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Archive for the ‘Futuro’ Category

Realidad hiper-aumentada

Posted by Jordi Guzman en 4 febrero 2010


Keiichi Matsuda ha realizado este vídeo como trabajo final de su máster en arquitectura en donde se nos muestra un futuro en donde la realidad aumentada esta presente de forma un tanto exagerada pero muy efectista y, en definitiva, útil.

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New Orleans Arcology Habitat, un edificio sorprendente

Posted by Jordi Guzman en 18 agosto 2009


E. Kevin Schopfer AIA, RIBA han diseñado y proyectado este singular edificio flotante piramidal en Nueva Orleans, una autentica ciudad con capacidad para 40000 habitantes, con escuelas, comercios de diversos tamaños, hoteles, casinos y equipamientos públicos, además de la capacidad de generar parte de su consumo eléctrico gracias a los numerosos generadores eólicos que posee.  Las perspectivas y la animación son de la empresa de visualizaciones Tangram 3DS.

New Orleans Arcology Habitat

New Orleans Arcology Habitat_1

New Orleans Arcology Habitat_2

New Orleans Arcology Habitat_4

New Orleans Arcology Habitat_5

Vía Yanko Design

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Hologramas que se tocan

Posted by Jordi Guzman en 6 agosto 2009


Un equipo de científicos japoneses de la Universidad de Tokio han creado un sistema para crear la ilusión de tocar los hologramas. Bienvenidos al holodeck amigos. Utilizando ondas de ultrasonidos que generan una presión invisible a distancia pueden dan la sensación de que estamos tocando algo con peso. Un par de Wiimotes sirven para el seguimiento y la programación hace el resto.

La tecnología aún esta en pañales pero en algún momento tenía que empezar…

Vía Pop Sci y Siggraph 2009

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La novela 1984 de Geroge Orwell cumple 60 años

Posted by Jordi Guzman en 15 junio 2009


1984

Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó rápidamente por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.

El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas. Winston se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia y en esta época la corriente se cortaba durante las horas de día. Esto era parte de las restricciones con que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie.

Dentro del piso una voz llena leía una lista de números que tenían algo que ver con la producción de lingotes de hierro. La voz salía de una placa oblonga de metal, una especie de espejo empeñado, que formaba parte de la superficie de la pared situada a la derecha. Winston hizo funcionar su regulador y la voz disminuyó de volumen aunque las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento (llamado teidoatítalia) podía ser amortiguado, pero no había manera de cerrarlo del todo. Winston fue hacia la ventana: una figura pequeña y frágil cuya delgadez resultaba realzada por el «mono» azul, uniforme del Partido. Tenía el cabello muy rubio, una cara sanguínea y la piel embastecida por un jabón malo, las romas hojas de afeitar y el frío de un invierno que acababa de terminar.

Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.

A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto, no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado. Lo único posible era figurarse la frecuencia y el plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara. Tenía usted que vivir —y en esto el hábito se convertía en un instinto— con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en la oscuridad, todos sus movimientos serían observados.

Así comienza 1984 la novela distópica de Geroge Orwell (1903-1950) publicada el 8 de junio de 1949 hace, pues, sesenta años de su publicación y aunque ya hace un tiempo le dediqué un post no es óbice para que le dediquemos un justo homenaje a la efeméride.

La lectura de 1984 produce un gran desasosiego; es una novela oscura, triste,y opresiva con una atmósfera enrarecida en donde los personajes viven en una angustiosa pesadilla con un final predecible y nada bueno. El protagonista es Winston Smith un funcionario del Ministerio de la Verdad, una institución dedicada a la revisión sistemática de la historia reciente sustituyendo las noticias publicadas con anterioridad que han resultado erróneas por unas nuevas ajustadas a la triste realidad. O simplemente haciendo desaparecer toda referencia de personas non gratas del gobierno, no es suficiente con fusilar al desafecto, hay que destruir las referencias del objetivo, como si nunca hubiese existido.

Un libro que hay que leer sin falta. En este Enlace de bibliotecas Digitales os podeis bajar el libro.

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Despierte y huela el aroma a café… ¡en la Luna!

Posted by Jordi Guzman en 4 junio 2009


Científicos de la NASA desarrollan tecnología de punta para generar energía en la Luna basándose en un invento del siglo XIX.

¿Alguna vez se ha preguntado cómo prepararía su taza de café por la mañana si viviera en otro planeta o, tal vez, en la Luna?  La bebida humeante sería obligatoria en una fría mañana lunar.

Pero con escasa luz solar, sin carbón o madera para quemar, y sin agua corriente para generar energía hidroeléctrica, ¿cómo podríamos preparar una taza de café, y mucho menos el desayuno, o calentar la casa o alimentar los equipos de soporte y las herramientas que se necesitan para vivir y trabajar allí?

La NASA, mientras planea un futuro puesto en la Luna, ha estado haciendo estas preguntas recientemente.

Hay más de una manera de generar energía en la Luna. La Energía por Fisión en Superficie (Fission Surface Power ó FSP, en idioma

Concepto artístico de un sistema de Energía por Fisión en Superficie en funcionamiento en la superficie de la Luna.

Concepto artístico de un sistema de Energía por Fisión en Superficie en funcionamiento en la superficie de la Luna.

inglés) es una de las opciones que la NASA está considerando. Si este método es escogido, una máquina inventada a comienzos de 1800 por los hermanos escoceses Robert y James Stirling podría ayudar para que esto se logre.

Los hermanos Stirling estaban tan orgullosos de su invento que le pusieron su nombre —y con justa razón. Con el tiempo, la máquina de Stirling —que podría haber sido una pequeña máquina, confiable y eficiente— ha incrementado su reputación aquí en la Tierra y, algún día tal vez, demostrará su valor en la Luna.

“Quienes habiten un puesto en la Luna van a necesitar una manera segura y eficiente de generar luz, calor y electricidad”, dice Mike Houts, del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA. “La máquina de Stirling, digna de confianza, tiene las características adecuadas. No solamente es confiable y eficiente, sino que además es limpia y versátil”.

La NASA ha unido sus esfuerzos con el Departamento de Energía de Estados Unidos con el propósito de desarrollar la tecnología de Energía por Fisión en Superficie para producir calor y alimentar con él la máquina de Stirling que, a su vez, convertiría esa energía calórica en electricidad para que pueda ser usada por los exploradores lunares.

No queda aún claro si este tipo de sistema de generación de energía será adoptado por la NASA, pero realmente tiene cualidades muy atractivas. Houts explica: “Una ventaja clave de este sistema es que no necesitaría luz solar para funcionar. Un sistema FSP podría ser usado para proveer energía a cualquier hora, en cualquier lugar, en la superficie de la Luna o de Marte. Podría ser usado en los polos y lejos de los polos, podría sobrevivir a una fría noche lunar y trabajaría adecuadamente en lugares como cráteres profundos que siempre están en tinieblas. Ni siquiera una de esas arremolinadas tormentas de polvo marcianas que tapan la luz del Sol podría detener su funcionamiento”.

Concepto de referencia de un sistema de Energía por Fisión en Superficie. Haga clic en la imagen para obtener más detalles. Crédito: Mike Houts/NASA.

Concepto de referencia de un sistema de Energía por Fisión en Superficie. Haga clic en la imagen para obtener más detalles. Crédito: Mike Houts/NASA.

La máquina que planea la NASA solamente necesitaría producir alrededor de 40 kilovatios de potencia, o menos —justo lo necesario para alimentar un puesto en la Luna.

“Este nivel de potencia es alto para los estándares espaciales actuales, pero es extremadamente bajo para los estándares terrestres”, dice Houts. “Es alrededor de 1/20.000 de lo que un reactor típico puede producir en la Tierra. En la Luna, necesitaríamos solamente un reactor pequeño —la porción abastecida con combustible mediría apenas 25 cm por 45 cm (10 pulgadas por 1,5 pies de largo)”.

Podría proveer más energía con menos masa que otros sistemas de generación de energía. El sistema completo, un radiador montado sobre una máquina de Stirling, que a su vez está montada sobre un reactor, podría guardarse en un espacio pequeño dentro de un vehículo de alunizaje.

Antes de desarrollar el sistema final, Houts y su equipo están ahora poniéndolo a prueba con energía no-nuclear para llevar a cabo las pruebas de concepto.

“Estamos haciendo pruebas en un vacío térmico para aprender cómo hacer funcionar y controlar el sistema en la Luna”, dice Houts. “Estamos usando calentadores de resistencia para simular el calor nuclear. Las resistencias eléctricas producen calor”.

Después de que la prueba del sistema demuestre la viabilidad del concepto, el equipo podría recibir instrucciones de construir el “verdadero sistema”, esta vez basándose fuertemente en la experiencia con reactores estadounidenses y de otros países.

Concepto artístico del Sistema de Energía por Fisión en Superficie insertado en regolito lunar.

Concepto artístico del Sistema de Energía por Fisión en Superficie insertado en regolito lunar.

“Estaría hecho de acero inoxidable y funcionaría con dióxido de uranio. Esta combinación ha sido usada en reactores terrestres alrededor del mundo, así que los científicos e ingenieros están acostumbrados a manejarla”.

La unidad no estaría activa durante el lanzamiento, pero sería “encendida” una vez que estuviera instalada en la superficie de la Luna, donde estaría rodeada por un escudo para prevenir cualquier daño que pudiese causar la radiación emitida por el dispositivo.

“Sería muy seguro”, dice Houts. “Y la belleza de este sistema es que sería prácticamente autoregulable”.

Así es como funcionaría: Dentro del reactor, hay un manojo de pequeños tubos llenos de uranio. En la parte exterior del reactor hay tambores de control —un lado de cada tambor refleja neutrones y el otro lado los absorbe, otorgando así una manera de controlar la tasa a la cual se reflejan los neutrones que escapan del núcleo del reactor. Para encender la unidad, se enciende el lado absorbente de cada tambor de control, lejos del núcleo del reactor, de modo que el material reflectante mira hacia adentro y envía a los neutrones que escapan de regreso al núcleo. Esto da como resultado un incremento en la cantidad de neutrones disponibles, lo cual permite que se genere una reacción en cadena autosustentable, que produce calor.

Un refrigerante (que está formado por una mezcla de sodio y potasio)* fluye a través de los espacios entre los tubos, recoge el calor térmico producido por el uranio en reacción y transfiere el calor al motor de Stirling. Este motor hace entonces su magia** para generar electricidad. Mientras tanto, el refrigerante, que se ha “liberado” de una parte de su cargamento (el calor) para enviarlo al motor de Stirling, circula de regreso al núcleo del reactor, donde recoge el calor nuevamente y está listo para repetir el ciclo entero.

El sistema usaría solamente una pequeña cantidad de combustible —1 kilogramo de uranio cada 15 años —y aún tendría suficiente reactividad como para funcionar durante décadas.

“Le damos una vida útil de 8 años, sin embargo, porque algo más podría fallar antes de que se acabe el combustible”.

Después de apagarlo, la radiación emitida por el sistema disminuiría rápidamente. Un sistema de reemplazo podría ser fácilmente reinstalado en el mismo sitio.

Después de todo, ¡quizás haya una gran demanda de café caliente allí arriba!

Artículo publicado en Ciencia@NASA su autor es Dauna Couler y la traducción la ha hecho Carlos Román.

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Aquellos locos bajitos

Posted by Jordi Guzman en 28 marzo 2009


Así es como definía el genial humorista español Miguel Gila (1919-2001) a los seres humanos de corta edad: los niños y niñas. Una de las cosas que certifican que somos una única especie es el comportamiento de los infantes en todos los lugares del planeta, ya sea en un colegio para millonarios en Suiza, en una chabola de un país tercermundista o en medio de la selva amazónica, absolutamente todos los niños y niñas se comportan de la misma forma juguetona, hiperactiva, curiosa, desmañada, irreverente y en ocasiones inconsciente. Otra cosa es como los adultos los utilizan para su beneficio, en trabajos o como símbolos religiosos, entre mas cosas que no quiero ni referir. Todas las imagenes las he encontrado en Photo Journal: Pictures of the Day durante diferentes días. Clic para ampliar.

Eliana Aponte/Reuters

Eliana Aponte/Reuters

Zohra Bensemra/Reuters

Zohra Bensemra/Reuters

Arko Datta/Reuters

Arko Datta/Reuters

Finbarr O’Reilly/Reuters

Finbarr O’Reilly/Reuters

Andrew Biraj/Reuters

Andrew Biraj/Reuters

Beawiharta/Reuters

Beawiharta/Reuters

Binod Joshi/Associated Press

Binod Joshi/Associated Press

Morteza Nikoubazl/Reuters

Morteza Nikoubazl/Reuters

Khalid Mohammed/Associated Press

Khalid Mohammed/Associated Press

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Persiguiendo el arco iris

Posted by Jordi Guzman en 6 marzo 2009


Un nuevo material fotovoltaico utiliza el espectro solar entero

Los días nublados son los enemigos de la energía solar. La mayoría de las células fotovoltaicas solo responden a celda-fotovoltaicauna parte bastante pequeña del espectro solar, precisamente la parte que las nubes tienden a bloquear. Los fabricantes se enfrentan a este problema disponiendo capas de distintos materiales en las células, pero entonces salen más caras.

Un equipo dirigido por Malcolm Chisholm, ha tomado un camino diferente. Doparon un polímero que se usa a menudo como semiconductor, el oligotiofeno, con moléculas de los metales molibdeno y tungsteno. El resultado fue una sustancia que genera electricidad en respuesta a la luz de longitudes de onda entre 300 (ultravioleta) y 1000 nanómetros (infrarrojo cercano). En cambio, las células tradicionales, basadas en silicio, tienen su mejor funcionamiento solo entre los 600 (naranja) y los 900 manómetros (rojo oscuro). El polímero puede funcionar con una amplia gama de frecuencias porque desarrolla un comportamiento lo mismo fluorescente que fosforescente.

La mayoría de los materiales de fabricación de células solares sólo exhibe fluorescencia: cuando reciben la luz solar, algunos de sus electrones se excitan hasta un estado de energía más alto y, al volver a su nivel original, emiten luz (si bien la fluorescencia no suele ser perceptible, ya que la longitud de onda de la luz emitida corresponde al infrarrojo, o es demasiado débil para verla de día; algunas células solares reutilizan esa luz para aumentar la eficiencia). Algunos de esos electrones alcanzan un grado tan alto de excitación, que llegan a liberarse de los átomos. Dan lugar así a una corriente eléctrica.

Sin embargo, los electrones no permanecen libres mucho tiempo; solo billonésimas de segundo. Algunas veces vuelven a su estado original sin haber obtenido ningún resultado útil. Es una de las razones por las que el rendimiento de las células solares no es del cien por cien.

El polímero desarrollado por Chisholm y su equipo exhibe, además, fosforescencia. Los electrones mantienen más tiempo su energía en la fosforescencia que en la fluorescencia; permanecen libres durante más tiempo, microsegundos. Aunque, según sus cálculos, el equipo esperaba que el material tuviera un comportamiento fluorescente, al someterlo a ensayos se encontraron con que también era fosforescente.

Es el dopado lo que marca la diferencia. Tungsteno y molibdeno son átomos de metal que tienen más electrones disponibles para la conducción eléctrica que los del polímero. Además la configuración electrónica de los metales permite que los electrones libres alcancen una vida más larga.

El equipo prepara el polímetro como una fina película, similar a la utilizada en una célula solar. Sin embargo, deben transcurrir bastantes años hasta que se pueda construir un dispositivo practico. Chisholm espera que, incluso aunque estas células solares de polímero resultasen menos eficientes que las de silicio, a la larga fueran más baratas de producir.

Articulo publicado en Investigación y Ciencia Nº 390, su autor es Jesé Emspak.

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El futuro de la información, según Microsoft

Posted by Jordi Guzman en 2 marzo 2009


No sé, y creo que nadie lo sabe, si así es como será el mundo dentro de solo diez años. Francamente lo veo como un poco para más adelante, diez años parecen muchos pero es muy poco tiempo. Según el vídeo estaremos rodeados de pantallas táctiles, traductores simultáneos, inteligencia artificial y realidad virtual por doquier. Yo me apunto alegremente.

Vía Centripetal Notion

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Bård Vegar Solhjell – Citas

Posted by Jordi Guzman en 25 febrero 2009


comillas_12Todas las tecnologías anteriores han desencadenado temores sobre la muerte de los formatos antiguos. Pero la televisión no mató a la radio, la web no mató al libro, y las descargas no van a matar a la música. Al contrario, la web es genial para difundir la música y otras artes. Los artistas pueden hacer llegar su trabajo a mucha más gente, y nosotros podemos acceder a toda la música del mundo cuando queremos. ¡Fantástico! (…) No hay futuro en la lucha contra la disponibilidad de la música en Internet.

Bård Vegar Solhjell (blog, en noruego), ministro de Educación e Investigación de Noruega. Visto en Barrapunto de una entrevista en El País.

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Mission Motors – Moto electrica

Posted by Jordi Guzman en 6 febrero 2009


Mission Motors he presentado este prototipo de moto eléctrica, completamente silenciosa, capaz de llegar a una velocidad de más de 240 km/h y con una autonomía de 150 km. Equipado con baterías de litio que alimentan un motor de inducción de corriente alterna de 3 fases refrigerado por liquido y con par de torsión de 100 lb-ft @ 0 a 6,500 rpm. Las pilas tardan 2 horas en cargarse a 240V y 8 horas a 120V. Clic para ampliar.

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mission_one_34_front

mission_one_gauges

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Vía Boing Boing Gadgets

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La interfaz g-speak de Oblong

Posted by Jordi Guzman en 16 noviembre 2008


Muy interesante esta nueva interfaz desarrollada por Oblong Industries a la que han llamado g-speak (la g es de gestual). Un asesor científico de la pelicula Minority Report de Steven Spielberg junto a más visionarios, han logrado hacer una replica real de lo que se ve en el film. No sé bien lo práctico que puede ser esta interfaz o lo usable que podrá ser, pero de lo que no hay duda es que, después de ver el vídeo, lo que hace y como lo hace es espectacular.

Vía Engadget

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El escudo de iones para naves interplanetarias es una realidad

Posted by Jordi Guzman en 5 noviembre 2008


El escudo de la nave Voyager de Star Trek

El escudo de la nave Voyager de Star Trek

Científicos británicos inventan una “mini-magnetosfera” para proteger a los astronautas durante las tormentas solares.

El viaje espacial durante una tormenta solar se ha convertido en algo menos arriesgado. Científicos del Reino Unido que trabajan en el Laboratorio Rutherford Appleton cerca de Oxford y las Universidades de York y Strathclyde han probado una “mini-magnetosfera” envolviendo un modelo de nave en el laboratorio. Resulta que su prototipo ofrece una protección casi total contra las partículas solares de alta energía. Imitando el entorno natural protector de la Tierra, los investigadores han escalado la burbuja protectora magnética en un escudo deflector eficiente energéticamente aunque potente.

Este asombroso logro es un gran paso adelante hacia la protección de los componentes electrónicos sensibles y el delicado cuerpo humano contra los efectos de la radiación en las misiones tripuladas entre planetas. Puede sonar a ciencia-ficción, pero los futuros astronautas podrían perfectamente dar la orden de “¡Activar escudos!” si hubiese llamaradas solares durante el viaje de 60 millones de kilómetros a Marte…

Escribiendo “Los científicos diseñan un “Escudo de Iones” para proteger a los astronautas del viento solar” en enero, tenía ciertas dudas sobre si los resultados preliminares podrían replicarse a la escala de una nave completa. En ese momento, la Dra. Ruth Bamford (investigadora principal de Rutherford Appleton) había creado una mini-versión de un escudo magnético que actuaba como una “burbuja” en una corriente de iones. Dado que los iones estaban cargados, podían ser desviados por un campo magnético, por lo que el campo actúa como barrera para desviar los caminos de los iones alrededor del vacío encapsulado por el campo magnético. Todo lo que tenía que hacerse era escalar la idea un par de veces y poner una nave en el centro del vacío protector. ¡Resuelto!

No tan rápido. El mayor obstáculo que veía en el pasado enero era la gran cantidad de energía requerida para alimentar el sistema. Después de todo, generar una mini-magnetosfera estable del tamaño de una nave requeriría una vasta cantidad de electricidad (y sería muy voluminoso), o necesitaría ser muy eficiente (y compacto). Cuando se trata de los viajes espaciales de los que estamos hablando, los científicos deberían explorar la segunda posibilidad. La mini-magnetosfera tendría que ser un dispositivo de una alta eficiencia.

Once meses más tarde parece que el equipo británico ha encontrado la respuesta. En unos resultados publicados en la revista Plasma Physics and Controlled Fusion, han ideado un sistema no mayor de un escritorio grande que usa la misma energía que una tetera eléctrica. Dos mini-magnetosferas estarán contenidas en dos mini-satélites colocados en el exterior de la nave. Si hubiese un incremento del flujo del viento solar, o la aproximación de una nube de partículas energéticas de una llamarada o una eyección de masa coronal (CME), las magnetosferas se conectarían y los iones solares serían desviados de la nave.

“Estos experimentos iniciales se han mostrado prometedores y que puede ser posible proteger a los astronautas del letal clima espacial”, dijo la Dra. Bamford. Después de todo, los efectos del envenenamiento por radiación pueden ser devastadores.

El Prof. Bob Bingham, físico teórico en la Universidad de Strathclyde, ofrece una visión gráfico de por qué es importante esta tecnología:

“Las tormentas o vientos solares son uno de los mayores peligros de los viajes al espacio profundo. Si te impacta uno no sólo dejaría fuera de combate todos los componentes electrónicos de la nave, sino que los astronautas pronto tomaría la apariencia de una pizza sobrecalentada. Sería como estar cerca del punto de impacto de Hiroshima. Tu piel se llenaría de ampollas, se te caería el pelo y los dientes y mucho antes tus órganos internos fallarían. No es una buena forma de viajar. Este sistema crea una Burbuja de Campo Magnético que rechazaría la radiación peligrosa lejos de la nave”. – Prof. Bob Bingham

Bingham añadió que el equipo estaba actualmente patentando la tecnología y espera tener un prototipo a escala real funcionando en cinco años. Por lo que podríamos tener que esperar algún tiempo hasta ver algunas imágenes del sistema en acción …

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Universe Today, su autor es Ian O’Neill.

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Espejo interactivo

Posted by Jordi Guzman en 24 octubre 2008


Dentro de no mucho tiempo en los espejos de muchas casas podremos disfrutar (o no, nunca se sabe) de un artilugio como el del vídeo. No exactamente lo que se ve en el vídeo, es decir, la posibilidad de hacer manchas o dibujar, pero si conectarnos a la red o ver la televisión ya desde primera hora de la mañana. Más información en blog.LitStudios y en interFerence.

Vía Neatorama

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Mover la Tierra: Una guía de supervivencia planetaria

Posted by Jordi Guzman en 21 octubre 2008


El reloj avanza inexorablemente hacia el día del juicio incluso si no acabamos con nosotros mismos

Mark Garlick/HELAS)

Cuando el Sol se expanda en una gigante roja dentro de varios miles de millones de años, la Tierra será engullida por su atmósfera (Ilustración: Mark Garlick/HELAS)

envenenando o sobrecalentando el planeta. Verás, hay un pequeño problema con el Sol.

El Sol está calentándose poco a poco conforme se quema hidrógeno en su núcleo. Aproximadamente en 5000 millones de años, el Sol comenzará a evolucionar hacia una inflada gigante roja. Sus capas de gas exterior aumentarán, tragándose la Tierra para el momento en el que alcance su tamaño y brillo máximo dentro de aproximadamente 7000 millones de años.

Pero mucho antes de eso, en 1100 millones de años, el Sol se hará un 11% más brillante, elevando la media terrestre de temperaturas a alrededor de 50 °C. Esto calentará los océanos tanto que se evaporarán sin hervir, como un cazo de agua dejado al Sol en la cocina.

Plantas y animales pasarán una época dura para adaptarse a un hogar tan cálido, aunque algunos organismos unicelulares llamados Arqueas podrían sobrevivir. Pero sólo durante un tiempo. Una vez que el vapor de agua esté en la atmósfera, la luz ultravioleta del Sol dividirá las moléculas de agua, y el hidrógeno necesario para construir células vivas se filtrará lentamente al espacio. Si nuestros descendientes – u otras formas de vida inteligente que nos sigan – quieren sobrevivir, tendrán que emigrar a otra parte. ¿Pero dónde y cómo?

Una aproximación sería lanzar unos cohetes y mudarnos a otro planeta. En 1930, el autor de ciencia-ficción británico Olaf Stapledon escribió sobre un futuro en el que nuestro descendientes volaría a Venus, y más tarde a Neptuno, cuando la Tierra se hiciera inhabitable. Eminentes científicos como Stephen Hawking han suscrito la idea de establecer colonias en la Luna u otros planetas de tal forma que la humanidad sobreviviría a cualquier desastre que aniquilase la vida en la Tierra.

Aún así, evacuar a 6700 millones de habitantes de la Tierra necesitaría el equivalente al lanzamiento de mil millones de lanzaderas espaciales. Incluso si pudiésemos lanzar 1000 lanzaderas al día, se necesitarían 2700 años para evacuar a toda la población del planeta.

Entonces está el problema de cuidar de la gente una vez que haya alcanzado su nuevo hogar. Mudarse a algún otro planeta requeriría “terraformarlo” para que proporcione alimento y oxígeno para mantener a los colonos. ¿Por qué no llevarnos nuestro propio planeta y los recursos que necesitemos?

Diminuto cambio

Evacuar a 6700 millones de habitantes de la Tierra llevaria el equivalente a mil millones de lanzamientos de lanzaderas espaciales

Evacuar a 6700 millones de habitantes de la Tierra llevaría el equivalente a mil millones de lanzamientos de lanzaderas espaciales

La física elemental nos dice que en realidad podemos mover planetas. Lanzar un cohete al espacio empuja la Tierra un poco en la dirección opuesta, como el retroceso de un arma.

El autor de ciencia-ficción y físico Stanley Schmidt explotó este hecho en su novela The Sins of the Fathers, en la cual los alienígenas construían gigantescos motores de cohetes en el Polo Sur para mover la Tierra.

En la vida real, no obstante, la Tierra es tan masiva que un cohete tendría poco efecto en su movimiento. Lanzar mil millones de cohetes de 10 toneladas en exactamente la misma dirección cambiaría la velocidad de la Tierra apenas en 20 nanómetros por segundo – una minucia comparada con la actual velocidad del planeta de 30 kilómetros por segundo.

Unos pocos astrónomos han abordado el problema de mover planetas, pero no para tratar con emergencias a escalas temporales humanas. En realidad estaban ideando experimentos mentales para comprender la dinámica de los sistemas planetarios, dice Greg Laughlin de la Universidad de California en Santa Cruz. Por tanto los procesos que tienen lugar a escalas de tiempo geológicas funcionan perfectamente bien.

Marcharse

La dinámica planetaria parece simple y ordenada cuando sólo conocíamos nuestro Sistema Solar, pero esto cambió con el descubrimiento de “Júpiter calientes” en órbitas ajustadas alrededor de sus estrellas. Los planetas no podían haberse formado en las abrasadoras regiones en las que orbitan – no hay suficiente gas y polvo para amasar unos mundos tan inmensos. En lugar de esto, deben haber emigrado desde lugares de nacimiento más lejanos.

Para comprender cómo los sistemas planetarios pueden reordenarse por sí mismo, Laughlin, su colega en Santa Cruz Don Korycansky, y el astrónomo de la Universidad de Michigan Fred Adams se propusieron el problema de cómo mover la Tierra para que el cada vez más caliente Sol no abrasara el planeta.

Para el propósito de sus cálculos, los tres eligieron el destino final de la Tierra como una órbita a 1,5 veces su actual distancia del Sol, en lo que ahora es la órbita de Marte. En 6300 millones de años, cuando el Sol esté en su fase de gigante roja y sea 2,2 veces más brillante que ahora, un planeta a tal distancia recibiría aproximadamente la misma luz solar que la Tierra recibe actualmente.

Mover la Tierra a una órbita circular a tal distancia requiere un incremento de su energía orbital en aproximadamente un 30%. Esto sería posible, según dicen, modificando las órbitas de cuerpos helados del lejano Sistema Solar que pasarían cerca de la Tierra, transfiriendo parte de su energía orbital al planeta.

Los objetos están en un anillo de cuerpos helados más allá de Neptuno conocido como el Cinturón de Kuiper y en una aún más lejana cobertura de cometas conocida como la Nube de Oort. Dado que están tan alejados del Sol, los objetos tienen unas energías orbitales relativamente bajas, por lo que podrían ser desplazados usando métodos en desarrollo para desviar asteroides que se acerquen a la Tierra.

Estos varían desde el sutil tirón de los remolques gravitatorios – naves que vuelan cerca del objeto y tiran de él gravitatoriamente para sacarlo de su curso -hasta el más potente empujón de las guías de masa, la cual excava y expulsa trozos del cuerpo helado, empujándolo en direcciones opuestas.

Sus órbitas podrían ajustarse en detalle dentro del Sistema Solar interior usando chorros de hielo vaporizado desde sus superficies por equipos enviados allá. Nadie piensa en enviar a un futuro Bruce Willis con un cohete cargado de bombas nucleares para hacer el trabajo. “Necesitas un control de grano muy fino, ¡el cual ciertamente no se produciría con un arma nuclear!”, dice Laughlin.

Biosfera esterilizada

El impacto de una roca espacial de más de 100 km de diámetro mataria la mayor parte - si no toda - de la vida en la Tierra.

El impacto de una roca espacial de más de 100 km de diámetro mataría la mayor parte - si no toda - de la vida en la Tierra.

Aproximadamente un millón de tales pasos cercanos deberían ser necesarios para realizar la tarea. Si los espaciamos igualmente, eso significaría que aproximadamente cada paso cercano sería entre 1000 y 6000 años, dependiendo de si queremos alcanzar la órbita de Marte para cuando el Sol comience a evaporar los océanos, o cuando entre en su fase de gigante roja. Por suerte, estos objetos podrían ser reutilizados si entran en un bucle alrededor de Júpiter y la Tierra, tomando energía del planeta gigante y transfiriéndola a la Tierra.

Esto sería un gran trabajo, y necesitaría una gran cantidad de paciencia para mover la Tierra de forma consistente hacia el exterior conforme el Sol se hace más cálido. También conlleva un riesgo significativo debido a que los objetos pasarían a apenas 10 000 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.

Los objetos sería mucho más masivos que el asteroide que acabó con los dinosaurios, por lo que un pequeño “ups” sería devastador. Laughlin y sus colegas lo tomaron muy en serio, concluyendo en su artículo del calentamiento que: “La colisión de un objeto de 100 kilómetros de diámetro con la Tierra a una velocidad cósmica esterilizaría la biosfera de una manera tremendamente efectiva, al menos al nivel hasta el nivel de las bacterias. Este peligro debe ser señalado por su gran importancia”.

Empuje desde el Sol

Tal peligro podría evitarse usando una vela solar gigante, dice Colin McInnes, ingeniero mecánico de la Universidad de Strathclyde.

Las velas solares son películas delgadas similares a espejos que se propulsan con la débil presión de la luz solar que cae sobre ellas. La idea de McInnes es colocar una vela solar de vuelo libre en un punto cerca de la Tierra donde la presión de la radiación solar básicamente equilibre el tirón gravitatorio de la Tierra.

Su análisis demuestra que la reflexión de la luz solar procedente de la vela empujará a la Tierra hacia fuera junto con la vela – en términos físicos, incrementar la energía orbital de la Tierra y acelerar el centro de masas del sistema hacia el exterior, lejos del Sol.

McInnes calcula que mover la Tierra hacia fuera para mantener un ritmo con el calentamiento del Sol requeriría una vela en forma de disco de 19,2 veces el diámetro de la Tierra. Tendría que inclinarse en un ángulo de 35 grados en una línea hacia el Sol, y estacionarse a aproximadamente cinco veces la distancia de la Tierra a la Luna.

Prevé construirla en el espacio refinando las materias primas en un asteroide rico en metal de 9 kilómetros de anchura. El níquel y el hierro procedentes del asteroide se usarían para crear una película de 5 micras de grosor para la vela.

Arrojada al caos

La vela sería tan compleja como grande; necesitaría un control activo para mantener la forma adecuada, particularmente de cara a las perturbaciones provocadas por la gravedad de la Luna. Pero McInnes dice que requeriría mover 10 000 veces menos masa que en la opción de los objetos del Cinturón de Kuiper que pasan por la Tierra.

Geoffrey Landis, autor de ciencia-ficción y científico de la NASA, dice que el concepto suena bien. “Parece que la física es correcta, pero, por supuesto, no existe la tecnología necesaria ni actualmente propuesta para hacer una vela solar de 20 veces el diámetro de la Tierra. Por el momento es ciencia-ficción”.

McInnes admite que ni siquiera se tome la idea demasiado en serio: “Es un problema de un viernes por la tarde”.

Pero a pesar de las dificultades prácticas de estos escenarios, las simulaciones por ordenador de Laughlin también apuntan a un peligro real al jugar con las órbitas planetarias.

Las órbitas de los planetas están moldeadas por los tirones gravitatorios de sus vecinos, por lo que mover la Tierra cambiaría las órbitas de los planetas interiores de una forma impredecible y potencialmente peligrosa.

Si el movimiento desestabilizara a Mercurio, todo el Sistema Solar interior sería arrojado a un modo caótico “que es enormemente más difícil y casi imposible de manejar controlar”, dice Laughlin. Este puede ser el mejor argumento para dejar los planetas quietos, a menos que no haya otra alternativa.

Articulo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en NewScientistSpace y su autor es Jeff Hecht.

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Realidad aumentada

Posted by Jordi Guzman en 1 septiembre 2008


La Realidad Aumentada es, y cito de la Wiki: ” un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya existente. Esta es la principal diferencia con la realidad virtual, puesto que no sustituye la realidad física, sino que sobreimprime los datos informáticos al mundo real“.

Es decir, se trata de unos dispositivos que mezclan, gracias a un visor, información digital de todo tipo a un entorno real, teniendo en cuenta que tanto los objetos virtuales como el punto de vista son susceptibles de moverse siendo coherentes las perspectivas posteriores. Esto, como se puede suponer, resultará perfecto para múltiples cometidos como el diseño industrial, arquitectura, medicina, entretenimiento, todo tipo de simulaciones en 3D y un sin fin de posibles aplicaciones futuras.

En el vídeo de más abajo se muestra un ejemplo de como funciona esta tecnología, en este caso la desarrollada por ARToolKIT, unos fuegos artificiales de escritorio. Puedes ver más vídeos sobre realidad aumentada en esta selección de Youtube.

Vía today and tomorrow

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