del Mundoanillo de Larry Niven. (clic para ampliar)

formas de buscar vida; desde excavar en el polvo marciano con aterrizadores robóticos buscando compuestos prebióticos, a construir vastas antenas de radio para “escuchar” lejanas comunicaciones ya sean filtradas o transmitidas deliberadamente desde un lejano sistema estelar de una civilización inteligente y desarrollada. No obstante, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, parece que somos la única forma de vida en cientos de años luz a la redonda. Todo está inquietantemente tranquilo allí fuera…

Aunque hasta el momento no parece que hayamos tenido ningún resultado, esto no nos detiene de intentar descubrir lo que deberíamos buscar. En la búsqueda para encontrar una civilización alienígena tremendamente avanzada, un próximo telescopio espacial ruso espera salvar el hueco entre la ciencia-ficción y los hechos científicos, tratando de encontrar pruebas (o la carencia de las mismas) de intentos observables de astroingeniería de una raza alienígena…

Se están formulando nuevas y apasionantes formas de descubrir si existe vida inteligente más allá de nuestro oasis azul. Los programas tales como el famoso Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), Mensajes a Inteligencias Extraterrestres (METI) y la irónica Espera para Inteligencia Extraterrestre (WETI) están concebidas para interactuar de alguna forma con una cultura alienígena suficientemente avanzada (una que tenga la capacidad de comunicarse a través de radio, al menos). En una fascinante entrada que leí la semana pasada en Carnaval del Espacio Semana 86, el Dr. Bruce Cordell (21st Century Waves) discutía la aparente paradoja entre los OVNIs y la Paradoja de Fermi (resumiendo: si los alienígenas han visitado nuestro planeta, como los avistamientos OVNI nos llevaría a creer, ¿por qué no hemos interceptado ninguna señal a través de SETI?). Me sentí más interesado por las ideas de Cordell sobre las comunicaciones ópticas que podrían usarse por parte de los extraterrestres para comunicarse con una era de comunicación humana pre-radio. Aparentemente, en 40 años, la humanidad podría estar generando señales muy brillantes usando balizas ópticas de 30 teravatios para que una civilización pre-radio nos viese a 10 años luz de distancia, más brillante que la estrella más luminosa. Si hay civilizaciones avanzadas allí fuera, ¿por qué no vemos sus transmisiones ópticas?

Para resumir, estamos un poco confundidos por la carencia de vida en nuestro universo (vida inteligente en cualquier caso).

Entonces, tal vez podamos encontrar otras formas de espiar a nuestro hipotéticos vecinos alienígenas. ¿Podríamos construir un potente telescopio para buscar estructuras construidos por civilizaciones alienígenas? Posiblemente, de acuerdo con un próximo proyecto de telescopio espacial ruso: El Telescopio Espacial Millimetron.

Leyendo un artículo sobre este tema en Daily Galaxy, creía haber escuchado algo similar a esto antes. Efectivamente, durante mi investigación en el Satélite Astronómica Infrarrojo IRAS (sobre el tema de la controversia sobre el Planeta X), encontré que se estaba realizando un trabajo para tratar de encontrar la firma infrarroja de una hipotética Esfera de Dyson. La Esfera de Dyson es un ejemplo teórico de una estructura de astroingeniería de una raza alienígena significativamente. Existen muchas variaciones sobre este tema, incluyendo ideas de ciencia-ficción de un “anillo” rodeando a su estrella madre (como se describe en la imagen). En el caso de la Esfera de Dyson, esta megaestructura generaría radiación infrarroja, y se ha realizado un análisis de los datos de IRAS para establecer un límite superior para la existencia de tales objetos. Hasta el momento, no se han hallado candidatos a Esferas de Dyson (en un radio de 300 años luz de la Tierra en cualquier caso).

Para continuar con el estudio de IRAS, en 2017 Rusia espera lanzar el Millimetron para observar lejanos sistemas estelares en longitudes de onda infrarroja, milimétrica y sub-milimétrica. Este instrumento tiene una larga lista de objetivos, pero uno de los extremos resultados que podrían resultar de este proyecto es la detección de megaestructuras de astroingeniería.

El objetivo del proyecto es construir un observatorio espacial que opere en las longitudes de onda infrarroja, milimétrica y sub-milimétrica usando un telescopio criogénico de 12 metros en un modo de plato único y como interferómetros con las líneas base espacio-tierra y espacio-espacio (la segunda tras el lanzamiento de un segundo telescopio espacial idéntico). El observatorio proporcionará la posibilidad de llevar a cabo observaciones astronómicas con una sensibilidad súper-alta (hasta el nivel nanoJansky) en el modo de único plato, y observaciones de resolución de súper-gran angular en el modo interferométrico. – Proyecto Millimetron.

Combinando los telescopios espaciales con los observatorios terrestres, puede ser posible crear un interferómetro de línea base muy larga (VLBI) con descomunales líneas base más allá de 300 000 km. Esto proporcionará una resolución angular sin precedente. Aparte, el gran plato de 12 metros permitirá a los astrónomos estudiar las emisiones en el nivel nanoJansky, donde los radioastrónomos normalmente operan desde <1-100 Janskys (el Jansky es una medida fuera del S.I. de densidad del flujo magnético). Con un sistema como éste, las fuentes de radiación muy débil pueden ser detectadas, posiblemente revelando estructuras tales como Esferas de Dyson, o ideas de la ciencia-ficción como el “Mundoanillo” de Larry Niven.

Aunque tengo dudas de que nuestros persistentes esfuerzos por encontrar vida inteligente extraterrestres alguna vez sean positivos, la búsqueda es emocionante y ciertamente impulsa el proceso científicos en direcciones que no necesariamente habríamos examinado…

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Universe Today y su autor es Ian O’Neill.

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La búsqueda de tecnología alienígena ha sido infructuosa – hasta el momento

Posted by Jordi Guzman en 8 diciembre 2008


Vedexent/Wikimedia Commons)

Los restos de un planeta desmantelado podrían colocarse alrededor de una estrella para recolectar energía solar para civilizaciones extraterrestres hambrientas de energía. Tales ‘esferas Dyson’ fueron la creación del físico Freeman Dyson (Ilustración: Vedexent/Wikimedia Commons)

Una búsqueda de colosales hazañas de ingeniería alienígena conocidas como “esferas Dyson” no ha encontrado hasta el momento candidatos sólidos dentro de 1000 años luz de la Tierra. Pero algunos dicen que las previsiones de hallar las hipotéticas estructuras, las cuales englobarían las estrellas para recoger energía solar para los alienígenas hambrientos de energía, pueden hacerse mejores.

La búsqueda de inteligencia extraterrestre se ha centrado en su mayor parte en la detección de señales enviadas desde lejos. Pero en 1960, el físico Freeman Dyson propuso una forma de buscar directamente artefactos de civilizaciones alienígenas.

Dyson imaginó que la presión demográfica y la demanda de energía llevarían a una civilización a desmantelar planetas y usar los escombros para rodear una estrella, creando un colector solar gigante.

Se han propuesto un número de estructuras de esferas Dyson, incluyendo un anillo sólido giratorio y una cobertura esférica de escombros. Estas estructuras podrían ser habitables por sí mismas, o podrían usarse como colectores remotos de energía solar.

Las estructuras bloquearían parcial o totalmente la luz visible y ultravioleta de la estrella, pero aún serían detectables. Una esfera o anillo Dyson sería calentado por la energía de la estrella e irradiaría luz infrarroja que podría detectarse desde la Tierra.

Algunos investigadores han buscado anteriormente señales de esferas en los datos del Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS), el cual se lanzó en 1983 y realizó un mapa infrarrojo de todo el cielo.

Cientos de candidatos

IRAS tomó datos en distintos modos, a veces observando sus fuentes a través de una variedad de filtros de color, y a veces con su espectrógrafo, el cual estudió cuidadosamente un amplio rango de colores.

Las anteriores investigaciones se centraron en fuentes que habían sido estudiadas con filtros de color. Buscaron objetos que irradian la mayor parte de su luz en longitudes de onda infrarrojas relativamente largas. Este sería el caso si una esfera Dyson situada a aproximadamente la distancia orbital de la Tierra a su estrella absorbe la energía emitida por una estrella similar al Sol y luego re-emitirla como calor.

Pero con sólo unos pocos colores disponibles para escrutar la firma de temperatura de una esfera Dyson, los estudios previos no pudieron reducir la lista de 250 000 fuentes de IRAS a unos pocos buenos candidatos.

Ahora, Richard Carrigan, físico retirado que había trabajado en el Laboratorio Nacional del Acelerador Fermi en Batavia, Illinois, ha peinado los datos del espectrógrafo de la sonda, los cuales proporcionan un retrato más detallado de la luz de las fuentes.

Reduciendo

Comenzando con más de 10 000 espectros infrarrojos tomados por IRAS, Carrigan identificó sólo 17 posibles “esferas”, cuatro de las cuales parecen las más prometedoras.

Desafortunadamente, todos los objetos tienen características que podrían explicarse fácilmente mediante nubes de gas de hidrógeno, polvo englobando antiguas estrellas, o incluso asteroides en nuestro propio Sistema Solar, dijo Carrigan a New Scientist.

“Existen muy pocos candidatos que se acercan más a lo que buscamos”, dice Carrigan.

“Muchos tipos distintos de objetos astrofísicos podrían enmascararse como esferas Dyson”, dice el astrónomo de infrarrojos Charles Beichman de Caltech. “Creo que la búsqueda… es buscar una aguja en un pajar, cuando ni siquiera estás seguro de si la aguja está allí. Pero ha realizado un trabajo realmente bueno con los datos disponibles”.

La aproximación de Carrigan es una buena reducción de candidatos a esferas partiendo de muchas fuentes, concuerda el astrónomo Dan Werthimer de la Universidad de California en Berkeley, y científico jefe de SETI@Home, un proyecto que aprovecha el tiempo inactivo de los ordenadores personales para buscar posibles señales de radio extraterrestres.

“Lo reduce a un número manejable de estrella sobre las que puedes hacer un seguimiento”, dijo Werthimer a New Scientist. “Este ha sido un gran problema con las búsquedas de esferas Dyson”.

Más preciso

Los 17 candidatos a esferas que Carrigan ha identificado han sido añadidos a la lista de objetos interesantes de SETI, para ser investigados en señales de radio y láser. “Si tenemos suerte, tal vez una de estas cosas no dará la primera evidencia de una civilización alienígena”, dice Werthimer.

Pero Werthimer añade que pruebas más prometedoras de esferas Dyson podrían proceder del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA.

IRAS no era lo bastante preciso para identificar estrellas individuales, particularmente en partes del cielo abarrotadas, tales como el plano de la Vía Láctea. “Podrías tener 10 o 20 fuentes dentro del rayo de IRAS, pero lo que obtienes es la suma total de todo el flujo, no la firma de una única esfera de Dyson”, dice el astrónomo Ed Churchwell de la Universidad de Wisconsin.

El estudio GLIMPSE de Spitzer puede ofrecer unas mejores perspectivas en la búsqueda de estructuras Dyson. El mapa infrarrojo de todo el cielo contiene más de 100 millones de objetos y tiene 60 veces más resolución que IRAS, dijo Churchwell a New Scientist. Una versión final de los datos del estudio pueden estar disponibles para finales de 2008.

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en NewScientist y su autora es Rachel Courtland.

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