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Archivos de la categoría ‘Sociología’

Mark Laita – Created Equal

Publicado por Jordi Guzman en 14 marzo 2009


Hoy mismo se acaba la exposición del fotógrafo norteamericano Mark Laita en la 3 Punts Galeria de Barcelona. Se trata de Created Equal una gran colección de 105 dípticos confrontados en tema que retratan de forma magistral la sociedad de su país. Monjas y prostitutas, policías y ladrones, moteros y monaguillos, amish y punkies…el autor por medio de contrastes acentuados nos propone un viaje por el mundo y el submundo actual, un trabajo que realizó recorriendo toda la geografía de EE. UU. durante siete años. Las imagenes las he encontrado en Photo-eye Bookstore. Clic para ampliar.

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Publicado en Antropología, Fotografía, Sociología | 5 Comentarios »

Atlas del mundo real

Publicado por Jordi Guzman en 1 octubre 2008


Muy esclarecedores estos mapas mundiales en donde dependiendo de los parámetros utilizados los países varian de tamaño. Por ejemplo, en el primer mapa en donde se muestran los países con armas nucleares (EE.UU, Rusia, Gran Bretaña, Francia, India, Pakistan…) su tamaño corresponde con la cantidad relativa de ingenios atomicos, los restantes paises desaparecen. Los han hecho en Telegraph.co.uk en donde se pueden ver 18 en total. Muy interesante.

Armas nucleares

Destinos turísticos

Muertes por guerra en el periodo 1945-2002

Precio de la vivienda

Riqueza en el año 1

Tráfico aéreo

Vía Digg

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Tomás Moro – Utopía (fragmento)

Publicado por Jordi Guzman en 4 agosto 2008


Tomás Moro, retrato de Hans Holbein el Joven.

Las artes y los oficios

Pero ahora tenéis que mirar de más cerca una cosa. Os engañaríais si creyereis que el trabajar solamente seis horas trae necesariamente la escasez. No es así en modo alguno. Esas pocas horas de trabajo, no solamente bastan, sino que aun son demasiadas para tener grande abundancia de todas las cosas que se necesitan para vivir cómodamente. Y lo comprenderéis mejor si consideráis cuán grande es la parte de la población que vive en la holganza en otros países. En primer lugar, casi todas las mujeres, que son la mitad de la población. Y donde las hembras trabajan, los varones suelen holgar en vez de ellas. Añadid la ociosa muchedumbre de los sacerdotes y religiosos, que así son llamados allí. Además, todos los ricos, especialmente los que tienen hacienda en tierras, a los cuales llaman hacendados y nobles, con sus criados, quiero decir esa caterva de jactanciosos vagos que van armados de pies a cabeza; y también los mendigos robustos y sanos que se fingen enfermos para encubrir su holgazanería. Veréis entonces que los que trabajan para que queden atendidas las necesidades del humano linaje son menos de lo que suponéis. Considerad ahora que bien pocos de esos que trabajan ejercen oficios necesarios. Donde el dinero es todopoderoso, hay que ejercer muchos oficios superfluos, los cuales sólo sirven para aumentar la suntuosidad y el desenfreno. Suponed que esa multitud de hombres que ahora trabaja se repartiese entre los pocos oficios real y verdaderamente útiles; entonces habría tan grande abundancia de cosas necesarias, que los precios, sin duda, serían demasiado bajos para asegurar el sustento de los trabajadores. Mas si, todos los hombres que malgastan el tiempo trabajando en oficios que no son útiles; si todas las personas que viven en el ocio, cada una de las cuales consume tantas cosas como dos trabajadores juntos, fuesen obligadas a trabajar, se tendría que trabajar muy pocas horas para hacer todas las cosas que se necesitan para vivir holgadamente y sin privarse de los placeres verdaderos y naturales“.

Hay que aclarar, en lo concerniente a la ociosidad de las mujeres, que Moro se refiere a las mujeres de alta condición, no a las plebeyas que, como muy bien sabia el humanista ingles, trabajaban como el que más. Utopía es la obra más conocida de Tomás Moro escrita sobre 1516, en donde se describe una sociedad idealizada en donde todo esta organizado racionalmente, en este enlace de Wikisource tenéis el texto completo.

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El mayo francés del 68

Publicado por Jordi Guzman en 15 mayo 2008


El escritor Louis Aragon intenta dirigirse a la multitud mientras Cohn-Bendit (con el brazo levantado) pide atención.

Quería dedicar un articulo sobre el mayo francés del 68, pero me he dado cuenta de que otros ya lo habían hecho, y mucho mejor de lo que yo lo podría hacer; carezco de la formación necesaria para analizar como debiera (o como a mi me gustaría) lo que supuso la huelga de estudiantes que desembocó en una crisis nacional en Francia. Así pues, os remito a la entrada de la Wikipedia, aséptica y completa como siempre, a un articulo de elMundo.es, otro sobre el desencanto de Daniel Cohn-Bendit, uno de los lideres de la revuelta, publicado en La Haine, una entrevista del El País a Edgar Morin, un profesor universitario que se encontró en medio de la barahúnda y al articulo de más abajo cuyo autor es Eduardo Mendoza (un autor que me encanta) y que trata el tema desde el punto de vista literario. También os pongo al final el magnifico documental de 97 minutos que emitió en su día Documanía. Y unas fotos, que es lo mío. Todas las fotografías son de Serge Hambourg.

Barricadas

El mayo del 68 posmoderno por Eduardo Mendoza

El llamado Mayo del 68 supuso, en términos simbólicos, el final de una época, no porque a causa de los sucesos ocurridos entonces las ideologías, como se ha venido diciendo, iniciaran una marcha lenta pero inexorable hacia su desaparición, sino porque a causa del decepcionante desenlace de un suceso que parecía encarnar el espíritu de una época se produjo un general escepticismo respecto de la posibilidad de que cualquier ideología fuera capaz de alterar un ápice el curso ciego de la historia. La teoría política dominante ya había afirmado en términos irrecusables que cualquier ideología era sólo el fruto de las circunstancias y no su semilla.

Eran las condiciones socioeconómicas las que determinaban las ideologías y no a la inversa. Ahora, los acontecimientos venían a confirmar esta visión determinista de la sociedad.

No creo, sin embargo, que este desencanto, por así decir, fuera el elemento distintivo de las nuevas corrientes literarias. No quisiera pecar de pretencioso, pero creo haber advertido en autores muy antiguos, como Cervantes y Homero, por citar sólo dos nombres conocidos, el mismo escepticismo respecto de las propiedades terapéuticas de la letra impresa. Sin restar importancia a lo que pudo suponer el fracaso del llamado Mayo del 68 para la conciencia de Occidente, yo tiendo a pensar que el desencanto producido por una reiterada demostración práctica de la virtual inutilidad del esfuerzo individual o colectivo tuvo su génesis y su consolidación en un fenómeno nuevo: la sobreabundancia informativa.

Nunca hasta la década de los sesenta o setenta la humanidad había estado sometida a un aluvión informativo como el que hoy se da, para bien y para mal, en todos los ámbitos. No me refiero sólo a la televisión, sino a otros hechos paralelos, menos espectaculares, pero no menos importantes en este sentido, a saber: la proliferación y facilidad de viajar y, por lo tanto, de entrar en contacto con otros ambientes y culturas y de constatar determinadas constantes de la conducta humana o, por decirlo en términos más sencillos, que en todas partes se cuecen habas; la proliferación de estudios académicos o de divulgación, pero por lo general minuciosos y documentados, sobre momentos, sucesos o personajes históricos, acontecimientos políticos o hechos reales de muy diversa índole, lo que ha dado a todos los ciudadanos acceso a secretos tradicionalmente reservados a unos pocos: a estos fenómenos habría que añadir, en el caso concreto de España, y con todas las salvedades a que haya lugar, la aparición de una prensa independiente, informada y fidedigna.

Esta acumulación sin precedentes de datos objetivos puso de manifiesto algo que muchos sospechaban, pero que nadie podía asegurar con certidumbre: el funcionamiento real de unos mecanismos sociales complejísimos, cuyas ramificaciones resultan imposibles de abarcar en su totalidad y, por consiguiente, de manipular, salvo a muy pequeña escala y con fines estrictamente particulares.

También quedaron de manifiesto, para sorpresa de algunos e indignación de casi todos, las maquinaciones de los grupos tenidos hasta el momento por legítimos, tanto políticos como económicos, religiosos, culturales, etcétera. Que esto fuera aplicable a todos o sólo a la mayoría que, de serlo, lo fuera siempre en la misma medida, no hace al caso.

El sentimiento dominante fue y sigue siendo de desconfianza radical hacia cualquier sistema constituido; el convencimiento de que toda organización se habrá de ver por fuerza sometida a las flaquezas propias de la naturaleza humana; la aceptación de que siempre llega más lejos aquel a quien menos escrúpulos estorban su camino y, al mismo tiempo, la admisión de la necesidad de apoyar este mismo orden constituido, aun a costa de violentar los ideales y los impulsos personales, con objeto de evitar una inestabilidad que sólo favorecería al más fuerte y despiadado.

A esta visión del mundo puede agregarse, a mi juicio, un dato significativo e igualmente nuevo. Tanto las revelaciones como los estudios aparecidos de un tiempo a esta parte no sólo muestran una espesa trama de escándalos y maldades, sino algo aún peor: la escasa altura intelectual y humana de sus protagonistas. Los mayores monstruos de la historia, despojados de su aparato propagandístico, cuya mejor baza era siempre el misterio, se nos revelan más triviales y lerdos que los participantes en un concurso matutino de televisión. No se trata de que no exista el mal absoluto, sino de que es, incluso, el mal algo banal y al alcance de cualquiera. Dicho en otros términos, nuestros malos se comportan como personajes de Shakespeare, pero razonan y se expresan como personajes de serial venezolano.

Estamos, pues, atrapados en un sistema hecho de conspiraciones y mentiras, cuyos planes no ha concebido nadie y cuyos hilos se mueven solos. El enemigo carece de fisonomía y los grandes cataclismos sólo pueden ser atribuidos a causas vagas, imprevisibles e incontrolables; fuerzas de mercado, idiosincrasias irreconciliables, antecedentes históricos determinantes: desmembración de antiguos imperios, agravios enquistados en la memoria colectiva, etcétera.

El panorama expuesto en los párrafos que anteceden ha producido un pesimismo harto lógico, pero también una paradójica liberación. Puesto que nada sirve para nada, todo el mundo queda liberado de cualquier responsabilidad. No se trata de un postulado absolutamente cínico, sino razonablemente escéptico.

En el caso concreto de la literatura, esta reacción se ha manifestado, como numerosos estudios se han encargado de mostrar, en un abandono de la combatividad en forma de militancia o rebeldía. Esto, sin embargo, no ha supuesto un abandono general de los principios que le son propios, es decir, el análisis y la descripción de la realidad interna y externa por medios literarios. En otras palabras, y sin ánimo exculpatorio, el pesimismo reinante no ha llevado a la aceptación del mundo como es, sino a un intento de definirlo en toda su contradictoria extensión, tal vez con la esperanza de que la comprensión ayude a resolver algunos problemas o, cuando menos, a paliar sus consecuencias. Este cambio de actitud con respecto al mantenido en la época inmediatamente anterior no podía por menos de producir cambios radicales en las formas literarias.

En efecto, a medida que iba creciendo el interés por conocer los mecanismos que mueven el mundo, retrocedía a un segundo plano la introspección psicológica que había dominado la narrativa durante varias décadas y adquiría, por el contrario, una importancia creciente la descripción de épocas, costumbres y lugares. En este contexto han resurgido y cobrado nuevo valor dos géneros narrativos aparentemente anacrónicos: la novela histórica y la novela exótica. Esta moda, por más que se preste a una trivial comercialización, no respondía, creo, a la curiosidad por lo raro y remoto, sino a ese deseo de explorar los mecanismos sociales por medio del estudio de estos mismos mecanismos en otras épocas, ya cerradas, o de modelos distintos, cuya diferencia permitiera percibir mejor sus características y entresijos.

Para llevar a cabo esta operación, la literatura depuso la actitud beligerante que durante las décadas precedentes había adoptado con respecto al lenguaje y, por así decir, se reconcilió con él. Toda reconciliación suele dar sus frutos y este caso no fue excepción. Por una parte, el lenguaje, que poco antes había dejado de verse como encarnación de la verdad, y había pasado a convertirse en denostado portador de incomunicaciones, recuperó su condición de instrumento casi único de comunicación, pese a todas sus deficiencias. Al mismo tiempo, se reconoció que el lenguaje, y en concreto el lenguaje literario, no consistía en un léxico y una sintaxis, sino también en un conjunto de formas más complejas, tácitamente asumidas por la sociedad, en una verdadera constelación de sistemas que van desde la palabra hasta los géneros literarios y sus convenciones. Este reconocimiento presuponía, por fuerza, una mayor complicidad con el lector, a quien se suponía poseedor de un bagaje literario adquirido, consciente o inconscientemente, de un modo poco menos que genético o, dicho en otros términos, conectado a la tradición literaria en la que se inscribía el propio escritor.

A este cambio de actitud contribuyó también la incorporación a la tradición literaria occidental de un fuerte contingente literario procedente de otras culturas, aunque yo no veo en el fenómeno una apertura de la conciencia occidental a otros ámbitos, sino una gradual occidentalización de las demás culturas y, por consiguiente, una mayor aceptación de éstas en el mercado occidental.

Por lo demás, este fenómeno, de haber existido, no habría tenido mucha influencia en España, donde se ha hecho sentir mucho la penosa aridez en este terreno. Un caso distinto habría sido la presencia masiva en España, durante la década del sesenta, de la literatura latinoamericana, a la vez exótica y próxima. Más característica de esta época y mucho más importante me parece la incorporación definitiva de las mujeres a la literatura. No me refiero a la literatura femenina, sino a la incorporación de la voz femenina a la corriente general de la literatura.

La combinación de estos factores y de otros, que sin duda dejó en el tintero, contribuyó a crear un movimiento literario que a menudo ha sido bautizado con el nombre de posmoderno, un término que en sus inicios llevaba implícita una connotación peyorativa, como suele ocurrir siempre que se bautiza un movimiento o una escuela, pero que, según entiendo, ha ido perdiendo sus aristas y ha acabado recibiendo la aceptación general.

En este movimiento literario, y aunque nos cueste creerlo, la narrativa española ha tenido un papel protagonista en Europa. El que así haya sido no debe extrañarnos. El movimiento intelectual surgido del desencanto de la década del sesenta fraguó en el mismo momento en que España, por razones puramente fortuitas, resucitaba de una aridez cultural de cuatro décadas. Del humus del franquismo descompuesto brotaba una generación rebosante de energía, ansiosa por recuperar el tiempo perdido y dotada de un considerable capital de escepticismo, acumulado durante 40 años por la retórica de un régimen grotesco que había subvertido todos los valores, reduciendo a caricatura los pilares de la cultura occidental: religión, patria, familia, heroísmo, raza, virilidad, etcétera.

Han pasado los años. Ahora esta generación, tanto la de los autores que la constituían como la del público que los aupó, empieza a mostrar signos de fatiga. Ha aparecido una nueva generación para la que el llamado Mayo del 68 y los móviles que lo impulsaron son meros datos históricos, una generación que ha vivido inmersa en la desolada lucidez de la generación precedente, pero que lógicamente reclama una postura nueva, más acorde con los tiempos. Determinadas manifestaciones así lo dan a entender y voces autorizadas vienen augurando la necesidad de un cambio. Pero este cambio. ¿En qué puede consistir?

No parece que las circunstancias que motivaron la aparición del actual modelo literario hayan variado sustancialmente. A lo sumo, se han hecho más patentes. Tampoco creo que el modelo literario fuera una simple moda, sometida a los caprichos del consumidor o a la volubilidad de un mercado necesitado de una continua renovación. En los párrafos precedentes he intentado mostrar la seriedad del fenómeno, por más que sus características específicas hayan favorecido la aparición de productos concretos de muy escasa consistencia.

Sin embargo, si bien es cierto que las circunstancias no han variado en lo esencial, no es menos cierto que la gravedad real y potencial de estas circunstancias ha adquirido unas dimensiones que ni siquiera los más pesimistas preveían. Aquellas fuerzas aparentemente ciegas que hace unos años parecían gobernar el mundo de un modo inexorable, pero benévolo, han demostrado ser en definitiva verdaderas bombas de relojería, capaces de estallar en forma de conflictos salvajes e incontenibles. Fantasmas que parecían conjurados definitivamente vuelven a hacer sentir su presencia en los mismos lugares y bajo las mismas formas. A esta situación, cuya realidad produce espanto y cuya evolución todo el mundo teme, la literatura al uso sólo puede oponer una actitud de irónica resignación que irrita más que consuela.

En este sentido, y aunque sé que lo que voy a decir parecerá raro a quien haya tenido ocasión de trata a más de uno, creo sinceramente que el escritor de hoy se ha vuelto en exceso modesto. La complicidad con lector a que antes me refería ha llevado al autor a adoptar un tono de camaradería y, en consecuencia, a despojarse de la autoridad moral que el escritor se arrogaba en otros tiempos: una figura señera y barbada. Hoy el escritor es un mero testigo ilustrado de lo que narra, más próximo por su actitud al periodista que al literato.

Al mismo tiempo, la novela de los últimos años, al desinteresarse por todo planteamiento ético, ha echado al olvido uno de los elementos fundamentales de la gran novela: el dilema. No se trata tanto de que la novela carezca de actitud moral, como algunos le reprochan, sino de que esta actitud moral no se concreta o no se encarna en el protagonista. Los protagonistas de las novelas contemporáneas son meros juguetes de las circunstancias, observadores de su propia peripecia. Su abulia no es la del extranjero de Camus, que no alcanza a percibir la diferencia entre el bien y el mal, sino la del ciudadano circunspecto que conoce y quiere el bien, pero que sabe que, en última instancia, lo misma da querer ser bueno que querer ser malo. Es esta debilidad del personaje lo que a mi juicio lastra la novela contemporánea. Su peripecia es una simple anécdota que sólo sirve para dejar constancia de un estado de ánimo. El lector puede identificarse fácilmente con este estado de ánimo, pero no participa de la aventura moral y, por lo tanto, tampoco recibe, al término de la lectura, la recompensa moral que deriva del sufrimiento y de la decisión. El ciudadano percibe hoy en el ambiente la posibilidad real de verse enfrentado en un futuro no lejano a un dilema ético de gran envergadura, para el que la literatura no lo habrá ejercitado. Es obvio que estas consideraciones han de quedar interrumpidas, por más que acabar de este modo contradiga toda norma. Pero no me propongo hacer vaticinios ni ofrecer recetas. Sólo he querido hacer un balance de la situación y subrayar algunos extremos que me parecen importantes. Se avecinan tiempos difíciles y el oficio de escritor ha de estar a la altura de estos tiempos.

[Publicado por primera vez en "La Nación" (Buenos Aires), el 8 de agosto de 1993].

Buscando la playa debajo de los adoquines

Banderas

Documental El espíritu de mayo del 68

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Mapa de las comunidades indias en los EEUU y Alaska

Publicado por Jordi Guzman en 15 abril 2008


Interesante mapa de la distribución de las reservas de los nativos norteamericanos, densidad por estados, crecimiento de la población de origen nativo o principales ciudades con población india. Los datos son del censo de 2000 y están mostrados en la enorme pagina Census Bureau Home Page. Clic en las imagenes para ampliar.

Vía Osona Web 2.0 y Blographos

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Vagabundos americanos

Publicado por Jordi Guzman en 13 marzo 2008


Me han llamado la atención en estas fotografías de vagabundos norteamericanos la extrema juventud de los retratados. En España, aunque de todo hay, la media de edad es mucho más grande en este tipo de personas. Me resulta muy extraño que en el país más rico del mundo el numero de fracasos sociales o laborales sea tan alto en jóvenes. No dudo que estas fotografías se han centrado en personas jóvenes y que hay más mayores en esta situación, pero aun así, me sorprende que gente que tendría que estar estudiando o como mucho en su primer trabajo, este por la calle, sucia, con la mirada perdida y con la vida muy complicada. Podéis ver más fotos en este enlace.

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El mapa como historia

Publicado por Jordi Guzman en 15 enero 2008


Buena colección de mapas animados las de esta pagina en ingles llamada The Map as history (también en francés). Nos muestran el continente europeo desde 1815 hasta el presente mediante una serie de mapas; también hay uno dedicado al Oriente Medio y otro del Imperio Británico. Todos son muestras on line de una serie mas grande que esta a la venta, su precio de de 7 euros cada 20 mapas, y cuenta con cinco periodos historicos (es decir unos 35 euros en total: unos 100 mapas).

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Carl Sagan – El pálido punto azul

Publicado por Jordi Guzman en 12 enero 2008


Me acuerdo perfectamente de esperar con ansia el día que lo emitían y pegarme al televisor a la espera que la maravillosa voz de Jose María del Río, con el cuerpo y el guion de Sagan, nos hablase del maravilloso mundo de la ciencia. No hace mucho me compré el DVD de la serie y, aunque la voz ya no es la misma, la serie es genial para adentrarse por primera vez, o por segunda, en el saber humano. En el vídeo Sagan reflexiona sobre una foto que tomo la Voyager I de la Tierra a 6000 millones de kilómetros. Y después, la transcripción de lo que dice, por que vale la pena poner en negro sobre blanco un texto tan genial como este. Lo he sacado de la pagina Seti@home mexicana.

“Tuvimos éxito en tomar esta fotografía, y al verla, ves un punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese píxel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.”

 
Vía Maikelnai’s Blog 

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Mapa de la esperanza de vida mundial

Publicado por Jordi Guzman en 10 enero 2008


Buena herramienta en Flash en donde se ve rápidamente por el código de color cuales son los países mas favorecidos y viceversa, solo pasando el cursor por encima de un país aparece el valor en años. Asimismo hay una lista a la derecha con el ranking por países que lidera Japón, con un esperanza de vida de 82,6 años, España esta la quinta con 80,9, si se hace clic encima de un país en concreto aparecen las causas de muerte detalladas. Interesante. La pagina se llama WorldLifeExpectancy.

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Vía myninjaplease 

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Universidad de Princeton – Mapas y más mapas

Publicado por Jordi Guzman en 7 enero 2008


La Universidad de Princeton tiene una pagina llamada Mapping Globalization la cual esta dividida en tres grandes secciones: Maps, Narratives y Data Analisis. Utilizando un motor  parecido al de la Wikipedia nos muestra una gran cantidad de mapas históricos y modernos de su colección. Clic en los mapas para ampliar, aviso que algunos son un poco grandes.

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Viajes de los artistas en el Renacimiento

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Desarrollo mundial desde 1960 (mapa interactivo muy interesante)

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Sistemas geográficos  en la antigüedad

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Rutas de los barcos a vapor, alrededor de 1900

Vía MetaFilter 

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El estado romano: organización (I)

Publicado por Jordi Guzman en 6 noviembre 2007


En la antigua Roma, la política era acordada por el senado y era puesta en práctica por los magistrados con imperium, una noción especialmente romana. Los antiguos reyes, y después la aristocracia, y después los magistrados, tenían todos imperium, “un concepto clave que designa el derecho de ser reconocido a dar ordenes a quienes tenían un estatus inferior y a esperar ser obedecido…Este poder nunca estuvo bien definido y era demasiado amplio y arbitrario. Desde el principio un modo fundamental de expresar este imperium era imponer mediante guerra la autoridad de quien lo tenia y la de Roma en las comunidades vecinas que, se consideraba, lo desafiaban”. La conquista fue un elemento integral de la idea que los romanos tenían sobre sí mismos.

El sistema romano había empezado a existir hacia el año 510-509 a. C., cuando el rey fue expulsado y se lo reemplazó por un funcionario elegido. Las principales características del consulado o magistratura que sustituyó a la monarquía fueron las siguientes: el cargo estaba limitado a un año, había dos magistrados con igual imperium – “nunca mas volvería a conferirse a un único individuo con poder supremo” – y se establecía la idea de responsabilidad, de tal modo que al final del año se podía pedir al magistrado que rindiera cuentas de sus actos. Las continuas conquistas y las crisis recurrentes hicieron que el sistema fuese modificado: durante dichas crisis se nombraba un único dictator, a la manera griega, se permitía la existencia de mas de un magistrado en el mismo territorio, algunos con funciones militares, otros para las tareas administrativas civiles. La maquinaria administrativa de la republica fue adquiriendo así la forma que nos resulta conocida, un cuerpo de magistrados, aconsejado por un senado (un grupo de senes, o ancianos).

Con el paso del tiempo, los magistrados se dividieron entre aquellos que tenían imperium y aquellos que carecían de él. Los dictadores y los cónsules tenían imperium y también los pretores, una nueva clase de magistratura creada en el año 366 a. C. para aliviar a los cónsules de la tarea de resolver litigios. Los magistrados sin imperium eran los cuestores, encargados de investigar cuestiones jurídicas y financieras, los tribunos de los plebeyos, encargados de administrar el consejo de la plebe, y los ediles, responsables de las obras publicas en la ciudad, del mantenimiento de las carreteras, las murallas, los acueductos, etc.

La forma de democracia representativa romana era bastante compleja. Y tenia que serlo, porque para la época de Augusto, el primer emperador (63 a. C.- 14 d. C.), Roma tenia ya un millón de habitantes y el imperio se extendía casi cinco mil kilómetros de oeste a oriente (del Atlántico hasta el Caspio) y cerca de tres mil de norte a sur (de Inglaterra hasta el Sahara). Ni siquiera un hombre como Augusto, que sentía autentica pasión por la eficacia, podía administrar solo semejante territorio.

En la practica había cuatro organismos políticos además de los magistrados. El comitia centuriata comenzó siendo una asamblea para defender los intereses del ejercito, pero con el paso del tiempo abarcó toda la población y estaba conformada por 193 centurias. Los censores distribuían a la gente en centurias según la cantidad de propiedad que poseían. Había cinco clases: la classis situada en lo mas alto tenia setenta centurias y la situada en lo mas bajo, que ni siquiera estaba considerada como classis, solo una, que representaba a quienes no tenían propiedad registrada en el censo. A estos desgraciados se los denominaba los proletarii debido a que estaban fuera del activo (y útil) sistema agrario y solo podían producir hijos (proles).

Fuente: Ideas. Historia intelectual de la humanidad. Peter Watson. Critica 2007.

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Liu Yong – Cultura alemana Vs cultura china

Publicado por Jordi Guzman en 11 octubre 2007


Lui Yong es chino pero ha sido educado en Alemania, ha realizado estos agudos y humorísticos dibujos comparativos sobre diversos aspectos de las dos culturas. En este enlace se puede ver la totalidad de dibujos. Muy bueno.

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Colas

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Opiniones

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Puntualidad

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En el restaurante

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Transporte

Vía Neatorama 

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Atlas de la libertad mundial

Publicado por Jordi Guzman en 28 septiembre 2007


Magnifico atlas conectado a las bases de datos de numerosas fundaciones e instituciones en donde se nos muestra de forma gráfica los distintos niveles de libertad, derechos civiles, corrupción política y un larguísimo etcétera de parámetros similares, realmente impresionante lo extenso que es. La pagina se llama World Freedom Atlas, muy recomendable. Clic en la imagen para ampliar.

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Vía Geographic Travels with Catholicgauze! vía La Cartoteca 

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¿Hay mas vivos que muertos?

Publicado por Jordi Guzman en 19 septiembre 2007


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Se oye decir que la población mundial ha crecido tanto, que somos mas quienes hoy vivimos que todos los que nos han precedido sobre el planeta. Hace mas de treinta años, se afirmaba ya que el 75 por ciento de los humanos que habitaron aquí estaban vivos por entonces. En 1995, el demógrafo Carl Haub calculó cuantas personas habían vivido hasta esa fecha. Siete años después actualizo la cuenta.

A partir de los datos existentes, evaluó la tasa de crecimiento de la población a lo largo del tiempo. Calculó que hace diez mil años, cuando se produjo la revolución agrícola en Oriente Medio, vivían unos cinco millones de personas. Entre la aparición de la agricultura y el apogeo de Roma el crecimiento de la población fue muy lento, inferior al uno por mil anual. Para el año 1 de la era cristiana, la población debía de ser de unos 300 millones. Esa cantidad disminuiría mas tarde, por culpa de las epidemias (la peste negra del siglo XIV mató al menos 75 millones de personas). Así, hacia 1650 la población total solo había aumentado hasta los 500 millones. Las mejoras agrarias y sanitarias habían mas que doblado esa cifra en 1850. El crecimiento sería explosivo en adelante: en 2002 vivían 6.200.000 personas (mas de 6.600.000 en julio de 2007).

 Resulta que algo mas de 106.000 millones de personas han nacido a lo largo de la historia de nuestra especie; las existentes en 2002 eran, pues, solo alrededor de un 6 por ciento de ese número.

¿Y en adelante? La población esta creciendo a una velocidad de alrededor de un 1,2 por ciento anual, ritmo menor que el mayor conocido, el 2 por ciento, de finales de los años sesenta. Joel E. Cohen, profesor de demografía de las universidades Rockefeller y Columbia no cree que la población mundial vuelva a doblarse. La ONU pronostica que en 2050 habrá entre 7.300 y 10.700 millones de personas: suponiendo que la tasa de natalidad vaya disminuyendo, predice que la población se estabilizara en torno a los 10.000 millones pasado el 2200. en tal caso, los vivos nunca serán mas que los muertos.

Articulo de Ciara Curtin. Investigación y Ciencia, Nº 372

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Mapa de la humanidad

Publicado por Jordi Guzman en 18 septiembre 2007


Genial este mapa del ser humano, en él podemos ver en el hemisferio septentrional a los grandes continentes de la Sabiduría y la Razón separadas por la pequeña isla de Utopía. En el continente de la Sabiduría están las regiones de la belleza, la inspiración, la verdad, la fe o la justicia; en el de la Razón están las regiones de los genios, la ley, el realismo o la ingenuidad. En el hemisferio meridional esta el enorme continente de las bajas pasiones y la maldad: el hedonismo, los pecados capitales, el odio o la destrucción. Un mapa para tenerlo en la pared e ir refrescando la memoria, muy completo y detallado. En esta dirección se puede comprar. Clic en la imagen para ampliar.

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Publicado en Cosas de la Vida, Curiosidades, Mapas, Sociología | 1 comentario

 
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