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Archivos de la categoría ‘Gastronomía’

Carteles para Sydney International Food Festival

Publicado por Jordi Guzman en 8 septiembre 2009


Brillantes carteles para promocionar Sydney International Food Festival que se celebrará en la ciudad australiana este octubre próximo. Podemos ver las banderas nacionales de algunos países participantes formadas por típicos productos gastronómicos. La agencia responsables en WHYBIN/TBWA de Sydney. Más abajo os pongo los créditos completos de la campaña (en ingles). Clic para ampliar.

Brasil

Brasil

España

España

Francia

Francia

India

India

Italia

Italia

Japón

Japón

Vietnam

Vietnam

Advertising Agency: WHYBIN/TBWA, Sydney, Australia
Executive Creative Director: Garry Horner
Creative Director: Matt Kemsley
Art Director: Miles Jeffreys
Copywriter: Tammy Keegan
Photographer: Natalie Boog
Retoucher: Nick Mueller
Food Stylist: Trish Heagerty

Vía Ads of the World

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Publicado en Carteles, Gastronomía, Publicidad | 2 Comentarios »

El chocolate

Publicado por Jordi Guzman en 19 marzo 2009


Por Pere Castells

El oro negro de la gastronomía viene consumiéndose de forma habitual entre la población occidental desde hace menos de un siglo

A los productos exclusivos se les ha atribuido en numerosas ocasiones un origen divino. En la antigua Grecia creían chocolateque los diamantes eran fragmentos de estrellas caídos del cielo; los llamaban “lágrimas de los dioses”. En Mesoamérica, los aztecas adoraban al dios del cacao, Quetzalcoatl. Ya en el siglo XVIII, Cari von Linné dio al árbol del cacao el nom­bre de Theobroma cacao, derivado de los términos griegos theos (“dios”) y broma (“alimento”): “el alimento de los dioses”.

El chocolate procede del Xocoatl, una bebida de cacao con especias. Desempe­ñaba una función crucial en las ceremo­nias reales y religiosas mayas; la consu­mían todas las clases sociales. Los mayas suministraron cacao a los aztecas que vi­vían en la meseta de México, donde el cli­ma era demasiado frío y seco para culti­varlo. Con él elaboraban una bebida de la que disfrutaba sólo la élite: gobernantes, sacerdotes, guerreros y mercaderes.

Los europeos tuvieron conocimiento del Xocoatl cuando, en 1519, llegó a México Hernán Cortés. Poco a poco, des­de España, la bebida se fue introduciendo en la aristocracia europea. Ingleses, holan­deses y franceses establecieron plantacio­nes de cacao en sus colonias tropicales; pronto importaron cacao a Europa. La re­volución industrial trajo consigo una serie de innovaciones técnicas en el procesado de las semillas del cacao, que resultaron en la obtención de un producto sólido de consumo. En 1828, Van Houten pa­tentó un método para prensar la pasta de cacao, que separaba una parte de la grasa en forma de manteca de cacao. El proceso de obtención del chocolate se completó cuando, en 1879, Rudolph Lindt mejoró el sabor y la textura del producto sólido mediante la técnica del conchado.

La base del chocolate es el cacao, que se cultiva sólo en zonas ecuatoriales de clima tropical. Existen tres variedades del árbol del cacao: criollo (el original, hoy en día el más escaso), forastero (muy re­sistente y, por tanto, el más cultivado) y trinitario, híbrido de los anteriores.

El primer paso en la producción del chocolate corresponde a la extracción de las semillas o granos de cacao. Se proce­de luego a la fermentación de los granos, de los que se elimina la pulpa para redu­cir el sabor amargo y potenciar el aroma. Le sigue la etapa de secado, que reduce la humedad sobrante. A continuación, la torrefacción de los granos produce, me­diante las reacciones de Maillard, parte de los sabores que tendrá el chocolate. A partir de las semillas del cacao se ob­tiene granula (“nibs”), pasta de cacao (“nibs” procesados, transformados en pas­ta) y los dos componentes de la pasta de cacao, la manteca de cacao (grasa) y el ca­cao en polvo (extracto seco).

El chocolate se elabora con pasta de cacao, manteca de cacao y otros ingre­dientes, entre los que destacan azucares (sobre todo sacarosa), lecitina y, en algu­nos casos, leche, especias o aromatizantes. Se somete el preparado al proceso de con­chado: unas palas mezclan la masa de for­ma lenta y continua. Se consigue así, por un lado, la disminución de la concentra­ción de compuestos volátiles que darían al chocolate un fuerte sabor ácido y as­tringente, y, por otro, recubrir con grasa la superficie de las partículas, lo que faci­lita su desaglomeración; la lecitina facilita en grado sumo este proceso, pues reduce la viscosidad de la masa.

La producción del chocolate entraña otra etapa compleja: el templado. Impres­cindible también en todas las elaboracio­nes posteriores como los bombones, este proceso se basa en controlar la cristaliza­ción de las grasas de la manteca de cacao. Estas grasas pueden cristalizar en seis for­mas, pero sólo una de ellas -que no es la más estable- conduce a un producto con un brillo y características organolép­ticas adecuadas. El templado garantiza que las grasas adopten la forma cristalina adecuada. Para lograr una cristalización óptima, se funde el chocolate a 45 °C, se enfría luego a 28 °C y se vuelve a calentar a 31 °C (los márgenes variarán según el tipo de chocolate.

Si el chocolate no está bien templado, pasado un breve espacio de tiempo la su­perficie aparece moteada y mate; la textu­ra es arenosa y el aroma y el sabor poco intensos. Ello se debe al problema de la eflorescencia de las grasas (“fat bloom”): en un chocolate mal templado, las diver­sas formas cristalinas de las grasas evolu­cionan rápidamente hacia la forma más estable; se produce entonces la migración hacia la superficie de parte de las grasas del cacao, lo que confiere al chocolate una apariencia blanquecina. Si las condiciones de conservación no son óptimas, aunque el chocolate esté templado, con el tiempo las grasas acaban adoptando la forma cris­talina estable; la consiguiente migración de grasas hacia la superficie modifica la textura y el sabor. Para frenar la eflores­cencia, el chocolate debe conservarse a temperaturas de entre 15 y 17 °C.

A buen seguro, el siglo XXI nos depara­rá nuevas texturas para el chocolate: emulsiones especiales, liofilizaciones, esferificaciones, etcétera. Como la versión que presentaron a principios de 2006 Yu Wen Chen y Malcolm Robert Mackley, del departamento de ingeniería química de la Universidad de Cambridge: un cho­colate elástico y moldeable, obtenido me­diante extrusión en frío. Aunque esa elas­ticidad desaparece en períodos de tiempo cortos, la adaptación de este proceso faci­litará el desarrollo de las ya creativas téc­nicas que emplean los profesionales del chocolate actuales.

Artículo publicado en Investigación y Ciencia n. º 390 y su autor es Pere Castells responsable del departamento de investigación gastronómica y científica de la Fundación Alicia.

Si quereis saber más sobre el chocolate os remito a la extensa entrada que tiene en Wikipedia.

Publicado en Cocina, Cultura, Gastronomía | 6 Comentarios »

 
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