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Archivos de la categoría ‘Zoología’

Unos peces gigantescos que vivieron durante 100 millones de años precedieron a las ballenas modernas

Publicado por Jordi Guzman en 19 febrero 2010


La revista Science publica esta semana dos artículos científicos sobre la evolución de las ballenas. En el primero, los científicos detallan que hace más de 65 millones de años grandes peces ocuparon su nicho en el ecosistema durante más de 100 millones de años antes de la aparición de las ballenas actuales. En otro estudio, los investigadores explican cómo las ballenas estuvieron relacionadas con algunos de los organismos marinos más pequeños del planeta hace más de 30 millones de años.

En la actualidad, las ballenas son las criaturas más grandes que habitan la Tierra. Según Matt Friedman, investigador en

Reconstrucción de Bonnerichthys que vivió hace 70 millones de años en el mar que entonces cubria Kansas (EE UU). Ilustración: Robert Nicholls.

el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford (reino Unido), el estudio confirma el descubrimiento de nuevos ejemplares de peces filtradores gigantescos como los Bonnerichthys que poblaron los mares antes de las ballenas barbadas modernas. Una variedad de tiburones y rayas tomaron su lugar en la cadena alimenticia.

Hasta ahora los investigadores creían que estos peces óseos prehistóricos sólo existieron durante un corto periodo. Sin embargo, los nuevos fósiles que estaban almacenados en algunos museos, y que pudieron llegar a medir varios metros de longitud, revelan que este grupo de animales persistió durante más de 100 millones de años durante el Mesozoico (hace entre 250 y 65 millones de años).

El grupo de investigadores británicos y estadounidenses reinterpretaron fósiles ya conocidos y analizaron los nuevos hallazgos. El estudio que se publica ahora en Science demuestra que los “filtradores masivos” (peces que tragan agua con la boca abierta y filtran la comida mientras que el agua escapa a través de rendijas en las agallas), vivieron hace entre 170 y 65 millones de años.

Durante esa época, estas especies fueron pioneras de estas estrategias únicas (“y altamente efectivas”) de alimentación por filtración que se observan ahora en los vertebrados marinos más grandes.

Pequeños organismos en la evolución de las ballenas

En otro artículo publicado también en la revista Science, los investigadores Felix Marx, del Departamento de Geología de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), y Mark Uhen, de la Universidad George Mason (EE UU), demuestran que la diversidad de las ballenas fue controlada por la evolución simultánea de diatomeas (un tipo común de fitoplancton y alimento básico de la dieta de las ballenas filtradoras) y por los cambios en la temperatura del océano.

Los dos científicos utilizaron registros de isótopos estables de oxígeno para confirmar esta teoría: hace entre 30 y 40 millones de años, la evolución de ballenas, delfines, y marsopas fue controlada por eventos biológicos y climáticos.

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Referencias bibliográficas:

M. Friedman; K. Shimada; L.D. Martin; J. Liston; A. Maltese; M. Triebold. “100-Million-Year Dynasty of Giant Planktivorous Bony Fishes in the Mesozoic Seas” Science vol 327, 19 de febrero de 2010.

F.G. Marx; M.D. Uhen. “Climate, Critters, and Cetaceans: Cenozoic Drivers of the Evolution of Modern Whales” Science vol 327, 19 de febrero de 2010.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

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Describen por primera vez la coloración completa del plumaje de un dinosaurio

Publicado por Jordi Guzman en 5 febrero 2010


Un equipo de científicos chinos y estadounidenses ha descubierto por primera vez los colores de un dinosaurio con plumas extinguido hace 150 millones de años. El estudio, que se publica en la versión on line de Science, demuestra que este pequeño dinosaurio trodóntido de cuatro alas tenía sobre todo un plumaje gris, una cresta rojiza-parda, puntos en la cara, y plumas blancas en las alas y las patas con motas negras en las puntas.

Al descifrar pistas microscópicas ocultas en los fósiles, el equipo de investigadores dirigidos por la Universidad de Yale (EE UU)

Reconstrucción del color del plumaje de Anchiornis huxleyi. Ilustración: Michael A. Digiorgio.

descubrió los colores que adornaban a Anchiornis huxleyi, un dinosaurio trodóntido que vivió durante el período Jurásico superior (hace más de 135 millones de años) en China. Para ello, los científicos analizaron las estructuras que configuran el color –las melanosomas- en un fósil completo de un sólo animal.

“No era ni un cuervo ni un gorrión, sino una criatura con un plumaje muy notable”, afirma Richard O. Prum, coautor del estudio y director y profesor de la cátedra William Robertson Coe de Ornitología, Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Yale. “Si viviera en la actualidad sería un animal muy llamativo”, subraya el investigador.

El estudio, que se publica on line en Science, recoge el análisis de melanosomas que permitió asignar colores a plumas individuales del dinosaurio Anchiornis huxleyi. Los resultados demuestran que el dinosaurio lucía un cuerpo gris, una cresta rojiza-parda, tipo mohicano, y puntos en la cara, así como plumas blancas en alas y patas, con puntas salpicadas de motas negras.

Según Prum, los patrones de color de las extremidades de este dinosaurio, que se parecen a los colores de los pollos de Hamburgo de la actualidad, tenían posiblemente una función de comunicación y podían haberles ayudado a atraer a sus parejas.

Una metodología innovadora

Jakob Vinther, investigador en el Departamento de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale descubrió, estudiando la bolsa de tinta de un calamar antiguo, que las características granulares microscópicas del fósil eran en realidad melanosomas (un orgánulo celular que contiene melanina, un pigmento que absorbe la luz y que poseen los animales, incluidas las aves).

A partir de ese momento, Vinther y sus colegas probaron la teoría en una pluma de 112 millones de años procedente de Brasil y más tarde dedujeron los colores de un pájaro extinguido hace 47 millones de años. Junto a científicos de la Universidad de Texas en Austin (EE UU), la Universidad de Akron (EE UU), la Universidad de Pekín (China) y el Museo de Pekín de Historia Natural decidieron usar los mismos procedimientos para examinar en detalle un fósil de Anchiornis huxleyi, descrito recientemente en la provincia de Liaoning (China).

El equipo examinó detenidamente 29 muestras de plumas del dinosaurio y realizó una exhaustiva medición y ubicación de melanosomas en las plumas. Los investigadores realizaron después un análisis estadístico de cómo se comparan los melanosomas con los tipos de melanosomas conocidos para crear determinados colores en pájaros vivos, a partir del uso de datos recopilados por Matt Shawkey y sus colegas de la Universidad de Akron. El análisis permitió a los científicos diferenciar en un 90% los colores de plumas individuales y los patrones de color de un animal extinguido.

Plumas para el camuflaje

Con este estudio, el equipo internacional de investigación apoya la idea de que los dinosaurios desarrollaron primero las plumas para otros fines, y no para volar. “El patrón de colores (por ejemplo, camuflaje o exhibición) podría haber desempeñado una función principal distinta en la primera evolución de plumas en los dinosaurios, y fue tan importante como desarrollar el vuelo o mejorar la función aerodinámica”, subraya Julia Clarke, otra de las autoras y profesora asociada de paleontología de la Escuela Jackson de Geociencias en la Universidad de Texas en Austin.

Según la investigación, los nuevos descubrimientos proporcionan información sobre la historia de la evolución de las plumas en los dinosaurios antes del origen de las aves modernas. Los científicos señalan que los patrones de color dentro de las plumas y entre las plumas evolucionaron antes de lo que se pensaba, y las plumas podrían haberse desarrollado para la comunicación.

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Referencia bibliográfica:

Quanguo Li, Ke-Qin Gao, Jakob Vinther, Matthew D. Shawkey, Julia A. Clarke, Liliana D’Alba, Qingjin Meng, Derek E. G. Briggs, Richard O. Prum. “Plumage Color Patterns of an Extinct Dinosaur” Science Express 5 de febrero de 2010 / Página 1 / 10.1126/science.1186290.
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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Los caimanes respiran como las aves

Publicado por Jordi Guzman en 15 enero 2010


Científicos estadounidenses han descubierto que caimanes y aves respiran del mismo modo. El estudio, que se publica esta semana en Science, demuestra que en ambas especies el aire fluye en una sola dirección cuando pasa a través de los pulmones. Según los investigadores, este método de respiración podría haber ayudado a los antepasados de los dinosaurios a dominar la Tierra después de la extinción masiva del planeta hace 251 millones de años.

La extinción del Pérmico-Triásico (hace 251 millones de años) acabó con el 70% de la vida terrestre y el 96% de la vida marina.

Pruebas realizadas en rayos X en un caiman americano. Foto: C.G. Farmer y Kent Sanders / Universidad de Utah (EE UU).

Durante los 20 millones de años siguientes, los arcosaurios (lagartos dominantes) se convirtieron en los animales terrestres dominantes de la Tierra. Antes de la extinción, los sinápsidos (reptiles parecidos a los mamíferos) fueron los animales terrestres más grandes.

Los arcosaurios evolucionaron en dos grandes ramas del árbol de la vida: los crocodilia, o antepasados de los cocodrilos y los caimanes, y una rama que produjo los pterosaurios voladores (dinosaurios) y, finalmente, las aves, que técnicamente son arcosaurios.

Dos científicos de la Universidad de Utah (EE UU) han demostrado ahora –con exploraciones realizadas en un caimán de 1,21 metros de longitud y 10,91 kg de peso- que el flujo de aire “unidireccional” en sus pulmones podría haber hecho evolucionar el modelo de respiración hace más de 246 millones de años, cuando los crocodilia se escindieron de la rama del árbol genealógico de los arcosaurios que condujo a los pterosaurios, los dinosaurios y las aves.

“Lo importante del descubrimiento del flujo de aire en los caimanes es que puede explicar los cambios en la fauna entre el Pérmico y el Triásico, con la consecuente pérdida de dominio por parte de los sinápsidos y su substitución por estos arcosaurios”, explica C.G. Farmer, profesora de biología en la Universidad de Utah (EE UU) y autora principal del estudio que ha realizado con Kent Sanders, y que se publica en Science. “Esa es la principal razón por la que esto es importante científicamente”, añade la investigadora.

El flujo de aire en un solo sentido evolucionó en los arcosaurios antes de lo previsto y explica por qué esos animales llegaron a dominar el Triásico temprano, tras la extinción. Cuando el ecosistema empezó a recuperarse y era más cálido y seco, con niveles de oxígeno bajos, estos reptiles llegaban quizás al 12% del aire. Ahora es del 21%, segun los expertos.

Incluso con mucho menos oxígeno en la atmósfera, “muchos arcosaurios, como los pterosaurios eran capaces aparentemente de realizar ejercicios vigorosos”, apunta la científica.

“El diseño del pulmón puede haber desempeñado un papel clave en esta capacidad, pues el pulmón es el primer paso en la cascada de oxígeno desde la atmósfera hasta los tejidos del animal, donde se convierte en energía”, subraya Farmer.

Pero este descubrimiento sigue sin explicar por qué los dinosaurios, que aparecieron por primera vez hace unos 230 millones de años, finalmente superaron en competencia a otros arcosaurios.

El declive de los sinápsidos y el auge de los arcosaurios

Los sinápsidos ocuparon los nichos ecológicos de los animales grandes antes de la extinción del Pérmico-Triásico. “Algunos llegaron a alcanzar el tamaño de un oso”, asegura Farmer. Unos eran carnívoros, otros herbívoros. Poseían cuatro patas y tenían características que los hacían buenos corredores de resistencia. Sus extremidades se encontraban bajo su cuerpo y no extendidos hacia fuera, como las patas de los lagartos.

“Algunos sinápsidos sobrevivieron a la extinción masiva para restablecer su hegemonía en el Triásico Temprano y el linaje dio lugar finalmente a los mamíferos en el Triásico Tardío”, señala Farmer. “Sin embargo, la recuperación de la vida tras las repercusiones de la extinción provocó un cambio gradual del linaje de vertebrados terrestres dominante, y así fue cómo los arcosaurios remplazaron a los sinápsidos en el Triásico Tardío”, puntualiza.

La científica apunta que desde entonces hasta que se extinguieron los dinosaurios hace 65 millones de años, todo animal terrestre de más de 0,91 metros era un arcosaurio, mientras que los sinápsidos supervivientes parecidos a los mamíferos “eran cosas muy pequeñas que se escondían en las grietas”.

Según la experta, fue tras la extinción de los grandes dinosaurios hace 65 millones de años cuando los mamíferos regresaron y empezaron a alcanzar tamaños mayores que los de una zarigüeya.

“Nuestros datos proporcionan pruebas de que el flujo unidireccional del aire en los pulmones es anterior al origen de los pterosaurios, los dinosaurios y las aves, y que evolucionó en el antepasado común de los linajes de los crocodilia y las aves (y de los pterosaurios y los dinosaurios)”, concluye Farmer.

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Referencia bibliográfica:

C. G. Farmer y Kent Sanders. “Unidirectional Airflow in the Lungs of Alligators” Science vol 327, 15 de enero de 2010.
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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La forma de la cabeza de los tiburones martillo les proporciona una visión excepcional

Publicado por Jordi Guzman en 27 noviembre 2009


Investigadores estadounidenses han estudiado el porqué de la forma de la cabeza de los tiburones martillo (Sphyrna mokarran), uno de los escualos más peculiares del océano. El estudio, que se publica ahora en Journal of Experimental Biology, confirma que su cabeza le confiere una visión estereoscópica hacia delante y hacia atrás y una excelente percepción de las profundidades.

“Todo el mundo quiere entender por qué la cabeza del tiburón martillo tiene esa forma extraña”, afirma Michelle McComb, autora

Tiburón martillo (Sphyrna mokarran). Foto: Terry Goss / Marine Photobank.

principal e investigadora en la Universidad Atlántica de Florida (EEUU). Un posible motivo es la visión del tiburón.

Para McComb, la forma de su cabeza confiere a los tiburones una excelente visión estereoscópica y una percepción de la profundidad. Sin embargo, hasta ahora dos escuelas de pensamiento han debatido respecto a esta teoría.

En 1942, G. Walls especuló que no era posible que los tiburones tuviesen visión binocular porque sus ojos sobresalían de los lados de la cabeza. No obstante, en 1984, Leonard Campagno propuso que los tiburones tenían una excelente percepción de la profundidad gracias a que sus ojos estaban enormemente separados. “De hecho, una de las cosas que se dicen es que los tiburones martillo ven mejor que otros tiburones, pero nadie lo ha puesto nunca a prueba”, señala McComb.

El estudio, que se publica hoy en Journal of Experimental Biology, ha permitido demostrar la amplitud del campo de visión del pez martillo y la visión binocular. Según los biólogos, los tiburones no sólo tienen una visión estereoscópica hacia delante y una percepción de la profundidad “sobresalientes”, sino también una considerable visión estereoscópica hacia atrás.

Las cualidades visuales del tiburón martillo

Como los tiburones martillo tienen multitud de formas y tamaños, McComb y su equipo trabajaron con especies cuyas cabezas fuesen desde las más estrechas hasta las más anchas. Los científicos pescaron cornudas comunes jóvenes en la costa de Hawai (EEUU) y cabezas de pala en las aguas de alrededor de Florida (EEUU), y los transportaron a los laboratorios locales para poner a prueba la visión de los tiburones.

El equipó comprobó el campo de visión de cada uno de lo ojos del tiburón con un barrido con una débil luz en arcos horizontales y verticales alrededor de cada ojo, y al registrar la actividad eléctrica del ojo. Los investigadores compararon a los peces martillo con especies de morro puntiagudo, y encontraron que las cornudas comunes tenían el campo visual monocular más grande, con unos 182 grados, y que las cabezas de pala tenían un campo visual de 176 grados, lo que supera al de los tiburones de morro negro y limón (ambos de morro puntiagudo), que tienen 172 y 159 grados, respectivamente.

Según los científicos, la cornuda común presentaba una gran superposición binocular de 32 grados delante de la cabeza (el triple de la superposición de las especies de morro puntiagudo), mientras que la cabeza de pala tenía una respetable superposición de 13 grados. La superposición binocular del tiburón con la cabeza de martillo más ancha, la cornuda planeadora, tenía 48 grados. “La cabeza ancha del tiburón martillo mejora su visión binocular y su percepción de la profundidad”, aseguran los investigadores.

A esto se añade el descubrimiento de que los tiburones martillo de cabeza de pala y las cornudas comunes tienen una excelente visión estereoscópica hacia atrás: tienen una visión del mundo de 360 grados completos. “Cuando inicialmente empezamos con el proyecto, no pensábamos que los peces martillo tendrían visión binocular en absoluto. Creíamos que era imposible; estábamos ahí para acabar con el mito”, relata McComb.

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Referencia bibliográfica:

McComb, D. M., Tricas, T. C. and Kajiura, S. M. “Enhanced visual fields in hammerhead sharks” Journal of Experimental Biology 212, 4010-4018, 27 de noviembre de 2009.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC)

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Orígenes

Publicado por Jordi Guzman en 25 noviembre 2009


Este mes de noviembre Investigación y Ciencia ha editado un numero monográfico dedicado a los orígenes, son ocho artículos, el primero dedicado al origen del universo y el último al origen de la computación, pasando por el origen de la vida, de la mente – muy interesante – o el origen de la cultura humana.

Ademas, dentro de la sección Apuntes, han presentado doce artículos cortos de los que he seleccionado estos tres que siguen dedicados al origen de la fotosíntesis, de los dientes y de la placenta.

Fotosíntesis

Debemos su invención a los antepasados de las cianobacterias.

Por Davide Castelvecchi.

Cuando el sol brilla, las plantas verdes descomponen el agua para obtener electrones y protones, utilizar esas partículas para convertir el dióxido de carbono en glucosa y desprender oxígeno como producto residual. Ese proceso es de lejos el más complejo y extendido de todas las versiones conocidas de la fotosíntesis, que transforman la luz de deter­minadas longitudes de onda en energía química. (Las investigaciones han apuntado que ciertos hongos unicelulares utilizan rayos gamma de alta energía: se han hallado colonias de estos hongos desarrollándose en el interior de un reactor nuclear fundido en el accidente de Chernobil.) La utilización del agua como reactivo de la fotosíntesis, en lugar de otras sustancias más escasas, como el ácido sulfhídrico, permitió que, andando el tiempo, la vida surgiera y prosperara en cada rincón del planeta.

La fotosíntesis basada en la descomposición del agua fue “inventada” por los antepasados de las actuales cianobacterias, también conocidas como algas cianofíceas o verde-azuladas. Los organismos que hoy realizan ese tipo de fotosíntesis, incluidas las plantas, las algas verdes y por lo menos un animal (la babosa marina Elysia chlorotica), poseen cloroplastos, orgánulos que parecen provenir de lo que en el pasado eran cianobacterias simbióticas. Todos emplean alguna forma del pigmento clorofila, a veces en combinación con otros pigmentos. La fotosíntesis empieza cuando una serie de moléculas de clorofila absorbe un fotón y dirige la energía de éste hacia la escisión de moléculas de agua

Pero el agua es una molécula excepcionalmente resistente para intervenir en la fotosíntesis. Obtener los electrones del agua y dotarles de energía suficiente para sintetizar glucosa exige la participación de dos grupos independientes de moléculas de clorofila ligeramente distintas (y un sistema de más de 100 tipos de proteínas). Las formas más simples de fotosíntesis utilizan uno u otro grupo, pero no ambos. El misterio es: ¿cuál de ellos apareció primero en la evolución y cómo terminaron combinándose? “Es una pregunta para la que no tenemos respuesta”, afirma Robert Blankenship, de la Universidad de Washington en San Luis.

Los científicos ignoran también cuándo aprendieron las cianobacterias a descomponer el agua. Algunos datos sugieren que posiblemente ya lo hicieran hace 3200 millones de años. Sin duda, la reacción sucedía hace al menos 2400 años, cuando el oxígeno pasó de ser un gas inusual a representar el segundo más abundante de la atmósfera, un cambio sin el cual nunca habrían existido animales multicelulares complejos con capacidad de formular preguntas científicas.

Dientes

Son muy anteriores a la sonrisa.

Por Christine Soares

Los primeros dientes, ¿se encontraban en el interior o en el exterior de los animales? Los tiburones están cubiertos por miles de pequeños dentículos, unas protuberancias de dentina y colágeno parecidas a los dientes. Se conjeturaba que los dentículos de algunos vertebrados muy primitivos pudieron ser, si hubiesen emigrado hasta la mandíbula y allí hubiesen crecido y adquirido nuevas funciones, el origen de los dientes actuales. Sin embargo, una serie de pruebas fósiles y genéticas han confirmado en los últimos años que los dientes son mucho más antiguos que los tiburones, más incluso, que la mandíbula y que los dentículos. Y tuvieron su origen dentro del cuerpo, aunque no en la boca.

Las primeras dentaduras fueron las de los conodontos, unas criaturas de entre cuatro y cuarenta centímetros de largo, semejantes a las anguilas, que vivieron hace unos 525 millones de años; deben su nombre al anillo de largos dientes cónicos de su faringe. Algunas especies de peces tienen aún dientes vestigiales en la garganta, pero se cree que la mayoría de los dientes faríngeos se trasladaron a la boca, quizás a medida que se desarrolló evolutivamente la mandíbula.

Uno de los indicios en favor de esa idea consiste en que la actividad genética programada que hace que se formen los dientes es distinta de las instrucciones que llevan a la formación de la mandíbula, aunque ambas estructuras crecen de forma coordinada. La unión de dientes y mandíbulas, sin embargo, fue probablemente lo que dio lugar a formas de dientes especializadas. Al llegar el décimo día del desarrollo de un embrión humano se están produciendo ya las señales moleculares que inician la formación de los dientes entre dos capas de tejido embrio­nario. Al mismo tiempo, las señales de la mandíbula en proceso de crecimiento imprimen una forma al diente primordial que ya no podrá cambiar. Incluso cuando el brote inicial de un futuro molar se trasplanta a una zona distinta de la mandíbula, el diente final se convertirá en aquello a lo que está destinado por su situación original.

Por desgracia, cuesta recapitular en el laboratorio unos quinientos millones de años de evolución. Como los dientes nacientes dependen de la información de la mandíbula embrionaria en crecimiento, el traba­jo dirigido a generar nuevos dientes a partir de células madre dentales se centra en su formación en el lugar deseado dentro de la boca; pero aún no está claro que la mandíbula adulta pueda proporcionar las señales necesarias.

La placenta

Procede evolutivamente de una membrana de la cáscara del huevo.

Por Davide Castelvecchi

Hace más de 120 millones de años, mientras los dinosaurios gigantes se enzarzaban en las selvas, ocurría en el sotobosque del Cretácico un espectáculo más tranquilo: cierto linaje de seres diminu­tos y peludos dejó de poner huevos y parió crías vivas. Se trataba de los ascendientes de casi todos los mamíferos actuales (a excepción de ornitorrincos y equidnas, que hoy en día todavía ponen huevos).

Lo que hace posible el nacimiento con vida de los mamíferos es un órgano singular, la placenta, que envuelve al embrión en desarrollo y regula el flujo de nutrientes y gases entre el feto y la madre a través del cordón umbilical.

La placenta parece haber evolucionado a partir del corion, una membrana delgada que reviste el interior de la cascara de los huevos y sirve a los embriones de reptiles y aves para obtener oxígeno. Los canguros y otros marsupiales poseen y necesitan sólo una placenta rudimentaria: tras una corta gestación, sus crías, del tamaño de una alubia, finalizan su desarrollo mientras ma­man en la bolsa de la madre. Sin embargo, los humanos y la mayoría de los mamíferos requieren una placenta que extraiga los nutrientes de la sangre de la madre duran­te una prolongada gestación.

Estudios recientes han demostrado que la complejidad de la placenta se debe, en parte, a la manera en que diferentes genes de la misma se activan a lo largo del tiempo. Al principio del desarrollo em­brionario, las placentas de los ratones y de los humanos dependen del mismo conjunto de genes antiguos relacionados con la proliferación celular. Pero hacia el final de la gestación, aunque la placenta no altere aparentemente su aspecto, recurre a genes más modernos y exclusivos de la especie. De ese modo, las placentas están adaptadas a las necesidades de mamífe­ros con diferentes estrategias reproduc­toras: basta comparar a los ratones, cuya gestación dura tres semanas y paren 12 o más crías, y a los humanos, que a los nueve meses dan a luz sólo una.

Para que la placenta, que, antes que otra cosa, es un órgano del feto, perdure más de una o dos semanas, debe evitar que el sistema inmunitario de la madre la rechace. Para ello, despliega un ejército mercenario de retrovirus endógenos, genes víricos insertados en el ADN de los mamíferos. Se ha observado a dichos virus emergiendo de las membranas celulares de la placenta. Es posible que desem­peñen la función crucial de apaciguar el sistema inmunitario de la madre para que acepte la placenta (así es como ayudan a algunos tumores a sobrevivir).

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Ganadores del Olympus BioScapes 2009

Publicado por Jordi Guzman en 19 noviembre 2009


Espectaculares imágenes de la competición anual Olympus BioScapes la cual lleva ya siete años mostrando la belleza de la fotografía científica y  medica. Podéis ver la galería completa en este enlace. Clic para ampliar.

Pulga acuática Daphnia atkinsoni. Foto: Jan Michels, Department of Functional Morphology and Biomechanics, Institute of Zoology, Christian Albrecht University of Kiel, Germany.

Alga acuatica Haematococcus pluvialis. Foto: Charles Krebs, Issaquah, Wash.

Alga unicelular Penium. Foto: David Domozych, Department of Biology, Skidmore College, Saratoga Springs, N.Y.

Tentáculo de fragata portugesa (Physalia physalis). Foto: Alvaro Migotto, University of São Paulo, São Paulo, Brazil

Axones sensores, fibras nerviosas, de una larva de pez cebra. Foto: Albert Pan, Harvard University, Cambridge, Mass.

Flores de Arabidopsis thaliana. Foto: Heiti Paves, Tallinn, Estonia

Embriones de salmón atlántico. Foto: Haruka Fujimaki, Bryant Pond, Maine

Neurona motora de un paciente con Esclerosis lateral amiotrófica. Foto: Gist Croft and Mackenzie Weygandt, Columbia University and Project ALS, New York, N.Y

Vía Photo of the Day

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Peces abisales

Publicado por Jordi Guzman en 17 noviembre 2009


Este vídeo de más abajo nos muestra un grupo de peces abisales – no se nombra especie alguna – de un color rosado filmados en la Fosa de Kermadec, cerca de Nueva Zelanda,  a un profundidad de nada menos que 7560 metros. Es la primera vez que se filma en el hemisferio austral peces a esta profundidad. Hace un año el mismo equipo filmó en la Fosa del Japón otros peces – Pseudoliparis amblystomopsis -  a una profundidad de 7000 metros, otro récord. El vídeo ya tiene un año por lo que es posible que los récords se hayan batido de nuevo. Resulta asombroso que con la enorme presión que hay a esa profundidad puedan evolucionar tan tranquilamente como parece.

Vía A Welsh View

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Andrew Zuckerman – Pájaros

Publicado por Jordi Guzman en 2 noviembre 2009


El fotógrafo estadounidense Andrew Zuckerman, nacido en Washington DC en 1977, ha publicado un libro de fotografías llamado Bird en donde se nos muestra de una forma muy particular numerosas especies de aves eliminando el contexto con un llamativo color blanco de fondo. Podéis ver las muchas fotografías que hizo en la página del libro. Clic para ampliar.

Pigargo africano

Pigargo africano

Amazona sudamericana

Amazona sudamericana

Ave del paraíso mayor

Ave del paraíso mayor

Buteo rufofuscus

Buteo rufofuscus

Cóndor de los Andes

Cóndor de los Andes

Cuervo americano

Cuervo americano

Guacamayo de barba azul

Guacamayo de barba azul

Halcón pigmeo africano

Halcón pigmeo africano

Lori Cardenal

Lori Cardenal

Zopilote común

Zopilote común

Vía Changethethought

Como complemento he encontrado este vídeo dirigido por el propio Andrew Zuckerman, producido por Alex Vlack, filmado por Damani Baker y editado por Casey Brooks. La música que suena es el tema Seal Eyeing de Animal Collective.

Más sobre el tema en Pasa la vida:

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El apareamiento de la ballena jorobada

Publicado por Jordi Guzman en 26 octubre 2009


El cortejo de la ballena jorobada o yubarta es de todo menos pacifico. Varios machos de quince metros de largo y 40 toneladas de peso se agrupan alrededor de la hembra luchando entre ellos para encontrar la mejor posición. Es la primera vez que se filma este comportamiento – con evidente riesgo para los cámaras – de la más grande batalla en el reino animal. La filmación forma parte de un documental de la BBC llamado (Life). La voz que suena es el inconfundible David Attenborough, recientemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Antes del fragmento del documental hay unos segundos de publicidad.

Vía Geographic Travels with Catholicgauze!

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¿Por qué no se congelan los mamiferos marinos?

Publicado por Jordi Guzman en 7 octubre 2009


Los mamíferos marinos mantienen una temperatura interna ele­vada en aguas muy frías merced a reacciones conductuales y fisiológicas. Un comportamiento típico es la emigración. Al llegar el invierno, las ballenas francas preñadas emigran desde las aguas de Canadá y Nueva Inglaterra hacia las aguas costeras, más cáli­das, de Georgia y Florida, para parir. Por su parte, las adaptaciones polarfisiológicas incluyen un gran tamaño corporal, como el de la mayo­ría de los mamíferos marinos, que supone una proporción bastante baja entre la superficie corporal y su volumen (ya que, a medida que aumenta el tamaño de un objeto tridimensional, su volumen aumenta más rápidamente que su superficie). Así pues, su superficie corporal, a través de la cual se produce el in­tercambio de calor con el entorno, es reducida en comparación con su gran volumen de tejidos corporales, que son los que generan calor. De esta forma, los grandes mamíferos pueden conservar el calor con efica­cia mayor.

Los mamíferos marinos disponen también de excelentes aislantes en forma de cuero, grasa o ambos. La nutria marina tiene el pelo más denso de todos los mamíferos conocidos: 130.000 pelos por centímetro cuadrado, según un estudio. La piel aisla de forma más eficaz cuando está seca, porque atrapa el aire, un aislante exce­lente, en su interior. En cambio, el agua conduce mejor el calor y elimina el calor corporal veinticinco veces más deprisa que el aire a la misma temperatura. La piel de la nutria es tan densa, que puede atrapar una capa de aire incluso cuando el animal está sumergido.

Los mamíferos que pasan la totalidad o la mayor parte de su vida en el agua disponen de una capa de un tipo especial de grasa, más proteínas como el colágeno y la elastína. Consiguen así, entre otras cosas, aislarse del exterior y almacenar energía, de forma similar a los seres humanos. La cantidad de grasa varía de una especie a otra. Las crías de marsopa común son las que más grasa tienen: aproximadamente el 43 por ciento de su masa corporal es grasa.

En algunas circunstancias, los mamíferos marinos desnutridos o con mala salud podrían encontrar dificultades en mantener una can­tidad saludable de grasa, tanto en términos de cantidad como de cali­dad. Podrían llegar a morir de frío, debido a las bajas temperaturas. Por otra parte, si se alejan de su habitat natural, podrían sucumbir, expuestos a unas condiciones ambientales a las que no están adaptados.

La piel de los mamíferos marinos está repleta de células nerviosas sen­sibles a la temperatura, igual que la piel de cualquier otro mamífero. Estas criaturas tan especializadas gozan de la capacidad de percibir la temperatura y responden a los estímulos de calor o frío; ahora bien, resulta una cuestión espinosa traducir eso a lo que sienten si experimentan o no incomodidad.

Artículo publicado en Investigación y Ciencia Nº 397, su autora es Ann Pabst, Universidad de Carolina del Norte en Wilmington. La negrita es mía.

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Pequeñas maravillas

Publicado por Jordi Guzman en 2 octubre 2009


Las fotografías que siguen son una selección de los diez finalistas de Nikon Small World, una competición organizada por Nikon en donde se premia a las mejores fotografías realizadas a través de microscopios. Podéis verlas todas en Photo of the Day. Clic para ampliar.

Embrión de pez millón (Poecilia reticulata). Foto: Shamuel Silberman, Ramat-Gan, Israel.

Embrión de pez millón (Poecilia reticulata). Foto: Shamuel Silberman, Ramat-Gan, Israel.

Larva acuatica de Atherix ibis (mosca). Foto: Fabrice Parais, DIREN Basse-Normandie, Hérouville-Saint-Clair, Francia.

Larva acuatica de Atherix ibis (mosca). Foto: Fabrice Parais, DIREN Basse-Normandie, Hérouville-Saint-Clair, Francia.

Agallas (un tipo de tumor vegetal). Foto: Daniel Vega, Madrid, España.

Agallas (un tipo de tumor vegetal). Foto: Daniel Vega, Madrid, España.

Embrión de pez cebra. Foto: Frederique Ruf-Zamojski, California Institute of Technology, Pasadena, California, Estados Unidos.

Embrión de pez cebra. Foto: Frederique Ruf-Zamojski, California Institute of Technology, Pasadena, California, Estados Unidos.

Flor de cera (Hoya carnosa). Foto: Viktor Sykora, Institute of Pathophysiology, First Medical Faculty, Charles University, Praga, República Checa.

Flor de cera (Hoya carnosa). Foto: Viktor Sykora, Institute of Pathophysiology, First Medical Faculty, Charles University, Praga, República Checa.

Sonchus asper, sección del tallo floral. Foto: Gerd A. Guenther, Düsseldorf, Alemania.

Sonchus asper, sección del tallo floral. Foto: Gerd A. Guenther, Düsseldorf, Alemania.

Huevos de caracol. Foto: Massimo Brizzi, Microcosmo Italia, Empoli, Florencia, Italia.

Huevos de caracol. Foto: Massimo Brizzi, Microcosmo Italia, Empoli, Florencia, Italia.

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La caza del puerco espín

Publicado por Jordi Guzman en 24 septiembre 2009


Impresionante vídeo presentado por la BBC en donde una manada entera de leonas – con algún ejemplar de corta edad y un macho adulto – intentan dar caza a un puerco espín africano en el Parque Nacional Serengeti en Tanzania. Si os fijáis los que siguen interesados en el puerco espín son los ejemplares más jóvenes, los que seguramente aún no han notado lo que duele un pinchazo de los largos y duros pinchos en las patas o el hocico.

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Trailer de OceanWorld 3D

Publicado por Jordi Guzman en 11 septiembre 2009


El próximo 25 de septiembre se estrenará la película  OceanWorld 3D dirigida por Jean Jacques y Francois Mantello con el asesoramiento de Jean-Michel Cousteau – hijo del conocido oceanógrafo Jacques Cousteau – presidente de la Sociedad por el Futuro de los Océanos y de Sylvia Earle, exploradora residente de National Geographic y ex directora científica de la NOAA (Administración Nacional para la Atmósfera y los Océanos, por sus siglas en español). La locución corre a cargo de Belén Rueda.

Vía Ciencia al día

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La caza de la sardina

Publicado por Jordi Guzman en 13 julio 2009


Hace ya unos meses que corre en vídeo por la red pero creo que vale la pena volverlo ver. La migración de las sardinas (sardine run) ocurre cada año en el sur de África en donde millones de sardinas agrupadas en enormes bancos recorren la costa. Evidentemente, sus posibles predadores acuden puntuales a la cita para darse el festín anual.

La estrategia tanto de escualos como de defines (en realidad de todos los predadores acuáticos de gran tamaño) es agrupar a las frenéticas sardinas rodeando el banco, atacándolo en súbitas embestidas y empujándolas hacia la superficie en donde encuentran una barrera infranqueable: están acorraladas.

Pero aquí no acaba la cosa. Las aves nada mas ver a las sardinas cerca de la superficie – y a veces por encima de ella – se lanzan en picado en busca de su botín. Hasta las ballenas acuden al épico festín. Un espectáculo digno de ver.

No estoy del todo seguro aunque creo que la voz que se oye es la de David Attenborough y es programa es The great tide de la BBC.

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Evalúan por primera vez el impacto de los parques eólicos de Europa y EE UU en las aves

Publicado por Jordi Guzman en 3 junio 2009


Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han publicado el libro Aves y parques eólicos, valoración del riesgo y atenuantes que reúne 15 trabajos de 37 científicos europeos y estadounidenses. La publicación, editada por la revista Quercus, revisa de manera objetiva las tecnologías empleadas para la energía eólica, y sus efectos en aves y murciélagos. Todos los informes advierten sobre la mortalidad que provocan las granjas eólicas que se convierten en “auténticas barreras letales para la avifauna”.

Desde enero de 2009, España es el tercer país del mundo en producción de energía eólica, después de EE UU y Alemania, con una

Portada del libro publicado por 'Quercus'.

Portada del libro publicado por 'Quercus'.

potencia total instalada de 16.740 Mw. La previsión es alcanzar 20.000 Mw para 2012. La Península Ibérica es también uno de los países europeos con mayor diversidad de especies de aves raras, amenazadas o endémicas. Aves y seres humanos utilizan el viento en las mismas áreas donde se crean fuertes corrientes de aire.

El libro coordinado por investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) demuestra que “con frecuencia, los pájaros en vuelo chocan contra las hélices de los molinos y mueren”. Las colisiones cobran mayor importancia cuando las aves que mueren son especies amenazadas como las grandes rapaces o aves en vuelo migratorio, ya que sus poblaciones son escasas.

De los 15 informes que publican 37 investigadores de cinco países europeos y Estados Unidos, tres de ellos se refieren a estudios realizados en España, en concreto Tarifa, Navarra y Campo de Gibraltar.

Situación crítica para el buitre leonado y el cernícalo común

En Navarra y en el Campo de Gibraltar, las muertes de las aves se deben a las colisiones con los molinos. En este caso, los buitres leonados (Gyps fulvus) y el cernícalo común (Falco tinnunculus) son dos de las especies afectadas porque usan de forma intensiva las lomas donde están instalados los generadores.

En el tercer estudio, realizado en Tarifa, los científicos señalan que “las aves planeadoras han detectado la presencia de las turbinas en funcionamiento, las han evitado, y han modificado su dirección de vuelo o aumentado su altura de vuelo”. Por lo que el número de aves muertas durante el periodo de estudio ha sido bajo.

Según los autores del libro, “España deberá abordar este análisis como una necesidad prioritaria, ya que la Administración Pública apuesta fuertemente por esta energía renovable”. Para ello, priorizan estudios más amplios para entender mejor el comportamiento de las aves en vuelo en su ambiente natural y en el entorno de los campos eólicos. Esto ayudará al diseño y emplazamiento de los campos eólicos.

Los trabajos también ponen de manifiesto la necesidad de valorar la topografía del paisaje, la dirección y fuerza local de los vientos, las condiciones atmosféricas y el diseño de las turbinas, distribución y emplazamiento en la planificación de estos campos eólicos. “La implantación de estas medidas podría disminuir el riesgo de colisión de avifauna en los parques eólicos”, explican los científicos.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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