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Materia

Posted by Jordi Guzman en 13 marzo 2009


En las ultimas paginas de la revista Investigación y Ciencia hay un apartado dedicado a comentar las ultimas novedades en libros de tema científico. Normalmente se comentan generalidades sobre el tema que trata el libro, apuntes sobre el autor o autores o fragmentos de él. En este caso los libros escogidos son Particle or Wave. The Evolution of the Concept ofMatter in Modern Physics de Charis Anastopoulos editado por Princeton University Press en 2008 y Fermilab. Phy­sics, the Frontier, and Megascience de Lillian Hoddeson, Adrienne W. Kolb y Catherine Wstefall editado por The University of Chicago Press en 2008.

Y ha sido una sorpresa por mi parte el extenso artículo que le ha dedicado Luis Alonso al tema fundamental de los dos libros: la materia, haciendo un extenso y vertiginoso repaso desde la Grecia del siglo VII hasta el Fremilab y el CERN. Abrochaos los cinturones porque empieza el viaje al conocimiento de la materia.

Teoría y experimentación en torno al concepto clave de la física

por Luis Alonso

Entre los conceptos fundamentales del conocimiento humano sobre­sale preeminente el de materia. ¿A qué remite su significado? Con el tiempo se decantaron dos componentes últimos en liza, partícula y onda (Particle or Wave. The Evolution of the Concept ofMatter in Modern Physics). Importa tanto su desentrañamiento, que se han construido má­quinas gigantescas para arrancarle ese misterio a la naturaleza (Fermilab. Phy­sics, the Frontier, and Megascience).

La primera reflexión sobre la materia coincide con la aparición del pensamiento filosófico, en la Grecia del siglo VII. Tales de Mileto irrumpe en escena declarando que todas las cosas están hechas de agua. Leucipo y Demócrito hablan de una ma­teria constituida por piezas discretas e indivisibles, átomos, que se mueven en el vacío y generan, en su desenvolvimiento, los objetos y fenómenos que percibimos y el alma que no percibimos. Empedocles lidera la teoría de los cuatro elementos básicos, puros, que no pueden resolverse en otros más simples, aunque sí dividirse de manera indefinida. Cada elemento se caracteriza por una cualidad distintiva; la tierra toma su nombre de la propiedad de solidez, el agua de la fluidez, el aire de su naturaleza gaseosa y el fuego de su relación con el calor.

El cuadro presocrático se completa con la aportación de Pitágoras, para quien la materia se estructura sobre la proporción, número y figura. A esta interpretación geométrica se suma Platón. Los bloques constitutivos de la materia, propone, son triángulos, que se combi­nan consigo mismos compartiendo algu­nas de sus aristas y generando poliedros regulares. Cada uno de esos poliedros corresponde a un elemento: tetraedro (fuego), octaedro (aire), cubo (tierra) e icosaedro (agua). Aristóteles percibe que todas las cosas del mundo se encuentran en flujo constante. A la manera de la arcilla, los cuerpos pueden ser modulados y recibir formas dispares; poseen en sí mismos una potencialidad intrínseca. Y, si no interviene ningún agente externo, el cuerpo se comportará de acuerdo con su composición, dirigido siempre hacia su “lugar natural”.

En el orto de la ciencia moderna, la reflexión astronómica de Copérnico, Kepler y Galileo motivó un replanteamiento general del concepto de naturaleza. Se tejen las grandes síntesis mecanicistas. Creía Descartes que su geometría ana­lítica aportaba la clave para describir los movimientos de los cuerpos, en el bien entendido de que una cosa es material en tanto en cuanto es un cuerpo, es de­cir, ocupa un lugar en el espacio. No admitía la idea de espacio vacío. Materia es extensión. Leibniz asociaba el mundo natural a una máquina, cuyas partes, in­terconexas, operaban de acuerdo con unas reglas preestablecidas e inmutables.

Newton culmina la revolución cientí­fica al unir las “cosas de los cielos y las cosas de la tierra”. Todas se encontraban sometidas a las mismas leyes, expresadas en un lenguaje matemático. La mecánica newtoniana, que mantiene la vieja teoría atómica de partículas que se mueven en el vacío, introduce el carácter absoluto e inmutable del espacio y el tiempo. Su tesis central, recogida en los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, defiende que los cuerpos interaccionan entre sí al producir un cambio directo en sus aceleraciones. Y desgrana principios asociados. De acuerdo con su segunda ley del movimiento, la aceleración de la partícula es proporcional a la fuerza ex­terna. La fuerza se ejerce desde un cuerpo físico sobre otro y se establecen pares de acción y reacción; tal es el contenido de la tercera ley. En ausencia de fuerzas, un cuerpo continúa en su estado natural de movimiento, un movimiento cuya velocidad es constante en una dirección determinada, propone la primera ley.

De las transformaciones de la mate­ria se ocupaba la química. Georg Stahl avanzó la doctrina del flogisto, para ex­plicar la combustión. Los materiales ri­cos en flogisto arden. En ese proceso, el flogisto escapa al medio y deja tras de sí un montón informe de cenizas. La teoría del flogisto prendió. No comenzó a abandonarse hasta que los químicos se percataron de que los fenómenos de combustión guardaban relación con la presencia de cierto gas. Priestley aisló ese gas, el oxígeno. El golpe definitivo con­tra la teoría del flogisto se lo debemos a Lavoisier y su famoso experimento: al quemar una sustancia metálica, las cenizas resultantes pesan más que la sustancia original (se suponía que el flogisto aban­donaba los metales durante la combustión y, por consiguiente, las cenizas pesarían menos que el metal original).

¿Podían explicarse los fenómenos quí­micos mediante los conceptos físicos de la mecánica? Dalton se empeñó en unificar los conceptos de la mecánica newtoniana y los nuevos descubrimientos de la quími­ca. Mayer y Prescott Joule convergieron en defender la interrelación entre calor (esencial en química) y fuerza mecánica. Helmholtz dio un paso más y propuso que todas las fuerzas eran manifestaciones de una sola magnitud física. La elaboración de la teoría cinética condujo a la con­clusión de que los fenómenos térmicos podían reducirse, casi por entero, a la mecánica newtoniana, cuando esas leyes se aplican al nivel de movimiento molecular. La teoría que explicita esa reducción era la mecánica estadística, desarrollada por Boltzmann y Gibbs.

Desde que Oersted observó que la brújula respondía a la presencia de un cable cargado y, sobre todo, desde los trabajos de Faraday, en física moderna nada es inteligible sino es a través de la luz del electromagnetismo. En “On Faradays Lines of Forcé”, Maxwell apor­taba un lenguaje matemático para las líneas de fuerza eléctricas y magnéticas. En el desarrollo de las ideas de Maxwell desempeñó un papel determinante el concepto de energía, recién introducido en el estudio de los fenómenos térmi­cos. ¿Qué función cumplía la energía en los fenómenos eléctricos y magnéticos? En múltiples experimentos se había de­mostrado la transformación de calor y energía mecánica en energía eléctrica y magnética. ¿Dónde quedaba almacena­da esa energía? Maxwell no dudó: en el campo. Encontró leyes del movimiento para los campos y advirtió de la profunda imbricación de los campos eléctricos y magnéticos. Las ecuaciones de Maxwell predicen que los campos eléctricos y magnéticos se propagan por el espacio en forma de ondas. Hertz detectó ondas electromagnéticas de muy baja frecuen­cia y verificó que sus propiedades eran parecidas a las de la luz.

El principio de energía junto con las teorías del electromagnetismo y la me­cánica estadística parecían haber dado cumplimiento a los sueños de una ciencia matemática que describiera todos los as­pectos del mundo físico. Sólo quedaban flecos de relevancia menor, opinaba William Thomson. Pero nada más lejos de la verdad. El mundo estaba en puertas de dos grandes revoluciones: la relativi­dad y la mecánica cuántica.

La teoría de la relatividad nació del electromagnetismo. Creíase que los cam­pos electromagnéticos se propagaban por el éter, medio cuya distribución en el es­pacio debía ser homogénea porque las ecuaciones de Maxwell no se referían a ningún punto o dirección privilegiada. Einstein muestra en 1905 que la luz se mueve a la misma velocidad en todas las direcciones, cualquiera que sea el movi­miento de la Tierra; resultan irrelevantes el éter y las ideas de espacio y tiempo absolutos. En su nueva teoría, las longi­tudes y los intervalos de tiempo medidos eran relativos con respecto al marco de referencia inercial empleado en la medición. Si el espacio y el tiempo no eran absolutos por sí mismos, se convertían en absolutos cuando se unían y formaban el espaciotiempo. La teoría especial de la relatividad constituía una reformulación de la teoría de Newton, no una revolu­ción. Pero en la relatividad general, don­de se incluyen también los fenómenos gravitatorios, el espaciotiempo pierde su carácter absoluto.

De los aledaños de la mecánica esta­dística y del electromagnetismo procedía el instrumento letal contra la mecánica newtoniana, la radiación de cuerpo negro. El cuerpo negro constituía un sistema ideal para el estudio de la relación entre fenómenos electromagnéticos y fenóme­nos térmicos. Los resultados de la me­dición de la radiación de cuerpo negro trajeron una sorpresa inesperada. Planck postuló que un cuerpo negro no emite radiación continua, sino en paquetes dis­cretos. Existe un valor mínimo de energía, un quantum. No todos los quanta son iguales. Divergen en razón de la frecuencia de onda correspondiente. Con mayor exactitud, la energía de un cuanto es pro­porcional a la frecuencia de onda.

Einstein admitió la acción de los cuan­tos de luz y los llamó fotones. Otra par­tícula, el electrón, constituía un objeto intrigante. Su método de generación, así como el efecto fotoeléctrico, lo situaba en la composición del átomo. Si el electrón forma parte de la constitución interna del átomo, otras partículas con carga opuesta deberán estar presentes también, de suerte que la carga total sea cero. Rutherford demostró la existencia de una región don­de se alojaba buena parte de la masa del átomo, el núcleo, que, además, tenía que portar carga positiva para que repeliera con violencia las partículas alfa.

A la teoría cuántica de Planck y al mo­delo atómico de Rutherford, Bohr agregó la información recabada de la espectros­copia, el estudio de la radiación electro­magnética emitida por los cuerpos. De acuerdo con la hipótesis de los cuantos, la frecuencia de una onda electromagné­tica corresponde a la energía transportada por cada fotón. Bohr estudió el átomo de hidrógeno, que cuenta con sólo un electrón y ratificó el modelo atómico de Rutherford, dio explicación a las obser­vaciones espectroscópicas y convirtió en centro de atención de la física la natu­raleza del mundo cuántico.

De inmediato la física se esforzó por extender las aportaciones de Planck, Einstein y Bohr a otros sistemas físicos más complejos. La identificación del espín de la partícula y la existencia de la estadística cuántica revelaron propiedades cruciales. El éxito del modelo cuántico de Rutherford-Bohr del átomo posibilitó una expli­cación de las propiedades químicas de los átomos en términos de órbitas cuánticas de los electrones. El número de electrones en un átomo se identificó con el número atómico, que determinaba las propiedades químicas de los elementos de acuerdo con la tabla periódica de Mendeleiev. Se dio otro paso importante en la teoría cuántica cuando se zanjó el problema de la dualidad onda-partícula con el famoso experimento de la doble rendija.

En 1925 Heisenberg postuló que de­bíamos formular la física en términos de cantidades que remitan a magnitudes físi­cas observables. Pero, ¿qué observamos en física atómica? Nuestra única información procede de la radiación electromagnética, a saber, los fotones que son emitidos por los átomos. En el modelo de Bohr damos por supuesto que los fotones surgen en las transiciones de electrones entre dos órbitas permitidas. Toda la información que obtenemos de tales sistemas se re­fiere a dichas transiciones, a esos saltos cuánticos. Puesto que cada órbita puede caracterizarse por un entero, una transición se caracterizará por un par de tales enteros. Si tomamos en consideración las transiciones que corresponden a todos los pares posibles de enteros, formamos una matriz. Born y Jordan pusieron las ideas de Heisenberg sobre una firme base matemática. La nueva mecánica se deno­minó mecánica de matrices.

Schródinger, en línea con De Broglie, especuló si las partículas se comporta­ban como ondas. Formuló una ecuación, que describía su movimiento. Esa gavi­lla de aportaciones supuso la creación del marco de una nueva física, uno de cuyos principales retos lo tenía en el tra­tamiento mecánico cuántico del campo electromagnético. Dirac añadió que los estados de energía positiva correspondían sólo a las partículas físicas, las únicas que observamos y con las que interacciona-mos. Los estados de energía negativa no se manifiestan a sí mismos en la realidad, sino que forman una suerte de fondo o mar donde se originarían las partículas. Tal hipótesis suponía una distinción ta­jante entre los estados de energía positi­va y los estados de energía negativa; los primeros se encuentran en su mayoría desocupados y corresponden a las partí­culas que observamos; los segundos están siempre ocupados y son inaccesibles a la observación. Apoyaba la distinción entre partículas y antipartículas en una noción interna del tiempo.

Para someter a contrastación empírica ideas tan novedosas se requerían herra­mientas no menos ambiciosas que sacaran a la luz los componentes últimos de la materia. La máquina prodigiosa se llamó ciclotrón, inventado en 1929 por Ernest Lawrence. En ese primer acelerador de partículas, los iones ligeros positivos ro­taban en espiral hacia fuera en un campo magnético constante, aumentando gra­dualmente su radio por la acción de un campo eléctrico alternante y de frecuencia constante. En sus sucesores, los sincrotro­nes, inventados por Veksler en 1944 y por McMillan en 1945, se mantenía constan­te el radio circular de las partículas. Tras el sincrotrón, importante fue el principio de gradiente alternante, desarrollado en 1952 por Courant, Livingston y Snyder. En 1959 entró en funcionamiento el sincro­trón de protones del CERN en Ginebra y, en 1960, el sincrotrón de gradiente al­ternante del Laboratorio Nacional Brook-haven en Long Island.

Con la creación del Fermilab se buscaba superar de lejos la barrera de energía situada entonces en los 33 GeV del Brookhaven; en 28 GeV se situaba la frontera del CERN. Establecido en 1967 bajo el amparo de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos, Robert R. Wilson fue su primer director-fundador. Toda la vida profesional de Wilson estuvo ligada al ciclotrón, que conoció en Berkeley en su juventud y al que consagró la tesis doctoral. Le sirvió para participar en la demostración, por Fermi y Anderson, de la primera reacción en cadena.

En su arranque, las infraestructuras ex­perimentales del Fermilab se repartieron en cuatro áreas experimentales básicas: el área blanco interna (sección recta CZero del anillo principal), más tres áreas externas alimentadas por líneas de haz (el área de neutrinos, el área de mesones y el área de protones). Cada una realiza­ba experimentos específicos: dispersión protón-protón, búsqueda de quarks y monopolos, mediciones de secciones eficaces, dispersión elástica e inelástica, interacciones entre neutrinos, rayos cós­micos, etcétera. Fue en el área de protones donde se descubrió el quark belleza, uno de los seis del modelo estándar.

A Wilson le sucedió Leon Max Leder-man, quien puso en marcha el segundo anillo y abrió el dominio de energía a los billones de electronvolt (TeV). Bajo la dirección de Lederman, el Fermilab entró en la era de la megaciencia, con progra­mas de investigación a largo plazo. Se construyeron dos detectores para analizar las colisiones. El nombre de Lederman va asociado al descubrimiento del mesón K neutro y a la existencia de dos tipos diferentes de neutrinos, relacionado uno con el muon y otro con el electrón.

Articulo publicado en Investigación y Ciencia nº 390

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Dentro del cuerpo humano

Posted by Jordi Guzman en 13 marzo 2009


Impresionante la colección de fotografías que tienen en Wellcome Images, de todo tipo y en concreto estas realizadas con un microscopio electrónico de barrido (SEM, en sus siglas en inglés) de diversas partes y componentes del cuerpo humano. Las fotografías son en falso color y recordemos que un SEM puede magnificar entre un rango de x 25 a x 250.000 aumentos, capaz de revelar detalles del interior de una célula. Clic para ampliar.

Annie Cavanagh - Células cancerígenas

Annie Cavanagh - Células cancerígenas

David Gregory & Debbie Marshall - Alvéolo pulmonar

David Gregory & Debbie Marshall - Alvéolo pulmonar

David Gregory & Debbie Marshall - Células sanguíneas en un coagulo

David Gregory & Debbie Marshall - Células sanguíneas en un coagulo

David Gregory & Debbie Marshall - Hueso

David Gregory & Debbie Marshall - Hueso

David Gregory & Debbie Marshall - Lengua, detalle de una papila gustativa

David Gregory & Debbie Marshall - Lengua, detalle de una papila gustativa

David Gregory & Debbie Marshall - Muela

David Gregory & Debbie Marshall - Muela

Liz Hirst - Cabello cortado

Liz Hirst - Cabello cortado

Yorgos Nikas - Espermatozoides en la superficie del óvulo

Yorgos Nikas - Espermatozoides en la superficie del óvulo

Vía Environmental Graffiti

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Alfons Mucha – Pinturas (II)

Posted by Jordi Guzman en 13 marzo 2009


Ya dediqué un post hace poco más de un año al pintor, escultor, diseñador de joyas y artista decorativo checo Alfons Mucha (1860-1939), encuentro que la calidad y belleza de sus trabajos merecen una revisitación. Podéis ver más trabajos suyos en este enlace, en su página oficial y en Museum Syndicate, vale la pena echarles un vistazo.

mucha

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mucha_biscuits

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mucha_dance

mucha_gismonda

mucha_luchon

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Posters de peliculas como en el siglo XIX

Posted by Jordi Guzman en 12 marzo 2009


O antes y todo, y con una estética antigua muy característica. Es una lastima que no haya traducción y así sabríamos si va de cachondeo o qué. En este enlace a una página rusa en donde se supone que aparece el autor se pueden ver más carteles. Clic para ampliar.

El Señor de los Anillos

El Señor de los Anillos

Harry Potter

Harry Potter

La guerra de los mundos

La guerra de los mundos

Matrix

Matrix

Spiderman

Spiderman

Star Wars

Star Wars

Terminator

Terminator

Vía marilink

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¿Por qué no intentar una aproximación científica a la educación científica?

Posted by Jordi Guzman en 12 marzo 2009


El propósito de la educación científica no es simplemente entrenar a una pequeña fracción de la población para que se conviertan en la siguiente generación de científicos. Necesitamos una población ilustrada científicamente para abordar retos globales a los que se enfrenta la humanidad y que sólo la ciencia puede explicar y posiblemente paliar, tales como el calentamiento global, así como para tomar decisiones inteligentes e informadas mediante la espirales_7comprensión científica, sobre temas como la modificación genética.

Además, la economía moderna está en gran parte basada en la ciencia y la tecnología, y para que mejore la economía y los individuos que están dentro de ella tengan éxito, necesitamos ciudadanos ilustrados técnicamente con habilidades para resolver problemas complejos.

Para abreviar, necesitamos hacer que la educación científica sea efectiva y relevante para una fracción grande y necesariamente diversa de la población.

¿Qué quiero decir con una educación efectiva en ciencia? Creo que una educación científica exitosa transforma cómo piensan los estudiantes, de tal forma que podemos comprender y usar la ciencia de la misma forma que los científicos. ¿Pero es este tipo de transformación verdaderamente posible para una gran parte de la población?

La hipótesis que tanto yo como otros hemos adelantado es que es posible, pero sólo si hacemos una aproximación a la enseñanza de la ciencia como ciencia. Esto significa aplicar a la enseñanza científica las prácticas que son componentes esenciales de la investigación científica y que explican por qué la ciencia ha progresado a un ritmo tan notable en el mundo moderno.

Los más importantes de estos componentes son:

  • Ejercicios y conclusiones basados en los datos objetivos en lugar de – como es frecuentemente el caso en la educación – la anécdota o la tradición. Esto incluye el uso de resultados de investigaciones anteriores, tales como trabajos sobre cómo aprende la gente.
  • Diseminar los resultados de una forma académica y copiar y construir sobre lo que funciona. Demasiado a menudo en la educación, particularmente en el nivel post-secundario, todo se reinventa, a menudo de una forma con muchos fallos, cada vez que un profesor distinto ofrece un curso. (Llamo a este problema el de “reinventar la rueda cuadrada”.)
  • Un uso intensivo de la tecnología moderna. De la misma forma que buscamos maneras de usar la tecnología en la investigación científica avanzada, tenemos que hacer lo mismo en la educación.

Estos tres componentes esenciales de toda investigación científica experimental (y, no por casualidad, del arte de la enseñanza y aprendizaje) pueden ser igualmente valiosas en la educación científica. Aplicadas a la enseñanza de la ciencia, tienen la capacidad de mejorar drásticamente tanto la efectividad como la eficiencia del sistema educativo.

El misterio del aprendizaje

Cuando di mis primeras clases como profesor asistente, solía usar la aproximación que es común cuando se le pide a alguien que enseñe algo. Primero pensé profundamente sobre el tema y lo dejé claro en mi mente. Entonces se lo expliqué a mis estudiantes de tal forma que lo comprendiesen con la misma claridad que yo. Al menos esa era la teoría.

Pero soy un devoto creyente del método experimental, por lo que siempre mido los resultados. Y cada vez que hacía un sirio intento por determinar lo que mis estudiantes estaban aprendiendo, quedaba claro que esta aproximación simplemente no funcionaba. Un estudiante ocasional aquí o allí podría comprender mis explicaciones maravillosamente claras e inteligentes, pero la enorme mayoría de estudiantes no se quedaban con nada en absoluto.

Durante muchos años, este fallo de los estudiantes al aprender de mis explicaciones permanecía como un frustrante misterio, al igual que creo que sucede con muchos diligentes miembros del profesorado. Lo que finalmente me llevó a comprender fue que me estaba encontrando un misterio incluso mayor en mis estudiantes graduados.

He llevado a cabo una extenso programa de investigación en física atómica a lo largo de muchos años que ha implicado a muchos estudiantes graduados, en cuyo desarrollo profesional he invertido mucho tiempo e ideas. Y con el paso de los años me he dado cuenta de un patrón consistente: Los nuevos estudiantes graduados pueden llegar a mi laboratorio tras 17 años de extraordinario éxito en las clases, pero cuando se les ofrece proyectos de investigación en los que trabajar, no tienen ni idea de cómo proceder. O peor aún – a menudo parece que ni siquiera han entendido realmente qué era la física.

Pero entonces sucede algo sorprendente: Apenas tras unos años de trabajo en mi laboratorio de investigación, interactuando conmigo y con otros estudiantes, se transforman. De pronto me di cuenta de que ahora eran expertos en físicos, auténticos colegas. Si esto hubiese sucedido una o dos veces simplemente podría parecer una rareza, pero me he dado cuenta de que es un patrón consistente. Por lo que decidí calcularlo.

Una hipótesis que se me ocurrió, dado que hay muchos otros asesores de investigación que han observado transformaciones similares, es que el cerebro humano tiene que pasar por 17 años de etapa “gusano” antes de transformarse de pronto en una “mariposa”.

Pero no estaba satisfecho con la explicación, por lo que abordé el problema como un problema científico. Empecé estudiando la investigación sobre cómo aprende la gente, particularmente cómo aprender ciencia, para ver si podía proporcionar una explicación más satisfactoria al patrón. En efecto, la investigación me ofreció otra explicación al misterio anterior de por qué mi enseñanza en clase no era efectiva.

Echaremos un vistazo a este razonamiento haciando alguna investigación sobre el aprendizaje y algunos conceptos básicos en la parte 2.


Referencias:

W. Adams et al. (2005), Proceedings of the 2004 Physics Education Research Conference, J. Marx, P, Heron, S. Franklin, eds., American Institute of Physics, Melville, NY, p. 45.
R. Hake (1998), The American Journal of Physics. 66, 64.
D. Hammer (1997), Cognition and Instruction. 15, 485.
D. Hestenes, M. Wells, G. Swackhammer (1992), The Physics Teacher. 30, 141.
Z. Hrepic, D. Zollman, N. Rebello. “Comparing students’and experts’ understanding of the content of a lecture,” to be published in Journal of Science Education and Technology.
E. Mazur (1997), Peer Instructions: A User’s Manual, Prentice Hall, Upper Saddle River, NJ.
G. Novak, E. Patterson, A.Gavrin, and W. Christian (1999), Just-in-Time Teaching: Blending Active Learning with Web Technology, Prentice Hall, Upper Saddle River, NJ.
K. Perkins et al. (2005), Proceedings of the 2004 Physics Education Research Conference, J. Marx, P. Heron, S. Franklin, eds., American Institute of Physics, Melville, NY, p. 61.
E. Redish (2003), Teaching Physics with the Physics Suite, Wiley, Hoboken, NJ.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en ScientificBlogging y su autor es Carl Wieman.

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Henry Asencio – Pinturas

Posted by Jordi Guzman en 12 marzo 2009


Henry Asencio es un artista californiano que vive y trabaja en San José. Su pintura, como se la define en la página de la galería Picadilly, es un expresionismo abstracto o un realismo abstracto, sea como fuere, sus pinturas tiene una indudable fuerza lograda a base de grandes trazos cargados de material. Podéis ver más trabajos suyos en Artifacts Gallery.

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blissa


eternitya

goldenauraa

inspirationa

transitiona

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Death Cab For Cutie – Grapevine fires

Posted by Jordi Guzman en 12 marzo 2009


Este es el ultimo single presentado en vídeo de la banda estadounidense Death Cab For Cutie. Pertenece al elepé Narrow Stairs editado en mayo de 2008 y el vídeo lo ha dirigido Walter Robot. Mas información en su página o en MySpace.

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Escultura autorreferente

Posted by Jordi Guzman en 11 marzo 2009


Como si del monolito se tratase, esta escultura de David Herbert llamada atinadamente VHS (un anacronismo actualmente ya) representa una cinta de vídeo original con la pelicula de Stanley Kubrick 2001: Una odisea espacial. Está hecha con poliestireno expandido, plexiglás, pintura de látex y tiene dos metros y medio de altura. Visto en Saatchi Gallery. Clic para ampliar.

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Joel Herrera – Ilustraciones

Posted by Jordi Guzman en 11 marzo 2009


Joel Herrera nació en Virginia, Estados Unidos, nada más acabar el bachillerato se alistó en la fuerza aérea de su país en donde pasó cinco años, al salir se graduó en telecomunicaciones y más tarde en bellas artes. Le apasiona el cómic, las bellas artes y los carteles de pin-ups de las décadas de los 30  a los 60. Podéis ver más trabajos suyos en Joel Herrera Fine Art and Illustration y en HAPStudios.

avengers

bomb

emma

hack

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The wiseguys – The sound you hear

Posted by Jordi Guzman en 11 marzo 2009


executive-suite

The Wiseguys son un dúo británico de electronica y hip-hop formado por Touche (Theo Keating) y Regal ( Paul Eve), llevan activos desde 1994 editando cuatro elepés como grupo y bastantes más cada uno por su lado. Este tema es de su segundo álbum Executive Suite editado en 1996. Más información en su página.

The sound you hear

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YouWorkForThem – Moiré

Posted by Jordi Guzman en 11 marzo 2009


Hipnótico corto realizado por YouWorkForThem al que han llamado Moiré realizado a partir de patrones de moiré, la música que suena es de Michael Madill.

Vía today and tomorrow

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El Tetris interminable

Posted by Jordi Guzman en 11 marzo 2009


Y no es coña, además de demandar una buena vista se puede pasar uno horas y horas jugando a este Tetris en alta definición. Cuanto tiempo libre…Clic para ampliar.

tetris

Vía kottke

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Tormenta de arena en Riyadh

Posted by Jordi Guzman en 10 marzo 2009


Unos hombres caminan por entre una atmósfera saturada de polvo y arena este martes en Riyadh, Arabia Saudita. Foto: Agence France-Presse/Getty Images. Vía Photo Journal: Pictures of the Day. Clic para ampliar.

SAUDI-WEATHER-DUST

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Greg Simkins – Pinturas

Posted by Jordi Guzman en 10 marzo 2009


Greg Simkins es un artista nacido en Torrance, California, en 1975. Tiene un estilo muy definido, algo surrealista, inspirado como él mismo dice en libros fantásticos y con una capacidad de trabajo enorme, en su página hay cientos de obras suyas, tanto pinturas como dibujos y hasta graffitis. Clic para ampliar.

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judgenjury

knightingale

thefarewell

thegenie

thehatched

Vía Cgunit

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Calendario marciano 2009-2010 de la NASA

Posted by Jordi Guzman en 10 marzo 2009


Magnifico calendario (PDF) realizado por la NASA de los años 2009-2010, recordemos que un año marciano equivale a dos terrestres. Ilustrado con bellas imagenes de vehículos de exploración mandados al planeta rojo, con leyendas y datos explicativos en ingles. Ideal para imprimirlo y colgarlo en la pared. Clic para ampliar.

calendario

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calendario_2

calendario_3

Vía Mangas Verdes

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